por sobre el tiempo, el espacio y otros obstáculos

En los primeros años luego de la Segunda Guerra, Wiktor Warski (Tomasz Kot), director de orquesta, es parte de una comitiva que recorre diversos pueblos del interior de Polonia, reclutando gente con talento para la música y el baile, a fin de reforzar el cuerpo nacional de ballet tradicional. Así es como conoce a Zuzanna, también llamada Zula (Joanna Kulig), quien pronto se convierte en la primera bailarina y cantante del grupo, el cual al poco tiempo consigue gran éxito en su país.

En paralelo, Zula y Wiktor inician un romance, que por el bienestar del conjunto, optan por mantener en la clandestinidad.

La popularidad del conjunto llama la atención del régimen comunista gobernante, que lo convierte rápidamente en un canal de propaganda a su favor. Wiktor, que no simpatiza con el régimen, decide abandonar el conjunto y el país. Sin embargo, Zula no comparte esa apreciación y se queda, rompiendo la relación entre ambos.

Ni ello, ni sus diferentes temperamentos ni maneras de ver la vida impedirá que, a lo largo de los años se reencuentren, reavivando, aunque sea esporádimcamente, la pasión que siempre ha existido entre ambos…

Es cierto que Roma ha corrido esta temporada de premios con la fuerza de un huracán, y sacando varios cuerpos de ventaja respecto de sus competidoras. Pero no por eso vamos a ignorar al resto de competidoras, menos cuando entre ellas se encuentra Cold War, la notable cinta polaca que debe ser la que llega mejor parada a enfrentar al filme de Cuarón.

Dirigida por Pawell Pawlikowski, quien también compite como Mejor Director (ya había ganado como Mejor Película de Idioma No Inglés en 2013, por Ida, compitiendo este año además por mejor fotografía), estamos ante una película medianamente autobiográfica, toda vez que Pawlikowski dedica este trabajo a sus padres, y se encuentra fuertemente inspirado en ellos.

En ese sentido, en cuanto se trata de una historia personal, cercana a su autor, y en el hecho de ser en blanco y negro, se emparenta con la cinta mexicana con la que compite. Sin embargo, las conexiones entre ambas terminan ahí.

Porque donde Cuarón cuenta una historia acotada a un lugar y momento determinado, Pawlikowski se la juega por un relato que trasciende tiempo, lugar y hasta contingencia política: el romance entre intervalos de sus protagonistas, vínculo que va sobrepasando toda clase de impedimentos, desde el temor al que dirán, a la persecución política, pasando por las personalidades de sus protagonistas.

Estamos hablando de una historia que, en forma de episodios (sin título, aunque nos indican el lugar y época en que transcurre cada uno), abarca poco más de veinte años. Eso impone un trabajo particular para la debida reconstrucción de cada época, aspecto en el que hay que sacarse el sombrero por lo que estamos viendo, gracias a una lograda dirección de arte.

Del mismo modo, es un acierto el guión de esta película, por varias razones. La primera, el poder de síntesis, al convertir una historia que abarca más de dos décadas, en apenas una hora y media, lo que lleva al director a compactar la historia que cuenta, obviando irse por las ramas con asuntos que no vienen al caso (las referencias al contexto histórico son puntuales, justas y necesarias para entender el relato..podría ahondar, hablar de política y con eso subir la taquilla con ese recurso, pero no lo hace, porque es consciente que eso, aunque incide, no es lo que importa en este relato) y enfocarse en lo que realmente Pawlikowski quiere contar: la historia de Zula y Wiktor.

Pawlikowski, en tal sentido, es buen alumno, buen heredero de un cine que ya no se hace (o no llega para acá) tan seguido. Un cine que privilegia las historias personales, capaz de concentrarse en las existencias de sus protagonistas, poniendo todo lo demás al servicio de tales.

Enfatizando en sus relaciones, en sus diálogos, en sus emociones. En la manera en que deben enfrentar la inevitable atracción que se profesan entre sí, la pasión que despierta en el uno por el otro y viceversa, y el drama personal de cada uno al asumir que las circunstancias de cada momento hacen imposible el estar juntos, a fin de proteger el status quo, a costa de sus propios sentimientos.

Es esta tragedia entre lo que sienten recíprocamente, y el conflicto entre ello y lo que les toca vivir, más la duda de hasta cuándo deberán vivir postergando lo inevitable, mandando lo circunstancial a buena parte, es lo medular de esta cinta, el relato por el que Pawlikowski se la juega por entero y poniendo todo lo demás al servicio de lo que está contando.

Apoyado en la gigantesca actuación de su pareja protagónica, en torno a quienes gira todo lo que está pasando.

La apuesta sale a su favor, y el resultado es esta cinta, superior a todas las partes que la componen, sobria y sutilmente construida, ingeniosamente contada y profundamente sobrecogedora.

Y es por esto que digo que Pawlikowski es buen alumno del cine a la antigua, es porque retoma una premisa fundamental: no necesita tanto para hacer una película grandiosa.

****

COLD WAR/ ZIMNA WONJA

Director: Pawell Pawlikowski

Intérpretes: Joanna Kulig; Tomasz Kot; Borys Szyc; Cedric Kahn

Drama

2018

PD: Además que, fuera de sus cortos más clásicos, es el mejor uso que se le ha dado a Tom & Jerry en la gran pantalla, incluso cuando no salen expresamente en pantalla (pero si usted recuerda el corto Solid Serenade, seguro lo reconoció).

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los vicios del poder

El día 11 de septiembre de 2001, dos aviones se estrellaron contra el World Trade Center, un tercer avión atacó el Pentágono y un cuarto fue derribado en el aire.

La plana mayor del gobierno de los Estados Unidos, oculta en un búnker instalado bajo la Casa Blanca, debate acerca de las acciones que el país deberá tomar ante tales hechos, y ante la ausencia del presidente George W. Bush (Sam Rockwell), por encontrarse de gira –y su manifiesta inoperancia ante la situación- es el vicepresidente Dick Cheney (Christian Bale), quien deberá decidir el rumbo que tomará el país ante posibles nuevas amenazas y, por supuesto, adoptando las represalias que procedan.

Será este hombre, cuya carrera política partió a mediados de los ’70, como auxiliar del entonces jefe de gabinete Donald Rumsfeld (Steve Carell) quien tendrá la mayor influencia a la hora de decidir el camino que su nación, para bien o mal, tomará en lo político los siguientes años…

Aceptémoslo, el cine político siempre ha sido atractivo, y cuando parte de la base de la política estadounidense de los últimos 25 años, con mayor razón.

La obsesión de la administración Bush por el medio oriente (independiente de quién y por qué planeó los atentados del 11/9, lo cierto es que fueron la excusa perfecta para que el país del norte pusiera las manos sobre esa región), los intentos de Obama por arreglar los desaguisados heredados como consecuencia de lo anterior, y el actual período, encabezado por un psicótico que ve enemigos en todos lados, han dado pie a ensayos, estudios, tesis, documentales y películas, y lo seguirán dando por muchos años.

Así, la premisa de El Vicepresidente: Más Allá del Poder resultaba interesante. Consciente todo el orbe acerca de la ineptitud de George W. Bush como gobernante, fue su vicepresidente Dick Cheney quien tuvo mayor influencia que nadie en las decisiones de política interior, y sobre todo, exterior, durante el período que este tipo estuvo en la Casa Blanca (2000-2008). Y conocer cómo un tipo, que en otras circunstancias a lo más habría administrado una empresa pequeña, o parte de un gobierno regional en el mejor de los casos, llegó a ser el hombre más poderoso del planeta, al menos por un rato, no deja de ser una historia que valga la pena contarse.

El problema está en cómo se cuenta la historia. Si bien su director Adam McKay (que hace tres años ya se había interesado en otra pesadilla estadounidense reciente, la crisis económica de 2008, en The Big Short) no deja pasar ningún detalle, no deja aspecto alguno de la vida –pública y privada- de Cheney, lo cierto es que su relato resulta plano, falto de ritmo, lento.

A ver si me explico: este es un relato que otro director podría hacer mucho más dinámico y atractivo. En el pasado, películas como Trece Días o The Post han trabajado el tema político sin olvidar que el relato no sólo debe atraer al público, sino también mantenerlo interesado en el relato. Lo sabe Oliver Stone, lo sabe Steven Spielberg, incluso Michael Moore con todo lo panfletero en lo que se ha convertido, que cuentan su cuento asegurándose de captar el interés del espectador, y es eso en lo que se cae McKay.

Donde los anteriores son esos profesores de historia que se encargan de hacer ameno el relato y atractivo para sus alumnos, McKay se remite a leer el libro al pie de la letra, sin ritmo y sin conseguir entusiasmar al oyente, recurriendo a apoyos que, aunque el crea que permiten hacer más llevadero el trámite (esa manía de McKay por meter popurrís de imágenes de archivo cada tantos minutos), en realidad desconcentran y no aportan nada al desarrollo del relato, haciendo más tediosa la tarea para el espectador, de recibir y procesar la información que el director entrega en cantidades excesivas..

Raro, por decir lo menos, si pensamos en el pasado de McKay como director de comedias. Nadie le niega su derecho legítimo a salir de ese género e incursionar en otro más serio, pero no es necesario exagerar.

Lo que impide que este filme, interesante en su temática (hay que reconocer el ingenio en el título original del filme, Vice, en tanto el cargo que Cheney ostentó, como en cuanto a los vicios del poder)  fallido en su ejecución, pase sin pena ni gloria está en sus actuaciones.

Partiendo por un Christian Bale irreconocible (espero que esa barriga y esa calva esta vez sean postizas, este tipo va a terminar por matarse de tanto cambio físico), cuya interpretación, le valió un Golden Globe y que lo tiene como el gran perseguidor de Rami Malek en esta temporada de premios, construyendo a un Dick Cheney consciente de la posición que ocupa, y de las influencias que dicha posición le concede.

También potente es la actuación de Amy Adams en el rol de Lynne, encarnando a una mujer tan o más ambiciosa y calculadora que su marido, trabajo que también le ha irrogado una cantidad importante de nominaciones (lástima que en el mismo año en que La Favorita ha monopolizado esta categoría, repartiendo premios entre sus coprotagonistas). Caso similar es del de Sam Rockwell, cuyo gran trabajo nos convence de algo: si usted ya pensaba que George W. Bush era un idiota, con esto lo confirmará.

Aún así, no logro entender qué diablos hace esta película nominada, tanto a la mejor del año, como McKay a mejor director (guión original, ya, podría ser..maquillaje, también). Después de repasar las otras siete nominadas (y con más dolor, las que quedaron afuera) me resulta difícil entender los motivos que llevaron a la Academia a incluirla en la nómina final, más allá del comodín de la temática contingente.

(¡Y se quejan de Bohemian Rhapsody!)

***

VICE

Director: Adam McKay

Intérpretes: Christian Bale; Amy Adams; Sam Rockwell; Steve Carell; Alison Pil; Jesse Plemons; Tyler Perry

Política/Biografía

2018

Y sería..ocho nominadas, las ocho vistas. Vale, me faltan un par de cintas, pero son las que tienen una o dos nominaciones…igual queda tiempo para repasarlas.

Lo concreto es que por segundo año consecutivo llego a los Academy Awards con todas las nominadas a mejor película vistas..como para saber con claridad cómo reaccionar cuando se anuncie este domingo a los ganadores. Así que a esperar la ceremonia…una ceremonia que ya ha sido un dolor de cabeza para sus organizadores…y esperar que esa noche me vaya dormir con un “Bieeeen!!” o al menos un “ah, bueno…será poh”, y no echando garabatos.

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quemando (y cerrando) etapas

Ha pasado un año desde la victoria sobre Drago Manodura, e Hipo, líder del pueblo vikingo de Berk, junto a su dragón Chimuelo, ha dedicado sus esfuerzos a rescatar dragones capturados por cazadores furtivos y traficantes…pese a las advertencias de que en el pueblo ya no hay más espacio para albergar a estas criaturas, a que su gente se está volviendo demasiado dependiente de ellos, y que los propios dragones empiezan a desear vivir una vida autónoma e independiente.

Hipo ha prometido buscar una solución para estos asuntos, pero algo hará que apresure su decisión: un grupo de cazadores, deseosos de venganza, han recurrido a Grimmel, un reconocido exterminador de dragones, a fin de que los guie a Berk. Grimmel, quien se jacta de haber eliminado a todos los dragones tipo furia nocturna, la especie de Chimuelo, accede cuando se entera de la existencia de este ejemplar…

Perdón por la demora en hacer este análisis, pero es temporada de Oscar, y como ya saben, casi todo lo que viene nominado al Oscar se estrena recién ahora. Y ya saben, hay prioridades…

Cuando se estrenó en 2010 la primera película de Cómo Entrenar A Tu Dragón, basada en la colección de cuentos escrita por Cressida Cowell, sabíamos que nos enfrentaríamos a una historia fantástica, abundante en aventuras, mitología y un despliegue visual más allá de lo imaginable-

Pero no que de paso nos encontraríamos ante una historia sobre el autoconocimiento, el aprender a valorarse a uno mismo, la importancia de crecer, madurar y encontrar un lugar en el mundo. Así es como, a través de su relación con el dragón Chimuelo, el joven vikingo Hipo pasa de ser un esmirriado ayudante de herrero, a guerrero y, finalmente, a líder.

Esto último es lo que queda más patente con Como Entrenar A Tu Dragón 3, el primer gran estreno animado del 2019, y cierre de la versión cinematográfica de esta serie. En este momento, es cuando Hipo debe aplicar todo lo que ha aprendido a lo largo de su vida, y convertirse en el líder que está llamado a ser, y que su pueblo necesita.

Y eso incluye saber enfrentar situaciones límites, además de los diversos desafíos que pone la vida, por dolorosos que sean.

Eso no quiere decir que la película se haya convertido en una suerte de sermón acerca de la madurez. Como Entrenar… no olvida la vocación esencialmente aventurera de su historia madre, y es abundante en secuencias de acción, humor y un trabajo visual simplemente impresionante (¿tendrá algo que ver que el gran fotógrafo Roger Deakins haya intervenido como consultor de diseño para esta película?), todo ello para armar el marco dentro del cual Hipo deberá enfrentar una decisión crucial para su futuro y para el de su entorno, y para enfrentar mejor preparados la tremenda carga emocional que ello conlleva.

La aparición del villano Grimmel, en ese sentido, aparece como el único punto flojo de la película. No porque sea un mal villano (no lo es) pero su desarrollo como la excusa que dará pie a los hechos que definirán el futuro del vínculo entre Hipo y Chimuelo no hace mucho más por él. Mientras que la incorporación de Furia Luminosa, la hembra dragón que se robará el corazón del cuadrúpedo protagonista, va más allá, y las consecuencias de su aparición en la historia resultará varias veces más definitoria que la del enemigo a vencer.

Sea como fuere, y aunque vamos a echar de menos a Hipo, Chimuelo y a toda la pandilla de vikingos de Berk (sé que dije lo mismo tras Toy Story 3 y ahora resulta que viene la 4, pero bueh), estamos ante un muy buen cierre de trilogía, una serie que supo ser respetuosa de su obra matriz, del relato que estaba contando y del público que la sigue, y que se extendió lo justo y necesario, en la medida que fuera útil para el debido desarrollo de la historia.

En tiempos en que en Hollywood sacan como malos de la cabeza secuelas de películas que tuvieron cierto resultado en taquilla, por el mero interés en seguir estirando el negocio (si, Era del Hielo y Minions, a ustedes les hablo), Como Entrenar… hizo todo lo contrario: extendiéndose sólo cuando tuvo algo realmente interesante y valioso que contar. Y es por eso que nos despedimos de ella con emoción. Con pena por la despedida, pero la satisfacción de que ahora cada uno puede seguir su propio camino, con la frente en alto.

Desde ya, una de las grandes películas del año. Aunque mi único problema es el de siempre cuando a poco de empezar el año, nos topamos con una película así de buena..¿cómo calificar lo que se haga el resto de la temporada, si el parámetro ya quedó así de alto desde la entrada?

***3/4

HOW TO TRAIN YOUR DRAGON 3

Director: Dean DeBloise

Animación

2019

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BRUNO GANZ 1941-2019

Habrá que hacerse el ánimo de que cada noticia que veamos sobre este gigantesco actor suizo tenga que ver con su interpretación de Hitler en la tremenda película de 2004 La Caída…o peor aún,por el meme “Hitler se entera de…”.pero bueno, no nos vamos a extrañar de la pobreza cultural de quienes ponen los titulares en la prensa local.

La carrera de Bruno Ganz va mucho más allá de un viral gracioso. Arrancó a principios de los ’60 en su país natal, pasando pronto a Alemania, donde se convirtió en un pilar del cine de ese país, destacándose sus colaboraciones con el alemán Wim Wenders como El Amigo Americano (1977), Las Alas del Deseo (1987) y Tan Lejos, Tan Cerca (1993), así como en clásicos como Los Niños de Brasil o Nosferatu.

Sin hacerle el quite al cine industrial (trabajó en filmes como Unknown-2011- o The Cousleour-2014-), se mantuvo activo hasta hace no mucho, aunque más esporádicamente, participando a fines de 2018 en The House That Jack Built, de Lars Von Trier.

QEPD

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una amistad improbable

Es el año 1962, y Tony Vallelonga, alias Tony Lip (Viggo Mortensen), un tosco ítaloamericano de la ciudad, se ve obligado a buscar empleo luego de que el club en el que sirve como portero es clausurado temporalmente.

Empujado por la necesidad, postula a un puesto como chofer –y guardaespaldas- para el destacado pianista Don Shirley (Mahershala Ali), para una gira de varias semanas por el sur del país, en una época aún difícil para los afroamericanos.

Aunque de entrada se desagradan mutuamente -uno es un hombre tosco, bruto y cercano al analfabetismo, el otro un individuo de nivel cultural muy superior, sumado al diverso origen étnico de ambos- la necesidad hace que finalmente Don contrate a Tony y se pongan en marcha, viéndose obligados a convivir…

Las historias de amistades improbables entre personas forzadas a compartir el espacio son de larga data en el cine, generalmente en forma de comedia. Por lo mismo, encontrarse con una historia que va más allá del mero chiste surgido a partir de situaciones incómodas, es algo que debemos agradecer.

Y ese es el caso de Green Book. Con cuatro nominaciones al Oscar, y en tiempos en que el racismo y el prejuicio más descerebrado se han tomado gran parte del debate público, a nivel mundial, esta comedia basada en hechos reales (en su guión participó Nick Vallelonga, hijo de uno de los protagonistas) se hace cargo de estos temas desde el momento en que es dirigida por Peter Farrelly, que junto con su hermano Bobby dirigiera algunas de las grandes comedias de los últimos 25 años como Una Pareja de Idiotas, Loco Por Mary o Irene y Yo y Mi Otro Yo, pero que en esta década, la mayoría de sus proyectos no salieron del todo bien parados.

Con tal currículum, uno hubiera esperado una comedia boba y abundante en humor escatológico. Bueno, Farrelly mata de un viaje ese prejuicio, presentando una comedia abundante en agudeza, ingenio, tan inteligente como genuinamente emotiva.

Ciertamente, el núcleo de la historia son nuestros dos personajes principales: Tony (un muy cambiado, pero sólido Viggo Mortensen) es un hombre rudo, bueno para los combos, dueño de un apetito atroz, y con unas cuantas ideas fijas en la cabeza, que como gran cosa debe saber leer, escribir y conducir, forzado a tragarse su orgullo y llevar por el país a Don (Mahershala Ali que se ha adjudicado varios premios por esta actuación, y podrá aquí llevarse su segundo Oscar), un tipo refinado, culto, de buenos modales, quizás hasta la exageración.

Las horas de viaje obligan a ambos personajes a relacionarse, a conocerse mejor, a entenderse, y a ganar otra visión de la sociedad que los rodea. Partiendo de lo absurdo de la situación para su época (hombre blanco al servicio de hombre afroamericano, en plena segregación), Tony, que en su vida ha salido de su barrio y entorno familiar, va conociendo in situ lo grande que es el mundo más allá de su cuadra, con todo lo bueno y lo malo que conlleva.

Lo aprende sobre todo al apreciar la situación de su pasajero y empleador, que vive en carne propia la segregación vigente en aquella época. Ni siquiera por ser un músico célebre y reconocido en círculos intelectuales, Don ve mejorada su situación: por mucho que toque en recintos a todo lujo y se le pague muy bien, igual debe comer y cambiarse de ropa en el armario.

Esto hace que Don se vea él mismo como un bicho raro: para los blancos, es material de entretenimiento, del bueno (tocando el piano) y del malo (no puede ir por la calle o comprarse un traje sin que alguien lo mire feo, le niegue el paso o se burle de él)..luego de eso es otro afroamericano al que hay que mantener lejos…y para los mismos afroamericanos es objeto de recelo, situación que lo tiene cuestionándose permanentemente cuál es su lugar en el mundo.

Este es el caldo de cultivo de la relación que va surgiendo entre los dos. Primero por costumbre, y por necesidad de tener a alguien con quien conversar, aunque muy pronto irán conociéndose, entendiéndose con mayor profundidad, y descubriendo que el lazo entre ellos es más estrecho de éstos mismos sospechaban.

Sin dejar de lado su vocación por el cine cómico (la actuación de Mortensen aporta momentos realmente hilarantes), sin caer tampoco en el sermón políticamente correcto, y sacando provecho de la gran química existente entre sus protagonistas, más la enorme empatía resultante, que el espectador la siente absolutamente, Farrelly consigue un trabajo entretenido, ágil, cuyas dos horas y algunos minutos no se sienten, altamente sobrecogedor, de esos que te llevan a querer que nuestros héroes lleguen a buen puerto, y tomar como propios sus hazañas y fracasos.

Realmente buena. Lástima que le toque ir en la misma nómina que dos huracanes como Roma o La Favorita (aquí está la gran pelea este año), lo que no le quita una coma de sus virtudes. Y esas virtudes, que hacen que más allá de lo estrictamente fílmico uno termine con el ánimo por las nubes al término de la función,  son precisamente las que han hecho que a este filme se le tenga cariño.

***3/4

GREEN BOOK

Director: Peter Farrelly

Intérpretes: Viggo Mortensen; Mahershala Ali; Linda Cardellini; Dimiter D. Marinov; Mike Hatton

Comedia dramática

2018

(Una más y habré visto todas las nominadas a la categoría principal, por segundo año consecutivo…y hay quienes dicen por ahí que la competencia este año está bien ahí no más…inocentes!!)

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un renacentista moderno

Hoy cumple 69 años el gran Peter Gabriel, y no podemos hacer más que sentirnos agradecidos de habitar en el mismo mundo que él. No en vano, estamos hablando de uno de los genios de la música contemporánea, un individuo virtuoso y dotado de un talento natural gigantesco, que a lo largo de casi cinco décadas de carrera, ha destacado desde siempre por sus esfuerzos de hacer de la música un espectáculo integral y una experiencia inolvidable y grandiosa.

Aprovechando la fecha, no está de más repasar su interesante legado a la cultura universal. Todo un renacentista de nuestra era, para hacer más fácil este análisis, lo dividiremos de la siguiente forma.

EN LA MUSICA

No vamos a descubrir ahora la importancia de Genesis en el rock del último medio siglo. Una de las cartas fuertes del rock progresivo de los ’70, Genesis era una suma de músicos increíblemente talentosos: Steve Hackett, Phil Collins, Tony Banks, Mike Ruherford, que tenía a Gabriel como frontman, voz principal y multiinstrumentista. La importancia de Gabriel en la banda fue tal que se suele dividir la historia de la banda en dos etapas: la era Gabriel y la era Collins, la primera marcada por líricas que consistían más que nada en relatos épicos, fantásticos y relacionados con la ciencia ficción, el virtuosismo instrumental y la experimentación, que hicieron de Genesis un capítulo esencial en la historia del prog-rock.

De esa época podemos destacar trabajos como Tresspass, Foxtrot, Nursery Crime, Selling England By The Pound o el doble The Lambs Lies Down on Broadway.

Tras dejar la banda, en 1975, Peter Gabriel arrancaría una carrera solista marcada siempre por la experimentación musical y sonora, aunque, y al igual que pasaba con su ex banda, iniciaba una transición al sonido más comercial, más radial, cosa que hizo con bastante dignidad, que tuvo su punto más alto en el magnífico disco So, de 1986.

Así lo volvería a hacer en discos como Us (1992), Up (2002), aunque también incursionaría en piezas sinfónicas como Ovo (2000), el notable disco de covers Scracth My Back, de 2010, o notables trabajos en vivo como Plays Live (1983) Secret World Live (1994) o el sinfónico New Blood (2011).

EN LO AUDIOVISUAL

Decía que lo de Peter Gabriel era hacer del trabajo musical una experiencia integral. Así, ya en su época de Genesis, y en algo que lo emparentó con otros exponentes del rock como acción de arte (David Bowie, Pink Floyd, King Crimson, Brian Eno o incluso Velvet Underground) Gabriel solía implementar elementos propios del teatro, del cine, del circo, haciendo de su cuerpo (vistiendo insólitas tenidas y maquillajes) y del escenario un integrante más de la banda.

Gabriel fue uno de los que más aportó para que el género del videoclip pasara de ser un mero soporte visual para la música, a un objeto de expresión artística. Mezclando live action, animación en distintas técnicas, efectos especiales, como se ve en clásicos como Sledgehammer o Big Time, Gabriel subió el nivel del subgénero a niveles inéditos.

Capítulo aparte son sus aportes para el cine: las bandas sonoras para películas como Birdy (Alan Parker, 1985) o La Última Tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988, publicada bajo el título Passion), son abundantes las canciones de Gabriel usadas en el séptimo arte (como el notable uso que le da Cameron Crowe a In Your Eyes en la fundamental Say Anything), donde debemos destacar las compuestas especialmente para películas, como Love Town (Filadelfia, 1993) o la hermosa Down To Earth (Wall-E, 2008).

EN LO CULTURAL

Siempre hambriento por descubrir nuevas expresiones, desde mediados de los ’80 Gabriel ha sido un gran promotor de lo que se suele llamar “World Music”. A través del festival Womad (que desde hace unos años se realiza en Chile, en la comuna de Recoleta) y de su disquera independiente Real World, músicos de origen africano, asiático o latinoamericano han tenido la oportunidad de salir de sus fronteras y darse a conocer a nivel mundial.

A través de ello ha podido presentar al mundo a exponentes como Youssou N’Dour, Manu Katche o a los nacionales Inti Illimani, con quienes ha compartido escenario más de una vez dentro y fuera del país.

EN LO SOCIAL

Aunque desde Genesis que Peter Gabriel ha tenido inclinación por el activismo, fue durante su carrera solista que esta faceta se hizo más visible, cosa que podemos notar en canciones como Biko o Games Without Frontiers, de sus primeros trabajos individuales. A su rol de difusor cultural, Gabriel ha adherido a organizaciones como Greenpeace o Amnesty International. En su momento clamó por la liberación de Nelson Mandela y por el fin del apartheid.

Como se ve, la obra que nos ha dado Peter Gabriel es bastante extensa y amplia, analizable y apreciable desde distintos espectros. Tener a un genio como éste entre nosotros es un hito no menor, que nos vuelve una raza, una especie dentro de la inmensidad del universo, privilegiada. Y eso es bueno celebrarlo de vez en cuando, ¿no?

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Lágrimas de sangre

¡Cómo han llorado los autoproclamados “fans”!

A todo la histeria con que recibieron el rumor (ni siquiera noticia, apenas rumor, trascendido, una información que en cualquier momento puede ser dejada en el basurero y en el olvido) de que Robert Pattinson (Twilight Saga) podría eventualmente ser el nuevo Batman tras la salida de Ben Affleck, ahora estallaron cuando corrió el rumor (otra vez) de que, en un eventual reboot del personaje Wolverine, el lugar de Hugh Jackman podría ser ocupado ahora por Daniel Radcliffe (Harry Potter).

Ríos de lágrimas de sangre se han visto correr los últimos días.

Partiendo desde la base de que enfadarse así por un rumor (una información que seguro alguien le comentaba en el pasillo de un estudio a otro tipo mientras sacaban un café de la máquina, y que alguien escuchó y se lo mandó por whatsapp a otro), rumor que apenas ha dado pie a un par de photoshops que andan dando vueltas por ahí, ya es ridículo ¿cuál es el principal motivo del odio a estos dos personajes?

Uno, haber protagonizado la saga Crepúsculo –y en consecuencia, ser ídolo de adolescentes- mientras que el otro, protagonizó Harry Potter –y también, convirtiéndose en ídolo de adolescentes. Según estos expertos de red social, ello los inhabilita en forma vitalicia para cualquier personaje que no sea proveniente de este tipo de series.

Series que son realmente poca cosa. Sólo las dos sagas literarias más importantes de la literatura juvenil de las últimas dos décadas y fracción. Casi nada, en realidad..¿cómo es posible que estos tipos, que encarnaron prácticamente a unos aparecidos, asuman como nuevas identidades de sus sagrados personajes favoritos?

Sé que en su momento no fui muy amable con las películas de la saga de vampiros luminosos de Stephanie Meyer (aunque Amanecer, las dos partes, fueron lo bastante entretenidas como para perdonar todas las fallas de las tres películas anteriores), aunque debo reconocer que Pattinson es un tipo talentoso. David Cronenberg no elige a cualquier patipelado para sus películas, y con eso me basta. Además, tiene la facha necesaria para encarnar al vigilante de Gotham City: exitoso hombre de negocios, playboy en público, un ser atormentado en privado, víctima de no pocos fantasmas y culpas que trata de superar en su labor como vigilante. A mi me cuadra Pattinson con un tipo así.

De Radcliffe, tampoco tengo mayores objeciones. Desde hace un buen rato que ha conseguido marcar distancias con el personaje creado por J.K. Rowling, protagonizando toda clase de proyectos, desde cine independiente hecho con el vuelto del pan, hasta cintas fantásticas, de terror o acción, filmes que exigen un desgaste físico mucho mayor que el que pedían en Hogwarts. Al igual que en el caso de Batman, Wolverine también es un personaje con una carga emocional poderosa (por un lado, un tipo que ha pasado la vida inventándose una historia, ante el desconocimiento de la propia, y por otro, por un poder que le asegura una larga vida…demasiado larga para ver partir a todos los que le importan, y no poder hacer nada para impedirlo). No es muy diferente de Potter, quien también tenía un desgaste emocional potente, al ser el único que podía eliminar al más terrible de los enemigos. Y eso Radcliffe pudo hacerlo ¡¡en ocho películas seguidas!!

Pero claro, eso es indignante para todos estos expertos de canal de Youtube, indignados porque nadie les preguntó su opinión que, sin duda, contiene la fórmula inequívoca para el éxito.

Hace  rato que vengo pensando que si bien las redes sociales dieron tribuna al que no la tenía, lamentablemente también se la dieron al que no la merecía. Como estos personajes, todos estos hijos bastardos de Jeff Albertson (ese gordo tóxico y desagradable que vende cómics en Los Simpson, cuyas frases empiezan en su mayoría con “el peor xx de la historia”) de los que hace cuatro años (julio 2015), en este mismo lugar, yo ya miraba con aprehensiones el que empezaran a hacerse populares –y sentirse los influyentes que nunca han sido ni serán- por el nivel de toxicidad de sus comentarios. Y todo porque los grandes estudios no toman las decisiones que ellos quieren.

La verdad la opinión de estos monos que con esfuerzo han visto la luz del sol da lo mismo, siempre van a existir, siempre van a encontrar todo malo, van a seguir tratando de mostrarse como intelectualidades superiores y haciéndose pasar por interesantes. Hay que tratar de evitarlos, para que no se propaguen.

Pero tienen algo bueno: ¡es tan entretenido verlos quedar con el rabo entre las piernas cuando los echan al agua! Y eso ocurre más seguido de lo que uno cree..y más seguido de lo que les gustaría.

(de todo lo que lloraron porque en las primeras fotos de Aladdin, Will Smith no salía de piel azul..y de lo que han llorado por cómo quedó en el trailer, hablamos otro día)

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*Por cierto..¿se imaginan hubiera existido Twitter o Youtube cuando George Lucas estaba preparando las precuelas de Star Wars, y corría fuere el rumor que Leonardo Di Caprio pudo ser Anakin Skywalker? De la que nos salvamos

cine, música, tv, literatura y otros éxitos del pop