el mejor amigo del Superhombre

Superman ha caído, y con él, la Liga de la Justicia ha desparecido.

Su única esperanza reside en Krypto, el superperro venido de Krypton, compañero del Hombre de Acero. Pero el desafío será demasiado para el asombroso can, y por primera vez, se ve obligado a pedir la ayuda de un curioso grupo de animales..

Hemos sabido de tantos desastres provenientes de DC/Warner los últimos meses, que una cosa buena que sean capaces de hacer, es para celebrar. Incluso si, como ha sido la tónica, viene de fuera del cánon del irregular DCEU.

Irregular no tanto por la calidad de los filmes (no puede ser malo un concepto que reúne títulos como Man Of Steel, Wonder Woman o el Escuadrón Suicida de James Gunn), sino por la forma en que se ha desarrollado. No en vano, los mejores trabajos de la empresa, como The Batman y Joker, no pertenecen al poco afortunado universo fílmico de DC.

Todo lo contrario pasa con los productos animados de DC a nivel cinematográfico. Lego Batman y Teen Titans Go To The Movies son filmes que han dejado un muy buen sabor de boca. Y DC Liga de Supermascotas sigue en esa misma dirección.

Partamos diciendo que Krypyo, el Superperro, así como Ace, el Batisabueso y las demás supermascotas fueron personajes creados durante la llamada Golden Age de los superhéroes, cuando autores y editores se volvieron locos creando todo tipo de personajes a los que ponerle el calificativo de “super”. Sin embargo, cuando las historias se fueron poniendo más dramáticas y los fans más serios y exigentes, estos animalitos fueron desplazados, aunque los últimos años han sido rescatados, no sólo por su atractivo como coleccionables, sino también como personajes útiles para acercar al público fuera del fandom.

Así llegamos a esta Liga de héroes cuadrúpedos, dirigida por Jared Stern  y Sam J. Levine, y producida y protagonizada por Dwayne Johnson (para qué vamos a negar a estas alturas su poder dentro de Hollywood), historia que va por ese lado, de acercar a los espectadores que no son fans para que terminen convirtiéndose en eso. Para ello, nos ofrece una historia ingeniosa y entretenida, muy por encima de lo que ofrece el promedio de películas de animales que hablan, y consigue algo harto más valioso que llevarnos a comprar merchandising.

Pero sin olvidarse que es una historia relacionada con uno de los más queridos universos de superhéroes, así que esas bromas y referencias que sólo los fans entienden, están a la orden del día (¿quién dice que Batman no sabe reírse de sí mismo?). hasta cuenta con algunos pasajes que pegarán fuerte en el corazón de quienes compartimos o hemos compartido nuestra existencia con algún amigo lanudo, así como algunas enseñanzas respecto de la solidaridad y el compañerismo, y de conocerse y perdonarse a uno mismo.

Los fans no quedarán decepcionados, y los que no lo son, muy probablemente terminarán siéndolo. Disponible en HBOMax, y trate de verla en su idioma original.

***1/2

DC: LEAGUE OF SUPERPETS

Director: Jared Stern/Sam J. Levine

Animación

2022

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la mujer contra el mito

Pocas carreras cinematográficas fueron tan vertiginosas como la de Marylin Monroe (Ana de Armas). Nacida en el seno de una familia disfuncional, bajo el nombre de Norma Jean Baker, y tras algunos años como modelo de revistas picarescas, debuta como actriz de cine a mediados de los 50, de a poco comienza a escalar en la escena hasta convertirse en la estrella más importante de su tiempo.

Sin embargo, esto está muy lejos de ser un sueño hecho realidad para Norma Jean y, con mayor o menor prisa, se volverá un camino sin retorno hacia su propia destrucción.

Okey, esta no es una historia fácil. Ni de contar, ni de atender, ni de apreciar.

Tampoco es una biografía. O sí lo es, pero no en el sentido tradicional.

Y es que en un mundo en que prácticamente desde que falleció en 1962, por causas que aún no han quedado del todo resueltas, las biografías escritas o filmadas sobre Marylin Monroe dan para llenar una biblioteca. En este sentido, Blonde¸ del director Andrew Dominik a partir de la novela de Joyce Carol Oates tiene el mérito de ser un relato que escapa de lo que hemos conocido hasta ahora.

Porque la historia del origen, auge, esplendor, caída y muerte de Marylin Monroe y todo lo que sabemos de su carrera se ha contado un centenar de veces, y todos más o menos de lo mismo: como la joven que, no obstante todo lo que tuvo que pasar, triunfó en Hollywood. Una historia de victoria pese a los sobresaltos.

Nada de eso es lo que nos plantean Oates y Dominik, quien enfoca la vida de Norma/Marylin, desde un punto de vista más cercano al thriller psicológico que al cuento de…por así decirlo..de hadas, que nos han contado desde que se dio la ocasión.

Esta no es otra historia de Marylin Monroe, la estrella de cine, el ícono, el sex symbol, la favorita de América que lo tuvo todo. Esta es la historia de Norma Jean, la mujer que no tuvo más que desdichas, que no tuvo ni siquiera un soporte emocional, o un mínimo de dignidad, y que lo poco y nada que pudo tener lo entregó para el beneficio de su alter ego.

Norma, la que vivió todo tipo de carencias, abusos y humillaciones, para levantar a Marylin, la que brilla. Si eso no es una película de terror…

Por lo mismo puede que no sea del gusto de todo el mundo, y muchos corten la exhibición antes de tiempo. Sobre todo por algunas cuantas secuencias un tanto excesivas. Es un riesgo, pero que vale la pena tomar.

Por el enfoque de la historia es que hay que tirarle todas las flores del mundo a Ana de Armas. Sé que es muy luego para pensar en la temporada de premios, pero hay que decirlo: su nombre va a aparecer muy seguido, por esta actuación. Y con justicia, ya que asume un papel exigente (la duplicidad entre Norma Jean y Marylin, la mujer contra el mito) y sale muy bien parada del reto. Ana es el gran valor agregado de esta historia, y la que le sube los puntos a una película que, sin su presencia, quedaría sólo como correcta.

***1/4

BLONDE

Director: Andrew Dominik

Intérpretes: Ana De Armas; Bobby Cannavale; Adrien Brody; Julianne Nicholson; Xavier Samuel

Drama biográfico

2022

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vaaamonos!!

Ladybug (Brad Pitt), un mercenario semiretirado, recibe el encargo de abordar el tren bala que va de Tokio a Kyoto, Japón, para recuperar un maletín muy particular. Sin embargo, y sin que lo sepa de antemano, distintos mercenarios han sido convocados al mismo viaje, con el mismo fin, y con claras órdenes de eliminar cualquier obstáculo que se les presente…

A veces cuesta tan poco hacer las cosas bien. A veces cuesta tan poco contar una historia que atrape al espectador y lo deje pegado a la pantalla en dos horas, y no se necesita más que eso para que las cosas funcionen cerca de la perfección. Tren Bala es una de esas veces.

Y si, es posible que David Leitch, director de este filme no sea Guy Ritchie, prácticamente el fundador de este subgénero de comedias de acción corales, pero se nota que ha aprendido de los maestros correctos. Así lo ha demostrado en sus filmes anteriores (Atomic Blonde, Deadpool 2, Hobbs and Shaw), y este, su quinto filme como director tras una larga carrera como director, no es la excepción.

El director conoce la fórmula para el desastre que está por desatarse a bordo de este tren: un grupo de fulanos cual más cual menos inescrupulosos, con un objetivo común que terminan de una u otra forma por conectar entre sí. Son esas las piezas que Leitch pone en el tablero y deja que interactúen. La historia se cuenta sola. Y se cuenta tan bien que no sólo va creciendo la intensidad, sino también nuestro interés en los destinos de estos personajes y lo que van a tener que atravesar para ver cuál de ellos libra con el entuerto en mejores condiciones.

En eso lo ayuda un puñado de intérpretes que entienden claramente el rol que deben cumplir en este juego, roles que les quedan como anillo al dedo. Muy cómodos con el lugar que les toca desempeñar, y conociendo que estamos ante un relato que se sostiene principalmente en las relaciones entre sus personajes, la química y buena conexión que surge entre los intervinientes de esta historia, hacen que el filme haga honor a su título y corra como bala.

Es cierto, que una buena idea por sí sola no hace una buena película, pero cuando la idea está bien ejecutada, nos podemos llevar una sorpresa y un muy buen rato. Tren Bala es un buen caso de aquello, siendo un filme en el que en cada fotograma está pasando algo, y nos hace sentir bien. Al punto que agradecemos que estos fenómenos se den de vez en cuando, y siga haciendo así, para que no se desvalorice.

***1/2

BULLET TRAIN
Director: David Leitch
Intérpretes: Brad Pitt; Aaron Taylor Johnson; Bryan Tyree Henry; Joey King; Hiroyuki Sanada; Michael Shannon; Andrew Koji; Zazie Betz; Chaning Tatum; Famke Janssen; Logan Lerman; Bad Bunny; Sandra Bullock
Acción
2022

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no es sobre poder, es sobre deber

En un pequeño pueblo costero de Italia, Gepetto (Tom Hanks), un viejo artesano, construye la marioneta de un niño, quedando tan impresionado con el resultado, al que llama Pinocho, que no evita pensar que le hubiese gustado haber tenido un hijo parecido.

Esa noche, un hada azul (Cynthia Erivo), que ha escuchado lo que deseaba el anciano, visita el taller y, ante la vista de Pepito, un grillo que esa noche se refugió en el lugar, dio vida al muñeco, prometiéndole que si desarrolla ciertas virtudes, lo convertirá en un niño de verdad…

Cómo me duele ver a Robert Zemeckis metido en estos proyectos.

Y tengo que preguntar…Disney, ¿por qué porfías en hacer estos remakes? Y no me digas porque puedes, eso no está en duda. La pregunta es si debes.

Porque es cierto, de todas las versiones live-action, o semi live-action de tus relatos clásicos, has tenido aciertos. Sea porque logra traspasar de un formato a otro el espíritu de la obra original (El Libro de la Selva), en algún caso haciéndolo crecer (Aladdin), o la salvó un buen casting (La Bella y la Bestia, Emma Watson ES Belle), o porque se reinventó la historia (Christopher Robin, Cruella). El resto, más allá de la demostración de que el estudio tiene los recursos y capacidad de hacerlo, su aporte es discutible.

Pinocho, el más reciente exponente de esta ola de reconstrucciones, estrenada hace poco en Disney+, pertenece a este último y mayoritario grupo.

He dicho antes que no cuestionaré que Disney haga estas películas porque puede hacerlas. Visualmente, el filme está impecable. La versión CGI del muñeco es agradable de ver y sus apariciones hasta podrían considerarse simpáticas, lo mismo se puede decir de Pepito Grillo, a diferencia de muchos sidekicks animados que resultan molestos, el grillito no cae para nada mal. Y así con los personajes que necesitan este recurso (la secuencia de la isla de la diversión y las transformaciones en burro no resultan ahora tan terroríficas como lo fueron las originales, lo que no está mal..al fin y al cabo, es un cuento de hadas, no de terror).

El problema es, una vez más, el contenido. Siguiendo la tónica de los remakes Disnye, nuevamente estamos ante un copiar y pegar de lo que fue la película animada de 1940. Es cierto, se agregan conceptos y personajes, pero la historia sigue básicamente igual, pero donde esta fluía naturalmente en la versión animada, en esta oportunidad sentimos que todo pasa porque está en el guión.

Eso entretiene, salva por un rato, hace que volvamos a querer a Tom Hanks después de odiarlo a muerte en Elvis… pero no deja una sensación de estar viendo una obra que tenga algún valor más allá de lo visual.

La idea de que estamos ante otro remake hecho en serie por el estudio del ratón no nos abandona en ningún momento. Y hace que la versión que este mismo año estrenará Guillermo Del Toro a través de Netflix, nos parezca mucho más interesante, cinematográficamente hablando.

Qué dolor ver a Robert Zemeckis, el mismo tras genialidades como Forrest Gump, Náufrago y hace poco repasábamos con Contacto, el responsable de una de las películas que más amo en la vida (Volver al Futuro) reducido al mero ejecutor de proyectos por encargo. No es que falle en lo que se ve, pero qué pobre lo que se siente al final.

**

PINOCCHIO

Director: Robert Zemeckis

Intérpretes: Tom Hanks; Cynthia Erivo; Luke Evans

Fantasía

2022

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contenido correcto, envase equivocado

Luego de un aterrizaje forzoso en el planeta T´Kani Prime, el Comando Estelar decide establecer temporalmente una colonia, mientras desarrollan la forma de alcanzar la velocidad y transporte correctos para volver a la Tierra.

Sintiéndose responsable de haber varado en este planeta, el oficial Buzz Lightyear se ofrece como voluntario para ser piloto de prueba del módulo experimental de la nave con la que pretenden regresar. Sin embargo, la misión tomará años y riesgos que no imaginaban…

Trato de entender por qué Lightyear ha sido el gran fracaso de taquilla del estudio Pixar (descontando Unidos, esa tuvo mal timing…o sea, te estrenan y a los tres días se declara una pandemia). Sin caer en esa polémica artificial y ordinaria del beso, siento que no fue una mala película. Baja, quizás, pensando en el standart que normalmente nos ofrece el estudio de la lamparita (en el mismo año de Turning Red, el parámetro era realmente alto), pero mala no es (ese “honor” sigue siendo para Cars 2) y de todos modos está por encima de los pocos títulos flojos del estudio (hablemos de El Gran Dinosaurio, Buscando a Dory o la citada Unidos).

La palabra correcta es…innecesaria.

Pixar no es un estudio que lance secuelas porque se le antoja o para seguir explotando una franquicia. En la práctica si, saca provecho de eso, pero procurando que esa extensión se sostenga en una historia que la justifique. Así ha sido el caso de Toy Story, Monsters Inc o Los Increibles, sumándose Intensa-Mente en un par de años más, películas del estudio que han tenido secuelas cinematográficas que cuál más, cuál menos, han tenido un muy buen desempeño y un relato digno de contar. Lo que en el caso de Lightyear es hasta por ahí no más.

Y no es que la historia no sea interesante. Desde que nos presentan como la película favorita de Andy (creando el nexo con el universo Toy Story) es que nos llevan a pensar que es un relato importante, digno de conocer. El tema es que para ser una película que se deba ver en cine…no sé, pero siento que algo le falta.

Intentemos explicarlo así: este es un relato que habría funcionado bien en una serie corta, de diez, o un poco menos, episodios de quince minutos. La existencia de servicios como Disney+ permite hacer eso. Nos hubiera enganchado, nos hubiera tenido pendientes semana a semana. Pero quisieron ser más que eso, y convertir este mismo relato que así habría funcionado impeque, en una obra mayor. Y no da para tanto.

Lightyear es una buena historia, pero traicionada por sus pretensiones, lo que en una temporada en que, dentro de la animación, hemos tenido obras más piolas pero que supieron contarse y quedar bien paradas (The Bad Guys o Chip’N Dale) se resiente, pero no alcanza a explicar la baja taquilla (pensando en la taquilla de un subproducto derechamente para vender cajitas felices como Minions). Y no quiero pensar que fue consecuencia de un hate desmedido, promovido por algunos unineuronales.

La historia estaba bien, alude a los tópicos habituales de Pixar (madurez, amistad, sentido de familia), aunque el formato quizás no, pero no era para que la ningunearan de esa forma.

De todos modos, Sox es genial, pero…¿y Starman? ¿Sólo fue para el tráiler?

***

LIGHTYEAR

Director: Angus MacLane

Animación

2022

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el ocaso de los dioses

Pasar los últimos meses junto a los Guardianes de la Galaxia ha levantado el ánimo y la autoestima de Thor Odinson (Chris Hemsworth) luego de la batalla contra Thanos. Sin embargo, la aparición de un cruel guerrero conocido como el Carnicero de Dioses (Christian Bale) está causando gran devastación a lo largo del universo.

La inminente llegada de este ser a Nuevo Asgard obliga a Thor a retornar a la Tierra, donde no sólo se sorprende de reencontrarse con un reconstruido Mjolnir, su antigua arma, sino con la identidad de su portadora, a quien Thor creyó no volvería a ver jamás…

Sigo pensando que después de Endgame, el camino del MCU se ha vuelto irregular. Salvo excepciones honrosas como Spiderman No Way Home y algunas series (Wandavision, Loki) ninguna producción Marvel ha calado tan hondo como lo que el estudio hacía antes del final de la saga de las Gemas del Infinito, ninguna de ellas ha dejado la sensación de que “o la ves o no eres parte del mundo”, y Thor: Amor y Trueno , recién llegada a Disney+, no ha sido la excepción.

Reconozco que por como me la pintaban, esperaba algo mucho peor. Lo cierto es que la cuarta película basada en el Dios nórdico del trueno, segunda con Taika Waititi en la dirección, es bastante livianita. Como para ver un domingo en la tarde, lo que no tiene nada de malo. No en vano, estamos ante un trabajo de un director que sabe hacer comedia (que hace dos años consiguió hacer con uno de los momentos más duros de los últimos cien años como el Tercer Reich, una sátira bastante respetable).

El problema no es cómo hacer comedia, es qué tanta comedia hacer. Porque si algo tiene en exceso este filme es comedia. Al punto de que en el momento de sacar los chistes, bromas y similares, y las secuencias de acción que hay que reconocer que funcionan, y ¿qué nos queda? Unas cuantas cosas con las que podríamos tener perfectamente un capítulo unitario aislado de una serie de temporada corta. Puede ser, pero para una película un poco más ambiciosa, que forma parte del mayor proyecto cinematográfico de la última década, queda corto.

El gran problema aquí es que se le da un enfoque humorístico a dos arcos argumentales que, dentro del cómic, tienen connotación más bien trágica: la saga de Jane Foster como Mighty Thor (uno entiende por qué Natalie Portman se roba gran parte de la película) y la historia de Gorr, el Carnicero de Dioses, que si uno la analiza fríamente, es un muy buen punto de partida para un villano. Pero sabido es que uno de los puntos flacos de Marvel en lo audiovisual son sus villanos, y Gorr, pese a los buenos oficios de Christian Bale, no es el que constituye la excepción.

La cinta consigue resultados satisfactorios, y está muy lejos de ser un desastre como lo han hecho ver. Partiendo por una fotrografía y apartado visual respetables, cabe recordar que para adaptaciones que uno se arrepiente de haberles dado su tiempo están engendros como Venom o Morbius. Y este Thor está muy por encima de eso. El problema es que dentro de los parámetros que su propia marca ha establecido, este Thor cumple aunque a tropezones. Aprueba, pero no sin sobresaltos.

Thor Amor y Trueno es una película que se disfruta lo suficiente como para ser algo más que la mera estadística, no tanto como para recordarla al otro día. Es cierto, para eso es el cine de entretención, pero cuando sabemos que puede dar más, es un poquito desalentador.

(Igual la versión Russell Crowe para Zeus está genial, así como la interacción entre Stormbreaker y Mjolnir)

***

THOR: LOVE AND THUNDER

Director: Taika Waititi

Intérpretes: Chris Hemsworth; Christian Bale; Natalie Portman; Tessa Thompson; Taika Waititi; Russell Crowe; Chris Pratt; Karen Gillan; Dave Bautista; Bradley Cooper

Superhéroes

2022

PD: Qué manera de cortarla con cincel Guns N’Roses en este filme!!

PD2: Darcy…<3

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Jean Luc Godard 1930-2022

¿El último exponente de una generación prodigiosa? Es posible.

Jean Luc Godard fue parte de ese grupo de autores que, tras años de ejercer como críticos para los legendarios Cahiers Du Cinema (mejor aprendizaje entonces y siempre, imposible!!), decidieron ser protagonistas de su propia leyenda.

Asi, mientras en Hollywood gastaban lo que cada vez tenían menos en superproducciones que iban de salida, en Francia Godard y otros tomaban una cámar cámara y dejaban que las historia hablasen por sí solas.

Había nacido la Nouvelle Vague…y su legado perdurará relevante e influyente por años..y por los que vendrán.

Descansa en paz,viejo capo.

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la guerra a ras de piso

Spielberg no es Dios porque no quiere..o porque no tiempo. The Fabelmans, su próxima película, cuyo tráiler ya fue lanzado, escrita y dirigida por él, cuenta en forma semiautobiográfica como nació su amor por el cine, tiene fecha de estreno en noviembre, con menos de un año de diferencia respecto de su antecesora, la celebrada West Side Story. Pero para amenizar la espera, y pagando una vieja deuda respecto de la versión física de la película en cuestión, tocó repasar Rescatando al Soldado Ryan, una de sus incursiones en el género bélico.

Y es cierto, no debería estar haciendo el siguiente comentario, que podría mal tomarse como una apología a la violencia, pero ¿es posible construir un acontecimiento tan terrible como una confrontación bélica, con toda la devastación y pérdidas humanas que implica, como una expresión de arte? Si. Spielberg lo hace, al menos dos veces en este filme.

No puede ser de otra manera. Nuestro relato arranca el 6 de junio de 1944, durante el desembarco aliado en Normandía, Francia. Tras un cruento enfrentamiento con las tropas del Reich, la unidad al mando del capitán John H. Miller (Tom Hanks) es una de las que llega hasta el final del combate, una victoria bastante cara para el bando aliado, y se prepara para avanzar en el territorio ocupado.

Durante esos días, se informa desde el cuartel general la muerte en combate de tres hermanos de apellido Ryan, ignorándose el paradero del cuarto de ellos, James Francis Ryan (Matt Damon). Y aunque Miller y su unidad está a punto de incorporarse a la expedición de avance, sus nuevas órdenes serán buscar a Ryan y devolverlo con su familia. Misión que no será nada de fácil…

La historia la cuentan los ganadores, dicen, y por eso no es de extrañar que durante largo tiempo el cine estadounidense, independiente de lo que cada película llegó a ser cualitativamente, muestre a las fuerzas americanas con una imagen casi de héroes mitológicos, invencibles, invulnerables e incorruptibles. Rescatando… no es la excepción, en cuanto no piensa volverse una ucronía en que la guerra hubiese terminado de otro modo, pero si plantea un relato más próximo a la realidad.

¿Por qué digo esto? Spielberg no se queda corto al reconstruir el fragor de la batalla. Si bien no cae en excesos (no es Tarantino, ni Dario Argento ni el Peter Jackson de sus primeros años, sigue siendo Spielberg) no tiene problema alguno en mostrar los efectos de una granada, de una ametralladora o de un mortero en el cuerpo humano, incluso, en primerísimo primer plano.

Claro que eso que dicen de “qué infierno es la guerra” aquí se nota que es más que un eufemismo. No sólo por el combate mismo, sino por las adversidades y tensiones que, en este caso, tiene que atravesar la unidad de Miller en el cumplimiento de su misión. Desde las dificultades propias de recorrer un terreno desconocido, con lo puesto, y rodeados de enemigos, hasta las aprehensiones y fricciones que surgen dentro del mismo pelotón ante el deber de encontrar al desaparecido Ryan…pues ¿qué sentido tiene destinar tantos recursos en ir por un solo tipo?

Si bien es innegable el mérito en la recreación de los combates y secuencias de acción, es en el aspecto referido en el punto anterior que Spielberg logra su mejor cometido, indagando en la condición humana de estos hombres, sujetos a una situación extrema y que no logran comprender del todo las razones de por qué se están jugando la vida.

La guerra desde el punto de vista del hombre común, si se quiere.

Quiso el destino que Shakespeare Apasionado se llevara el Oscar a Mejor Película en esa temporada, pero Rescatando al menos se adjudicó el premio a Mejor Director, Fotografía (el trabajo de Janusz Kaminski, un total homenaje a la estética clásica del género bélico) Sonido, Edición de Sonido y Montaje. Y corrió con mejor suerte en otras premiaciones, Golden Globes, por ejemplo. Pero más allá de los premios logrados, es un filme que hace justicia con la historia que está contando, basada en hechos reales, y de paso reescribe la manera en que el género bélico debía contarse en el cine. No es casualidad que Spielberg produjera algunos años después la notable serie Band Of Brothers, y el cine de la Segunda Guerra Mundial empezara a enfocarse más que en las medallas de algunos, en lo que los demás tuvieron que hacer para que las ganaran.

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SAVING PRIVATE RYAN

Director: Steven Spielberg

Intérpretes: Tom Hanks; Tom Sizemore; Matt Damon; Edward Burns; Jeremy Davies; Adam Golberg; Giovanni Ribisi; Vin Diesel; Barry Pepper; Paul Giamatti; Bryan Cranston

Drama bélico

1998

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cosas que me ha enseñado la cinefilia

Me tomé unas vacaciones que necesitaba con urgencia, así que aún pudiendo ponerme al día con lo que no he visto de los estrenos 2022, no lo he hecho. Simplemente no tenía ganas, y como son dos semanas, dejaré lo pendiente para la siguiente y esta primera mitad la ocupé en ordenar algunas cosas. Como por ejemplo, reorganizar la dvdteca como venía pensando hace mucho (separando entre directores, colecciones y todos los demás).

Así fue como di con este texto de 2018 que nunca publiqué aquí, pero que por lo vigente que aún sigue estando, lo comparto ahora.

Cosas que me han enseñado tantos años de cinefilia, y que se me ocurrieron de modo random:

1-No todos los cinéfilos terminan de críticos…y está bien, cada cual vive y disfruta la cinefilia a su manera…si te basta con un tuit para decir que viste tal o cual película y por qué, es tan válido como quien bloguea al respecto o reseña películas a sueldo para un medio.

2-Pero todos los críticos deberían ser cinéfilos…porque si no ¿Sobre qué base después distingues lo bueno de lo malo? Varios críticos de medios muy bien financiados caen en eso, y por eso resulta imposible tomarlos en serio.

3-Hay dos categorías de críticos que es particularmente dañina: el que encuentra todo malo (porque más que practicar ese apostolado que es el cine y la cinefilia, en realidad se está dando a sí mismo más importancia de la que debería y da para pensar si su problema no es realmente con el cine sino que mucho más grave) y el que encuentra todo bueno (porque claramente no has sido capaz de establecer parámetros o diferencias entre películas. Cierto, puede que veas el mismo fin de semana El Padrino y Minions, y tengas una grata sensación luego de hacerlo, pero tienes que tener claro que no son obras que las puedas medir igual. Si no sabes reconocer las diferencias entre ambas cintas, es difícil que tu opinión, bien intencionada que sea, sea digna de respeto.

Distinto es encontrar malas algunas películas y simplemente no querer opinar de ellas por no querer darle más importancia de lo que merecen. Yo lo hago eso, también he visto películas terribles, pero ya les dediqué dos horas de mi vida para verlas, me rehuso a darle otra más sólo para decir que no me gustó…a menos que sea imperiosamente necesario.

Como también es válido repetirse las películas y cambiar tu apreciación de ellas con el tiempo. Esa que te gustó mucho en 2010 puede que ahora te apeste el sólo encontrarla haciendo zapping, y esa que odiaste hace cinco años hoy la repasas y te garabateas a ti mismo porque ahora no la encuentras siquiera en dvd.

4-Los fandom no son de fiar. Un grupo de fans puede encontrar mala una película de su saga favorita y pedir la cabeza de su equipo realizador, desde el director hasta el suche que sirve el café…pero vaya uno que no sea de su entorno a opinar de igual manera, se ponen la camiseta (y se quitan la objetividad y la racionalidad) y…bueno, corre por tu vida. Si, al contrario, la encontraste buena…ehh…fue un gusto conocerte…(sigue).

5-Siempre va a haber alguien que haga tu pega mejor que tú…da lo mismo que seas un cinéfilo hecho y derecho que ve dos o tres películas, de todos los géneros imaginables, al día…y tu interlocutor con cueva ve la película de moda porque no tenía otro panorama, la compró en la cuneta o la vio en cuevana, y siempre te va a considerar un ignorante y que tiene mucho que aprender antes de dedicarte a…bueno, pasa con todas las pegas, sobre todo en las RRSS, donde hay expertos en todo.

No digo que uno no pueda aprender a superarse en lo que hace, pero hay comentarios que simplemente no vale la pena pescar.

6-No importa cuánto te esmeres en redactar una reseña, siempre habrá un youtuber chillón, hiperventilado e irritante que va a «hablar» de lo mismo, y va a ser más influyente y ganará más dinero que tú. En conclusión, haz lo que tu corazón e intuición te diga. Puede que no sumes likes ni seguidores, pero tu integridad y la tranquilidad con tu propia consciencia no te la quitará nadie. Para algunos, eso aún vale.

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el gran legado tiene nombre y apellido

Se cumplieron esta semana 30 años desde el debut de Batman; The Animated Series, para muchos la mejor versión del personaje fuera del cómic. Serie influyente y fundacional como pocas, no voy a redundar en esta ocasión en su importancia dentro del género de superhéroes y para la historia reciente de la animación. Ya se ha hablado hasta el cansancio de eso, seguro. Pero no está de más recordar que The Animated Series trajo a los ojos del público general al Batman más próximo a lo que el personaje es en sus raíces.

Pero si tuviésemos que circunscribir el legado de esta serie a un hito puntual, ese hito tiene nombre y apellido: Harleen Quinzel…o si prefieren, Harley Quinn.

No sé lo que Bruce Timm y Paul Dini, los principales cerebros tras la serie animada, cuando se les ocurrió darle al Joker, en su calidad de antagonista principal, una compañera de fechorías, en una época en que feminismo, igualdad de género, empoderamiento, estaban lejos de formar parte del vocabulario. Pero si estoy seguro que ninguno de ellos imaginó hasta donde llegaría su creación: prácticamente un rostro ancla de DC Comics, al nivel de la Amazona, del Murciélago o del Boy Scout de Acero.

Debutando en septiembre de 1992 como una simple secuaz femenina para el payaso criminal, Harley pronto pasaría a ser el equivalente femenino del psicópata de pelo verde y cara blanca, tanto en genialidad, locura y peligrosidad.

Terminada la serie en 1998, Harley ya era una imagen reconocida entre los fans de la serie animada, ya sea por el show, a nivel de coleccionables y videojuegos. DC, obviamente no quería soltar a un personaje así de redituable y, aprovechando el arco argumental llamado “No Man’s Land”, Harley fue introducida al cánon de los cómics, primero como pareja del Joker (una pareja que de romántica tiene mucho menos que de tóxica) y luego como un personaje independiente.

El resto es historia y ya para 2011, con el relanzamiento de DC titulado como New 52, Harley Quinn ya se había vuelto uno de los personajes más conocidos, queridos y exitosos de la franquicia.

Los hechos hablan por sí solos: vean cuanto cosplay de Harley en sus distintas versiones es posible encontrar en eventos y convenciones. En términos de merchandising, de donde sale el verdadero dinero, Harley está dentro de los personajes que más ingresos genera: figuras de acción, esculturas, funkopops., ropa, accesorios, útiles escolares, en fin, son muchos los artículos con la imagen de Harley circulando por ahí. Por lo mismo el personaje es tan cuidado en sus adaptaciones audiovisuales (sea Margot Robbie, Kaley Cuoco en la versión animada, o Lady Gaga en la inminente Joker 2). Harley Quinn es una sandía calada en términos de dólares.

Sin embargo, el legado más inesperado con la ex psiquiatra devenida en criminal, va más allá del que sus propios autores esperaban ni aún en sus cálculos más optimistas. Hablé poco antes de la relación entre Harley y Joker, el leitmotiv del personaje en su primera etapa, y su relación así de tóxica ha sido objeto de análisis cuando se ha conversado sobre cómo los medios tratan la violencia de género. Harley aparece como un modelo de superación de eso, pasando de un sujeto pasivo y dependiente dentro de una relación marcada por la violencia física y psicológica ejercida unilateralmente, para luego empoderarse, adquirir consciencia de su propio valor y salir de ese círculo.

No es el único campo en que Harley se ha convertido en símbolo: su relación con Poison Ivy (el personaje con quien más ha estado relacionado a lo largo de su historia, tras el Joker) ha sido celebrada por los movimientos LGBT+, en especial por el tratamiento que se le ha dado en la serie animada, estrenada hace un par de años.

Y es que a veces las mejores ideas surgen simplemente del azar. Ni Timm ni Dini pensaron que un personaje pensado para ser comparsa y que no iba a durar tanto, iba a crecer de esa forma, marcando el inédito paso de una adaptación a la obra adaptada. De los tantos personajes que debutaron en esa extraña década que fueron los ’90 para el cómic, Harley está entre los contados con los dedos que no sólo han sobrevivido, sino además, junto con Deadpool en Marvel, el que más fuerte se ha hecho con los años.

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