un país unido por un balón

Pasión de multitudes, indudablemente. Incluso en un país alejado de todo como el nuestro, donde nuestra historia futbolística ha sido más bien ligada al fracaso, y donde los escasos triunfos que podemos mencionar son aislados y muy recientes: la Libertadores de Colo Colo el ’91, la Sudamericana de la U en 2011, las Copas Américas de 2015 y 2016. Temporadas donde el exitismo llega a las nubes, seguidas de períodos de oscurantismo prolongados (acuérdense cuánto duró la resaca post Francia’98, espero que después de quedar fuera del Mundial actualmente disputado, no nos pase lo mismo).

Como fuera, la devoción del chileno por el fútbol, que puede detener un país por un partido, que lleva a terminar la jornada laboral mucho antes si el partido cae en día de semana, es inversamente proporcional a sus logros. Nadie ha logrado realmente explicar ese fenómeno, pero hay registros que nos pueden ayudar a entenderlo.

Un gran registro de eso es Historias de Fútbol, película de 1997, dirigida por Andrés Wood. No sólo es uno de los buenos filmes que se dieron durante el revival del cine chileno que vino con la Trancisión, sino además un acertado registro de qué tanto ha calado el fútbol en el alma nacional, a través de una narración fragmentada en tres cuentos independientes entre sí.

“No le crea (Primer Tiempo)” cuenta la historia de Carlos (Daniel Muñoz), un obrero de la construcción, goleador del club del barrio donde ha vivido toda su vida, a un partido de ganar el campeonato amateur. A pocos días de la final, un dirigente del equipo rival le ofrece usar sus contactos para ponerlo en el fútbol profesional, lo que por fin sacaría a Carlos de su miserable vida ¿La condición? No convertir en la final. Y Carlos deberá poner en la balanza sus aspiraciones, sus urgencias, versus su orgullo deportivo.

“Último Gol Gana (Segundo Tiempo)” nos traslada a Calama, donde un grupo de niños del pueblo, sin mucho más que hacer que darse a la vagancia, roba una pelota que cae desde la cancha del estadio local, tras un tiro libre excesivamente desviado. Al otro día, Pablo (Manuel Aravena) quien gana la apuesta de quien se va a quedar con la pelota, es enviado por su madre (Tichi Lobos) con el usurero del barrio a empeñar lo poco de valor que les va quedando. Pero cuando en vez de ir a dejar el dinero con su madre, decide jugar con sus amigos una pichanga, las cosas van a ponerse feas.

“Pasión de Multitudes (Alargue)” sorprende a Francisco, un joven universitario (Néstor Cantillana) varado en Chiloé, mientras viajaba a casa de su hermano, por una falla de la lancha que lo trasladaba, desesperado porque ese día Chile y Alemania juegan por el Mundial de España’82. Dos hermanas solteronas que viajaban con él, Manuela (María Izquierdo) y Elcira (Elsa Poblete), viéndolo desesperado, lo invitan a ver el partido en su casa, junto a sus vecinos (Hugo Medina, Boris Quercia, Rodolfo Pulgar), aunque las intenciones de estas hermanas con el muchacho, van más allá de la mera cortesía…

En cada uno de estos relatos, el fútbol aparece aportando un rol social. En la primera historia, como una oportunidad para salir de la miseria, la opción para acceder a un mejor nivel de vida (y no deja de tener su poco de realidad: Alexis, Arturo, Gary, surgieron del hambre y de la necesidad de sobrevivir). Con todo lo bueno y lo malo que ello implica: por un lado, el deseo de Carlos de consagrarse, llegar al fútbol profesional y mejorar sus ingresos haciendo lo que más le apasiona…contra la tentación de hacerlo de la vía más rápida..y turbia.

La segunda, el fútbol como válvula de escape. Ni Pablo, ni ninguno de sus vecinos, tiene mucho por delante, y eso ya lo tienen claro. Ninguno de estos niños hace lo único que está al alcance de ellos: vagabundear. Y tratar de sobrevivir. Son niños que están fuera de todo: de la educación, de la estructura social, en fin. Están ahí, pero no existen, con la única meta de llegar al final del día. Y el fútbol aparece como una forma de hacer más llevadera esta existencia.

El tercer relato tiene al fútbol como excusa para reunirse. Porque aunque a estas hermanas solteronas, que acogen en su casa a sus vecinos y a un total desconocido, en torno a un partido, de entrada nos aclaran que no les gusta el  fútbol, pero lo hacen para no sentirse tan solas, en un entorno ya de por sí aislado. Una oportunidad para conectar con otros.

A la postre, las tres historias, teniendo al fútbol como justificación, hacen un retrato muy acertado de las distintas realidades nacionales. Wood es bastante astuto para presentarnos, bajo el manto de una comedia de deportes, una visión muy aguda de lo que somos como país, sea a través de personajes que quieren prosperar, otros que saben que no les queda otra que mantenerse donde están, y aún otras más que simplemente no quieren estar solas.

Todo ello en poco menos de 90 minutos (¡hasta en eso es un acierto!) de uno de los filmes más ingeniosos de nuestra historia cinematográfica reciente. Estrenada en una época en que el cine chileno empezaba a caminar como casi había olvidado hacerlo, el filme de Andrés Wood es un gol de camarín.

***

HISTORIAS DE FUTBOL

Director: Andrés Wood

Intérpretes: Daniel Muñoz; Ximena Rivas; Fernando Gallardo; Pedro Villagra; Tichi Lobos; Manuel Aravena; Nestor Cantillana; Esa Poblete; María Izquierdo; Boris Quercia; Hugo Medina; Rodolfo Pulgar

Comedia/Drama

1997

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Historias de un payaso

Es un hecho que de aquí a un par de años más, tendremos al menos tres películas donde el payaso príncipe del crimen será protagonista o al menos personaje de apoyo, además de tener a dos Joker a la vez, uno a cargo de Jared Leto (a ver si ahora le sacan el provecho que no le sacaron en Suicide Squad) y otro a cargo de Joaquin Phoenix (excelente elección!!). Sólo espero que no sobreexploten al personaje y lo hagan colapsar con tanto proyecto en tan poco tiempo (aunque como en DC/Warner no tienen la menor idea de lo que están haciendo, esperemos que intervenga la Divina Providencia, no queda otra).

Ahora, que tantas historias tiene este personaje que puedan ser filmables? Hartas..The Killing Joke (Alan Moore/Brian Bolland, 1988), por supuesto, aunque ya tuvo una adaptación animada que, como dije en una columna anterior, tuvo una recepción bastante dispareja. Sin embargo, puede aportar datos que sirvan de base a una historia de origen.

Está Arkham Asylum (Grant Morrison/Dave McKean, 1989), aunque esta iba a ser la base de la película de Batman, en solitario, que ya no va a ser.

Por ahí está también Images (Dennis O’Neil/ Bret Blevins, 1993), publicada en la recordada serie Legends of the Dark Knight número 50, suerte de continuación de The Killing Joke, ya que nos presenta el primer enfrentamiento entre Batman y el Joker, aunque con las reinvenciones del universo DC (Zero Hour, Infinite Crisis, Flashpoint, Rebirth, no sé que tan canónica sea)

Una Muerte en La Familia (Starlin/Aparo, 1989), que narra la muerte de Jason Todd (y que explicaría en cine la escultura de Robin violentada que aparece en Batman vs Superman. No confundir, por favor, con La Muerte de la Familia, que también gira en torno al Joker, cuya historia central fue creada por Scott Snyder y Greg Capullo, publicada luego de New 52.

Joker (Azzarello/Bermejo,2008), aunque esta cuadraba más con el Batman del universo Nolan.

Lógico que Long Halloween y Dark Victory (Jeph Loeb/ Tim Sale, 1996/97) lo tienen cumpliendo un rol de importancia, aunque muy probablemente estas sirvan de base a la película de reinicio de Batman (ya hablaré de eso más adelante).

Pero voy a citar una de 1996, bien olvidada, a cargo del fructífero equipo de Chuck Dixon en guión y Graham Nolan en dibujo, dupla que se hizo cargo de la colección regular del Murciélago por más de cinco años.

Batman: El Abogado del Diablo cuenta lo que pasa en Gotham City cuando una serie de estampillas envenenadas han sido lanzadas en la ciudad, y que dejan a sus víctimas con la horrible mueca del Joker. El criminal pronto es arrestado y, finalmente, condenado a muerte.

Sin embargo, hay alguien que no está convencido del todo…alguien que sospecha que el asesino anda suelto aún, que no es el Joker y que este podría morir por un crimen que no cometió. Y ese alguien es Batman.

¿Les gustó la idea, eh? Fue republicada por Unlimited el año pasado, asi que ya saben que hacer.

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cuando ellas son las que sacan la cara

Gracias a la bendita ola feminista que vivimos actualmente, el especímen machista-futbolero-chelero-chovinista que manda a la cocina a la mujer que tiene la mala idea de pasar al lado de la tele cuando está viendo un partido, está volviéndose una especie en extinción. A ello debe sumarse que Chile haya quedado fuera del actual Mundial (por weones, sobre todo), mientras que su similar femenina, con mucho menos bombo, menos auspicios ni recursos, haya sacado la cara, clasificándose a la copa del mundo de su especialidad.

En Chile esto es un fenómeno reciente. Pero en el hemisferio norte (Europa y EEUU) el fútbol femenino es una realidad tan potente como su similar masculino. Sí, un equipo completo femenino sigue manteniéndose con un presupuesto anual que debe ser un décimo de lo que Neymar gana en un mes, pero al menos sus jugadoras pueden dedicarse exclusivamente a su actividad, sin tener que trabajar part-time en otra cosa.

Que la jugadora estadounidense Alex Morgan despierte en su país tanta o más pasión que la que despierta Messi en Barcelona o en Argentina, es prueba de ello.

Ese es el escenario en que, por allá por 2002, vio la luz este gran filme inglés llamado Bend It Like Beckham (que aquí circuló en dvd como Jugando Con El Destino), que con el fútbol femenino como telón de fondo, relata una historia sobre cómo pasarse por buena parte algunas convenciones.

La historia se enfoca en Jessminder “Jess” Bhamra (Parminder Nagra), hija mayor de un matrimonio de inmigrantes hindúes en Londres. Su familia está empeñada en que entre en la universidad, estudie leyes y tenga la profesión que le permita acceder a un mejor nivel de vida. Y fiel a sus tradiciones, ya está prometida para casarse. Sin embargo, Jess está muy lejos de compartir esas aspiraciones, pues le gusta mucho el fútbol, que juega prácticamente a escondidas, inspirada en su ídolo, David Beckham.

Jess traba amistad con Juliette “Jules” Paxton (Keira Knightley), jugadora estrella de un equipo femenino de su barrio, que la invita a formar parte de éste, y Jess no tarda en convertirse en figura, llamando la atención de su entrenador, Joe (Jonathan Rhys-Meyers), ex futbolista cuya carrera quedó truncada tempranamente a causa de una fuerte lesión.

La película se sostiene a partir de los malos entendidos y los no pocos choques culturales que tienen lugar en ella. Por un lado, la doble vida de Jess, que se ve obligada a vivir a escondidas de su pasión por el fútbol versus la intransigencia de su familia derivada de su férreo apego a las tradiciones. Por otro, la madre de Jules ve con preocupación su devoción por el balompié, su poco femenina actitud y duda gravemente de la condición sexual de su hija (llevándose algunos de los momentos más hilarantes del filme). Y claro, el factor comedia-romance producto de la tensión que surge entre las dos jugadoras y su entrenador (aunque esto último es un factor más bien accidental, ninguna de ellas anda persiguiendo al príncipe azul..otro punto para este relato).

Todo en el marco de la muy buena campaña que está haciendo el equipo de las protagonistas en un importante torneo, y la aparición de un agente en busca de jugadoras para el importante medio estadounidense.

Como buena comedia inglesa, Bend It Like Beckham es una cinta que no tiene un pelo de tonta. Por el contrario, estamos ante un trabajo agradable, realmente gracioso y que plantea, de un modo muy ingenioso los conflictos culturales, étnicos y generacionales, sin caer en melosidades y discursillos políticamente correctos. Tampoco cae en estereotipos étnicos que caben muy bien en una publicidad de Bennetton, o en un comercial mundialero de Coca Cola, pero que en cine resultan caricaturescos (todo lo que no hizo esta película y que sí hizo Slumdog Millionaire, que terminó apuntándose el Oscar a la Mejor Película a fuerza de lugares comunes y clichés).

Que sea dirigida por un realizador de ascendencia hindú ayuda mucho a facilitar la identificación con este relato, como no lo habría logrado algún director a sueldo puesto por el estudio.

Todo lo contrario. Plantea estos temas de una manera ingeniosa, que la convirtió con justicia en uno de los mayores éxitos de taquilla del cine británico de las últimas dos décadas, y que se ha mantenido a lo largo de los años como un exitoso musical.

Así que, amigo futbolero, ya no se malgaste tanto andando con el ceño fruncido, y deje su orgullo de macho alfa a un lado. Porque el buen momento de la selección femenina es resultado de un proceso que viene desde hace rato, y que en el resto del mundo, mucho antes ya era una realidad. Una reconfortante realidad, de la cual esta película es una pequeña muestra.

***1/2

BEND IT LIKE BECKHAM

Director: Gurinder Chadha

Intérpretes: Parminder Nagra; Keira Knightley; Jonathan Rhys Meyers

Comedia/Romance/Deportes

2002

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Un hombre, una mujer y once tipos

Bueno, nos habíamos acostumbrado a ser protagonistas.

Nos acostumbramos a clasificar a los mundiales, a ganar copas, a pelear títulos importantes, a que nos invitaran a los grandes torneos. A ser el centro de atención, a que todos nos estuvieran mirando. Y envidiando.

Y por eso nos dolió tanto quedar afuera del Mundial de Rusia. No por lo estrictamente futbolístico (no ha sido ni será la última vez que nos pase), sino que porque todos nos estaban mirando. Por nuestra soberbia. Por nuestro propio exceso de confianza.

Lo que no es otra cosa que una extensión de nuestra propia idiosincrasia nacional: estamos tan acostumbrados al fracaso, que cuando triunfamos, no sabemos qué hacer. No sabemos como mantener el buen tranco, ni como celebrar (cuando Chile ganó la Copa América, la celebración callejera terminó en disturbios, cientos de detenidos, y hasta muertos), ni como asumir el triunfo. El camarín rayado con “Aquí pasó el campeón de América” fue la mejor evidencia de eso. Y que explica perfectamente porqué nuestra “generación dorada” tuvo un bochornoso cierre de ciclo.

Pero bueno, las penas del fútbol se pasan con fútbol. Las ventas de televisores y planes de televisión para ver el Mundial no han bajado. Tampoco la venta de merchandising. Ni de álbumes de láminas. Mucho influye en eso la gran presencia de inmigrantes provenientes de países que sí van a jugar el campeonato…y para qué andamos con cosas. El chileno es capaz de detener el país por ver fútbol, aunque sea en campeonatos en que no tiene pito que tocar.

Pasión de multitudes el fútbol no ha dejado de ser, ni siquiera porque lo tengamos que ver de lejos.

Buen momento es para repasar, entonces, Fever Pitch (a.k.a. Fiebre en las Gradas), la gran adaptación de 1997 de Fiebre En Las Gradas, el ensayo con el que uno de nuestros directores habituales en este humilde lugar de paso, Nick Hornby, intenta explicar por qué nos gusta tanto el fútbol, porque queremos tanto a los equipos por los que hinchamos, por desastrosos que sean sus resultados, y cómo se puede extrapolar esa pasión a nuestra vida diaria.

Hornby también guioniza la historia, dirigida por David Evans, y convierte su autobiográfico ensayo en la historia de Paul Ashworth (Colin Firth, irreconocible cuando no anda con trajes de sastre) un profesor de enseñanza básica de Londres, fanático del fútbol, y especialmente del Arsenal. Esta devoción surgió cuando niño, siendo hijo de padres separados, su padre lo llevaba al estadio como una forma de tener una conexión con él.

Es 1989, y después de casi veinte años de sequía, el Arsenal es puntero de la liga inglesa, y gran favorito para adjudicarse el campeonato, lo que tiene a Paul en una situación expectante.

Por esos mismos días, conoce a Sarah Hughes (Ruth Gemmell), la nueva profesora del colegio en que enseña, y aunque ella no comparte su pasión por el fútbol –es más, no le gusta el fútbol- pronto entablan una relación, que avanza más rápido de lo que esperaban y pronto ella queda embarazada.

Por primera vez en su vida adulta, enfrentando su inesperada paternidad contra el inminente campeonato de su equipo favorito, largamente anhelado, Paul por primera vez atraviesa durante su vida adulta una decisión crucial y definitiva para lo que será su vida futura…

Fiebre en las Gradas fue el primer libro publicado por Hornby, y ya plantea los que serían los grandes temas de su bibliografía: el paso de la juventud a la adultez, y el duro enfrentamiento del hombre ante la madurez, y a las responsabilidades que trae consigo, responsabilidades que ya no puede delegar en nadie, como pudimos apreciar luego en la imprescindible Alta Fidelidad, en Un Gran Chico, y sus respectivas adaptaciones.

Hasta ese año, Paul Ashworth no ha vivido más que para sí mismo, y no ha necesitado tanto. Tiene un trabajo que no le mata, pero lo deja conforme, ya que le permite disfrutar y compartir su otra gran pasión, la literatura, y que le permite darse su gran gusto, como es no perderse partido de su amado Arsenal.

Hasta entonces, su vida no se componía de años, sino de temporadas.

Hasta que conoce a la chica, la correcta, la indicada, la definitiva. No una aventurilla pasajera. Y su mundo está a punto de cambiar. Así como sus prioridades. Y entra en la urgencia de definir lo verdaderamente importante de su vida, descubriendo que hay vida más allá de los 90 minutos que entrega religiosamente cada semana (sazonado con el ingrediente adicional de la inminente y largamente esperada victoria del Arsenal, que en dicha temporada efectivamente cerró una sequía de 18 años sin campeonatos).

Como buena obra de Nick Hornby, al menos de aq            uella etapa, Fever… plantea esta situación con abundante humor, que le permite hacer más llevadero no sólo el conflicto personal de Paul (su nueva familia en camino vs la familia de once que ha estado abrazando desde que tiene memoria), sino que permite entender con mayor facilidad los hechos que hacen del fútbol la pasión que en el fondo es, y que sólo lo entiendes cuando lo vives.

Entender por qué se dice eso de “90 minutos del deporte más bello del mundo” no es un eufemismo, sino una gran verdad. Y lo hace apelando, de manera graciosa y nada ofensiva, a los clichés futboleros más recurrentes.

Pequeña gran película de deportes, una de las mejores acerca del fútbol (hubo un remake estadounidense en 2005, donde el balompié es remplazado por el beisbol, deporte que hay que ser gringo para encontrarle gracia, y que pese a los buenos oficios de Drew Barrymore, Jimmy Fallon y los hermanos Farrelly, no logró prender fuera de los estados juntos…creo que ni siquiera adentro), que demuestra que las distintas pasiones pueden ser perfectamente compatibles.

***3/4

FEVER PITCH

Director: David Evans

Intérpretes: Colin Firth; Ruth Gemmel; Neil Pearson; Mark Strong; Holly Aird

Comedia/Romance/Deportes

1997

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decadencia, redención y aprendizaje

Desde el lunes, la vida no será la misma para Grady Tripp (Michael Douglas).

Escritor y profesor de literatura, en una pequeña universidad de Pittsburgh, la próxima versión del Festival de Letras que organiza su casa de estudios le será difícil de olvidar, por la cantidad de problemas que tiene al frente.

Partiendo por el vacío creativo que lo tiene aún sin terminar su siguiente novela, aunque ya pasa las dos mil páginas; siguiendo con la visita de Terry Crabtree (Robert Downey Jr), su editor, que aprovecha su invitación al festival para presionar a Tripp por lo mismo; a lo que debe sumarse el enterarse que Sarah Gaskell (Frances McDormand), jefa del cuerpo docente, y esposa de Quentin Morewood (Rip Torn), decano de la facultad, con quien tuvo una aventura no hace mucho, que ya le costó su matrimonio, está embarazada de un hijo de él; y claro, está Hannah (Katie Holmes) su alumna más destacada, que no deja de insinuársele.

Tratando de lidiar con todo eso, apremiado por las circunstancias, Tripp debe además hacerse cargo de James Leer (Tobey Maguire), uno de sus alumnos, un aspirante a escritor tan talentoso como autodestructivo, y que a poco de iniciado el fin de semana, ya lo está metiendo en un par de problemas…

¿Hablemos de injusticias? Entonces pongámonos a pensar ¿por qué una película tan grande como Fin de Semana de Locos (a.k.a. Chicos Prodigiosos) ha quedado tan entregada al abandono?

En su paso por salas, durante 2000, en una época en que no había blockbusters como ahora (y en una época que fue particularmente prolífica en cintas buenísimas) estuvo poco tiempo y no tuvo una gran taquilla. Casi nunca la encuentro en el cable, ni siquiera en los horarios más olvidados, ni en los canales que se jactan de programar películas sin prestar atención al mainstream. Apenas fue lanzada en vhs y nunca he visto su versión en dvd.Y si uno busca en Amazon, a lo más encontrará su versión standart (pese a la antigüedad de la película, nunca he sabido de una edición especial) y en bluray, que yo sepa, no tiene para cuando aparecer.

Ni siquiera sellos como The Criterion Collection la han incluido en sus catálogos. Cuando mucho, está en Amazon Prime.

Esto yo ya lo había  reclamado en marzo de 2009, cuando en una de las tantas revisiones que le di (entre 2000 y 2003 fue, junto con Alta Fidelidad y Casi Famosos una de las películas que más me repetí. Luego fui bajando la frecuencia, hasta darle una repasada cada dos o tres años).

Duele. Duele que un filme que es una suma de tantos talentos -la dirección del fallecido pero siempre eficaz Curtis Hanson, a partir de una novela de Michael Chabon, uno de los grandes de la literatura estadounidense de los últimos 30 años, interpretada por un elenco estelar, encabezado por un sólido Michael Douglas, dando la mejor actuación de su vida, y con Bob Dylan prestando una de sus mejores canciones, Things Have Changed, que le valió un Oscar como Mejor Canción- esté tan olvidada.

Fin de Semana… expone una memorable historia que es a la vez de decadencia, redención y aprendizaje. Inserta en el mundo universitario y literario, aunque es una experiencia aplicable a cualquier entorno, toda vez que, en el fondo, versa acerca de la condición humana.

El personaje de Michael Douglas viene de vuelta de un momento de gloria que se ha vuelto cada vez más lejano: ha pasado casi una década desde que publicó una novela que se convirtió en best seller, pero eso ya es pasado. Al comienzo de la historia, está a un pelo de tocar fondo, profesional y personalmente, como ya se dijo, y si ha terminado por dedicarse a la docencia es porque de algo tiene que vivir. Su desánimo es evidente, y la avalancha de situaciones que se le viene encima, no hará mucho por su estabilidad, agravando el decadente momento del escritor.

Eso no le impide valorar a la gente talentosa cuando la tiene al frente, y de ahí que cuando en la recepción que su jefe ofrece en su casa, se encuentra casualmente con James Leer, su alumno más aventajado (¿qué le pasó a Tobey Maguire que nunca más lo vimos a este nivel?), descubre que además de talentoso es un joven mucho más dañado que él.

Consciente de lo que el muchacho puede dar, y de la facilidad que tiene para meterse en problemas (durante la fiesta comete un par de imprudencias que le pueden costar su permanencia en la universidad), e incluso sabiendo que este gesto puede salirle caro y darle más complicaciones de las que ya tiene, el instinto protector de Tripp aflora. A la larga, no sólo salva al aspirante a escritor de sus propias pesadillas, sino también consigue salvarse a sí mismo de irse por el abismo(redención).

El aprendizaje se va dando durante todo este proceso, en la relación profesor-alumno que se va dando más allá de la mera cátedra, y lo que Tripp va descubriendo de James le ayuda a entenderlo, y valorarlo, pero también aprende muchas cosas de sí mismo, que tarde o temprano le ayudará a hacer las paces consigo mismo, levantar la vista y mirar hacia adelante.

Wonder Boys es más que la suma de sus partes. De sus grandes partes: la sólida novela que le sirve de base, magistralmente llevada al cine por el fallecido Curtis Hanson, que entendió a la perfección las motivaciones y espíritu de la novela, y que crece aún más con la magnífica actuación de Michael Douglas, la gran química que nace entre éste y Maguire, y complementada con un excelente reparto de secundarios, donde el entonces renacido Robert Downey Jr (este fue uno de los papeles con que volvió al primer plano tras sus años oscuros) se roba algunas de las mejores y más divertidas partes de la película.

Gran película que se sirve de la excusa de la literatura (es una de las mejores cintas que, directa o indirectamente, toma el tema de los escritores como motivo principal)  para contar una potente historia sobre hacer las paces con uno mismo. Ojalá, más temprano que tarde se haga justicia con este filme, y tengamos una edición que esté a la altura de su grandeza.

****

WONDER BOYS

Director: Curtis Hanson

Intérpretes: Michael Douglas; Tobey Maguire; Frances McDormand; Katie Holmes; Robert Downey Jr; Rip Torn

Comedia dramática

2000

PD: Por un momento pensé en dejar Wonder Boys como la publicación 1400 de este blog, pero como igual falta su resto para dicha ocasión, y creo que seguirla chuteando hubiera sido feo, y contradictorio con lo que estoy diciendo en la columna.

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usted (no) debería estar aqui

Aunque su carrera dentro del negocio bancario está creciendo rápidamente, la ejecutiva Sawyer Valentine (Claire Foy) no está tranquila.

Sintiéndose observada, sensación que le ha impedido llevar a cabo una vida laboral y social normal, como consecuencia de un acoso sufrido unos años atrás que aún no ha podido superar, acude a un instituto de psicología que encuentra en internet.

Sin embargo, tras una conversación preliminar con uno de los psicólogos de la institución este, sin mediar otro diagnóstico, resuelve mantener a Sawyer internada por unos días, pese a la evidente oposición de la chica, especialmente cuando descubre que David (Joshua Leonard) es el mismo hombre que la acosó en el pasado…

Steven Soderbergh es de aquellos directores que, a lo largo de su carrera, no se ha casado con ningún género en particular. Su carrera comprende filmes de registros realmente diversos: cintas como Sexo, Mentiras y Videos, Traffic, Erin Brokovich, la trilogía de Ocean’s 11, 12 y 13 (oficiando de productor de la reciente Oceans’8), Solaris, Che: El Argentino, Che: Guerrilla; The Girlfriend Experience, Contagio, Magic Mike, Logan Lucky.

Todos filmes de distinta temática donde, por más o menos afortunado que sea su rendimiento, su desempeño es por lo general digno, y denota sus ganas por hacer realidad la experiencia cinematográfica bajo todos los ángulos posibles.

La aún sin estrenar en Chile (que sorpresa) Unsane (si llega a estrenarse, será como Perturbada) es la última prueba de ello: un thriller psicológico que Soderbergh, muy fiel a lo que ha venido haciendo los últimos años, filmó durante gran parte con una cámara de IPhone.

La idea funciona.

La historia, por sí misma, ya tenía potencial suficiente: una protagonista en busca del éxito profesional (aparentemente, eso es lo que la motiva a dejar atrás familia, amigos, conocidos), que termina internada contra su voluntad en una institución mental. Ella intuye que algo no anda bien, que en todo este asunto hay gato encerrado. Especialmente cuando el gran causante de muchas de sus desgracias se encuentra en el mismo lugar.

Nadie le cree. Sus redes de apoyo se desintegran. Y la línea que la mantiene a salvo de la locura total se vuelve cada vez más tenue.

Si usted ve esta película y piensa en Atrapado Sin Salida, o en Inocencia Interrumpida, no se extrañe. Soderbergh recoge mucho de aquellas películas, y las une a material de su propia creación, logrando armar un relato atractivo, abundante en suspenso e intriga, sostenido en la muy buena actuación de Claire Foy, cuya situación constituye el eje central de la historia.

Sé que se preguntan qué tanto influye el haberse filmado la película en un teléfono. Técnicamente, el resultado no tiene nada que envidiarle a una película filmada en celuloide u otro formato digital más profesional. Pero bueno, hay que tener cierto oficio para manejar cualquier cámara, y la falta de talento no hay tecnología que pueda suplirla. Pero Soderbergh se maneja y saca adelante la tarea.

Donde si se nota la diferencia es en cuanto a los costos de producción (que no pasaron del millón y medio de dólares) y en los plazos (Unsane no se tardó casi nada en pre/post producirse ni en rodarse). Usada con inteligencia, una tecnología usada mayormente para subir estupideces a redes sociales, puede convertirse en una herramienta muy útil para el quehacer fílmico. Unsane es buena prueba de ello, aunque el tiempo dirá si terminó siendo un filme pionero en cuanto a nuevas técnicas, o si se quedó en un experimento logrado, pero aislado.

***1/4

UNSANE

Director: Steven Soderbergh

Intérpretes: Claire Foy; Joshua Leonard; Amy Irving; Juno Temple; Jay Pharoah

Suspenso

2018

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LILIANA ROSS 1939-2018

A los 79 años falleció durante esta madrugada la destacada actriz nacional Liliana Ross.

Nacida en Génova, Italia, pero de nacionalidad chilena, Ross tuvo una importante carrera en el teatro, como actriz y directora, convirtiéndose en uno de los rostros más reconocibles de la televisión cuando, durante la segunda mitad de la década de los ’70, las teleseries comenzaron a volverse un protagonista importante de las parrillas nacionales. Fue en estas producciones donde su cara se volvió familiar para el público: La Colorina, La Torre 10, Martín Rivas o La Represa.

Durante la dictadura, se vio obligada a partir a la Argentina, junto a su entonces marido, el dramaturgo Hugo Miller, donde también tuvo una destacada participación en diversas producciones locales. A su regreso, retomó la actividad televisiva, que tuvo su momento más alto el año 2003, encarnando a Valentina Fernández, la madre de los hermanos Mercader, en ese hito que fue la teleserie Machos (Canal 13). La escena de su deceso, víctima de un cáncer de mama, es uno de los momentos más poderosos que se ha visto en una producción chilena.

Después continuó trabajando en telenovelas y hasta incursionó en diversas películas, entre ellas las comedias Que Pena Tu Boda y Que Pena Tu Familia, de Nicolás López. (2011-2013), y se encontraba retirada desde 2012, participando esporádicamente en pequeños papeles en teleseries y otros programas de televisión.

Fue directora, además, de diversas escuelas de teatro, y obtuvo grandes reconocimientos por su notable carrera.

A esta hora, se desconocen las causas de su fallecimiento, mientras se multiplican muestras de cariño de parte de sus colegas, conocidos y público en general.

QEPD

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