La Escala Humana De Un Conflicto

Sucedió en 1940, durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, y cuando el conflicto involucraba solo naciones europeas.

En las costas de Dunkirk, Francia, frente al Canal de La Mancha, cerca de trescientos cincuenta mil soldados ingleses, franceses y belgas, han sido sitiados por las tropas alemanas, sin poder abandonar el lugar si no es por mar.

Mientras los hombres esperan en el muelle, una gigantesca y arriesgada operación se lleva a cabo por mar y aire, incluyendo esfuerzos de civiles, para proceder, lo antes posible a una inédita y titánica evacuación…

Una de las grandes verdades del cine es que es una fábrica de salchichas que de vez en cuando produce obras de arte. Obras que simplemente se salen muy por encima del promedio y que dejan sin argumentos a aquellos que despotrican hasta por los poros contra el cine de Hollywood, forzándolos a bajar la cabeza, avergonzados.

Dunquerque, la nueva película de Christopher Nolan, es el último ejemplo de aquellas obras que nos hacen agradecer el haber nacido con el gusto por el cine impreso en nuestro disco duro personal.

Por razones de transparencia declaro desde ya mi predilección por la filmografía de Nolan, aunque debo reconocer también que sus últimos trabajos habían tenido un desempeño discreto. Sin ser malas, The Dark Knight Rises (2012), por un lado, estuvo muy por debajo de lo que venía siendo el trabajo de Nolan con Batman, mientras que Interstellar había que darle más de una pasada para poder apreciarla como corresponde (demasiado complicada para apreciarla en una sola vista, y demasiado larga como para motivarse a repetírsela muy seguido).

Bueno, con Dunquerque, Nolan se despacha un salto gigantesco, cualitativamente hablando, en su carrera cinematográfica.

Reconstruyendo uno de los principales hitos de la Segunda Guerra Mundial (la operación Dinamo, por la cual las fuerzas armadas inglesas y un sinnúmero de embarcaciones civiles evacuaron a más de trescientos mil de sus efectivos varados en el lado francés del Canal de La Mancha), Nolan construye un relato atractivo sobre la base de una inédita forma de narrar, enfocando en tres frentes distintos (el muelle, el aire, el mar) pero en momentos narrativos diferentes, que van confluyendo hasta encontrarse.

Como pasa poco en el cine bélico (el de la Segunda Guerra, al menos) Nolan deja de lado el relato heroico, ese protagonizado por combatientes que libran majestuosas batallas, ganan medallas, obtienen monumentos y su nombre es usado en las principales avenidas de las grandes ciudades. Nolan opta por relatar esta epopeya desde el prisma del soldado común, ese que vuelve después del conflicto sin mayor pompa, sin mayores recompensas y muchas veces no en las mejores condiciones físicas o mentales. Los que tienen suerte de regresar, digamos (muchos otros terminan enterrados en fosas comunes, en la misma playa o abandonados en altamar).

En este caso, un joven soldado inglés (Fionn Whitehead) y sus insistentes intentos por embarcarse desde la costa francesa. En un padre (Mark Rylance) que junto a su hijo y un amigo de este viajan en su pequeña lancha a través del canal, rescatando a un sobreviviente (Cyllian Murphy) por el camino. Y en un piloto (Tom Hardy) que desde el cielo deberá velar por la seguridad de sus compañeros de armas, pese a la escasez de municiones y de combustible.

Es, efectivamente, un relato sobre la guerra a escala humana. un relato donde no hay héroes ni enemigos. No hay vencedores ni vencidos. Tampoco generales planificando el combate desde la comodidad de un despacho…apenas uno, peleando codo a codo junto a los suyos y más preocupado de poner a sus hombres a buen recaudo antes que de los honores que se le podrían brindar.

Un relato sin más diálogos que los estrictamente necesarios y que funciona sobre todo gracias a la excelente capacidad narrativa de Nolan (como guionista y director, ambas funciones que ejerce en este filme) capaz de meternos de lleno en la sensación que soldado, civil y piloto atraviesan a lo largo de la historia.

Sentimos como propias las emociones y vivencias de los personajes durante el relato, y por lo mismo uno es incapaz de pestañear mientras ve la película, pues no deja de pensar que algo grande está pasando o está por pasar.

Película que solo necesita 106 minutos para contarse y entenderse a la perfección, otro detalle insólito en la filmografía de Nolan (normalmente superior a las dos horas, a las dos y media incluso).

La tensión es absoluta, y viendo Dunquerque pensamos más de una vez eso de “que infierno es la guerra” y no como un eufemismo o frase hecha. Es porque en verdad nos causa la sensación de estar metidos en un infierno. Nos importa un cuerno quien gane o pierda, solo queremos salir vivos.

Puedo sonar exagerado, pero creo que desde Apocalipsis Ahora (1979) que no se veía un relato así de crudo acerca de una guerra.

Nolan se vale de grandes talentos para llevar su epopeya a buen puerto, como la impecable fotografía de Hoyte Van Hoytema, la edición de Lee Smith, y la increíble partitura de Hans Zimmer. Cito textual los nombres de estos realizadores pues muy probablemente se repetirán en la próxima temporada de premios.

Salto cualitativo dentro de la filmografía de su autor, pero sobre todo dentro de la actual cartelera, Dunquerque está muy por encima del promedio de lo que Hollywood nos da anualmente. Y cuando presenciamos hitos como Dunquerque, todos (industria, realizadores, espectadores) salimos ganando.

****1/2

DUNKIRK

Director: Christopher Nolan

Interpretes: Fionn Whitehead; Mark Rylance; Cyllian Murphy; Tom Hardy; Kenneth Branagh; Jack Lowden; Tom Glynn-Carney; Harry Styles

Belica

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

lo que mas tiene son carencias

Año 2104. La nave espacial Covenant se dirige al planeta Origae-6, con fines colonizadores.

A siete años de llegar a su destino, una radiación neutrónica daña la nave, matando en el proceso a su capitán, siete pasajeros, y forzando a la tripulación, entre quienes se cuenta un robot humanoide llamado Walter (Michael Fassbender), a cargo de dos mil colonos y más de mil quinientos embriones humanos preparados para la colonización, a interrumpir su curso normal, momento en que captan una señal proveniente de un planeta cercano. Pese a las objeciones de Daniels, primera oficial de la nave (Katherine Waterson), el recién asumido capitán Oram (Billy Crudup) decide examinar el planeta desde el cual se emitió el contacto.

Al llegar a la superficie, el equipo descubre las ruinas de otra nave, la Prometheus, a la que se había dado por perdida hace una década atrás.

Poco después dos miembros de la expedición son puestos en cuarentena luego de ser infectados por unas esporas que inhalaron descuidadamente en la superficie del planeta. Estas esporas se convierten en unas espantosas criaturas que despedazan a sus huéspedes al salir expulsados de ellos. Estas bestias luego atacan al resto de la expedición, pero son detenidas por un encapuchado residente del lugar…

Luego de terminar de ver Alien: Covenant, y antes de ponerme a redactar esta reseña, y solo como marcha blanca, pregunte en redes sociales si era muy terrible que no me hubiera movido ni un pelo. Sabía que había tenido una recepción de tibia a mala en su paso por salas, pero como dicen que el tiempo (y el silencio) curan todo, quería asegurarme no estaba hiriendo susceptibilidades…por suerte, no herí ninguna.

Claro, mucha de la bronca que tuvo la última parte de esta saga, y que retoma la historia desde donde quedo en la suerte de precuela que fue Prometheus (2012…a ratos creo que fui al único que le gustó). viene por parte de la devoción que genera esta historia, iniciada en 1978 por Ridley Scott (Covenant viene a ser el enlace entre ambas historias), a partir de las creaciones del artista H.R. Giger. Aclaro que nunca he sido fan de esta saga, aunque si es una historia que respeto mucho (no puedo no hacerlo, pensando en lo grande que fue la película original, y especialmente su secuela de 1987, dirigida por James Cameron), así que difícilmente me sienta decepcionado.

Más bien, desorientado. Desorientado porque la cantidad de fallas de que adolece este filme me impide decidirme por cuál de ellas tratar de explicar primero.

Si nos remitimos a la estructura clásica de las películas Alien, sabemos que debemos estar pendientes de que en algún minuto de la película, algo espectacular esta por ocurrir. Y muy probablemente algo más espectacular que lo anterior. Pasaba incluso en las pálidas Aliens vs Predator (2004, 2007). Bueno, en este filme pasas las dos horas que dura esperando eso espectacular que tiene que suceder…y nada. Y si pasa (las apariciones de los xenomorfos creados por Giger), ya fue demasiado tarde y te da totalmente lo mismo.

Alien Covenant lo que más tiene son carencias: sin ritmo, sin factor sorpresa y totalmente predecible, protagonizada por personajes planos incapaces de generar un mínimo de empatía (a excepción de la dupla de androides Walter y David, encarnados ambos por Michael Fassbender, irónicamente el único personaje con algo entrañable en este cuento), que son parte de una historia, que se queda en repetir la fórmula, pero es incapaz de darle sustancia. Es un filme, en general, falto de ideas en su concepción, y de cariño e inteligencia en su realización.

Sentí que me faltaron tres cuartas partes de la película.

Sentí lo que se siente cuando uno compra ese paquete de papas fritas gigante en el supermercado. Lo ves llamativo, lo ves enorme, pero lo abres, y te das cuenta que el 75% del paquete es aire. Bueno, Alien Covenant es el equivalente cinematográfico a ese paquete de papas fritas.

Y no crean que no me da pena decir lo que estoy diciendo. Conozco a Ridley Scott desde que tengo memoria cinéfila, y a Scott debo varias de las grandes películas que he visto: Blade Runner, la misma Alien (El Octavo Pasajero), Gladiador, Lluvia Negra, Thelma & Louise, Hannibal, la citada Prometheus, la subvalorada Un Buen Año. Pero los últimos años ha caído en una dolorosa irregularidad. Desde American Gangster hace una década, la genialidad de Scott se ha desarrollado por chispazos como Prometheus o The Martian, del resto, mejor ni hablar. Alien Covenant es otro paso en falso de su director, que ciertamente conoció tiempos mejores.

Espero que Dennis Villenueve, quien está detrás de la secuela de Blade Runner, coproducida por Scott, sea capaz de mantener la sarten por el mango y mantenga al bueno de Ridley lo mas lejos posible de su historia.

Una pena. Una verdadera pena. Dos estrellas y solo para no bajarle demasiado el promedio.

**

ALIEN: COVENANT

Director: Ridley Scott

Interpretes: Michael Fassbender; Katherine Waterson; Billy Crudup; Danny McBride; Demian Bichir; James Franco.

Ciencia Ficcion/Terror

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

 

demasiado enredados

Cuando consigue trabajo como programadora dentro de la compañía de tecnología y redes sociales llamada The Circle, Mae Holland (Emma Watson) ha encontrado el trabajo de sus sueños, y con más razón cuando su desempeño comienza a llamar la atención de Bailey (Tom Hanks) el carismático fundador y vicepresidente de la compañía.

Su trabajo consiste en generar vínculos entre los usuarios de las redes sociales, y promover las aplicaciones y tecnologías desarrolladas por la firma, cosa con la que Mae se siente totalmente realizada. Sin embargo, los permanentes cuestionamientos éticos que sufre la compañía y sus operaciones, la hacen dudar de los reales objetivos de sus empleadores…

Lo de Netflix metido de lleno en la industria como productor, distribuidor o patrocinador, va en serio. Casi en paralelo con Okja, su primer experimento, apostó por El Circulo, película escrita y dirigida por James Ponsoldt, a partir de la novela de Dave Eggers, con quien coescribe el guion, que juega con las redes sociales y su omnipresencia en la sociedad actual.

Para que andamos con cosas: hoy en dia, todos, sin excepción, estamos abonados al menos a una red social: Twitter, Facebook, Instagram, Whatsapp, Tinder, Tumblr, Linkedin, Youtube…Prácticamente el 90% de la población del mundo civilizado pertenece a una o más de ellas, por un lado por la necesidad de mantenerse conectado, de sentirse parte de algo, y porque todos, cual mas cual menos, nos gusta exhibirnos, sentirnos observados y ser seguidos por otros.

Ahora ¿Hasta qué punto queremos estar de expuestos? Ahí es donde entran a trabajar los cerebros tras dichas redes, dándonos las facilidades para ponernos a nosotros mismos a la vista del resto…y tarde o temprano caemos en su juego.

La necesidad de exponerse (y consecuencialmente involucrarse con otros) está lejos de ser natural. El ser humano es, por naturaleza, sociable, gregario, lo sabemos. Necesita de otros, no hay discusión, así ha sido desde Adán..o desde el primer individuo que salió del mar y se adaptó a caminar y a respirar, como quieran. Pero eso de estar hiperconectado, de estar presente en la mayoría de esferas posibles, es una necesidad que no tiene más de dos décadas de existencia.

Esta es la premisa de El Circulo. Interesante, por lo demás ¿Qué tan conectados queremos estar y que tan difusos se han vuelto los límites entre lo íntimo y lo público? Lo que nos lleva a pensar en que tan necesitados estamos de tanta conexión, de saber tanto de otros y de que nos sirve exponernos de ese modo.

Las consecuencias de este modo de vivir tan invasivo nos afectan por igual, sea que estemos dentro o fuera de esa maraña.

Esto ya ha sido tema de otras creaciones, y a ratos El Circulo me hizo pensar en Black Mirror, y tiene mucho de ella (pero no su brillantez, por cierto). Es un filme que funciona, desenvolviéndose a un ritmo que la hace atractiva de ver. Quizás tiene alguno que otro bajón a la hora de resolverse la historia (sin adelantar el final, es el que uno quisiera para un filme como este, pero no se desarrolla como uno esperaría que se hiciera), cualquier espectador promedio puede darse cuenta que la historia no tiene grandes pretensiones, no busca revolucionar nada, ni establecer verdades absolutas ni derribar mitologías. Así, uno queda conforme igual.

El Circulo no necesita mucho para funcionar, y sube su plusvalía con las actuaciones. Emma Watson, por ejemplo, encarnando a Mae, una chica aparentemente lista, pero que por el camino va descubriendo que lo que sabe no le llega ni a la punta de la nariz…es decir ¿se imaginan si Hermione Granger, con toda su genialidad, no hubiera tenido esa intuición de la que sus compañeros carecían? ¡Ni en mil años hubieran derrotado a Voldemort! Por cierto, y siendo además una de mis actrices favoritas, hace rato que no me dejaba tan a gusto alguna película en que actuara. Por su lado, Tom Hanks, como si cupiera duda, deja bastante conforme encarnando a esta extraña cruza entre Steve Jobs y Mark Zuckerberg. Y claro, podemos ver aquí una de las últimas actuaciones de Bill Paxton antes de fallecer en marzo pasado.

A la larga, estos son bonos extra para compensar las falencias de un filme que, en todo caso, cumple su cometido.

***

THE CIRCLE

Director: James Ponsoldt

Interpretes: Emma Watson; Tom Hanks; Karen Gillan; Ellar Coltrane: John Boyega; Patton Oswalt; Glenne Headly; Bill Paxton

Suspenso

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

la vida como una mesa de billar

Soy un desastre.

Tanta película que este año ha celebrado sus diez, veinte, veinticinco, treinta o más años, y se me pasaron –imperdonablemente- los treinta que en el 2016 celebró uno de los filmes fundamentales tanto de su década, como de su autor, Martin Scorsese. Procedo entonces a enmendar el error.

El Color Del Dinero (1986) es una suma de grandes talentos involucrados. Dirigida por Scorsese, sobre un guion de Richard Price a partir de la novela publicada pocos años antes y escrita por Walter Tevis, con el excelente montaje de la habitual Thelma Shoomaker, y protagonizada por Paul Newman, junto a un joven Tom Cruise, demostrando que no solo era el galán y actor ondero de moda, que nos lleva a repasar The Hustler, película de 1961, también protagonizada por Newman.

La historia rescata al personaje de Fast Eddie Felson (Newman), alguna vez un gran jugador de billar, actualmente retirado y dedicado a administrar un salón de pool, sin inmiscuirse mucho en las actividades de sus clientes.

Cierto día, conoce a un talentoso jugador llamado Vincent Lauria (Tom Cruise), quien no ha tardado en dar que hablar con su gran talento y habilidad sobre la mesa, al darle una paliza a Julian (John Turturro), el mejor jugador de su salon, aunque carece de la audacia e ingenio necesarios para darse a respetar en este medio.

Felson ve algo en el muchacho que lo lleva a salir de su retiro, apadrinándolo primero como aprendiz, y al poco tiempo se convierte en su patrocinador. Así es como lleva a Vincent a participar en importantes torneos de pool, ganando un lugar en el medio. Y no pasa mucho tiempo antes que el propio Eddie se entusiasme y decida volver al ruedo.

El Color.. es un filme que se puede apreciar desde distintos puntos de vista.

Primero, por los distintos alcances de la relación entre Eddie y Vincent: como vínculo entre maestro y aprendiz; la manera en que uno se ve reflejado en el otro. Tanto Eddie como Vincent ven cosas propias en el otro, y viceversa, que se traduce en un aprendizaje reciproco: Vincent gana experiencia y prestigio con Fast Eddie. Y este último va descubriendo que su fuego interno está lejos de haberse apagado, lo que lo motiva a volver a la actividad.

Eddie y Vincent tienen una relación casi de padre e hijo. Eddie no tuvo descendencia, y Vincent no habla mucho de su familia, mas alla de su novia (Mary Elizabeth Mastrantonio). El primero se ve obligado a intervenir en la vida del segundo cuando descubre su talento, pero también su ingenuidad y falta de roce, que lo deja expuesto a ser víctimas de oportunistas, aprovechadores o simples bravucones. Eddie, con todos los años que tiene en el cuerpo, bien podría aprovecharse del muchacho, pero no lo hace. Por el contrario, lo protege, lo asiste y lo motiva para ser el mejor en lo que hace.

Pero por sobre toda otra cualidad, El Color …es una historia de reconciliación y reencuentro, especialmente, con uno mismo.

Eddie lleva años retirado del juego, tras lograr cierta estabilidad patrimonial, familiar y emocional. Sin embargo, sabe que algo le falta, algo que lo llene. He dicho antes que su unión con Vincent lo lleva a redescubrir cosas que creía olvidados de sí mismos. Es cierto, en su pasado como jugador enfrentó varios bemoles, pero también cosas gratas: la emoción, la adrenalina, y ese saborcillo que hacía tiempo no experimentaba. al entablar su relación con Vincent, se reencuentra con este pasado, no tanto abriendo heridas sino que reencontrándose con algo que creía olvidado, revalorizándolo y, en definitiva, haciendo las paces consigo mismo.

Es injusto el trato que la historia le ha dado a El Color Del Dinero. Siendo la gran película que es (el todo no siempre es igual que la suma de sus partes. En este caso, así sucede, pero al revés: es muy superior) pero pocas veces se le pone en el lugar que se merece. Cuando se rankea la obra de Scorsese, muchas veces es ignorada, o puesta en lugares muy bajos casi por cumplir. Sus aniversarios han pasado inadvertidos y sus versiones en dvd y blu-ray, incluyendo las conmemorativas, han sido bastante modestas.

Concedo que la historia de Fast Eddie y Vincent son una excepción dentro de la filmografía scorsesiana. No tiene el carácter de epopeya que apreciamos en filmes como Buenos Muchachos, Casino o El Lobo de Wall Street, y ciertamente Fast Eddie es un personaje bastante standart en comparación con Jake La Motta, Travis Bricke o Howard Hugues. Excepcional dentro de la carrera de su director, que le valió de un Oscar como Mejor Actor a Newman, Fast Eddie lo es porque es un tipo capaz de reencontrarse, reconocerse, poner las distintas partes de su vida en orden, pararse y mirar hacia arriba y adelante.

Ahí les dejo mi modesto análisis y opinión, que se puede resumir en que El Color Del Dinero es de aquellos filmes que hay que repasar de vez en cuando. Aplaudirlo, y celebrarlo, no solo para sus aniversarios.

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THE COLOR OF MONEY

Director: Martin Scorsese

Interpretes: Paul Newman; Tom Cruise; Mary Elizabeth Mastrantonio; John Turturro; Helen Shaver; Bill Cobbs

Drama

1986

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

Héroe De La Clase Trabajadora

Han pasado algunos meses desde que Peter Parker (Tom Holland), bajo su identidad de Spiderman, combatiese junto a los Avengers en el conflicto conocido como la guerra civil, y la idea de ser un héroe lo tiene muy entusiasmado. Así, mientras espera la llamada de Tony Stark (Robert Downey Jr.) para una nueva misión, pasa los días resolviendo pequeños e irrelevantes robos domiciliarios, y tratar de compatibilizar esa actividad con el hecho de tener que ir a la secundaria.

Cierta noche, intentando frustrar el robo a un cajero automático, descubre que esta banda usa un arsenal de una tecnología demasiado avanzada para simples ladrones de bancos. Mientras Spiderman intenta llegar a Stark y alertarlo de la situación, va descubriendo que estas armas fueron desarrolladas a partir del arsenal chi’tauri que quedó luego de la batalla de Nueva York que los Avengers sostuvieron años atrás.

Spiderman no sólo deberá enfrentar la indiferencia de Stark, quien cree que Parker aun no tiene las habilidades para combatir este tipo de amenazas, sino también al líder de esta organización, Adrian Toomes, el Buitre (Michael Keaton) quien llegará hasta las últimas consecuencias buscando sacar a Spiderman de su camino…

La tercera es la vencida , dicen por ahí, y esperemos que se cumpla. Spiderman: De Regreso A Casa es el tercer intento por darle una carrera cinematográfica al enmascarado rostro ancla del universo Marvel (tras los intentos de Sam Raimi y Marc Webb que partieron bien pero se fueron diluyendo en el camino), y la primera al alero de Marvel Studios y dentro del marco del Marvel Cinematic Universe.

Omitiendo pronunciarse respecto de los orígenes del personaje (lo que no es mala idea, después de todo se contaron en las anteriores adaptaciones) más allá de lo tangencial y estrictamente necesario, y dando por sentadas muchas cosas, este reinicio del personaje, a cargo del director Jon Watts se pone en un escenario que, al menos en los primeros años de publicación del cómic era bastante recurrente: las dificultades que Peter Parker debía sortear en su diario vivir para mantener el equilibrio entre su vida de estudiante de clase trabajadora (obligado a rendir académicamente ya que esa es su única vía de acceso a un nivel de vida superior), y sus tareas como luchador contra el crimen, y evitando comprometer a sus seres más próximos.

Eso, sumado a que es el chico nuevo dentro del universo Avenger (llama la atención que siendo el personaje insignia de su casa editorial, haya aparecido recién en la película 13° del MCU y debutara en solitario sólo en la 16°), lo que además lo pone en la situación de tener que ganarse un puesto y la confianza dentro de un grupo consolidado (más allá de lo ocurrido en Civil War) que tampoco lo toma muy en serio.

¿Cómo contamos esta historia? Watts opta por una vía que muchos han mirado de reojo, pero que si uno piensa bien en la evolución de Spiderman desde su creación hace medio siglo tiene total sentido: una comedia adolescente. Es decir, estamos ante un personaje que es un muy buen estudiante, pero socialmente desadaptado, que se desempeña como superhéroe y es en esta situación que vive las aventuras más emocionantes que su vida civil no le da. Así era el espíritu de Spiderman en sus primeros años de publicación, cuando Stan Lee y John Romita, y Watts rescata mucho de eso (cosa que se nota incluso en detalles como la capacidad de Spiderman de expresar emociones a través del contorno de los ojos de su disfraz, detalle introducido precisamente por Romita). Eso es entender al personaje y su mundo en lo más profundo, y una de las grandes fortalezas del filme.

Si este Spiderman está pensado como un personaje adolescente, inmerso en su entorno, es porque el objetivo es llegar al público de este grupo etáreo (lógico, hasta ahora todos los personajes Marvel han sido adultos hechos y derechos, y faltaba un personaje con que el público sub18 sintiera cercanía), lo que no quiere decir que sea un filme excluyente. Cualquier fan o conocedor de los superhéroes va a sentirse a gusto con esta película, excelentemente musicalizada por un Michael Giaccino, a estas alturas el gran compositor de bandas sonoras de la actualidad.

Es cierto que a la primera se ve algo más livianita que el resto de la saga Marvel, pero eso no quiere decir que sea un filme menor o superficial o simplemente tonto. A veces, entre tanta complejidad, tanta magnificencia, uno agradece historias más simples que no haya que procesar tanto para disfrutar. Eso es lo que hace de Spiderman: Homecoming un filme totalmente disfrutable que, quizás no sea el mejor del MCU (cuando estuvo la primera Avengers o The Winter Soldier, difícil) pero sí uno de aquellos con que mejor me la he pasado.

El casting de Tom Holland como Peter Parker/Spiderman es acertado. No es un nerd cercano al estereotipo como fue Tobey Maguire (pese a que con todo era un gran Peter/Spiderman), ni tampoco el chico hipster que fue Andrew Garfield. Holland construye a un adolescente normal de clase trabajadora que ve en la educación el camino para un mejor nivel de vida. Por su parte, Michael Keaton, quien ha vivido lo suficiente para pasar de héroe a villano, nos recuerda por qué estuvo rondando el Oscar hace un par de años, y nos ofrece un Andrew Tooms/Buitre que, con su sola mirada y unas pocas palabras bien escogidas, intimida.

Este retorno de Spiderman a la pantalla grande merece celebrarse, no sólo por sus aciertos, como ejemplo de que se puede hacer un cine entretenido sin comprometer la inteligencia del espectador, como ejemplo de que se puede hacer superhéroes sin grandes estridencias y, (cosa en que falló Guardians Of The Galaxy 2) podemos mantener la individualidad de un filme sin por eso negar que es parte de un proyecto mayor.

Como siempre, quedense hasta que terminen los créditos y busquen el cameo de ya saben quien.

***1/2

SPIDERMAN: HOMECOMING

Director: Jon Watts

Interpretes. Tom Holland; Michael Keaton; Robert Downey Jr; Marisa Tomei: Jon Favreau; Zendaya; Jacob Batalon; Laura Harrier

Superheroes

2017

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

historia de una cerda

En las lejanas montañas de Gangwon, Corea del Sur, la joven granjera Mija (Seo-Hyun Han) lleva una apacible vida junto a su abuelo, y junto a Okja, una gigantesca cerda, a la que el anciano ha criado la ultima década, por encargo de Mirando Corporation, una poderosa multinacional de la industria alimentaria.

Okja es un ejemplar mas de un puñado de cerdos de gran tamaño que Mirando ha repartido por todo el mundo como parte de una competencia entre granjas, concurso que sirve de tapadera para los experimentos genéticos que desarrolla en sus productos.

Cuando Mirando acude a la granja para llevarse a Okja a su casa matriz en Nueva York, Mija emplea sus escasos recursos para ir en su rescate, coincidiendo con un grupo de ecoterroristas que intentan sabotear las operaciones de la multinacional.

¿Quién iba a pensar que un negocio de arriendo de películas via delivery iba a llegar tan lejos?

Después de años dedicados al streaming y a la producción de series, animaciones y eventos propios, Netflix ha entrado de lleno al negocio de producción, patrocinio y distribución de películas, de aquellas que se exhiben en salas.

La primera experiencia en ese sentido es Okja, filme del surcoreano Bong Joon-Ho, filme presentado en el ultimo Festival de Cannes (y haciendo un ruido no menor, al exponer en el clásico festival una cinta no concebida originalmente en cine) sumándola a su parrilla recientemente, tras un breve paso por salas a nivel mundial.

La movida dio los resultados calculados: con el auspicio del gigante del entretenimiento, un filme que no hubiera hecho ruido, y se hubiere circunscrito al entorno de las salas de cine arte y tiendas especializadas, provoco el mismo efecto que cualquier blockbuster.

Ahora ¿se justifica tanto bombo? Aclaro: Okja es una buena película, pero no se si lo es para alumbrar todo lo que se ha alumbrado con ella y para tanta exposición.

La idea de esta historia es buena y hasta entrañable, para cualquiera que haya tenido mascotas o se hubiere encariñado con algún animalito. La construcción de Okja es impresionante, realista y convincente, y la relación que surge entre Mija y la cerdita es creible y emotiva.

Pero falla. Falla en cuanto no es capaz de lograr una identidad propia.

Para entender esto, hay que dividir Okja en dos partes. En primera, una parte asiática de la historia, que es la que mejor funciona, digamoslo. Viendo el primer tercio de esta historia, uno se da cuenta de la influencia de Hayao Miyazaki en el trabajo de Joon-Ho, ya que esta etapa de la película bien puede parecer una versión live-action de cualquier trabajo de Ghibli. Aquí es donde la película tiene sus momentos mas emocionantes y logrados.

Pero hay una segunda parte, digamos la parte estadounidense de Okja, en la que uno no puede dejar de pensar en el trabajo de Wes Anderson. La historia se empieza a poblar por individuos excéntricos que bien podrían haber aparecido en sus películas. El problema es que no los copia o adapta bien y estos personajes insolitos que podrían haber sido funcionales al relato, aquí me parecieron excesivos, caricaturescos e incluso enfermantes. Y es una lastima ver actores tan buenos y consagrados en roles que no era necesario concebir de esta forma.

Esta manera de armar historia y personajes le dan a Okja una iconografía,l una estética y un desarrollo que no necesitaba. Si Joon-Ho quería hacer una caricatura ¿Por qué no la hizo asi desde un principio? ¿Era necesario convertir un relato fantástico con un motivo que se agradece en un resumidero de personajes recargados? Esto hace de Okja un relato bipolar y sin identidad definida que le hace un flaco favor a su desempeño.

A eso cabe sumar un discurso animalista/ecologista/políticamente correcto que tampoco aporta mucho. La intencionalidad pro-animalista del filme se podía intuir, no era necesario explicitarla, y asi las cosas, funcionaba bien. Pero cuando se vuelve tan expresa, y tan omnipresente, pierde validez y en vez de crear consciencia termina volviéndose cargosa.

¿Qué les puedo decir? Yo parti entusiasmado con Okja, y hasta la mitad sentía que iba como avión. Pero ese entusiasmo se fue diluyendo. Sentí que estaba viendo cosas que no necesitaba ver, que no necesitaba que me contaran, que podía entender por mi mismo y que lo único que lograron fue dejarme con la sensación de que con menos, se podria haber logrado algo mucho mejor.

***

OKJA

Director: Bong Joon-Ho.

Inerpretes: Seo-Hyun Ahn; Tilda Swinton; Jake Gyllenhall; Paul Dano; Lily Collins; Giancarlo Esposito; Steven Jeon

Fantasia

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

MARTIN LANDAU 1928-2017

Otro inolvidable que se nos fue este domingo fue este actorazo estadounidense, que partio su carrera a mediados de los ’50, tras graduarse del Actor’s Studio, en Broadway, llegando al cine en 1959 de la mano de Alfred Hitchcock en Intriga Internacional.

Este pequeño rol le abrió las puertas de la televisión, y aunque rechazo audicionar para el personaje de Spock, en Star Trek, consiguió ser parte del elenco habitual de Mision Imposible, y luego en la serie fantástica Cosmos 1999. En estas series conocio a la que seria luego su mujer, Barbara Bain.

Tras el fin de estas series hizo pequeños papeles en cine, hasta que fue reclutado por Francis Ford Coppola primero (Tucker: Un Hombre y su Sueño) y luego por Woody Allen (Crimenes y Pecados) papeles que pusieron en primer plano a Landau, del cual no salio mas.

En 1994, tras obtener diversos reconocimientos, obtiene ese Oscar que por años le había sido esquivo, encarnando, de manera soberbia, a Bela Lugosi en la imprescindible Ed Wood, de Tim Burton, papel que además le reporto un Golden Globe y un premio SAG, además de dejarlo grabado en el inconsciente colectivo de mas de una generación.

Landau repetiría sus colaboraciones con Burton en Sleppy Hollow (1999) y prestando su voz en Frankenweenie (2012).

Landau se mantuvo haciendo personajes secundarios en filmes de distintos generos y en televisión, siendo parte del elenco de Entourage, tanto la serie como su versión fílmica de 2015, el que seria su ultimo papel antes de retirarse.

Martin Landau fallecio a los 89 años, por complicaciones de salud que lo llevaron a su deceso mientras estaba internado en un hospital de Los Angeles.

QEPD

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