la función debe interrumpirse

Dije hace unos días que se iba a poner difícil escribir de cine en estos días, principalmente por las cada vez más postergaciones de estrenos, a causa de la crisis sanitaria que estamos viviendo a nivel mundial. Sin embargo, las medidas de aislamiento social, acentuadas con la declaración de estado de emergencia por el gobierno en horas de esta tarde, puso más difícil la cosa.

En concordancia con dicha medida, que involucra el cierre de centros comerciales y recintos destinados a las grandes aglomeraciones de personas -y de toda lógica, por cierto- prácticamente la totalidad de cadenas cinematográficas, y algunas salas independientes, han cerrado sus puertas hasta nuevo aviso.  Si ya era complejo escribir de cine con películas postergando sus debuts, imaginen ahora, con las salas cerradas.

Y sí, es cierto, uno siempre tiene su colección de películas, su catálogo de clásicos que podría revisitar, y algunos estudios están optando por estrenar varias de sus películas directamente en formatos digitales, ante el momento por el que estamos pasando, con una crisis sanitaria que recomienda mantenerse en la casa y no salir si no es estrictamente necesario, como que no dan muchas ganas de sentarse y escribir de cine. Al menos por ahora.

Ya vendrán mejores oportunidades de hacerlo.Por ahora, lo urgente y lo importante es cuidarse. Hacer caso a las recomendaciones. Y, como he dicho otras veces, una bajada en las revoluciones nunca viene mal.

Cuídense harto, hagan caso a las recomendaciones. Y aprovechen la cuarentena para ver hartas películas y series, lean, escuchen harta música, para que pronto, cuando tengamos una mejor ocasión, conversemos de todas estas cosas.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata (Twitter/Instagram)

en suspenso..

No hay Lollapallooza. No hay Copa Libertadores, ni Supercopa ni Champions League, y las clasificatorias mundialistas suspendidas hasta nuevo aviso. El fútbol local se jugará sin público. La ATP suspendió todos los torneos de tenis por más de un mes, así como la NBA y otras ligas. WWE hará sus shows sin público, en recintos ínfimos, y su gran evento gran, Wrestlemania, está en la cuerda floja. En los países donde ya hizo crisis, se han suspendido clases en colegios y universidades.

Definitivamente, el Coronavirus no es un tongo, ni un chiste ni una sacada de pillo para las autoridades frente a ciertos temas. Es cosa seria. Y por eso, la prioridad a nivel mundial es evitar las aglomeraciones, a fin de evitar apurar su contagio. Ahora bien, ¿cómo afecta esto a la industria del cine?

Ello, a propósito de las suspensiones y aplazamientos en el estreno de películas que en el corto plazo debían ver la luz. No Time To Die, la nueva película de James Bond, que debía estrenarse en abril, fue la pionera, al ser postergado su estreno hasta noviembre. Y en estos días se han sumado A Quiet Place 2, Rápido y Furioso 9 (¡un año!*), New Mutants, el live-action de Mulan, y es posible que muchas otras, que tenían fecha de lanzamiento en marzo, abril o incluso en mayo, se sumen a la lista de aplazados.

Esto obedece a razones que resultan claras: si la idea es evitar las aglomeraciones…en una sala de cine entran entre 100 y 200 personas; a cuatro o cinco funciones diarias, ya vamos entre 500 y 1000; si sumamos que la gran mayoría del público asiste a multisalas ubicadas en centros comerciales que albergan al menos diez salas.

La otra razón es estrictamente mercantil, pero tiene su lógica también: en tiempos en que se llama a evitar las aglomeraciones y, si es posible, no salir de casa ¿para qué van a estrenarse películas hechas para que el público asista en masa, si esa masa no va a salir a ver una película? Especialmente si pensamos que el gran público de la industria hollywoodense hoy por hoy es el asiático, China sobre todo, precisamente donde partió esta pandemia. El fracaso sería estrepitoso.

En ese sentido, interesante será ver qué pasará con esas cintas que sí se van a arriesgar a estrenar en su fecha originalmente programada.

Esto nos deja una pequeña complicación a los que nos dedicamos a evangelizar desde el púlpito de la crítica de cine…si no se estrenan las películas ¿de qué diablos vamos a hablar?

Obligado a apelar a la dvdteca, a referirse a los clásicos, a revisitar títulos de años anteriores, y a seguir con la lista de pendientes del 2019 –o incluso años anteriores- que aún quedan por ver. Por este lado tenemos la ventaja de que no todo se estrena en el momento que corresponde, así que aún nos quedan películas de años anteriores que nos puedan sorprender (como El Permiso, de 2018, a la que le tengo echado el ojo desde hace unos días), así que hay motivos para mantenerse vigente.

Será pues. Habrá que cuidarse no más.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

(*Entiendo la necesidad de aplazar los estrenos, pero…¿un año? tres, cuatro meses, puede ser…pero ¿doce meses? Esto no tiene que ver con el virus…)

MAX VON SYDOW 1929-2020

Hay actores que pueden pasar del cine de autor, o independiente, o cine arte, o como quieran llamarle, al cine más mainstream y marketinero posible, y volver, no sólo sin perder un pelo de dignidad, sino además, haciéndose más grande en el proceso.

Max Von Sydow fue uno de estos ejemplos. De nacionalidad sueca, su carrera fílmica comenzó en 1949, y alcanzó sus primeros grandes hitos de la mano de su compatriota Ingmar Bergman, en filmes fundacionales como El Séptimo Sello o Fresas Salvajes.

Sus intensos primeros años de carrera pronto lo llevarían a Hollywood, intercalando su carrera dentro del cine netamente industrial con los trabajos más autorales. Su rostro se haría familiar para el público general al protagonizar filmes como La Historia Más Grande Jamás Contada, La Hora del Lobo, Los Tres Días del Cóndor y, especialmente, al anciano padre Merrin en El Exorcista (1973 y su secuela de 1977),  y al Despiadado Ming, en Flash Gordon (1980).

Otros filmes que contaron con su presencia fue el clásico futbolero Fuga a la Victoria, junto a Michael Caine y Pelé, Duna (1984), Hannah y Sus Hermanas, de la mano de Woody Allen (1986), Pelle, El Conquistador (1987), Hasta El Fin Del Mundo (1991, de Wim Wenders), Minority Report (2002), Robin Hood (2010) o Tan Fuerte,Tan Cerca (2011) entre muchos otros filmes masivos y otros no tanto, ya fuera en cine como en televisión.

En actividad hasta hace no mucho (tuvo un pequeño papel en Star Wars VII: The Force Awakens-2015 y en algunos episodios de Game Of Thrones), su deceso tuvo lugar el día de ayer, y ha sido anunciado durante las últimas horas.

QEPD

(Qué año, y recién estamos en marzo)

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

BELGICA CASTRO 1921-2020

No terminábamos de asumir el deceso de Alejandro Sieveking, cuando este viernes nos enterábamos de la muerte, a los 99 años, de su mujer, la también actriz y directora teatral Bélgica Castro.

De dilatada y fundamental trayectoria, que inició a principios de la década del ’40 hasta su retiro en 2016, a causa de una irreversible demencia senil, Bélgica Castro anuló ese lugar común de que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. En su caso, desde su matrimonio en 1961, hasta la fecha, caminó por su vida tanto profesional como personal, mano a mano con su marido.

Más de setenta años dedicada al teatro, y con interesantes aportes en cine, televisión y hasta en el campo del videoclip, para cuando contrajo matrimonio con Alejandro Sieveking, ya tenía una importante carrera sobre las tablas, desarrollada por sí misma. Su unión, sólo potenció lo mejor de ambos, convirtiéndolos en parte fundamental de la historia teatral chilena.

Dentro de las obras que participó podemos citar clásicos como Sueño de Una Noche de Verano, Tartufo, La Muerte de un Vendedor, La Celestina, Fuenteovejuna, Noche de Reyes, Las Tres Hermanas, Mamá Rosa, Largo Viaje del Día Hacia L a Noche, Animas de Día Claro, La Remolienda, La Mantis Religiosa, Bodas de Sangre…en fin.

QEPD

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

la frescura ya no sale tan barata

Corren los primeros meses del año 2016. Gracias a las gestiones de su presidente Roger Ailes (John Lithgow), Fox News es la plataforma de noticias más exitosa a nivel mundial, cosa que ratificará los siguientes meses con la cobertura que prepara para la carrera presidencial republicana, marcada por el rápido ascenso del empresario Donald Trump.

Sin embargo, este imperio está a punto de sufrir un fuerte remezón, cuando se hagan públicas una serie de denuncias de acoso sexual imputadas a Ailes y su círculo más cercano, situación que adquirirá mayor gravedad cuando éstas acusaciones se traduzcan en acciones judiciales…

Hay obras en general, y películas en particular, que ganan mucho con la oportunidad en que fueron estrenadas. Es lo que siento que pasa con Bombshell (El Escándalo), que, siendo una buena película, no la sentiríamos tan potente si se hubiera estrenado en circunstancias distintas de las actuales.

Estamos en una época en que el acoso sexual es perseguido y sancionado, penalmente incluso. Un momento en que hasta el presidente de la nación más poderosa de occidente queda en entredicho por estirar las manos y la lengua más allá de lo debido, con uno de los hombres fuertes de Hollywood enfrentando la cárcel por sus fechorías, en pleno auge de movimientos como #MeToo o #LasTesis.

Esto hace que pongamos a la película de Jay Roach, que precisamente trata sobre acoso sexual, cosificación femenina, ascenso profesional a cambio de favores íntimos, y a toda la red de protección e influencia que rodea al sistema, atención y énfasis en aspectos más allá de lo fílmico (y vista, además, a pocos días del 8M).

No se entienda que estoy acusando a Roach de oportunismo o de intentar sacar provecho de las actuales circunstancias en las que se desenvuelve la sociedad. Cierto que hay un beneficio indirecto para la difusión del filme versar sobre un tema determinado cuando ese tema está dentro de la pauta noticiosa vigente, pero no tanto como lo que el filme beneficia al debate al visibilizar una situación determinada y concreta, directamente relacionada con el tema en discusión.

Bombshell es, en líneas generales, una buena película, aunque peca de seguir al pie de la letra el manual de cómo hacer cine de denuncia, lo que le quita naturalidad al filme. Valoramos las obras que tienen opinión, que tienen algo que decir sobre una situación determinada, y que nos hagan sentir alguna conexión con su historia y protagonistas. Bombshell no es una excepción, pero si la cosa hubiera fluido de manera más espontánea, la estaríamos valorando mucho más, desde el punto de vista estrictamente cinematográfico.

Lo que no quita méritos, por ejemplo, al muy buen escogido casting en el que, si bien son Charlize Theron y Nicole Kidman las que llevan las palmas (y para qué hablar del trabajo de John Lithgow, de verdad consigue causar repulsión), elenco que se echa encima la historia y consigue sacarla adelante.

Y  con todo lo que se pueda decir –repito, no es una película mala, pero no se le sacó todo el partido que podía dar para brillar por sí misma más allá de la contingencia- hay que valorar lo que está haciendo Jay Roach. El mismo que nos diera comedias como las sagas de Austin Powers y Los Fockers, demostrando que tiene dedos para otros pianos, saliéndose de su zona de confort, y le resulta. Ya lo había hecho hace un par de años con la notable Trumbo, y aquí, con todo lo que he dicho precedentemente, también consigue sacar adelante la tarea y salir bien parado.

Al menos por tratar el tema correcto, en el momento justo, le resulta.

***

BOMBSHELL

Director: Jay Roach

Intérpretes: Charlize Theron; Nicole Kidman; Margot Robbie; John Lithgow; Allison Janney; Malcom McDowell;: Kate McKinnon; Mark Duplass

Drama

2019

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

ALEJANDRO SIEVEKING 1934-2020

En horas de la tarde de ayer, se confirmó el fallecimiento de Alejandro Sieveking, una de las figuras fundamentales del arte dramático nacional del último siglo.

Titular de una de las mayores carreras teatrales chilenas, casado con la actriz Bélgica Castro, Sieveking se desempeñó como actor, director y, especialmente, dramaturgo, desde mediados de la década de los ’50, formando parte de una prodigiosa generación de autores nacionales, junto a Jorge Díaz, Egon Wolff, Luis Alberto Heiremans, Isidora Aguirre y Sergio Vodanovic, manteniendo además una férrea amistad personal y laboral con el compositor y también director teatral Víctor Jara.

Junto a su mujer abandonó el país tras el golpe de Estado, regresando en 1984, sin dejar un momento su profesión autoral.

Incursionando además en televisión, cine, música y narrativa, destacan dentro de la obra de Sieveking dramas como La Remolienda, Tres Tristes Tigres, La Mantis Religiosa, Animas de Día Claro,y un largo etc.

Historia hecha carne, Alejandro Sieveking representa una de las voces fundamentales de la dramaturgia nacional y su partida representa la despedida de un representante de un período especialmente prodigioso para las tablas chilenas.

QEPD

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

el hombre de la camisa negra

Definitivamente, si la Academia le negaba el Oscar este año a Joaquim Phoenix por Joker, se pasaba de barrera y mala leche, porque de merecerlo, el bueno de Joaquim lo venía mereciendo hace rato. Y con ese criterio, me puse a repasar una de las actuaciones que lo tuvo a metros de llevarse la estatuilla: su interpretación como el legendario cantante Johnny Cash en Walk The Line (acá estrenada como Johnny and June).

Y al repasarla, me di cuenta que es una de las grandes postergadas de la historia del cine, pues en su momento hizo menos ruido, y se le puso menos atención de lo que merecía, para el currículum que ostenta: biografía de uno de los más importantes exponentes de la primera época del rock’n roll y un ícono cultural estadounidense; protagoniza Phoenix, coprotagoniza Reese Witherspoon, dirige un James Mangold que ya tenía algunos bonos a su favor (Copland, Inocencia Interrumpida), pero que con esta película ya indicaba el tipo de historias que contaría más adelante (3:10 To Yuma, Logan, Ford vs Ferrari).

Con semejantes antecedentes, considerando su palmarés –que si bien incluye tres Golden Globes en mejor película musical, actor y actriz, un Bafta por mejor actriz y un Oscar por mejor actriz- y el grato sabor que deja en el paladar su visionado (y su revisionado más de una década después), ciertamente, merecía una mejor recepción.

Nuestra historia arranca en 1968, en un galpón de la prisión de Folsom, California, donde el cantautor Johnny Cash (Joaquim Phoenix) se prepara para grabar un disco en vivo, frente a los internos.

A punto de subir al escenario, recuerda diversos capítulos de su historia personal y profesional, una vida en la que la música se convirtió no sólo en lo que mejor supo hacer, sino su refugio ante una vida personal, marcada por una tensa relación con su padre (Robert Patrick), y un matrimonio que no iba para ninguna parte, y que a la postre lo llevaría a incurrir en toda clase de excesos.

Sólo al conocer a su colega, la cantante June Carter (Reese Witherspoon), y una curiosa fascinación que por él sentirían los internos de la aludida prisión, serán los factores claves para sanar sus heridas, limpiar sus culpas y revitalizar su carrera musical.

Tomando como base Walk The Line (aludiendo al viejo dicho de caminar por la cuerda floja), la autobiografía de Cash, fallecido en 2003, James Mangold construye una biopic que no se guarda nada. Es cierto, se enfoca en uno de los cantantes más queridos por el pueblo estadounidense, y pilar del naciente rock’n roll a mediados de los ’50, pero lejos del brillo y de los aplausos pues, para Johnny Cash, durante gran parte de su vida, el escenario no sólo fue su trabajo, su sustento, sino también su escondite.

Escondite y a la vez válvula de escape de una vida familiar tormentosa, abundante en sentimientos de culpa y dolor: la temprana muerte de su hermano, el permanente desprecio paterno, un matrimonio que surgió más de la pasión de un momento que del amor.

Johnny, encarnado en forma soberbia por Joaquim Phoenix, no es un mal tipo, sino un buen tipo sobrepasado por sus propios demonios, culpas y heridas. Y necesita que alguien le tire un salvavidas. Y ese salvavidas está encarnado en June Carter (no seré yo quien desconozca que Reese Witherspoon se despacha una de las grandes actuaciones de su vida en esta película), quien en un principio mira con simpatía, luego con recelo, con distancia, hasta que se da el tiempo de conocerlo mejor y darse cuenta del individuo frágil que la oscuridad que lo rodea mantiene encerrado en un rincón.

Este sería el camino que seguiría la filmografía de Mangold de aquí en adelante. Personajes que han llegado a ese punto en sus vidas que tienen que enfrentarse a sí mismos, a sus propios temores y pesares. Un punto de sus vidas en que de la decisión que tomen depende su futuro, sea su salvación, sea el punto de partida para una mejor existencia, y si no, para partir de este mundo, al menos con una sensación de haber hecho las paces y de haber dejado algo valioso para los demás.

Si la vida te da esa oportunidad para sanar, aprovéchala. Y si por el camino te pone a alguien que te ayude a hacer más llevadero el recorrido y te dé ese empujón que de vez en cuando necesitas, acéptalo. No son factores que se den muy seguido, ni a todas las personas.

Johnny los tuvo, y qué bien que le hizo.

****

WALK THE LINE

Director: James Mangold

Intérpretes: Joaquim Phoenix; Reese Witherspoon; Robert Patrick; Ginnifer Goodwin

Drama biográfico

2005

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

cine, música, tv, literatura y otros éxitos del pop