el spin-off que nos quedaron debiendo

Será pues. El pobre rendimiento de Solo: A Star Wars Story en boletería sepultó para siempre la posibilidad de ver nuevos spin-off de Star Wars, en salas de cine al menos.

Cierto, se han anunciado nuevas series y películas (The Mandalorian, para el próximo año, y una cuarta trilogía para la siguiente década), pero la posibilidad de ver en la gran pantalla nuevas obras de personajes ya conocidos, que nos permitieran ahondar en su historia, hasta aquí no más llegó.

Lo que duele, pues uno de los proyectos que más interés despertaba, incluso formaba parte del proyecto original de Lucasfilm y Disney, tenía como protagonista a Obi-Wan Kenobi.

Antes interpretado por Sir Alec Guiness y por Ewan McGregor (uno de los nombres más entusiasmado con la idea), Kenobi es un personaje con un tremendo atractivo cinematográfico, por donde se le mire: uno de los grandes caballeros Jedi de todos los tiempos, general de la República reconocido como uno de los grandes y más victoriosos líderes durante las Guerras Clónicas, su potencial como héroe de aventuras es innegable.

Pero su atractivo va más allá del mero género de la aventura: Obi-Wan Kenobi puede ser objeto de diversas lecturas, desde más de un punto de vista.

Obi-Wan está marcado por el heroísmo, es cierto, representando la encarnación del arquetipo clásico del héroe de aventuras, noble, valiente, dispuesto a arriesgar todo por un bien mayor antes que la gloria personal. Eso en una primera lectura, porque si nos ponemos a leer entre líneas, cruza varios otros conceptos.

La ira, por ejemplo, al presenciar la muerte de su maestro Qui-Gon, a metros de distancia y sin poder hacer nada por remediarlo, más que vengarlo.

La culpa: el evento que más dañado lo dejó, fue presenciar la caída de su discípulo, Anakin Skywalker, la sensación de que pudo haberlo evitado, y su posterior conversión al lado oscuro, que terminó por condenar a una galaxia completa.

Entendamos la culpa también desde la perspectiva de haber sido parte de la Orden Jedi, un grupo de caballeros que, no obstante los grandes poderes que ostentaban, fueron incapaces de descubrir el complot y el desastre que se gestaba en sus propias narices.

Y finalmente la redención y la esperanza, al asumir como protector de Luke Skywalker, y en su maestro, quien le ayudará a dar sus primeros pasos por el camino de la Fuerza, guiándolo en la ruta que finalmente hará del muchacho el héroe que restablecerá la unidad en la galaxia (sí, después nos enteramos que no fue así, pero Kenobi no tiene por qué saberlo :p ).

¿Se dan cuenta de todo lo que puede dar este personaje? Ojalá Disney y Lucasfilm recapaciten y, si pueden rescatar del papelero uno de los proyectos que tenían en mente, sea este. Porque entre los 20 y tantos años que transcurren entre los episodios III y IV más de alguna aventura debe haber pasado el bueno del viejo Ben. Sería una farra tremenda.

Créditos de esta columna compartidos con @aljourgensen…una conversación casual en redes dio pie a esta redacción…después de todo ¿cuántas grandes cosas no salieron de conversaciones casuales?

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PD: Iba a reseñar también Cold Pursuit, la última de Liam Neeson, pero la encontré tan floja (sácale las partes de Neeson haciendo lo que mejor hace, matar hue…, y la cinta se desinfla) que, cuando estaba en la segunda línea, me di cuenta que no valía la pena.

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desde la tragedia misma

Sé que a mucha gente, cada vez que se dice, le puede parecer exagerado, pero la verdad es que no lo es: si el año terminara hoy, Chernobyl es la mejor serie del año.

Y si no terminara hoy, bueno, es una serie que le sube una enormidad la vara a cualquier otra cosa que venga hasta el 31 de diciembre y, por qué no, de lo que vino antes. Cualquier otra producción que venga después la tiene muy difícil, estamos hablando de una serie que, en medios especializados, ha logrado puntuaciones que rondan entre 9,5 y 10. Ninguna otra producción televisiva ha logrado tal nivel de aprobación antes.

Y es que los aciertos de la coproducción entre HBO y la cadena inglesa Sky son tantos, en lo técnico, en lo narrativo, en cuanto a diseño de producción, que realmente cuesta definir por dónde partir el análisis. Las siguientes líneas son un intento por examinar esta serie de la manera que le haga más justicia posible.

Creada por el guionista Craig Mazin (cuyo currículum incluía producciones asesinables como varias de las Scary Movie y sus refritos…para que vean que a nadie le falta Dios) y filmada con locación en Lituania y Ucrania, países que a la época de los hechos formaban parte de la entonces Unión Soviética, Chernobyl cuenta los sucesos acaecidos con ocasión del desastre nuclear ocurrido en la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, al norte de Ucrania, el 26 de abril de 1986, luego de una explosión producida en uno de sus reactores tras una fallida prueba de los sistemas energéticos de la planta.

Como consecuencia del incendio, se liberó una gigantesca cantidad de material altamente radioactivo y tóxico, que se extendió rápidamente por las comunidades aledañas, matando a una treintena de personas en pocos días, forzando la evacuación de miles de personas y la movilización de cientos de miles de efectivos para efectuar labores de contención, antes de que la radiación se extendiera a otros países europeos.

La serie aborda desde el incidente mismo, pasando por sus trágicas consecuencias humanas (las vidas perdidas, el desastre para la salud de otros muchos), sociales (todo lo que significó movilizar a los habitantes de más de una ciudad, ahora convertidas en pueblos fantasmas) y hasta políticas (desde el momento en que se intenta ocultar los hechos, hasta las responsabilidades que las autoridades pertinentes deben enfrentar).

Mazin enfrenta los hechos desde diversos puntos de vista, con el suficiente cuidado de que no se opaquen unos a otros,y que al final confluyan en un canal común. Y aunque podríamos destacar varias líneas argumentales, las principales son las que involucran al científico Váleri Legasov (un sobresaliente Jared Harris), doctor en química designado por el gobierno soviético para encabezar el equipo a cargo de la emergencia e investigar sus posibles causas; por otro, la doctora Ulana Kohmyuk (Emily Watson), miembro de la comunidad científica que colabora con la investigación, enfocando en el factor humano que pudo incidir en la catástrofe, y enfatizando  en sus consecuencias en las personas.

Como tercera gran línea argumental tenemos a Lyudmilla Ignatenko (Jessie Buckley), esposa de un bombero convocado a la contingencia, embarazada de éste, y a través de ésta, se nos presenta cómo afectó el hecho al ciudadano común, aunque no haya sido testigo presencial del hecho.

Los logros técnicos de esta serie llegan a niveles tan altos como los dramáticos y narrativos. La exposición que Chernobyl hace de la tragedia está mostrada de manera tal que cualquier inteligencia promedio entienda el proceso de la energía nuclear y cómo se produjo el desastre. En cuanto a su construcción, lograda y muy realista en la construcción del contexto histórico y geográfico en que transcurrieron los hechos,Chernobyl marca otra gran pauta.

Por décadas, el cine y la televisión nos han mostrado el género de las catástrofes como verdaderas y épicas batallas del hombre por sobreponerse a la adversidad. Un poco de eso hay aquí, pero obviando artificios que no vienen al caso. Al contrario, Chernobyl es una producción brutalmente honesta, capaz de poner al espectador en el lugar de la tragedia, sentirla como propia, y concluirla como fue: un incidente que no dio espacio para heroísmos –aunque los hubo- sino una circunstancia que, cuál más o menos grave, dejó miles de malheridos.

Sentimos todo lo que estamos viendo, y lo que nos están contando, como real. El golpe de K.O. que sentimos ante todo esto, cuando caemos en cuenta que esto no fue ficción, sino que efectivamente ocurrió, también. Y cuando descubres que sus consecuencias se prolongan hasta el día de hoy, necesitas un gran esfuerzo para rearmarte.

Cinco capítulos de una hora a una hora y cuarto cada uno, los suficientes para abarcar la tragedia en todos sus aspectos. No necesita más, pensando en quienes están preguntando por una segunda temporada, no me parece, encuentro que la historia se cuenta a la perfección en estos cinco capítulos, y extenderla podría ser contraproducente.

Chernobyl es una serie que nos deja una doble sensación: por un lado, angustia, dolor, frustración, incluso rabia, ante el evento ocurrido en 1986 y sus consecuencias. Pero por otra parte, nos deja una sensación agradable, de que aún hay gente dispuesta a crear obras superiores, por mucho, a lo que se ve todos los días, y que haya medios dispuestos a difundirlas.

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un hombre y su precio

Antes de una hora desde que ejecutara al líder criminal Santino D’Antonio, y John Wick (Keanu Reeves) se ha convertido en un hombre marcado, cuando es ofrecida una recompensa de catorce millones de dólares por su cabeza.

Con asesinos a sueldo acechándolo desde cada rincón de Nueva York, Wick agotará hasta su último recurso para buscar venganza de aquel o aquellos que lo pusieron en esta situación..eso, si no termina con una bala en el cráneo antes…

Se le podrá criticar todo lo que se quiera a una película como John Wick 3: Parabellum, pero hay una virtud que matan todo lo que le echen encima de una sola vez: su honestidad, en cuanto lo que nos da es efectivamente lo que nos ofrece, y su nula intención de querer hacernos pasar gato por liebre.

Así ha sido desde la sorprendente primera película de la saga y su secuela (2014, 2017), y en este tercer capítulo, donde desde el primer teaser que tuvimos de éste, se nos mostraba clarito lo que nos quería entregar: acción, tiroteos, balaceras, peleas cuerpo a cuerpo, en fin. Todo lo que nos ofrecen, que es lo que uno espera de encontrar en este tipo de películas, nos lo dan.

Ahora, esto no quiere decir que el argumento de la película sea básico, superficial, una mera excusa para terminar después en balas para todos los que se crucen. Ese es un defecto habitual en el cine de acción, error en el que ésta película, no cae. Continuación directa de la película anterior, al punto que podríamos considerar que estamos ante un únic gran relato dividido en tres partes (empieza una hora después de donde termina la anterior, mientras que la segunda parte a los pocos días del final de la primera), estamos ante un caso en que no hay que darle tantas vueltas para entender de donde viene y para dónde va la cosa.

Así las cosas, no hay que cabecearse mucho para entender esta película, cuya argumento se vale de sí mismo, y simplemente sentarse a disfrutar. Porque si andamos buscando emociones fuertes, esta película tiene por toneladas.

Y es que si nos ponemos a pensar en lo que es el cine en sí mismo, el arte de contar historias con imágenes, crear emociones a partir de lo visual, entonces el director de las tres películas de esta saga, Chad Stahelski, ha entendido muy bien la idea. Tal como en el mejor momento del western, JW 3, más allá de la alegoría a la violencia que algún ocioso podría denunciar a falta de algo mejor que hacer, deja que la imagen sea la que habla. Y su mensaje es claro, atractivo y queremos conocerlo hasta el final. Todos detalles que hacen de ésta saga, de la cual nadie pudo haber esperado mucho al inicio, una de las grandes cosas que nos dejará esta década.

Nunca, ni en The Matrix, ni en Punto de Quiebre, ni en ninguno de los puntos más altos de su carrera, un tipo que es imposible que caiga mal como Keanu Reeves se vio tan cómodo en un papel como en el de Wick. Esa sensación trasciende la pantalla, lo que es claramente un plus para la serie.

Película que funciona y cumple totalmente lo que promete (desbancó del primer lugar de la taquilla a ese acorazado llamado Endgame), tercer capítulo de una saga que parece lejos de agotarse, John Wick 3 es una película que parece decirnos, simplemente “siéntate y disfruta”. Hágale caso.

***1/2

JOHN WICK 3: PARABELLUM

Director: Chad Stahelski

Intérpretes: Keanu Reeves; Ian McShane; Halle Berry; Anjelica Houston; Laurence Fishbourne; Asia Kate Dillon; Mark Dacascos

Acción

2019

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el nuevo rostro del murciélago

Es oficial. IMDB, Variety y diversos sitios de noticias lo han confirmado.

Finalmente, y tras semanas de especulación, Robert Pattinson es el nuevo Batman/Bruce Wayne.  El intérprete, alguna vez conocido por la saga Twilight, ahora dueño de una interesante carrera fuera del cine industrial, regresará a éste, de la mano del director Matt Reeves, director de la tantas veces postergada película The Batman, que verá la luz -esperemos- en 2021, así como otros proyectos fílmicos de Warner Bros que involucren al Hombre Murciélago.

De esta forma, Pattinson se suma a la lista de intérpretes que, en 80 años ha interpretado al vigilante creado por Bob Kane y Bill Finger, donde destaca Adam West, Michael Keaton, Kevin Conroy (voz), Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale y Ben Affleck.

Bienvenido a bordo, sr. Battinson, y que sea un éxito.

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PD: Siempre es un agrado ver llorar sangre a los fans tóxicos, que este año la han echado por galones!!

no prende mucho, parece…

Adaptación de una de las publicaciones más populares de Marvel.

A su vez, de una de las sagas clásicas de dicha colección.

Con gran parte del elenco que ha llevado adelante la saga en cine los últimos años.

Entonces ¿Por qué siento que X Men: Dark Phoenix no está prendiendo mucho?

A mi en lo personal no me va ni me viene ir al cine a verla (puedo esperar el blu-ray u otro  formato casero). Sondeando por las redes, veo que hay ene gente en la misma parada, y circulan un par de estudios de marketing que auguran un flojo debut para la séptima parte de la serie; ¿Cómo se explica que pase esto con una de las marcas más populares dentro del mundo del cómic y sus derivados?

Se me ocurren algunas razones.

Cansancio es lo primero que se me ocurre. En menos de un mes tuvimos dos hitos dentro de la cultura popular que acapararon toda la atención: Avengers Endgame y el final de Game Of Thrones, así que me parece normal que el público quiera una baja de revoluciones.

¿Eso no debería afectar a otros estrenos dentro del mainstream, como Detective Pikachu, John Wick 3 o Aladdin? No necesariamente, de hecho han andado bastante bien en taquilla, dentro de lo que sus productores esperan (sobre todo John Wick, que desbancó a Avengers en la taquilla gringa). Y es que por blockbusters que sean, apuntan a targets diferentes…y, ciertamente, mucho menos tóxicos que la fanaticada de lo fantástico y el cómic.

El bajón que fue, en calidad y convocatoria, X Men Apocalipsis, adaptación de otro clásico X que no resultó mucho, también es un factor. Pese a que es fiel a la hora de seguir la estructura de las demás películas de la saga. Apocalipsis fue tan confusa en su desarrollo y en la historia que pretendía contar, que no hubo por dónde salvarla. Y saber que Dark Phoenix viene a cargo del mismo staff (salvo el director), da para temer que la cosa se repita.

Hay que recordar que los últimos estrenos exitosos de la franquicia (Logan y las dos Deadpool) triunfaron precisamente por salirse del estándar.

Pero quizás lo más grave fue saber que Dark Phoenix es la última película X antes de pasar a Disney y, eventualmente, al MCU. Sabíamos que pasaría, pero se confirmó tan luego después de Endgame, que está jugando en contra de esta película

O sea, ¿para qué ir a ver esta película, si capaz que al pasar al MCU se borre? Muchos andan con esa sensación.

Al parecer también sus actores principales. McAvoy, Jennifer Lawrence, Fassbender, hace rato están enfocando sus carreras hacia otros lados, y transmiten la idea de que hicieron esta película sólo para cumplir con el contrato, para que no quedara en standby. Lo mismo el estudio (lo que queda demostrado con la poca fe que se le tiene al otro estreno X que venía este año, New Mutants, postergado hasta 2020, y podría correrse aún más).

Esto es pura especulación mía. Puede que me equivoque y X Men Dark Phoenix ande bien en taquilla, o al menos se convierta en un filme de culto, pero ando con esa sensación.

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el ser que llegó para quedarse

“En el espacio..nadie escuchará tus gritos”

El pasado sábado 25 debió ser declarado feriado: se celebraron 40 años desde el estreno de una de las películas fundamentales del cine fantástico del último medio siglo: los 40 años de Alien.

Dirigida por Ridley Scott, a partir de un guión de Dan O’Bannon (en colaboración con Ronald Shusset), la cinta que en Latinoamérica llevó por subtítulo “El Octavo Pasajero” fue una de las primeras películas en sacar provecho del vuelo recuperado por la ciencia ficción luego del éxito de Star Wars: la 20Th Century Fox quería otro fenómeno, que fue a encontrar en esta cinta, la cual, en algo que la emparenta con el filme de George Lucas, bebe mucho de fuentes como el cine fantástico y de terror de los ’50.

Pero es una de las pocas cosas en que se conectan. El filme de Scott corre por un carril muy diferente.

Nuestra historia transcurre en el año 2122.

La nave espacial de carga Nostromo regresa a la Tierra tras una travesía de tantas, con su tripulación en estado de sueño criogénico. Todo es rutina hasta que la computadora central de la nave desvía su curso, atendiendo a un llamado de auxilio.

Tras arribar a un apartado planeta, el capitán de la nave, Dallas (Tom Skerrit), junto a sus oficiales Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Carwright) examinan dicha superficie, dejando a la teniente Eileen Ripley (Sigourney Weaver) a cargo de la nave.

Ripley, junto al científico Ash (Ian Holm), decodifica el mensaje, reinterpretándolo no como una llamada de auxilio, sino una advertencia de no acercarse a dicho planeta. Pero ya es tarde, y una extraña criatura se ha adherido al organismo de Kane, quien es llevado por sus compañeros de vuelta al Nostromo.

Hemos dicho por aquí, más de una vez, lo prolífica que fue la década del ’70 en lo que a surgimiento de nuevos realizadores se refiere. En este contexto, y con el que apenas era su segundo filme, Ridley Scott claramente aprovechó su momento: entendiendo claramente para donde quiere llevar O’Bannon su historia: una situación extrema de un grupo de personas en situación catastrófica…¿qué más situación límite que estar atrapado en el espacio, en medio de la nada, junto a una criatura que no tiene más objetivo que arrasar con todo a su paso?

Así sucede, desde el minuto en que la Nostromo atiende esta llamada de “auxilio” hasta que comienzan a correr los créditos. Hablar de la sensación de que algo malo está por pasar es bajarle el perfil al asunto. Aquí lo que está pasando ya es terrible, y puede ponerse peor aún.

Gran parte de los logros de Alien, si bien nadie niega las virtudes de Scott y O’Bannon en cuanto narradores, debe atribuirse su enorme impacto en la cultura popular, más allá del nicho sci-fi, al gran trabajo de artistas como Jean Giroud, el célebre dibujante de cómics conocido como Moebius, encargado de diseñar escenarios, naves y lugares en que transcurre la acción y, sobre todo, al suizo H.R. Giger, responsable de la creación del xenomorfo, a quién de cariño le decimos Alien, y de todo lo relacionado con éste, principalmente la evolución de la criatura a lo largo de las distintas etapas de su vida.

La creación de Giger –quien ya llevaba una respetable carrera dentro de las artes plásticas, colaborando en el ámbito musical con arte para discos de bandas como Emerson, Lake & Palmer o Magma, y en el cine, de la mano de Alejandro Jodorowsky-, personificada por el actor Bodaji Badejo, no tardó en convertirse en una de las imágenes más icónicas dentro del género fantástico. Una de las monstruosidades más fáciles de reconocer a nivel mundial, incluso para quien nunca ha visto las películas: ves a esta criatura frente a ti, y ya sabes que…bueno, fue un gusto.

Tampoco podemos obviar la notable partitura de Jerry Goldsmith: ya un veterano para 1979, con una carrera ligada al cine fantástico y de aventuras (El Planeta de los Simios, Patton, La Profecía), Goldsmith dio en el clavo con un trabajo que calza a la perfección con la idea del filme: la situación extrema e inevitable de la tripulación de la Nostromo.

Alien se adjudicó el sexto lugar de la taquilla en su año de estreno, y no tardó en volverse un filme de culto –en Chile, de hecho, fue repuesta varias veces en salas durante los ’80)- y aunque en su momento la crítica fue bastante dividida, lo cierto es que el tiempo le ha jugado a su favor, consagrándola como una de las cintas imprescindibles de las últimas décadas.

Todas las virtudes de Alien se notan cuando, cuarenta años después de estrenarse, sigue captando seguidores que la ven y aprecian. Sigue siendo imitada (bien o mal), influyendo, haciendo escuela, en definitiva. Dio pie a un puñado de secuelas de dispar calidad (partiendo por la sublime Aliens, de 1987, de la mano de James Cameron, la interesante Alien 3, de un debutante David Fincher…de todo lo que vino después no me hago cargo) y no ha perdido un ápice de su poder.

Eso último sólo puede decirse de las grandes obras. Y Alien es una de ellas, sin dudas.

****

ALIEN

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Sigourney Weaver; Tom Skerrit; John Hurt; Veronica Cartwright; Ian Holm; Yaphett Kotto; Harry Dean Stanton; Bolaji Badejo

Ciencia Ficción/Terror

1979

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el final que sí estaba esperando

La semana pasada, se emitió en EEUU el capítulo final de The Big Bang Theory, episodio doble con el que daba término, en su temporada 12 a la comedia estrenada en 2007, hito que pasó casi inadvertido con el final de otra que acaparó la atención masiva (pero más por lo que no les gustó del final que por el final mismo).–¿mis conclusiones?

No hay spoilers, tranquilos. No va por ese lado esta reseña.

Y sí, concedo que se tomó un par de temporadas de más en contarse. Y que, por lo mismo, a ratos no era tan graciosa como en sus primeros años, lo que, por lo mismo, le concedió una cantidad no menor de haters.

Pero  con todo eso, en ningún momento le perdí el cariño a esta pandilla. Y me pasó con esta serie algo que no sentí con ninguna otra la última década. A lo más con BoJack Horseman, Friends y How I Met Your Mother (aunque estas las vi en modo maratón y, en el caso de las dos últimas, cuando ya habían terminado). Big Bang fue la única en estos últimos años que, encontrándose vigente, no dejé de ver.

Ni siquiera en sus momentos de mayor guateo (que los tuvo, no se los voy a negar) se me pasó por la mente dejar la serie a medias, como me ha pasado con todas las demás. No la solté, y así llegamos, al cabo de doce años, hasta el final.

Un proceso de doce años en que vimos la evolución de los protagonistas, los cambios y avances que experimentaron a lo largo de sus vidas. Doce años en que mi propia vida cambió también, así que mucho de lo que pasaba en pantalla lo sentía cercano.

Hasta llegar a un final que me gustó, y que estaba totalmente a la altura de mis expectativas, y que cerró, correctamente, el cuento que estaba presentando.

La nobleza obliga a decir adiós. Y gracias por tantos buenos momentos.

Adiós Sheldon, Leonard, Penny, Amy, Raj, Bernardette, Howard y a todo el resto del bigbangverso.

Fue un gusto conocerlos y compartir nuestros caminos.

Hasta siempre.

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