las cosas que no se pueden borrar

Me pasa con algunas películas: las veo una vez, me conquistan, me hacen repetírmelas, una y mil veces, y a la vez mil y una me sigue pareciendo asombrosa e increíble. Y las vuelvo a ver cada vez que puedo, y quiero tenerlas en la mayor cantidad de formatos posibles.

Me pasa con Alta Fidelidad, con Gran Pez o Mad Max Fury Road (de El Padrino o Star Wars ni hablar). Y es lo que me pasa con Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos.

Es uno de esos milagros que pasan en la industria cinematográfica de vez en cuando. Este filme, debut de Michel Gondry en el ámbito del largometraje, tras una década dedicado al cortometraje y al videoclip), se estrenó a Chile el mismo año de su debut, en 2004, con poco tiempo de diferencia respecto de su estreno original. No hubo que esperar mucho tiempo. Supongo que contar con un elenco lleno de estrellas en un buen momento ayudó a vender la película. Haber tenido este filme en pantalla grande, en su apogeo, llegó a hacer bastante ruido y contó con una taquilla nada despreciable para un filme “indie”. Prodigioso.

Una de las virtudes de Eterno Resplandor… está en sus matices: ciencia ficción, fantasía, drama y humor, para presentar una historia que parte del clásico “chico conoce chica”, pero enfocado en el momento en que la chica rompe con el chico y lo que pasa como consecuencia de.

Todo comienza cuando Joel (Jim Carrey), un taciturno empleado, que acaba de salir de una relación que no iba para ninguna parte, decide impulsivamente de no ir a trabajar, tomando un tren rumbo a la costa.

Durante el viaje, conoce a Clementine (Kate Winslet), y siendo los únicos pasajeros del vagón, traban conversación, descubriendo las muchas cosas que tienen en común y deciden pasar el día juntos, iniciando al poco tiempo, un romance.

Cierto día, Joel visita a Clementine en su trabajo, pero ésta no sólo no lo reconoce, sino que saluda muy efusivamente a un total desconocido.

A través de un amigo común, Joel se entera que Clementine se ha sometido a un tratamiento inédito, por el cual lo borró, literalmente, de su memoria y de su vida.

Despechado, Joel acude a Lacuna, el mismo laboratorio donde Clementine se practicó este tratamiento, y pide hacer lo mismo respecto de ella.

De los diversos alimentos que confluyen en esta historia, podemos distinguir fácilmente tres: ciencia ficción, fantasía y romance.

No es difícil darse cuenta donde está el factor ciencia ficción: la historia nos pone en un entorno en el que es posible eliminar recuerdos de manera selectiva. No es que nuestra inteligencia no pueda hacerlo sola…sólo que nunca ha podido hacerlo de manera tan radical y efectiva. No podemos sacar a una persona de nuestra memoria como quien elimina a un amigo de Facebook. En el universo concebido por Gondry (a partir del ingenioso guión de Charlie Kauffman) ello sí es posible, siendo además un negocio muy rentable.

Una vez dentro de la mente de Joel, durante el proceso de “borrado”, entramos en el ámbito de la fantasía, en lo netamente onírico, ciertamente uno de los elementos más celebrados de la película. Kauffmann y Gondry nos llevan de paseo por los complejos recovecos de la mente humana, del subconsciente y los intrincados procesos del pensamiento humano.

Gondry nos lleva al subconsciente de nuestro protagonista, desde lo más profundo, de una manera original y creativa, que incluso fue celebrada por instituciones ligadas al estudio del pensamiento. Aquí es donde la creatividad de Gondry explota. Es lógico. Siendo la mente humana el lugar donde anidan todos nuestros recuerdos, miedos, emociones, y donde concentran los procedimientos cognitivos, como el aprendizaje, la creatividad, la imaginación, Gondry encuentra un verdadero arsenal de juguetes con los que hacer y deshacer en su relato, encontrando una manera original y lúdica para conocer en profundidad a Joel, entenderlo, comprender qué fue lo que lo enamoró de Clementine, descubrir el punto y el por qué se fue a pique la relación, y hasta especular las probables consecuencias que podría provocar el borrar de su memoria a la mujer que amó.

Y en vez de hacerlo a través de un relato plano y lineal, nos embarca en un viaje fantástico por el interior del individuo, que facilita mucho el recorrido por los complejos recovecos de la mente.

No ha sido poca la gente que ha relacionado Eterno Resplandor… con Intensa-Mente, la gran película animada de 2015 que también tiene como escenario la mente humana. si uno lo piensa con atención, salvo las diferencias obvias (temática, orientación) el paralelo es más que acertado.

Así podemos pasar al tercer gran tema de esta película: el romance.

Porque, por encima de todo lo demás, Eterno Resplandor… es una película romántica. La historia, más allá de la fantasía y del sci-fi, es un cuento de chico conoce a chica y se enamora.

Joel y Clementine se conocen. Se enamoran. La relación llega a su peak. Se quiebra. Se acaba. Me borraste, te borro…y sería.

Pero no. el quiebre entre ambos es recién el inicio de nuestra historia. Como observamos al recorrer la mente de Joel entendemos su vida, lo que pasaba por su mente al conocer a Clementine, lo que lo hizo enamorarse de ella y necesitarla, querer estar junto a ella. Esas pequeñas cosas que pueden parecer triviales, rutinarias, pero que vividas junto a la persona correcta se convierten en grandes experiencias de vida.

Esas cosas llevan a Joel a resistirse, sobre la marcha, al proceso de borrado y tratar de detenerlo. Se da cuenta que tal vez si sea tarde para reconstruir la relación y reparar los errores que llevaron al quiebre. Pero aún puede rescatar lo bueno que la relación tuvo.

No podemos dejar afuera, y lo podríamos incluir como un cuarto factor, el dilema ético que plantea la película, en torno a ciertos hechos fundamentales: ¿a qué nivel de incapacidad de afrontar nuestras propias experiencias iremos a caer, cuando llega a ser así de fácil ir y sentarse bajo una máquina que se encargue de borrarlo? ¿Qué tan hundidos como personas estaremos que una empresa ha llegado a forrarse de dólares con ello? Esto, en todo caso es un tema que da para otra columna, o alargar ésta más allá de lo aconsejable.

Gondry encuentra una muy buena base para su trabajo en el guión de Kauffmann, y se apoya en un gran casting. Uno podrá garabatear a Jim Carrey por gran parte de sus papeles anteriores, y especialmente posteriores, pero su interpretación de Joel, más que perdonarle por ciertas actuaciones, lo engrandece, lo vuelve un gigante y calla cualquier duda que pueda presentarse en su talento.

Dudas que nunca hemos tenido respecto de Kate Winslet y sus innegables habilidades dramáticas. Winslet hace de Clementine un personaje increíble de encontrar en la vida real, verosímil y absolutamente creíble. Lo siento, James Cameron, pero si amamos a Kate Winslet no es por tu barco, sino por lo asombrosa, atractiva y adorable que Michel Gondry la hace ver.

El apartado de secundarios es encabezado por Tom Wilkinson, encarnando al Dr. Mierzwak, precursor de la terapia de borrado, un campeón del arte de vender helados a los esquimales y que ciertamente no tiene la palabra “escrúpulos” inserta en su disco duro. Mucho antes de Fargo, Kirsten Dunst nos demostró aquí que es más que la vecina bonita de Peter Parker (talento que refrendaría años después, en la segunda temporada de Fargo). Mark Rufffallo comenzaba a marcar presencia gracias a filmes como éste (y a Colateral, del gran Michael Mann, del mismo año) y Elijah Wood da un paso gigante en cuanto a desmarcarse de Frodo Bolsón con su actuación en este filme.

Eterno Respandor… es una historia de un amor que nace, se desarrolla, muere, y es lo bastante fuerte para sobrevivir. Subsiste más allá de cualquier terapia de shock, pues más allá de cualquier diferencia que existe entre sus protagonistas, Joel y Clementine descubren finalmente lo que les gusta el uno del otro, pero también lo que odian entre sí y de sí mismos. Y sin embargo, han llegado a un punto en que pueden vivir con eso que odian, como parte del paquete. Lo que, visto en perspectiva, no les impide ser felices juntos.

Qué gran triunfo del amor.

Qué gran triunfo para el cine.

Por algo la elegí como mi película favorita del 2004.

****1/2

ETERNAL SUNSHINE OF AN SPOTLESS MIND

Director: Michel Gondry

Intérpretes: Jim Carrey; Kate Winslet; Tom Wilkinson; Kirsten Dunst; Mark Ruffallo; Elijah Wood

Fantasía/Romance/Ciencia ficción.

2004

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Mirar atrás antes de continuar

Hace un tiempo, cuando este blog llegó a la columna 700, decidí destinar cada columna que marcara el cambio de folio, el cambio de centena a alguna película que por una razón u otra, terminase por importarme más que otras. Esas a las que por una u otra razón siempre vuelvo.

Así, y a excepción de la columna 800 (que me pilló fuera de Santiago, sin nada preparado y sin Instagram como para improvisar algo…por cierto, que gran aplicación es Instagram para los que tenemos el bicho de la escritura incrustado..¿qué?¿creían que era sólo para sacarse selfies?) cada columna que marca un cambio de centena ha tenido un protagonista especial.

Columna 700: Alta Fidelidad (película favorita de la vida); 900: Star Wars (la película que me volvió cinéfilo); 1000: El Padrino (la mejor película de la historia); 1100: Trainspotting; 1200: Perros de la Calle (películas que ciertamente me pegaron duro cuando las vi por primera vez, y lo vuelven a hacer cada vez que las reveo).

Mañana a esta hora estaré publicando la columna 1300…¿de qué se tratará?Ya lo verán. Mientras, acepto sugerencias para la columna 1400. Pueden ser series también, o discos, o libros.

(Acabo de caer en cuentas que este año este blog cumple 10 años…nada mal para un sitio sin auspiciadores, que he armado a puro ñeque, y que nació como una válvula de escape para toda la información que tenía en mi disco duro mental…¿habrá celebración? Habrá que ir viendo)

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pueblos ordinarios, situaciones extraordinarias

Harta de no tener alguna respuesta oficial, Mildred Hayes (Frances McDormand), una madre de familia de la pequeña ciudad de Ebbing, Missouri, cuya hija Angela fue violada y asesinada meses atrás, arrienda los anuncios carreteros disponibles a la entrada del pueblo, para dar cuenta de su furia contra la policía local, incapaz de resolver el caso.

Las duras acusaciones de Mildred la ponen en una difícil situación con la comunidad, especialmente con el comisario local, Bill Willoughby (Woody Harrelson), su iracundo asistente Jason Dixon (Sam Rockwell) y con la comunidad en general. Sin embargo, pese a las presiones, Mildred no descansará hasta que su demanda de justicia sea atendida…

Venía pasando muy piola. Aunque fue estrenada en septiembre de 2017, en el pasado festival de Venecia, y logrando una gran recepción en el circuito de festivales Tres Anuncios Por Un Crimen, fue un verdadero golpe, al adjudicarse hace unos días el Golden Globe a la Mejor Película, enfrentado a gigantes como La Forma del Agua o Dunkirk, adjudicándose además Mejor Actriz, Mejor Actor de Reparto (Rockwell) y Mejor Guión, subiendo mucho las apuestas a su favor de cara a los próximos premios de la Academia.

Y si bien aún no veo ni La Forma del Agua, ni Ladybird, ni Call Me By Your Name (las otras que están sonando off the record como las principales nominadas para el Oscar) como para ir comparando, lo cierto es que sí, estamos ante una gratísima sorpresa. Sí, estamos ante una de las grandes películas del año. Y sí, bien podría dar otro golpe el próximo mes, cuando se entreguen los premios de la Academia, y aguarle la fiesta a los demás nominados, y nadie podría decir que fue un robo, que está arreglado, o que no lo merece.

Séptimo filme de Martin McDonagh, que también escribió el guión, realizador que sin hacer mucho escándalo ha tenido potentes aciertos como In Bruges (2008) o Siete Psicópatas (2013), y con Tres Avisos… sus méritos suben como la espuma.

Y si bien en sus filmes anteriores, especialmente los dos citados, incurría en una ingeniosa mezcla entre acción y comedia, Tres Avisos… baja un poco el factor acción, agrega una carga dramática interesante, y le pone un poco de amargura al elemento cómico.

Estamos hablando de la historia de una mujer que, superada por las circunstancias, harta de mirar impotente la inoperancia (¿negligencia?¿desidia?¿indiferencia más bien?) de la oficialidad ante un hecho de que ha sido víctima. Decide tomar la sartén por el mango, y si bien eso no le garantiza que se concreten sus aspiraciones, al menos transmite su incomodidad. Mildred gana una dura oposición, pero de a poco va sumando adeptos, quizás no a su causa directamente, pero que coincide en más de un aspecto con su lucha.

Todo esto en el marco de un pueblo de pacotilla de esos que hay por miles en el interior de E.E.U.U. de esos donde todos se conocen, todos saben a lo que se dedica el otro, y todos saben, cual más cual menos, lo que pasa en la vida de los demás. Donde no pasa nada, y cuando pasa, deja tan sobrepasados a sus habitantes y a quienes deben velar por el orden local, totalmente descolocados, cosa que desahogan deshaciéndose en explicaciones, o descargándose con otros.

Por largo rato estaba pensando en Tres Avisos… como lo que hubiera pasado si los hermanos Coen le hubieran pedido prestados a Stephen King una de sus locaciones habituales, y a sus personajes recurrentes. El resultado no puede ser sino muy bueno.

El buen guión de McDonagh se ve fortalecido con el superior trabajo de su casting. McDonagh declaró haber escrito el personaje de Mildred Hayes pensando en Frances McDormand, y viendo la película uno lo entiende a cabalidad. McDormand encarna a la perfección a esta madre, harta de muchas cosas: de la impunidad, de la inoperancia, de no ser tomada en serio. McDormand logra esa mezcla entre la dureza exterior y mostrarse poderosa y fuerte, pero que interiormente es un ser frágil, luchando intensamente por no quebrarse, no aún. Mildred se mueve entre la consciencia de que el crimen sufrido por su hija esta más allá del alcance de la policía, y la certeza de que mientras ésta se cruza de brazos, alguien más estará sufriendo el mismo destino que su extinta hija. Y McDormand es capaz de construir, más que convincentemente, un personaje así de complejo.

Sam Rockwell también justifica los reconocimientos y logros que su papel del oficial Dixon le ha granjeado. Este personaje que existe en todos los pueblos, que no destaca mucho por su inteligencia, sino que por su mal carácter y la facilidad con que cae en arrebatos violentos como una forma de validarse, especialmente con los más débiles, y que termina de policía porque le queda más cómodo para estos efectos. Dixon, sin embargo, atraviesa un proceso personal a lo largo del filme, a la par del que atraviesa la protagonista, y Rockwell lo encarna con honores.

Sin dejar de mencionar a Woody Harrelson, encarnando al comisario Willoughby, un buen policía, un tipo que viene a mediar entre la sed de justicia de Mildred, comprendiendo su actitud y sus motivos, aunque no compartiendo sus métodos, y la actitud explosiva de su subalterno. Willoughby termina siendo un factor determinante en el desarrollo de la historia, y así lo ha entendido Harrelson.

Son muchas las cosas que Tres Avisos… tiene a su favor. Vuelvo a repetir que aún no sé si sus evidentes méritos e inesperado vuelo agarrado últimamente le serán suficientes para enfrentar a los grandes favoritos en la carrera ante la Academia. Tal vez no llegue a la meta, pero los golpes que irá repartiendo por el camino no serán fáciles de superar.

***2/3

THREE BILLBOARDS OUTSIDE EBBING, MISSOURI

Director: Martin McDonagh

Intérpretes: Frances McDormand; Woody Harrelson; Sam Rockwell; Caleb Landry-Jones; Lucas Hedges; Abbie Cornish; Peter Dinklage.

Drama/Policial/Comedia

2017

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DOLORES O’RIORDAN 1971-2018

Nunca fui muy fanático de The Cranberries, pero aun así me parecían una muy buena banda.

Provenientes de Irlanda del Norte, a mediados de los ’90 lograron amplia difusión gracias a canciones como Linger, Zombie, Free To Decide, Dreams o Salvation, y arrasando con discos como Everybody Else Is Doing It, So Why Can’t We (1992), No Need To Argue (1994), To The Faithfull Departed (1996) o Bury The Hatchet (1999), siempre con la carismática Dolores O’Riordan y su característica voz.

Como dije, me parecía de aquellas bandas que tenían canciones que uno sin ser fan podía ir escuchando y disfrutando igual. Además que los conocí en ese fundamental año 1994, mi primer año de universidad, y muchas cosas que escuché por esos días me quedaron muy grabadas.

Tras la disolución de la banda, a mediados de los 2000, Dolores lanzó un par de discos en solitario, hasta que Cranberries se reformó para un tour de reencuentro en 2012.

Dolores O’Riordan falleció hoy en Londres, sin que hasta esta hora se conozcan detalles de su deceso, ya que su familia pidió estricta reserva acerca de ello.

QEPD

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lecciones tras el desastre

A principios de la década del 2000, hartos de su mala fortuna, el actor Greg Sestero (Dave Franco) decide hacerle caso a su amigo, el excéntrico y también actor Tommy Wiseau (James Franco) y se muda con él a Los Angeles, California, en busca de mejores expectativas laborales, en el corazón de la industria cinematográfica.

Al cabo de un par de años, y como las cosas no han cambiado mucho, Tommy decide tomar el control de su propia suerte y empieza a redactar el guión de su propia película, “The Room”. Cuando lo concluye, y con el visto bueno de Greg, quien además accede a protagonizarla, comienza el rodaje del filme, el cual no estará exento de dificultades…

Una cosa a favor de la temporada de rezagados es que comienzan a llegar a las salas las películas que, por estar entre las nóminas de postulantes a premios como los Golden Globes o los Critic’s Choice, o Bafta o del SAG, y por supuesto, el Oscar, ganan el espacio en la cartelera que de otro modo no hubieran logrado.

The Disaster Artist (La Obra Maestra) es una de ellas. Estrenada en diciembre en EEUU –tras un largo periplo por festivales desde marzo pasado- llegó a nuestra cartelera con el aval de una nominación al Golden Globe como mejor película musical o comedia, y un premio como mejor actor para su protagonista, James Franco.

Y hay que decirlo, hubiese sido una pena que no hubiera tenido una pasada por salas, por una semana que fuera.

Basada en la novela del mismo nombre, escrita por el propio Greg Sestero, relata la gestación del que ha sido calificado uno de los peores filmes de la historia, o al menos el peor de los últimos quince años, The Room, junto a su amigo Tommy Wiseau, el cual, sin embargo, goza de un insólito status de película de culto.

Y si bien este filme podría haberse quedado en el relato del disparatado proceso de rodaje del filme y en las excentricidades de su realizador, lo cierto es que The Disaster Artist resulta ser, en definitiva, una pieza que en definitiva es una declaración de amor por el cine, un acto de fe en el poder de éste como arte narrativo y como medio para conectar con otras personas.

Aceptando desde ya que The Room es una cinta horrorosa (no la he visto, pero me basta con ver las escenas que aparecen de ella durante parte de The Disaster… para darme una idea) y Tommy Wiseau un desastre en sí mismo (su falta de talento como actor, guionista o director, así como sus nulas habilidades sociales y su inexistente autocrítica resultan evidentes), tenemos que reconocer también que el filme de Franco, pudiendo aludir con alevosía a estos factores, si bien no los niega, prefiere convertir todo esto en un testimonio de la fe ciega de Wiseau en el cine en cuanto arte, en cuanto canal de expresión y de herramienta para hacer realidad sus sueños.

No soy el único que ha relacionado este filme con Ed Wood (1994) el gran filme de Tim Burton acerca de la vida y obra de Edward D. Wood Jr, el que la historia ha coronado como el peor director de todos los tiempos. Claro, entre Disaster… y Ed Wood existen diferencias abismales en cuanto a estética, motivaciones, estilo. Y si, sus protagonistas también tienen marcadas diferencias (donde Wood es capaz de convocar gente en torno a sus proyectos, y autoflagelarse por sus fracasos, Wiseau es un ser francamente desagradable, cuyos colaboradores más que convencidos en su proyecto participan de él para que no los moleste más, y quien siempre atribuye sus caídas a la acción de otros que conspiran en contra suya) pero las coincidencias entre ambos son poderosas, y dicen relación con su devoción por el cine, y su fe como soporte narrativo.

No deja de ser interesante que esta historia haya sido realizada por James Franco, un actor de mitad del escalafón que de vez en cuando tiene chispazos de genialidad. Franco, que asume el rol de Wiseau como una segunda piel, entrega una historia que le viene como anillo al dedo. Las conexiones entre Tommy Wiseau y él, así como entre sus respectivas carreras, son evidentes e indiscutibles, y ciertamente son el principal motivo del muy buen desempeño del filme.

Curioso: es una comedia, bastante negra y ácida a ratos (muy divertida en cuanto comedia, por cierto), pero con todo, deja una sensación de aprecio y respeto del narrador por su personaje principal, sus motivaciones y “legado”. Y por Dios que deja una buena sensación en el paladar encontrarse con historias como ésta.

***1/2

THE DISASTER ARTIST

Director: James Franco

Intérpretes: James Franco; Dave Franco: Seth Rogen; Alison Brie; Jacki Weaver; Zac Efron; Paul Scheer; Josh Hutcherson; Megan Mullally; Sharon Stone

Comedia

2017

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reescribiendo la historia

Esta reseña debió haber sido publicada hace dos meses atrás, para el estreno de Liga de la Justicia, pero como no estaba en Santiago por esos días, y pensando que el próximo mes se cumple una década desde su estreno…

Lo cierto es que, así como está el mundo del cómic de superhéroes actualmente, con reinicios, relanzamientos, cancelaciones, ajustes en los arcos narrativos para que no existan tantas diferencias entre el cómic y sus adaptaciones cinematográficas o televisivas –a estas alturas, la gran fuente de ingresos para esta industria- modificaciones de líneas editoriales cada cinco años que impiden que nada trascienda mucho, encontrarse con una obra que ostente la calidad de clásico desde el instante mismo de su publicación es una hazaña.

Una de las últimas obras que reúne esta calidad fue Justice League: La Nueva Frontera, historia concebida por el artista Darwyn Cooke (fallecido en 2016), y publicada entre 2004 y 2005, y que nos presenta una lectura del mito de la Liga de la Justicia, trasladándola a los primeros años tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, celebrada en forma unánime por críticos y fans.

Rápidamente fue adaptada y republicada en un solo volumen compilatorio, y llevada a la animación, estrenada en febrero de 2008, en los inicios de la serie DC Universe Original Animated Movies, la fructífera relación entre la editorial y su compañía madre, Warner Bros., que cada año nos da tres o cuatro películas basadas en este universo, algunas muy buenas y otras…no. Pero lo importante es que ésta es de las que sí.

La historia transcurre, como decía, en varios frentes. Ha terminado la Guerra de Corea y las circunstancias del conflicto hacen que el piloto de guerra Hal Jordan, tras una estancia en un hospital para veteranos, sólo se desempeñe como piloto de pruebas para la empresa Ferris Aircraft. Por su parte, en Gotham City, un extraño ser, llamado J’onn J’onnzz atraído accidentalmente desde Marte, aprende a usar sus habilidades para transformarse y pasar desapercibido en este mundo, sabiendo que la humanidad es hostil para con las especies que le resultan diferentes.

Con los gobiernos del mundo reprimiendo la actividad superheroica, atribuyendo a estos personajes el ocasionar los grandes problemas del mundo, no son muchos los que han podido seguir en carrera, dentro de los reglamentos que los gobiernos han definido, siendo Superman el principal de ellos, quien ha debido enfrentar a sus propios ex compañeros que no comparten esta manera de ver las cosas. Ello ha llevado a Wonder Woman a autoexiliarse en su isla natal, Temyscira, a Batman a convertirse en un vigilante fuera de la ley, y a Flash a actuar ocasionalmente y sólo en situaciones realmente graves.

Sin embargo, una serie de eventos atribuidos a una entidad conocida como El Cetro, y que afectarán tanto al orden público como la estabilidad misma del planeta, lo que fuerza a todos los involucrados (gobiernos, fuerzas armadas, científicos, héroes y metahumanos en general) a superar sus conflictos y diferencias, para armar un frente común ante la inminente destrucción de la Tierra.

Visualmente, esta cinta, así como la novela en que se basa, es simplemente hermosa. Fanático de la edad de oro del cómic de superhéroes, Cooke supo reinventar esta estética y esta moral, mezclarla con lo que actualmente concebimos como este género, formando todo un subgénero en sí mismo. Un poco como lo que Bruce Timm y Paul Dini habían hecho en la animación una década antes con Batman: The Animated Series, pero en el cómic, y el trabajo de Dave Bullock como director es respetuoso, al traspasar el espíritu de la obra de Cooke de manera tal de hacerlo aún más grandioso.

Narrativamente, la película va más allá del mero relato de personajes con capas y poderes. La historia mete en la coctelera superhéroes, ciencia ficción vintage, retrofuturismo, teorías conspirativas, espionaje, las infaltables cuotas de romance y humor, esos momentos en que nuestros protagonistas entienden el verdadero sentido del heroísmo, y aquellos en que más allá de sus diferencias, lo que une a nuestros personajes es el gran compañerismo y amistad que mantienen.

Existe desde fines del año pasado una edición conmemorativa por el aniversario de esta historia, que bien vale la pena echarle una repasada. Y es que estamos ante una de esas narraciones que más que desear ver más seguido, nos gusta que se den de vez en cuando. Así las valoramos todavía más.

****

JUSTICE LEAGUE: THE NEW FRONTIER

Director: David Bullock

Voces: David Borenaz; Jeremy Sisto; Miguel Ferrer; Neil Patrick Harris; Lucy Lawless; Kyle McLahan; Kyra Sedgwick; Brooke Shields

Animación

2008

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Inmigrante busca justicia

Ngoc Minh Quan (Jackie Chan), dueño de un restaurant chino en Londres, observa impotente como un atentado terrorista cobra la vida de una docena de personas, entre las cuales estaba su hija adolescente Fan (Katie Leung).

Con el paso de los días, observando que la investigación oficial no arroja resultados respecto de las identidades de los autores del ataque, pese a haber recurrido incluso a Liam Hennessy (Pierce Brosnan), viceministro irlandés, antiguo miembro del IRA y que en tal calidad ha conseguido un alto al fuego entre el estado y el histórico movimiento guerrillero, Quan, alguna vez efectivo de fuerzas especiales durante la guerra de Vietnam, decide que es tiempo de actuar por su cuenta…

Cuando escuchamos el nombre de Jackie Chan, pensamos inmediatamente en uno de los nombres más importantes del cine oriental de las últimas cuatro décadas, después de Bruce Lee, y un poco más arriba de otros próceres como Jet Li, Sonny Chiba, Gordon Liu, Tony Jaa o Donnie Yen. Y gran parte de este status se atribuye a su inédita fusión de artes marciales y comedia. Gran fanático tanto del cine oriental más clásico, como de íconos como Chaplin o Buster Keaton, Chan hizo escuela con un estilo único, en clásicos como El Maestro Borracho, Proyecto A o Las Armas De Dios.

Sin embargo, los últimos años ha iniciado un proceso de cambio en su registro, optando por filmes más serios de temáticas históricas, fantasías épicas o dramas policiales, siendo El Implacable, su más reciente título, la cúspide de este proceso.

Minh Quan, su personaje en este filme dirigido por Martin Campbell (un director dueño de una carrera con altibajos, pero hábil para sacar adelante películas de entretención tales como La Máscara del Zorro, Goldeneye o Casino Royale) está bastante más cerca del Bryan Mills de Liam Neeson en la saga Taken, que de Jerry Lewis o Bud Spencer (otro actor que supo hacer un género en sí mismo al combinar comedia y puñetazos). Formado en ese infierno que fue la guerra de Vietnam, Quan pierde la última familia que le va quedando y decide no quedar impune. Y dado que ya no tiene nada que perder, da lo mismo por sobre de quien pase.

Chan es convincente para construir este personaje, bastante lejano a su zona de confort lo cual no le afecta en lo absoluto, sin perder un pelo de credibilidad,  sin olvidar las cosas por las que se hizo famoso, y se convirtió en un símbolo de la industria cinematográfica de oriente: con más de sesenta años de edad, aún es capaz de construir peleas cuerpo a cuerpo verosímiles y atractivas.

A esta historia hay que agregar un relato secundario, protagonizado por Pierce Brosnan, encarnando a este ex guerrillero, devenido en político influyente que ve en las acciones de Quan un peligro para su carrera y para el status quo. Su personaje, Hennessy, sabe que todo lo que haga Quan tarde o temprano terminarán por exponer la forma en que ha llegado y ejercido el poder, lo que lo tiene por primera vez en su vida contra la espada y la pared, frente a una lucha que no está realmente seguro de poder siquiera enfrentar.

El problema es que este relato secundario presenta algunas ramificaciones que no vienen al caso y que en la sumatoria es poco lo que aportan. Con todo, Campbell demuestra ser buen alumno de la escuela que ha sido Luc Besson para el cine de acción del Viejo Mundo, consiguiendo sacar adelante esta historia que se mueve entre la venganza y el thriller político (no será John Grisham, pero lo que hace, le resulta), logrando que la película cumpla con su misión.

No será una película revolucionaria, pero le basta con mantener al espectador pegado a la pantalla, y recompensa esta disposición con un relato que, a buen ritmo y armado con cierta precisión, nos permite apreciar a un actor que, tras cuatro décadas de mostrarse de una forma, se nos presenta de otra, y nos resulta una grata sorpresa.

Y lo seguiremos respetando.

***

THE FOREIGNER

Director: Martin Campbell

Intérpretes: Jackie Chan; Pierce Brosnan; Michael McElhatton; Charlie Murphy; Katie Leung; Ray Fearon

Acción

2017

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