compro

Poster de Glass.

La tercera parte de la saga iniciada con Unbreakable (2000) y retomada con Split (2016). Se estrena el 18 de enero en EEUU y durante julio tendrá su primer trailer.

Sólo con esta imagen, ya compré.

Que manera de reinventarse M. Night Shyamalan. Partiendo como caballo inglés con Sexto Sentido, Unbreakable y Señales. Perdido totalmente por una década, entre The Village (2004) y After Earth (2003). Resurgiendo como el ave Fénix con The Visit (2015) y sobre todo con Split.

Tengo que ver esto.

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buen segundo capítulo, de una historia aún mayor

Aunque han pasado algunos meses desde que vencieron a Syndrome, la actividad superheroica aún se encuentra prohibida por la ley. Por lo mismo, la familia Parr, encabezada por Bob Parr/Mr. Increíble, su esposa Helen/Elastigirl, sus hijos Violet, Dash y el bebé Jack Jack, terminan en prisión cuando evitan que el villano conocido como El Subterráneo destruya el Ayuntamiento local.

Relegados una vez más al anonimato, luego de que el gobierno cancelara el programa de reubicación de superhéroes retirados, los Parr enfrentan un momento complicado. Sin embargo, cuando el próspero industrial Winston Deavor les propone un plan para reivindicar la imagen de los superhéroes ante la comunidad, con Elastigirl como rostro, los Parr ven en la oferta la posibilidad de volver a las andanzas, legalmente.

Así, mientras Elastigirl, con el apoyo de Deavor, vuelve a la actividad heroica, poniéndose tras los pasos del ScreenSlaver, un súper criminal que se ha vuelto en una amenaza cada vez mayor, Mr.Increíble debe asumir una misión para la cual no está preparado: ser padre y jefe de hogar.

La más reciente película de Pixar tenía varios desafíos por delante: mantener el buen nivel tanto de su predecesora de 2004, teniendo presente que las demás secuelas producidas por el estudio no han tenido un nivel parejo (desde secuelas gloriosas como Toy Story 2 y 3, hasta otras que no funcionaron del todo como Cars 2 y Finding Dory, pasando por aquellas que sí contribuyeron a fortalecer sus marcas como, curiosamente, Cars 3 y Monsters University), como del penúltimo filme de la productora, una película que se ganó todo lo que podía como Coco.

Bueno, para analizar como corresponde Los Increíbles 2, hay que definir primero un par de cosas. Poner a esta secuela, nuevamente dirigida por Brad Bird, frente a Coco, no es del todo exacto, pues estamos ante películas de motivos claramente distintos. Se trata de películas igualmente grandes (bueno, quizás Coco lo sea aún más), igualmente respetables, pero de argumentos y pretensiones diferentes que resulta injusto medirlas con los mismos parámetros.

Respecto de la primera parte de la franquicia, tampoco cabe hacerse la pregunta en cuanto si ésta es mejor o peor que la anterior, sería un error. Si resulta más acertado señalar que Los Increíbles 2, es un gran sucesor de un gran primer episodio, y entre los dos conforman una muy gran historia, superior a la suma de sus partes.

Que la secuela empiece justo donde termine la primera (descartando un primer guión en que se planteaba un salto temporal entre un episodio y otro) y que en estricto rigor cuente la misma historia, pero con los roles un tanto cambiados, ayudan a formar esa convicción.

A ver si me explico, pensemos en El Señor de los Anillos: sus tres novelas más que historias independientes, son en realidad los tres tercios de una sola gran historia. Así es como se debe entender esta secuela.

Bird mantiene la misma base y sigue la misma línea argumental esbozada en el primer filme. Aunque el final de la primera película nos dejaba claro que los Parr seguían avocados a la tarea de luchar contra el mal, en esta secuela nos dejan en claro y de entrada que la función superheroica sigue siendo ilegal, prohibición basada en los múltiples daños colaterales que dejan los héroes al cumplir con su deber, con la salvedad que en esta oportunidad, la sociedad (no necesariamente la autoridad) está más abierta a la existencia de estos personajes de capa y…bueno, sin capas (no te enojes, Edna) antifaz, como necesarios para el bienestar de la comunidad.

Es en este escenario que los papeles aparecen invertidos. Si en el capítulo anterior, era Mr.Increible quien caía en la tentación de reverdecer su dorada época de héroe, y Elastigirl quien debía velar por la estabilidad familiar, aquí es ella quien asume la salvación de su comunidad y él quien debe hacerse cargo de sus hijos y hogar.

Ambos evolucionan. Si en la primera parte, Elastigirl volvía a ser una superheroína a regañadientes y empujada por las circunstancias, en esta oportunidad se reencuentra con todo lo que le encantaba de ella. Y Mr.Increíble, enfrentado por primera vez a las labores de casa, termina descubriendo habilidades y aptitudes que ni el mismo esperaba tener.

Sin olvidar que estamos dentro de un contexto retrofuturista que ya es habitual en la filmografía de Brad Bird (recuerden The Iron Giant, Tomorrowland y la anterior Increíbles) en el cual nuestros héroes, con sus allegados más próximos, deben enfrentar a un villano que no les pondrá fácil su vuelta a las andadas.

Manteniendo el muy buen nivel a que Pixar nos tiene acostumbrados, Los Increíbles 2 es todo un aporte a la hora de armar el gran relato gran que está contando, y sirve de aire fresco en una época en que estamos hasta el cuello con los superhéroes.

Disfrutable de principio a fin, con el bebé Jack Jack robándose varios de los no pocos grandes momentos de la película, y dejándonos con las ganas de ver más de esta familia, podemos concluir que si bien no sea una obra maestra (no todas las películas de Pixar pueden ser Intensa-Mente o Coco, eso es natural) estamos nuevamente ante un estudio que cuando hace las cosas bien, las hace enormemente bien.

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THE INCREDIBLES 2

Director: Brad Bird

Animación

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perro mundo

Hace algunos años, un violento brote de gripe canina en la ciudad japonesa de Megasaki autorizó al alcalde Kobayashi (voz de Ken Watanabe), último exponente de una corrupta dinastía, ha tomado la radical decisión de exiliar a todos los perros de la ciudad (domésticos, callejeros, salvajes, sin distinción) a la cercana e inhabitada isla conocida como Isla de la Basura.

En dicha isla, los perros han debido aprender a sobrevivir con lo que encuentran, principalmente basura enviada desde el continente, y se han reunido en clanes, uno de ellos encabezado por Chief (voz de Bryan Cranston), un hosco perro callejero, desconfiado de todo el mundo, especialmente de los humanos.

Cierto día, Chief y sus perros observan el aterrizaje forzoso de una pequeña aeronave, piloteada por Atari Kobayashi (voz de Koyu Rankin), el adolescente sobrino del alcalde quien, en desacuerdo con su política anticanina, ha viajado a la isla en busca de su perro Spots, el primer exiliado luego de la aplicación de la medida…

La estaba debiendo.

Se ha vuelto una tendencia. Si el año pasado fueron Coco y The Breadwinner las películas con que la animación estadounidense se interesó por conocer culturas más allá de sus fronteras, más allá del estereotipo y del cliché, a través de obras realizadas con gran cariño por la historia que estaban contando, en esta oportunidad es nuestro buen amigo Wes Anderson (le tenemos cariño a su filmografía por aquí) y su Isle Of Dogs (Isla de Perros), quien incursiona en un estilo de narración que bebe mucho del cine y de la literatura fantástica proveniente del país del sol naciente.

Segunda incursión de Anderson en el campo de la animación, especialmente a través del stop-motion (tras The Fantastic Mr.Fox en 2009), y aunque sus creadores (guionistas, animadores, modelistas, compositor, intérpretes de voces) sean fundamentalmente occidentales, hay que valorar el respeto puesto en pantalla a la hora de montar este filme. Se nota que Anderson y sus colaboradores absorbieron mucho de la tradición narrativa nipona (desde la literatura hasta el animé, pasando por el teatro kabuki y aquella narrativa gráfica que suele verse en pinturas y carteles). El propio Anderson declaró que para diseñar a Kobayashi, el antagonista de la historia, se inspiró en el legendario actor japonés Toshiro Mifune.

Estéticamente cuidada (la animación de Isle of Dogs resulta amigable, funcional a la historia y a los sentimientos que pretende transmitir), y con una historia de cuento infantil de fondo (niño busca reencontrarse con su leal mascota perdida), Isle of Dogs es un relato cuyo alcance va más allá de lo mencionado.

Isle of Dogs toca unas cuantas fibras que exceden el mero cuento infantil. Anderson se vale de este contexto para introducir algunas lecturas políticas y sociales, algunas reflexiones bastante válidas respecto del prejuicio, del racismo y del abuso del poder.

Hay que echar a los perros a una isla abandonada y perdida (racismo) porque aquí ya han hecho mucho daño y podrían seguir haciéndolo (prejuicio), y la decisión es tomada por un líder político cuya familia ha ejercido el poder a su manera por décadas, sin contrapesos, saboteando cualquier movimiento que pueda amenazar su posición privilegiada, incluso aquellas que sólo pretendan el bienestar social y no tengan la pretensión de llegar a gobernar (abuso de poder). Todo ello planteado de manera inteligente, sobria, apelando a la ironía antes que al panfleto, lo que se valora.

Pero además constituye una historia de aprendizaje y conocimiento personal. Ello lo vemos en el caso de Chief, el arisco perro líder de la manada protagonista, que ha asumido tal calidad empujado por las circunstancias. Habituado a vivir en solitario, y a desconfiar de todo y de todos, Chief termina por ser el alfa de su pandilla más por creer que sus seguidores son incapaces de tomar una decisión por si mismos, que por lealtad u otra virtud. La aparición de Atari, que al principio resiste, termina por mostrarle al can que hay más opciones en la vida que la sobrevivencia y la soledad.

Además de varios personajes, el propio Atari entre ellos, que aprenden a sacar la voz y hacer valer sus derechos, ideas y principios.

Todo ello con la habitual habilidad de Anderson para contar historias, aplicando elementos que ya son su marca de fábrica, como el uso de flashbacks que rompen el relato lineal, para ayudar a entender la historia en lo global, y acompañado de una excelente banda sonora a cargo del cada vez más requerido Alexander Desplat.

Técnicamente todo un aporte en cuanto a utilizar nuevas herramientas y recursos narrativos que contribuyan a hacer más grande la experiencia cinematográfica, Wes Anderson nos presenta un relato fantástico que se atreve a meterse en temas de trascendencia social, de una manera que resulta totalmente grata para el paladar cinéfilo. Si el 2018 terminara hoy, Isle of Dogs va fija dentro de lo mejor del año.

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ISLE OF DOGS

Director: Wes Anderson

Voces: Bryan Cranston; Edward Norton; Scarlett Johansson; Ken Watanabe; Koyu Rankin; Greta Gerwig; Jeff Goldblum; Bill Murray; Frances McDormand; Harvey Keitel; F. Murray Abraham; Coutney B. Vance; Tilda Swinton; Yoko Ono

Animación

2018

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recuerdos batmanianos

29 años atrás, tras más de una década de postergaciones y excusas, amparado en el exitoso revival que el personaje venía teniendo tras la publicación de The Dark Knight Returns en 1986, finalmente se estrenaba Batman.

De la mano del entonces joven prodigio de Hollywood Tim Burton, y con las actuaciones de Michael Keaton (Bruce Wayne/Batman), Jack Nicholson (Joker), Kim Basinger, Michael Gough (Alfred), Jack Palance y Billy Dee Williams, entre otros, la película fue muy resistida por un sector de la industria, descolocada ante la visión que Burton imprimió al personaje. Sin embrago, fue una minoría ante un público y especialistas que mayoritariamente celebraron la película y la originalidad de su director.
29 años.

Digo, para todos los que pensaban que las películas de superhéroes partieron con Ironman. 29 años.

Insisto, puede que el Batman de Tim Burton no signifique la gran cosa para el fandom actual criado con el MCU, puede que su diseño, su concepción resulte ridícula e irrisoria para el espectador entrenado a medida de Kevin Feige y sus secuaces…
Pero en su época fue una auténtica revolución, y una reinvención gigantesca para un persoje que entonces cumplía el medio siglo, cerrando con broche de oro el revival que venía experimentando desde un par de años antes.

Una última nota en torno a Batman y sus 29 años…hoy sería un suicidio comercial, pero este filme se estrenó en Chile recién en diciembre (y en un país en que no había un décimo de la cantidad de salas que hay hoy en día, no más de quince en todo Santiago, ahora encuentras las mismas 15 en un solo mall).

En fin, para cuando Batman tuvo su oportunidad en cartelera, el videoclub de mi barrio tenía una copia en vhs, subtitulada (de algún país donde la película en que ésta ya se hubiese estrenado en este formato). No era pirateo, la película era original, solo que no nacional…no se extrañen, la mayoría del stock de las tiendas corresponde a película que ya no se estrenaron no lo harán en breve..o quizá nunca.

¡Cuánto habré hinchando al dependiente para asegurarme la película!

Valió la pena totalmente.

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el entrenador

Buscando superar el fracaso que fue quedar fuera de la Copa del Mundo de Alemania 1974, la Federación Inglesa de Fútbol ha contratado como seleccionador nacional a Don Revie (Colm Meaney), quien los últimos años alcanzó todos los éxitos posibles a cargo del Leeds United.

En su reemplazo, el Leeds anunció la contratación de Brian Clough (Michael Sheen), entrenador conocido por haber sacado del fondo de la segunda división al modesto Derby County y convertirlo en una de las potencias del fútbol inglés, pero sobre todo por su estilo frontal a la hora de opinar, y tras años de emitir fuertes y corrosivas declaraciones contra su nuevo club…

Sigue el Mundial y seguimos nuestro especial mundialero. Y si ya hemos revisado el fútbol desde el punto de vista del fanático (Fever Pitch), de sus aspirantes a jugadores (Bend It Like Beckham), el fútbol como fenómeno social (Historias de Fútbol) y algunos meses atrás desde el punto de vista de sus estrellas (busquen en marzo la reseña de Rudo Y Cursi). Y nos estamos olvidando de otro gran protagonista del fútbol, a veces más que los jugadores: sus entrenadores.

Esos cual más cual menos abnegados personajes que asumen la conducción técnica de un equipo de fútbol, cuyas estrategias marcan los movimientos de sus equipos en su camino a la victoria, o tratan de hacer menos trágica su derrota. Que terminan celebrados como generales tras los triunfos, y suelen ser quienes ponen la cabeza en la guillotina en las derrotas. Y que a veces sus personalidades llegan a ser tan fuertes que eclipsan a sus jugadores, convirtiéndose en el centro de atención.

The Damned United, gran filme británico de 2009, se enfoca precisamente en uno de estos últimos. En poco más de 90 minutos que se pasan volando, apelando a la ironía y una dosis de humor negro, la película del director Tom Hooper se centra en la figura de uno de los personajes más célebres del fútbol del Reino Unido.

A lo largo de su carrera, Brian Clough se hizo conocido por tomar equipos perdidos en el fondo de la tabla y convertirlos en potencias: en 1969, lo hizo con el Derby, un pequeño equipo colgando de la tabla de segunda división, y a fines de los ’70 con el Nottingham Forest, al que terminó llevando a lograr la Copa de Europa (hoy Champions League) dos veces seguidas.

Pero también fue conocido por su estilo controversial: amante de la declaración polémica, del comentario sarcástico, popularidad que fue ganando desde 1969 cuando, por la FA Cup, un torneo inglés que reúne equipos de primera y segunda división, el Derby fue vencido por el Leeds United. La derrota no le dolió, estaba dentro de los resultados posibles, lógicos incluso, sino el ser ignorado por su entonces técnico Don Revie, a quien idolatraba, a la hora de los saludos protocolares. Desde entonces, los comentarios belicosos de Clough contra el Leeds, equipo por el que también profesaba cierta predilección, y su técnico se hicieron habituales.

Basado en la novela del mismo nombre, escrita por el periodista deportivo David Peace, Hooper acierta en relatar, en paralelo, los complicados momentos que Clough debió enfrentar durante su breve paso por el Leeds (derivados de los malos resultados obtenidos en cancha, más la mala relación entre jugadores y técnico, consecuencia obvia de los malos comentarios que hizo del equipo en el pasado), con el pasado reciente del entrenador, sacando del potrero a un equipo que subsistía más por amor a la camiseta que por sus virtudes deportivas, y su camino al éxito, con lo bueno y lo malo que ello trae consigo.

Apoyado en un guión ágil, a cargo del inglés Peter Morgan, en abundante material de apoyo audiovisual, y en un muy buen puñado de secundarios, The Damned United se sostiene principalmente en los hombros de Michael Sheen, encargado de interpretar a este controversial entrenador. Su interpretación ayuda a entender qué es lo que hizo de este personaje uno de los más célebres de la historia del fútbol inglés, cuya sola mención no deja indiferente a ningún seguidor o conocedor del balompié británico.

Y que, al igual que las demás películas que hemos reseñado, y estamos por reseñar, nos permite entender por qué seguimos insistiendo en que el fútbol sigue siendo el más lindo de los deportes.

***1/4

THE DAMNED UNITED

Director: Tom Hooper

Intérpretes: Michael Sheen; Com Meaney; Timothy Spall; Jim Broadbent

Comedia/Deportes

2009

(¿Han notado que casi todas las películas que hemos reseñado hasta ahora son inglesas?)

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Un Verano Inolvidable

A estas alturas ya se habrán dado cuenta que Steven Spielberg es mi director favorito. Ese director del cual me gusta la gran mayoría de sus películas. Unas más que otras, cierto, pero incluso aquellas que no me gustan tanto, no puedo encontrar malas, y no va a cambiar el hecho de que Spielberg sea uno de los mayores realizadores de las últimas décadas.

Todo un revolucionario en cuanto a hacer cine y narrar a través de imágenes, para llegar a ser considerado uno de los grandes debió recorrer un largo camino, pero dando pasos gigantescos que aceleraron su recorrido.

Su tercer filme, Tiburón, estrenado en 1975, fue uno de estos pasos gigantescos.

Spielberg recurre a la novela de terror del mismo nombre, del escritor Peter Benchley, y dentro del marco del subgénero del cine de catástrofes y desastres que predominaba en el cine fantástico de la época, previo a la revolución que vendría en la especialidad unos años después, de la mano del propi Spielberg, junto a George Lucas, y con seguidores como Joe Dante o Robert Zemeckis.

La historia transcurre en pleno verano, en el pequeño balneario de Amity Island, Nueva Inglaterra, uno de aquellos pueblecitos cuya subsistencia depende de los ingresos que se generan en la temporada de vacaciones, gracias al turismo. Cierta noche, una joven sale de una fiesta que tiene lugar cerca de la playa, sin que luego se sepa su paradero.

Poco después, el cuerpo de la chica aparece horriblemente mutilado, a orillas del mar. Cuando el forense informa que la muchacha fue atacada por un tiburón, y aunque Martin Brody (Roy Scheider), comisario local, insiste en cerrar las playas para dar caza a dicha bestia, el alcalde, a fin de que no perjudicar la economía de la ciudad, rechaza esa opción, y hace pasar la muerte de la chica por accidental, cosa que Brody se ve obligado a acatar hasta que el cadáver de un niño aparece, con iguales características.

La llegada de Matt Hooper (Richard Dreyfuss), biólogo marino requerido por la policía, y de un viejo pescador de apellido Quint (Robert Shaw) confirma que los ataques son obra de un salvaje y enorme tiburón blanco, lo que no es suficiente para convencer al alcalde de clausurar la playa, en vísperas del 4 de julio, fecha en que llega la mayor cantidad de veraneantes.

Cuando el tiburón, a plena luz del día y delante de todos, ataca a un bañista, Brody, Hooper y Quint deciden que ya es suficiente y, saltándose la autoridad del alcalde, zarpan mar adentro, para cazar al escualo…

Rodada en la localidad de Martha’s Vineyard, Massachussets, antes que se convirtiera en un balneario exclusivo (aunque contó con tomas de escualos reales, filmadas en Australia por instructores especializados) Tiburón es una película muy fiel al estilo imperante dentro de un cine fantástico y de terror de una época en que no existían las space-opera (Star Wars sólo debutaría dos años después, Star Trek estaba en standby, y cosas como Buck Rogers o Battlestar Galactica, no trascendían de la pantalla chica), la fantasía épica aún estaba en pañales (El Señor de los Anillos apenas llevaba un par de años de su publicación) y los superhéroes aparecían sólo en revistas para niños (faltaba todavía para que Superman hiciera su gran debut cinematográfico).

Me explico. Los héroes dentro del cine de catástrofes (pensando en Terremoto, Aeropuerto, La Aventura de Poseidón, Infierno en la Torre), son en su mayoría tipos comunes. Claro, con grados académicos, mejor calificación y preparación que otros, pero individuos comunes y corrientes. Ni multimillonarios, ni con habilidades o poderes o recursos especiales. Es más, muchas veces son subordinados y suelen ser menospreciados de alguna forma por quienes los rodean.

Brody no es la excepción. Jefe de policía en un pueblo costero cuya mayor actividad, población flotante e ingresos tienen lugar en verano (de esos que hay en la gran mayoría de países con salida al mar), muy preocupado del bienestar de su comunidad. Un tipo correcto. Sus compañeros tampoco ofrecen algo extraordinario: Hooper, un científico, un cerebrito, a ojos de los demás intervinientes en la operación. Y Quint, un pescador con fama de loco (que, no lo vamos a negar, tiene mucho del capitán Ahab de Moby Dick).

Tipos comunes enfrentados a circunstancias nada de corrientes: la aparición de un escualo de inéditas proporciones, y de una ferocidad pocas veces vista, en una costa en que nunca se había visto un animal de esta magnitud, en la peor época que podría recibirse a una criatura como ésta: en una playa llena de veraneantes buscando diversión.

Las circunstancias extraordinarias llaman a adoptar decisiones extraordinarias. Y Brody, Quint y Hooper deberán pasar por encima de algunos cuantos para implementarlas. No les va a salir barata.

Hay que decir que no fue fácil para Spielberg hacerse cargo de la producción. Con apenas dos películas en el cuerpo, y siendo apenas un asalariado de la Universal Pictures, accedió a dirigir Tiburón cuando después de leer la novela, cuyos derechos pertenecían al estudio, encontró que tenía mucho en común con Duel, su cinta debut. Sin embargo, sobre la marcha empezó a sentirse incómodo, pues temía que si la película era exitosa (como lo fue), sólo sería recordado como el hombre que dirigió la película del tiburón.

David Brown Baren, uno de los productores del filme, convenció a Spielberg de continuar el rodaje, diciéndole que si la película era exitosa, después podría filmar lo que quisiera. Spielberg se desistió entonces de abandonar la producción (le habían ofrecido dirigir Lucky Lady, un filme de mafiosos que a la larga dirigiría Stanley Donen y no hizo mucho ruido) y continuó hasta el final.

Cuanta razón tuvo Brown. Tiburón se convirtió en un éxito de taquilla, la crítica fue mayoritariamente elogiosa para la cinta y para su director, se adjudicó tres premios Oscar (banda sonora, a cargo de John Williams, quien posteriormente se convertiría en un habitual del universo Spielberg, sonido y montaje), hizo de su tema principal una de las melodías más reconocidas universalmente. Actualmente, Tiburón ocupa el lugar 48 en la lista de las 100 mejores películas del American Film Institute.

Y Spielberg? Después efectivamente pudo filmar todo lo que quiso, paseándose por todos los estilos posibles: dramas históricos (El Color Púrpura, La Lista de Schindler, Rescatando al Soldado Ryan, Puente de Espías, The Post); ciencia ficción (la gloriosa Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, Inteligencia Artificial, Minority Report, La Guerra de los Mundos, Jurassic Park, Ready Player One), la aventura y el suspenso (Indiana Jones, Atrápame Si Puedes, La Terminal), el cine familiar (E.T., The Big Friendly Giant, Tin Tin …además de ser parte de la revolución del cine industrial.

¿Comprenden todo lo que nos habríamos perdido si Steven hubiese ignorado los consejos de su productor y hubiere terminado dirigiendo una cinta menor de gángsters? Ahí si que lo hubiésemos echado a los tiburones (y no le habría importado a nadie).

De eso ya son 43 años.

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Steven! Lo decía en broma!!

JAWS

Director: Steven Spielberg

Intérpretes: Roy Scheider; Robert Shaw; Richard Dreyfuss; Lorraine Gray; Murray Hamilton

Terror/Aventuras

1975

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PD: La próxima semana retomamos con la cartelera 2018, y con el especial mundialero, si es que lo echaban de menos

 

la universidad de la calle

Se me pasó. Como sé que ustedes son fieles seguidores de esta página, recordarán que he estado haciendo mi revisión bianual de la literatura de Alberto Fuguet, centrándome en lo que podríamos llamar la columna vertebral de su narrativa de ficción. Partimos con Mala Onda (1991), luego repasamos Por Favor, Rebobinar (1994), por lo que hoy nos corresponde repasar Tinta Roja (1996), que por alguna estúpida razón, leí primero que los otros.

El menos fuguetiano de su repetorio, en cuanto a estructura (es el único narrado principalmente por un relator omnisciente, dejando de lado su habitual primera persona, y con conexiones más bien tangenciales con el resto de su obra), pero el más autobiográfico hasta la fecha, se basa en gran parte de las vivencias que Fuguet experimentó en carne propia durante sus últimos años de universidad, cuando debió hacer la práctica profesional en la sección policial de un popular diario capitalino.

En esta novela, llevada al cine en 2000 en una correcta adaptación del peruano Francisco Lombardi, Fuguet es representado en Alfonso Fernández, escritor y director de una revista de tarjeta de crédito (esas que algunos operadores reparten gratuitamente entre sus clientes). Alguna vez promesa de la literatura nacional, y guionista de televisión cuyo éxito lo abrumó, al punto que nunca volvió a publicar, aun no supera la incapacidad de terminar lo que está escribiendo, y está entregado a una tarea poco estimulante en lo profesional, y una vida personal igual de lamentable (es padre de un hijo de unos veinte años, con el que la distancia emocional es mucho mayor que la geográfica).

En este marco, conoce a Martín Vergara, un talentoso alumno de periodismo, en práctica en su revista. Consciente de las virtudes del chico, Alfonso teme que Martín sea devorado por estas virtudes, caiga en una falsa sensación de seguridad y no sea capaz de reconocer sus propios defectos, ni sepa enfrentar las frustraciones cuando éstas se presenten. Ello lo lleva a recordar aquel verano, más de dos décadas antes, cuando por un error de secretaría termina haciendo su práctica en el popular diario El Clamor.

En dicho medio, Alfonso queda a cargo de Saúl Faúndez, un hombre de más de sesenta, de dudoso gusto en el vestir, modales cuestionables, mujeriego, bohemio, impuntual, en fin. Nunca pasó por una escuela de periodismo, pero conocedor, mejor que nadie, de convertir cualquier situación trivial en una historia atractiva y cercana para el público.

Para la edad que aparenta, además, Faúndez parece haber vivido más vidas que un gato, y lo que no aprendió en las aulas, por las que nunca pasó, lo aprendió en la calle. Así, de la mano de Faúndez, y en compañía de un robusto ex marino y chofer apodado el Camión, y de un fotógrafo de ojo privilegiado de apellido Escalona, entre otros excéntricos personajes, en los sectores más duros de la ciudad, y entre copas y comilonas, Alfonso aprenderá más de su profesión en un verano que en cinco años de cátedra.

Pero más que aprender secretos de su profesión, Alfonso aprende de Faúndez algunas lecciones tremendamente valiosas en cuanto a la vida, y descubrirá otras cuantas verdades acerca de sí mismo.

Como se pueden dar cuenta, esta es una novela de aprendizaje, marcada por la fuerte relación entre Faúndez y Fernández. El primero, un reportero de la vieja escuela que, irónicamente, no se formó en escuela alguna, sino a pulso, a puro ñeque, sobre la marcha, del aprendizaje a la fuerza. Fernández, un futuro profesional, educado en cátedra, conforme a programas de estudio, formado bajo la fórmula de la pirámide invertida. Estilos y personalidades que chocan fuerte al conocerse. Sin embargo, con el tiempo ambos se retroalimentarán, compartirán entre sí sus conocimientos y experiencias.

Pero sobre todo, se complementan en sus carencias. Detrás del mujeriego, vividor y bohemio de Faúndez, hay un hombre solitario. Si, tuvo un hijo discapacitado, su único lazo afectivo real, con una mujer a la que no ama, pero respeta, pero por lo mismo no es con quien pueda compartir su experiencia, ni transmitir todo lo que la vida le ha enseñado. Alfonso, a su vez, hijo de un padre ausente, proveniente de un hogar modesto, el primer universitario y profesional que sale de la familia, el que está llamado a sacar la cara por ésta. Y que necesita precisamente de alguien que lo oriente por la vida.

Alfonso obtiene de Faúndez más que una calificación. Crece. Madura. Encuentra la confianza, la seguridad en sí mismo y el amor propio que necesitaba para pararse frente a la vida. Y que reencontrará veinte años más tarde, para reencausar y ordenar  su propia existencia.

La literatura de Fuguet, en esta etapa (hasta Las Películas de Mi Vida, que repasaremos en su oportunidad) daban cuenta de procesos de sanación. Matías Vicuña toca fondo, pero consigue salir de la espiral de autodestrucción en que estaba metido. El coro de personajes que protagoniza Por Favor, Rebobinar consiguen armarse una vida, y un lugar en ella, aprendiendo a enfrentar y superar sus propias historias. Y Alfonso Fernández crece en amor propio y en autoestima, dos veces.

Lo que me lleva a pensar que lo que me conecta con Fuguet, más que el hecho de tener un autor en el que alguien que creció durante los ’80 y parte de los ’90 finalmente podía sentirse identificado, fue haber encontrado historias en que, sin caer en el simplismo de la autoayuda, sus protagonistas conseguían sanar, avanzar y encontrar la luz al final del túnel.

Portada de la edición lanzada con ocasión del estreno de la película, en 2000.

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