la nueva gata

Se habló de Aubrey Plaza. Se habló de Ana De Armas. Se habló de Vanessa Kirby. Incluso, iba punteando en las apuestas..hasta que se filtró que se buscaba una actriz afroamericana para encarnar a Catwoman en The Batman, el reinicio de la serie del Hombre Murciélago, dirigida por Matt Reeves y con Robert Pattinson en el rol principal.

Y ayer la duda quedó disipada: Zoe Kravitz fue anunciada para el rol de Selina Kyle, la Mujer Gato, Gatúbela o Catwoman, en este reinicio.

Aunque cualquier periodista de medio local lo primero que destacaría sería que la elegida es hija del músico Lenny Kravitz y de la actriz Lisa Bonet, Zoe es mucho más que eso. Poseedora de una carrera en cine y televisión que arrancó en 2007, la hemos podido ver en filmes como X Men: First Class, Mad Max Fury Road, Animales Fantásticos (los dos filmes que van hasta ahora), en la fallida saga Divergente, y en la comedia Rough Night, junto a Scarlett Johansson.

También ha participado en series como Big Little Lies, así como en la versión televisiva de Alta Fidelidad, pronta a estrenarse (curiosamente, su madre tuvo un pequeño pero importante papel en la película original) y prestado su voz para películas como The Lego Batman Movie (dando voz a Catwoman…¿fue un aviso que no supimos interpretar?) y Spiderman: Into The SpiderVerse.

Kravitz se suma así a la lista de actrices que han encarnado a la ladrona más pro de Gotham City, iniciada con la recordada Julie Newmar, en la serie de 1966, rol que compartió con Lee Meriwether (en la película respectiva) y Ertha Kitt (que la reemplazó en la última etapa de la serie), y que incluye a Michelle Pfeiffer (la inolvidable Catwoman de Batman Returns), Halle Berry (sin ofender, pero tratemos de olvidarla), Anne Hathaway, Adrienne Barbeau (su voz en The Animated Series), Gina Gershon (voz en The Batman) y más recientemente Carmen Bicondova (Gotham).

Se convierte además en la tercera actriz afroamericana en encarnar al personaje, tras Kitt y Berry, y se suma como la segunda confirmación de elenco para esta película, ante los rumores que nombran a Jonah Hill para encarnar al Acertijo –que suena desde hace rato como el villano principal de esta película- y de Jeffrey Wright para el rol de James W. Gordon (y no olvidar que en algún minuto se citó a Pierce Brosnan para el personaje de Alfred Pennyworth).

Por lo mismo, sigamos atentos y mantengámonos informados.

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el pueblo de la muerte

Extrañas cosas han pasado los últimos días en el pequeño pueblo de Centerville: muchos animales han desaparecido; los días registran cada vez menos horas de luz natural, y en algún momento del día, todos los aparatos eléctricos, como relojes, teléfonos celulares, radios o televisores, sufren algún tipo de interferencia.

Esta situación tiene intrigados a los habitantes del lugar, mayoritariamente granjeros y pequeños comerciantes y que casi todos se conocen entre sí, y sobre todo al comisario del pueblo, Cliff Robertson (Bill Murray), junto a su segundo al mando Ronnie Peterson (Adam Driver).

Y aunque estos incidentes dicen relación con un insólito cambio del eje de los polos, éstos se han agravado luego de la llegada de Zelda Winston (Tilda Swinton) la nueva administradora de la funeraria local. Sin embargo, la aparición de los cuerpos de las trabajadoras del café local, violentamente atacados, escapará de cualquier explicación lógica y racional…

Curiosas, por decir lo menos, son aquellas ocasiones en que realizadores totalmente ajenos al mainstream incursionan en géneros o temáticas más pop. Y es que no necesariamente el hecho de ser realizadores destacados dentro de sus respectivos campos, es garantía de que repliquen esos logros a niveles más masivos. A veces funciona, algunas muy bien, pero muchas otras no. Pensemos, por ejemplo, en la incursión de Ang Lee, un muy buen director, en los superhéroes, con su versión de Hulk (2003), que aún nadie consigue entender del todo, y que  quedó borrada del cánon apenas surgió el MCU.

Misma motivación es la que me llevó a ver Los Muertos No Mueren, la última película del estadounidense Jim Jarmusch, un director tremendamente reconocido a niveles alternativos, indies y de culto (siendo considerado uno de los precursores de la escena independiente norteamericana), incursionando en el género del apocalipsis zombie, género que, más allá de los presupuestos y calidades, tiene un gran público objetivo y suele captar muchos espectadores fuera de éste círculo.

Apoyado en un elenco de conocidos habituales en su filmografía (Murray, Swinton, Driver, Chloe Sevigny, Steve Buscemi, Iggy Pop, Tom Waits), en fin, Jarmusch sale bien parado del transplante desde la periferia de la industria cinematográfica hasta un poco más al centro. Aplicando los principios generales del género zombie, más una pequeña dosis de ironía y acidez en relación a la sociedad actual, especialmente la estadounidense, arma una película que, sin llegar a resultados impresionantes, cumple con lo que se le pide: una comedia de zombies bastante decente.

Repito, no es la gran cosa, dudo que alguien se acuerde de esta película a fin de año, pero tampoco creo que es para despedazarla tanto como muchos críticos que encuentran esta película como lo peor, un retroceso para la carrera de Jarmusch. Cierto, reitero, esta película no es precisamente material de recuento de fin de año, pero creo que esas críticas negativas resultan excesivas, al tomar tan en serio una película que, desde los primeros minutos se percibe como una humorada.

Por detalles que no voy a revelar aquí (hay gente que exagera con la fobia al spoiler), queda clara la vocación de broma entre amigos (ya imagino a Jarmusch pensando en la reacción del público en el último festival de Cannes, donde fue estrenada, al ver este último trabajo). Una vez que esto se entiende, y asumiendo que no llega a resultados gigantescos, disfrutar y apreciar este trabajo, en su justa medida.

(Que, en honor a la verdad, está harto más entretenida que otra serie de muertos que caminan que, porfiadamente, aún están estirándola artificialmente).

Llego a pensar que toda esta mala onda por parte de cinéfilos y críticos más engrupidos no obedece sino al darse cuenta que Jarmusch está haciendo esta película buscando a un público distinto de aquel que acude a festivales y muestras, que consideran a ciertos autores y títulos como de ellos y nadie más. Suena infantil, vale, pero no me extrañaría.

***

THE DEAD DON’T DIE

Director: Jim Jarmusch

Intérpretes: Bill Murray; Adam Driver; Tilda Swinton; Chloe Sevigny; Steve Buscemi; Iggy Pop; Tom Waits; Danny Glover; Caleb Landry Jones, Selena Gomez; Carol Kane; Rosie Pérez

Comedia/Zombies

2019

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la miseria de quien no tiene nada y del que tiene todo

Ki-Taek (Song Kang-Ho), junto a su familia han tocado fondo. Viviendo en un estrecho sótano al final de una calle sin salida de Seúl, sobreviven a duras penas a base de trabajos ocasionales, mal pagados, y ocasionales estafillas, sin posibilidades de surgir.

Todo parece cambiar cuando Min (Park Seo-Joon), un antiguo compañero del hijo mayor, Ki-Woo (Choi Woo-Shik), que ha tenido algo más de éxito en la vida, deja su puesto como profesor de inglés de la hija de una familia de millonarios, los Park (Lee Sun-Kyun y Cho Yeo-Jeong), ofreciendo como reemplazante a Ki-Woo, quien, con algunos documentos adulterados, y gracias a su personalidad y verborrea, consigue el trabajo.

De a poco, y a base de artimañas muy acuciosamente elaboradas, toda la familia de Ki-Taek consigue trabajo con los Park, mejorando bastante su calidad de vida. Sin embargo, la farsa no demorará mucho en salírsele de las manos, con desastrosas consecuencias…

A estas alturas, sólo aquellos que sólo conciben el cine oriental como una industria dominada por las artes marciales, el terror, las peleas con monstruos gigantes y el cine policial ultraviolento, pueden decir que les sorprende que Parasite, la última realización del surcoreano Bong Joon-Ho, se haya adjudicado la Palma de Oro en el último Festival de Cannes.

Lo cierto es que el cine producido desde Oriente (Japón, China, Corea del Sur) tiene desde hace muchos años, más de los que se podría creer, una personalidad, identidad y motivaciones propias, que ha permitido desarrollar una industria propia, alejada de los cánones de la industria occidental, y que le ha valido un gran reconocimiento a lo largo del último par de décadas. Bong Joon-Ho es, dentro de esta camada, uno de los miembros más destacados, así que verlo este año hacer noticia en Cannes, nuevamente (ya lo hizo en 2017, cuando presentó Okja, película coproducida con la plataforma Netflix) no deberíamos sorprendernos tanto.

Y aunque a lo largo de su carrera, Bong se ha paseado por varios géneros (el thriller en Memories of Murder o Mother, el terror en The Host, lo fantástico en Okja o Snowpiercer) una característica de su cine es el humor negro, y Parasite de ello tiene en abundancia, siendo ésta la forma a través de la cual aborda uno de los grandes temas sociales de la actualidad: la desigualdad.

Tomemos a las dos familias protagonistas. Por un lado, la familia de Ki-Taek, un grupo de gente que más bajo ya no puede caer, para quienes las esperanzas de surgir desaparecieron hace rato, eso no corre cuando lo urgente y lo importante es no morirse de hambre. Esta familia ya no se traga el cuento de surgir a base de esfuerzo y dedicación constante, esos son cuentos de hadas. Por eso, cuando aparece la oportunidad de tener un pasar un poco menos apretado (porque el descubrir a la familia Park no es ni de cerca la solución de sus problemas, a lo más un calmante), no dudan en sacarle el máximo provecho posible.

Por otro lado, la familia Park. Todo lo contrario a los anteriores: una familia de muy buena situación patrimonial, un grupo familiar que ni de cerca conoce la necesidad o la urgencia. No vamos a cuestionar la procedencia de su fortuna, no es el tema aquí, ni tampoco vamos a negar que es gente bien intencionada, pero estas buenas intenciones obedecen más al paternalismo, a la necesidad de quedar bien dentro de su comunidad y de proyectar una buena imagen, que no alcanza a cubrir lo desconectados que están del resto del mundo. Esto los hace un grupo familiar realmente ingenuo, víctimas perfectas para unos pillos como Ki-Taek y los suyos.

La película tiene el buen gusto de no satanizar a ninguno de los dos lados de la historia. Por mucho que los Ki sean unos frescos (y que la jugada a la larga se les salga de control), y por mucho que los Park sean incapaces de salir de la burbuja. Por el contrario, intenta trazar líneas entre las cosas que ambos grupos familiares tienen en común, de manera de que la resolución de la historia pegue aún más fuerte de lo que cabe esperar.

El retrato que Joon-Ho plantea de su sociedad (aplicable a cualquier otra a nivel mundial en que el modelo neoliberal haga de las suyas) no pretende ser una denuncia –para eso está Michael Moore-, ni una tragedia donde todos lloran, sino un retrato de a lo que lleva la miseria humana desde el punto de vista tanto del que no tiene nada, como desde aquel de quien lo tiene todo.

Retrato bastante realista de la sociedad de hoy, que por divertida y graciosa que resulte a primera vista, no deja de ser incómoda cuando se le analiza más en profundidad, que más de alguien lo va a poner, con motivos de sobra, dentro de su lista de lo mejor del año.

***1/2

PARASITE/ GISAENGCHUNG

Director: Boon Joon-Ho

Intérpretes: Song Kang-Ho; Choi Woo-Shik; Lee Sun Gyun; Cho Yeo-Jeong; Park So-Dam; Jang Hye-Jin; Park Seo-Joon

Drama/Suspenso/Humor Negro

2019

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el origen del caos

No es fácil la vida en la Gotham City de 1981. En una ciudad sobrepasada por la corrupción política, las enormes desigualdades sociales y una creciente inseguridad ciudadana, el costo de vivir en esta ciudad es irracionalmente alto.

Pensemos, por ejemplo, en Arthur Fleck (Joaquim Phoenix): víctima de una enfermedad neurológica que le provoca súbitos ataques de risa, sobrevive junto a su madre, Penny (Frances Conroy), a duras penas, con lo que gana como payaso, labor que le produce más malos ratos y humillaciones, que satisfacciones.

Y aunque mantiene la esperanza de convertirse en comediante, al estilo de su ídolo, el presentador de televisión Murray Franklin (Robert De Niro), la vida de Arthur está a un metro del colapso, y bastará un pequeño mal rato para que las cosas, de una vez, se le vayan de las manos…

Simple: si Guasón (Joker) no es la mejor película del año, al menos es una de las tres mejores.

La cinta de Todd Philips, que aborda libremente la génesis de uno de los villanos más reconocidos dentro de la cultura popular, ganadora del último festival de Venecia como Mejor Película, tiene demasiadas cosas a su favor y que explican la aseveración anterior, que intentaré desmenuzar en los siguientes puntos:

La sorpresa parte cuando estamos frente a una película presentada como blockbuster, pero que no pasa mucho rato antes de que nos demos cuenta de que todas las reglas, fórmulas y modelos que inspiran este tipo de cine, Joker se las pasa por buena parte.

Lejos de la zona de confort que es el modelo para armar adaptaciones de cómics, Joker resulta ser un filme incómodo, duro y que descoloca. Ese tipo de filmes que, si te gusta ir al cine a relajarte, mejor da media vuelta y busca otra película. Cierto, eso lleva al riesgo de que la película no sea del gusto de todos, pero ¿cuántas veces vemos una producción de estas características, que quiera tomar esta clase de riesgos?

Factor fundamental en el buen desempeño del filme es el trabajo de Joaquim Phoenix, también galardonado en Venecia como Mejor Actor, cuyo nombre ya se ve entre los grandes protagonistas de la próxima temporada de premios. ¡Que manera la de Phoenix de echarse al hombro una película!

Su trabajo como Arthur Fleck, este perdedor que ya no tiene más que perder, es estremecedora, dolorosa, te golpea duro, te sigue golpeando en el suelo y no te da un momento para recuperar el aire.

Nicholson, Hammill, Ledger, pueden estar en paz: su legado ha continuado en buenas manos.

Injusto sería dejar de mencionar el mérito de Todd Philips en la dirección. Perpetrador de comedias menores como Road Trip, Due Date, Old School, Starsky y Hutch y la infumable trilogía The Hangover (cada película era peor que la anterior), que en Joker encuentra cierta redención. ¿Y cómo lo hizo? Acudiendo a esa gran escuela que es el cine estadounidense de la primera mitad de los 70: De Palma, Pakula, Cimino, Don Siegel, pero por sobre todo, Martin Scorsese: obras como Calles Peligrosas, Taxi Driver y El Rey de la Comedia, ejercen clara influencia en Joker. Mejor escuela, imposible, y Philips resulta ser un aprendiz sorprendentemente aventajado.

Apoyado en la muy buena partitura de Hildur Gudnadottir, que termina por volverse un componente fundamental para la buena narración de la historia, Joker es un triunfo cinematográfico, por donde se le mire, muy superior a las opiniones que cierto sector de la crítica y de la opinión pública estadounidense han dicho para acusar a este filme de avalar conductas violentas.

Sí, en el país donde se compran armas y balas como quien compra leche o pan, una película puede despertar estas conductas. El chiste se cuenta solo.

Considerar Joker como una apología al delito o hacer de este personaje, una suerte de antihéroe para los tiempos que corren, es reducir peligrosamente el nivel del debate, cayendo en un discurso barato y populista. Joker no va por ahí, sino que puede considerarse como una advertencia, acerca de cómo alguien, que podríamos tener al lado del asiento en la micro, puede volverse, como consecuencia de ser parte de una sociedad enferma, en un agente del caos.

Y es que el Joker hace rato es más que un mero villano dedicado al mal por un tema de ansia de poder, de ego o ambición. El payaso de Gotham City, y esta película se hace cargo de ello, es una fuerza del mal que sólo se satisface destruyendo todo lo que encuentra a su paso.

Por lejos la mejor película de la alianza DC/Warner después de la saga de Christopher Nolan para Batman y, lo que son las cosas, una historia totalmente ajena al cánon del universo cinematográfico que aún no consigue armar del todo. ¿Será éste el camino que esta alianza deberá adoptar para sus futuras producciones? No sé, pero si no toman nota, al menos como referencia, de las muchas cosas buenas de esta película, un hito que no se da todos los días, ahí si que se pasan.

****1/2

JOKER

Director: Todd Philips

Intérpretes: Joaquim Phoenix; Robert De Niro; Frances Conroy; Zazie Beetz; Bret Cullen

Drama/Suspenso

2019

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Scorsese vs Marvel: buscando un punto medio

Ha estado en boca de todos últimamente don Martin Scorsese. Indirectamente, por Joker (los comentarios que hablan de la influencia del Scorsese más clásico –sobre todo Taxi Driver y El Rey de la Comedia) en el filme de Todd Philips se multiplican). Directamente, por The Irishman, la película que, junto a Al Pacino, Robert De Niro, Joe Pesci y Harvey Keitel –puro oro- estrena el próximo mes en Netflix. Pero por sobre todo, por ciertas declaraciones suyas que se difundieron estos días a la revista Empire, cuando se le preguntó por el cine actual, específicamente por las películas de Marvel.

“No las veo. Lo intenté, ¿sabes? Pero eso no es cineHonestamente, lo más cercano que puedo pensar en ellas, tan bien hechas como están, con los actores haciendo lo mejor que pueden bajo las circunstancias, son los parques temáticos”

¿Que decir de lo que dijo Scorsese, que causó tanto ruido?

En primera, yo no sería tan tajante. Marvel es cine, claro que con otra motivación, más comercial que autoral. Lo que no tiene nada de malo, si se hace bien. No olvidemos que Hollywood es una fábrica de salchichas que de vez en cuando produce obras de arte. Y si bien en 22 películas estrenadas en once años –hablando sólo del concepto MCU- si bien no es posible esperar que todas sean igual de buenas, igual hay unas cuantas que están por sobre la media de lo que el contexto del blockbuster puede dar.

Pero entiendo el punto al que el tío Marty quiere llegar.

Pese a que cuando hay que hacerlo defiendo el cine comercial, no seré yo el que niegue que estamos en una dictadura de la franquicia. Ver en una sala una película que no sea una secuela de algo es una tarea titánica. Yo mismo he tenido que dejar pasar varias películas no blockbuster por no encontrar una función a una hora decente o al alcance –Rocketman, sin ir más lejos- y que de no ser por otros canales (tiendas especializadas, streaming, on demand, salas independientes, sólo por hablar de los legales) las posibilidades de ver un poco de cine más autoral se han vuelto casi utópicas.

Así que entiendo la molestia de don Martin. No es casualidad que esté próximo a estrenar The Irishman a través de Netflix, luego de entender las ventajas de este sistema frente a las de la actual distribución en salas: una vez que se supo que la película excedería las tres horas de duración (algo usual en la filmografía de Scorsese, varias de sus mejores obras –Buenos Muchachos, Casino, Silencio- rondan o incluso exceden los 180 minutos), yo me puse a pensar cuántas complicaciones le pondrían las distribuidoras para proyectar una película con estas características.

The Irishman de todos modos va a tener su paso por salas, pero tal como pasó con Roma o The Ballad Of Buster Scruggs, de los Cohen, será lo estrictamente necesario para cumplir con los requisitos de la próxima temporada de premios. Si llegase a estrenarse en salas chilenas, habrá que tener ojo. Mucho ojo.

Esta suerte de dictadura de la franquicia a la larga terminará por hacer daño al cine. Sí, Hollywood es una industria, que gasta diez millones para que entren cien. Pero si seguimos permitiendo que sólo llegue este tipo de producciones a las salas, terminaremos mal: por un lado, le quitaremos espacio a otras expresiones fílmicas tan válidas como cualquier superproducción. Y por otro, cuando prácticamente todas las semanas, o al menos cada quince días se estrena un filme de estas características, el espectador se terminará alejando. Habrá mucho que ver, si, pero no todo el mundo tiene el tiempo ni los recursos para hacerlo.

Repito, nada contra Marvel, ni del cine blockbuster en general…pero, en serio, paremos la mano. Compartir el espacio no le hace daño a nadie. Por el contrario, nos favorece a todos (realizadores, intérpretes, espectadores e industria). Y si no, bueno, no nos espera un futuro muy alentador.

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Los Otros Joker

Finalmente, esta semana se estrena Joker, la esperadísima reinterpretación del más clásico de los villanos del universo de Batman aunque, paradojalmente, en un universo en el que el hombre murciélago está lejos de existir. La película de Todd Philips viene con los bonos muy en alto, amén de un celebrado paso por festivales, y por una crítica que ya coloca a Joaquim Phoenix en carrera para la venidera temporada de premios por su actuación de Arthur Fleck, un completo fracasado que, un día, decide dejar de estar triste y amargado…y sonreír. Con trágicas consecuencias para todos los demás.

Siendo un personaje con 79 años de historia, el también conocido como Guasón, Comodín, Coringa, en fin, ha sido llevado antes al cine y la televisión. Así que aprovechemos la contingencia y recordemos a los principales intérpretes que han asumido la siniestramente pálida cara y verdosa cabellera del príncipe del crimen de Gotham.

CESAR ROMERO (Batman, serie televisiva. 1966-1968)

El primero en encarnar al Joker fue este actor estadounidense de ascendencia cubana, que ya contaba con una carrera de treinta años en cine y televisión, siendo seleccionado para encarnar al villano en la recordada serie televisiva protagonizada por Adam West. Y aunque siempre se resistió a quitarse su bigote, su sello personal, la interpretación de Romero fue clave para empujar la popularidad del villano de maquiavélica sonrisa.

JACK NICHOLSON (Batman, película de Tim Burton, 1989)

Diez millones de dólares de la época, más un porcentaje de la recaudación. Eso fue lo que uno de los grandes actores de los últimos cincuenta años exigió para ponerse en la piel y en los zapatos del payaso criminal de Gotham City, en el reinicio del personaje de la mano del entonces joven promesa director. Considerando la taquilla a nivel mundial de la película, las ventas de merchandising y el reposicionamiento de héroe y villano en la cultura popular, debemos asumir que valió cada centavo.

MARK HAMMILL (Batman: The Animated Series, y en general todas las series del Timmverso -1992-2012-; videojuegos varios -2008-2012-; película The Killing Joke -2016)

¿Cómo pasas de ser el último gran héroe de una galaxia, el líder que derribó a un imperio, al principal enemigo del guardián de una ciudad sumida en el caos? Si te llamas Mark Hammill, descubres la faceta de actor de voz que te empieza a dar frutos, te presentas al casting de voces de la serie que reinventó un género dentro de la animación, y te entregas por entero a tu personaje…para muchos, el Joker de Hammill, por sobre el trabajo de cualquier otro intérprete, es la mejor versión de este personaje.

HEATH LEDGER (The Dark Knight, película de Christopher Nolan, 2008)

Para muchos, la versión definitiva del Joker fuera del papel, y la que por lejos más se acerca al espíritu del personaje: un sociópata, un tipo cruel e inescrupuloso, marcado por un enorme desprecio por la vida ajena. Un energúmeno que no busca dinero, fortuna, quizás un poco de fama que alimente su ego, en cuya retorcida mente cabe tanto la genialidad como la locura absoluta, capaz de poner a una ciudad entera en jaque, sólo porque quiere ver el mundo arder. Aunque falleció sin ver su trabajo en pantalla, Heath Ledger es el mayor referente sobre el Guasón de las últimas décadas, que le valieron una seguidilla de reconocimientos póstumos.

JARED LETO (Escuadrón Suicida, película de David Ayer, 2016)

La más reciente, pero además la más discutida de las versiones del personaje, que nos demuestra cómo un buen actor sucumbe ante una idea mala. Sobre la base de un guión incapaz de sacarle provecho a uno de los intérpretes más talentosos de la actualidad, y con un diseño de personaje lamentable (¿qué significa ese Joker con bling bling y tatuajes?), la actuación de Leto resultó irrelevante, olvidable, y un paso en falso considerando las alturas a las que había llegado su antecesor. Y aunque si revisamos su filmografía hay dos proyectos más para el actor con este personaje, haber debutado en un filme que tarde o temprano será irreversiblemente borrado de la cronología oficial (The Suicide Squad, dirigida por James Gunn será a todas luces un reinicio) es un muy pobre precedente.

Ha habido otros cuantos actores interpretando al némesis por excelencia del vigilante encapuchado de Gotham, principalmente en animación: Zack Galifiniakis (voz, en The Lego Batman Movie, 2017), John Di Maggio (voz, en Batman: Under The Red Hood, 2010); Cameron Monaghan (encarnando a Jerome/Jeremiah Valeska,  la aproximación al personaje presentada en la serie Gotham), entre otros tantos, a los que habría que sumar a Víctor Alcocer y Rubén León, doblajistas para Latinoamérica de las versiones de Romero y Hammill. Sirva este breve repaso para ir conociendo la carrera “actoral” del Payaso Príncipe del Crimen, y a partir de eso, cada uno parta armándose su propia lista de favoritos.

Y esperar a ver qué nos depara Joker.

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el agradable impostor

La revisión de las grandes películas estrenadas ese glorioso año 1999 parece de nunca terminar. Y es bueno que así sea, ya que permite revisar algunos títulos que uno, por equis motivos, no supo apreciar en su momento.

Para cuando se estrenó El Talentoso Sr. Ripley, dirigida por Anthony Minghella (que venía con el vuelo de haber ganado el Oscar por El Paciente Inglés como mejor película y director), a decir verdad, no me llamó la atención (no era el cine que me animaba ver entonces). Una década después sí la vi, aunque tampoco me hizo mucho ruido. Pero en este 2019 que se nos ha ido revisando el último gran año de Hollywood como fuente de arte…nobleza obliga.

Basada en la novela del mismo nombre, publicada por Patricia Highsmith en 1955, y que inicia una serie de libros acerca del personaje de Tom Ripley, un antihéroe sin una pizca de moral y muchas de ambición, la historia arranca en los primeros años de la década de los ’50, en Nueva York, época y lugar en que Tom Ripley (Matt Damon), se gana la vida como garzón y pianista en eventos privados, sobreviviendo a duras penas.

Cierto día, vistiendo una chaqueta con la insignia de un exclusivo colegio local, facilitada por un amigo, el próspero empresario Herbert Greenleaf (James Rebhorn) reconoce la prenda como de aquel colegio al que solía asistir su hijo y, creyendo que Tom lo conoce, le solicita viajar a una pequeña localidad costera italiana, donde Dickie reside desde hace un tiempo, disfrutando de la buena vida y derrochando la fortuna familiar. Sin tener donde caerse muerto, Tom acepta luego de la irresistible oferta monetaria lanzada por el Sr. Greenleaf.

En Italia, en el pueblito de Mongibello, Tom pronto se hace amigo de Dickie (Jude Law) y de su novia, Marge (Gwyneth Palthrow), y no tarda en disfrutar del estilo de vida lúdico y despreocupado que mantienen, haciendo a un lado la tarea encomendada por el padre del muchacho.

No pasa mucho tiempo antes que la presencia de Tom empiece a incomodar a Dickie, quien se lo hace ver muy claramente durante un viaje en bote. Temiendo perder su nuevo estilo de vida, Tom pronto cruzará una línea de la que no tendrá forma de volver atrás.

Tanto Highsmith, en el papel, como Minghella, en la pantalla, plantean la historia partiendo de la misma premisa: ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para ser alguien?.

Y es que ¿Quién es Tom Ripley al principio de la historia? Nadie. Otro nadie más en un océano de nadies, pero que, gracias a un malentendido, tiene la oportunidad de iniciar un radical cambio de vida.

Tarde o temprano, este cambio de vida lo convierte en alguien. Pero en alguien repudiable, amoral, que no conoce de escrúpulos a la hora de elaborar toda clase de maquinaciones (asesinando, incluso, si es necesario)con tal de conservar ese status que ha perseguido y que no querrá soltar tan fácilmente.

Ese fulano que antes no mataba una mosca, aunque sin ser nadie, se convierte en un personaje retorcido, desconocedor de límites éticos a la hora de alcanzar sus metas y hacer que las situaciones tornen a su favor.

Y aquí se plantea algo interesante, que sucede con los antihéroes en general, y en el caso de Ripley en particular: repudiamos sus medios, sus objetivos y sus motivos…pero cuando los vemos salirse con la suya, libres de polvo y paja, totalmente indemnes de los enredos que ellos mismos han creado, por mucho que nos moleste, nos queda la sensación de decirle, incluso a regañadientes, “bien jugado”.

Aquí es donde uno tiene que sacarse el sombrero ante Matt Damon. Si bien fue Jude Law quien se anotó una nominación al Oscar como Mejor Actor Secundario –en un elenco pródigo en notables interpretaciones de reparto- la actuación de Damon, que en pocos años de carrera ya se alzaba como uno de los grandes intérpretes de su generación, en esta película se convierte en su piedra angular.

Damon se convierte, con suma comodidad, en este personaje frío, que no vacila un instante a la hora de cruzar los límites para lograr sus fines o no perder lo logrado a base de engaños, manipulaciones, crímenes y a una habilidad innata e inédita para entender la naturaleza humana, y aprovecharse de ella a su conveniencia.

Por eso, quizás, ninguna otra adaptación a las demás novelas de Ripley (sin contar A Pleno Sol, de 1960, o El Amigo Americano, de 1977, otras célebres adaptaciones del personaje) ha logrado convencer. Por buenos que hayan sido sus intérpretes, nadie más logró la compenetración que se dio en este filme entre personaje y actor.

En fin, no porque uno no haya tenido la visión, cultura o inteligencia suficiente para apreciarla como corresponde desde un principio, peor hubiera sido que nunca hubiese enmendado ese error. Porque una gran película, como ésta, lo es independiente de que uno haya tardado dos décadas en darse cuenta.

***3/4

THE TALENTED MR. RIPLEY

Director: Anthony Minghella

Intérpretes: Matt Damon; Jude Law; Gwyneth Palthrow; James Rebhorn; Philip Seymour Hoffman; Jack Davenport; Cate Blanchett; Philip Baker Hall

Drama

1999.

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cine, música, tv, literatura y otros éxitos del pop