el bueno, el malo y la mente maestra

Tras varias semanas de persecución, el experto en seguridad David Dunn (Bruce Willis) finalmente ha conseguido dar con el paradero de Kevin Wendell Crumb (James McAvoy), el esquizofrénico criminal que, algunos meses atrás, mantuvo como rehenes a tres adolescentes en un ala abandonada del zoológico de Filadelfia.

Aunque su operación permite rescatar con vida a un grupo de cheerleaders, secuestradas por Kevin, ambos son detenidos y llevados a una institución psiquiátrica, y son puestos bajo la supervisión de la psiquiatra Ellie Staple (Sarah Paulson), especializada en casos de delirio de grandeza, como califica a ambos personajes.

Staple lleva investigando a esta clase de individuos, tras conocer a uno de los internos que más tiempo lleva sujeto a la jurisdicción de esta institución, un hombre que hace casi veinte años fue denunciado por provocar una serie de atentados, a quien se le conoció como Mr. Glass (Samuel L. Jackson).

La expectación surgió apenas Bruce Willis hacía su aparición al final de Split (2016), el formidable filme que hizo oficial el relanzamiento de la carrera de M. Night Shyamalan tras más de una década de trabajos fallidos y malas decisiones, y aún más cuando su intervención aludía a los protagonistas de Unbreakable, aquella memorable película con la que Shyalaman metía mano en el mundo de los superhéroes, a su manera, y mucho antes que el género fuera popular.

Expectación que se confirmó cuando, movido por la recepción tanto crítica como en taquilla de dicho filme, M. Night confirmaba que su próximo filme sería el cierre de la historia iniciada en 2000, y retomada con la cinta de hace dos años, proyecto que finalmente ve la luz este año, con el nombre de Glass. Las opiniones, una vez estrenada la película, están lejos de ser unánimes. Estamos ante uno de esos filmes llamados a dividir aguas, donde ninguna de las posiciones tiene la verdad absoluta.

Porque sí, está por debajo de lo que uno esperaba (me gustó, pero menos de lo que pensé que me iba a gustar), pero tampoco es un retroceso al Shyamalan de mediados de los 2000 hasta hace pocos años atrás.

¿Es Glass una buena película entonces? Sí, lo es. Y es un buen cierre para la saga iniciada en 2000, que permite entender en su globalidad la lectura que Shyalaman hace de un género tan arraigado en el inconsciente colectivo como el de los superhéroes, la forma en que lo desarma y reconstruye. Se agradece una historia de este género que se arriesgue saliéndose de las fórmulas (sí, Marvel, a ti te hablo).

El problema viene por el lado de lo que finalmente se presentó en pantalla, y la forma en que se concretó. Shyalaman cae en el error, en más de un momento de la película, de alargar demasiado algunas secuencias, bajando peligrosamente el ritmo y la intensidad de las mismas. Eso hace que Glass caiga en reiterados desequilibrios, sobreexplicando demasiado las cosas (que un espectador medianamente inteligente entiende o ya ha entendido con lo que se le vio en pantalla) y, a la inversa, deja sin explicar otras que, para efectos de la conclusión de la historia, dando por sentado asuntos que el espectador no tiene por qué saber de antemano.

Esto, en todo caso, no hiere fatalmente a la película (lo hubiera hecho si la película definitivamente duraba tres horas como se especuló tiempo atrás).s

Sumando los “síes” (donde indudablemente tenemos las muy buenas actuaciones del trío protagónico, y la innegable química que existe entre ellos) resultan ser más que los “noes”, y a rasgos generales, aprueba. Aunque, considerando que esos “noes” son los que impiden que Shyamalan cumpla con las altas expectativas que él mismo fue creando, dejando con la sensación que, siendo Glass un buen trabajo, este pudo haber sido mucho más satisfactorio.

En fin, habrá que repetírsela más adelante, con la cabeza más fría, y las expectativas más moderadas. De repente resulta ser mejor a la segunda o tercera vista que ahora. No sería la primera vez.

***

GLASS

Director: M. Night Shyamalan

Intérpretes: Bruce Willis; James McAvoy; Samuel L. Jackson: Sarah Paulson; Anya Taylor-Joy; Spencer Treat Clark; Charlayne Woodard

Suspenso/Fantasía

2019

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vida y obra de un asesino

Corre la década del ’70, y en el estado de Washington, Jack (Matt Dillon) ha dado rienda a su instinto de asesino serial. Por espacio de doce años, Jack, un individuo brillante por donde se le mire, ha buscado la perfección en todos y cada uno de sus crímenes, los que considera obras de arte tanto en sí mismos, como parte de una obra maestra aún mayor…

Nunca he sido fan, ni por curiosidad, del cine de Lars Von Trier. Lo he dicho antes en este mismo blog, su parada de “lo mío es hacer cine de verdad” me resulta una vendida de humo, del más tóxico, que sin embargo muchos que se dicen conocedores del cine compran por al por mayor, pero que en mi modesta opinión me parece más artificial y pretenciosa que toda la cartelera de una multisala de mall que, con todo lo basura que pueda llegar a ser, al menos se asume honestamente como bien de consumo.

Pero al mismo tiempo que me resulta un vendedor de humo, le concedo que es un gran provocador, un alborotador. En eso, no falla. De otro modo no me puedo explicar como he pasado años evitando sus películas, pero que me haya enganchado con The House That Jack Built, su más reciente producción.

No es una película para cualquier público, digámoslo claramente. El cine de Von Trier no se caracteriza precisamente por su sutileza visual, sino por todo lo contrario, así que las secuencias de violencia explícita, de crueldad, en esta película abundan.

Claro, eso no marca muchas diferencias entre el cine –pretendidamente- de autor que predica Von Trier y cualquier película de terror gore, donde también abunda la violencia, amputaciones, órganos recién salidos de sus cuerpos de origen volando por la pantalla.

Con la salvedad de que donde al gore le basta con poco para contar una historia (de pacotilla, pero historia al fin), Von Trier acompaña con grandilocuentes y enredadas reflexiones acerca de la naturaleza humana, del instinto de supervivencia, así como el instinto criminal, a través de las cuales Jack intenta explicar su necesidad de quitarle la vida al prójimo como parte de una gran obra de arte que está llamado a concretar.

La fotografía, a cargo de Manuel Alberto Claro, contribuye enormemente a crear esa sensación de incomodidad frente a lo que se está presenciando.

Con todo lo que pueda molestar tanto en lo visual (en sus primeras exhibiciones en festivales como Cannes o Sitges, no fueron pocos los espectadores que abandonaron la presentación, hartos de la crueldad expuesta) como en lo argumental (¿es necesario recorrer tanto para intentar explicar que Jack necesita asesinar como el resto dependemos de respirar?), tiene sus aciertos.

La historia es bastante interesante, y acertado resulta optar por la narración en primera persona, en la voz y el cuerpo de un Matt Dillon sólido, como hace mucho rato no se veía. Cargando con la responsabilidad de sacar adelante esta película, Dillon cumple a cabalidad con lo encomendado. Sin su actuación, no sé si se podría soportar las dos horas y media de película que dura.

Estos factores (Dillon, la fotografía, la apropiada musicalización de Víctor Reyes) lo que hacen de The House That Jack Built una experiencia que, con todo, no hace daño repasar. De no ser por ellos, sería un largo viaje por las divagaciones al voleo que, pese a que su autor se ha empeñado en dar un contexto, terminaría siendo una mera provocación difícil de sobrellevar.

**1/2

THE HOUSE THAT JACK BUILT

Director: Lars Von Trier

Intérpretes: Matt Dillon; Uma Thurman; Bruno Ganz; Riley Keough; Siobhan Fallon Hogan; Jeremy Davies

Suspenso

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defender…y crear legados

De la mano de su entrenador Rocky Balboa (Sylvester Stallone) la carrera del boxeador Adonis “Donnie” Creed (Michael B.Jordan) ha tenido una meteórica alza, y en menos de tres años, ha accedido al campeonato mundial peso pesado de su deporte.

Este logro llama a Adonis a tomarse las cosas con más calma y, buscando estabilidad, propone matrimonio a su novia, la cantante Bianca (Tessa Thompson), y evalúa la posibilidad de trasladarse a Los Angeles, a fin de apoyar la carrera de ésta, y estar más cerca de su madre adoptiva, Mary Ann (Phylicia Rashad).

En este escenario, Adonis es retado a un combate titular por el ascendente boxeador ucraniano Viktor Drago (Florian Muntenau), cuya carrera ha prosperado a base de su enorme agresividad, pues las peleas de Drago no suelen pasar del cuarto round. Por esto, y por cuanto Viktor es entrenado por su padre, Ivan Drago (Dolph Lundgren), el púgil que treinta años atrás mató en el ring a Apollo Creed, es que Rocky intenta convencer a Donnie de no acceder al enfrentamiento…

Así es como da gusto partir la temporada de idas al cine. Cierto, estamos ante una película que debió estrenarse en noviembre de 2018, y que por industrial que sea, no tiene la misma fuerza que un blockbuster o una película con alguna nominación destacada en el póster, por lo que para ver en salas Creed II: Defendiendo el Legado, hay que estar atento.

Y también, ser sincero. Esta vez no está Ryan Coogler (Fruitvale Station, Black Panther) como director, aunque manteniendo la calidad de productor ejecutivo, entregando la jefatura a Steven Caple Jr. Y claramente Caple Jr, no tiene las mismas aptitudes que su antecesor, sobre todo en cuanto a ritmo, alargando innecesariamente ciertas secuencias, forzando lo que Coogler hacía que sucediera de manera orgánica.

Lo que no le quita méritos a esta película, considerada como el, a estas alturas, octavo capítulo, de la saga Rocky…aunque, más bien deberíamos estar hablando de la segunda película de su propia saga.

Me explico: con toda la inexperiencia de Caple Jr, lo cierto es que arma una película que cumple con lo que uno espera de un filme Rocky. Es bastante fiel a su espíritu, su estructura, su fórmula –aunque últimamente esa palabrita inspire aprehensiones- y es bien respetuosa del leit-motiv principal de esta historia: un relato sobre personajes a los que la vida a puesto contra las cuerdas, y como han de ir sorteando tales golpes.

Una historia sobre como hacer frente, sobreponerse, a la adversidad, vista a través de dos personajes solitarios que han encontrado en el otro, no sólo un antecesor-sucesor, sino un reflejo.

Las virtudes de Caple Jr, salen a la flote a la hora de valerse del método Rocky, construye un relato que puede sentirse como un puente entre lo que fue la película anterior (a la postre, un spin-off de una serie ya conocida) con lo que vendrá..y que ya da señales en este mismo filme: una historia individual, independiente, hecha y derecha, donde los nexos con su antecesora serán cada vez más accidentales. En ese sentido, funciona muy bien.

Y funciona muy bien con lo que uno espera ver de toda película de deportes, en este caso, las más que logradas secuencias de pelea, emocionantes y en las que uno, por respeto al resto de los demás espectadores, debe contener sus ganas de alentar al protagonista a viva voz.

Funcionando de esta forma, Creed II no sólo está dentro de los parámetros que uno espera de un filme de esta saga, y demuestra que su personaje (un inspirado Michael B. Jordan) tiene aptitudes de sobra para sostener su propio universo, sobre sus propios hombros. No sólo defiende el legado, como reza el título en español, sino además empieza a construir el propio.

Uno sale satisfecho y –no sería una historia de Rocky o relacionada si no- al borde de las lágrimas. Si la ve, lleve pañuelos.

***

CREED II

Director: Steven Caple Jr.

Intérpretes: Michael B. Jordan; Tessa Thompson; Sylvester Stallone; Florian Munteneau; Dolph Lundgren; Phylicia Rashad

Drama/Deportes

2018

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Rocky: Una Retrospectiva

Hace tres años, Creed no sólo nos trajo de vuelta y dio una actualización necesaria y justa para uno de los personajes más entrañables del cine, Rocky Balboa (Sylvester Stallone), sino además nos introdujo a un nuevo personaje, Adonis Creed (Michael B. Jordan) como una suerte de justo sucesor del querido púgil ítaloamericano.

A propósito del estreno de Creed II esta semana, y porque nunca está de más recordarlo, un repaso por la historia fílmica del universo Rocky, una saga que si uno puede ver sin derramar una lágrima, aunque sea una sola, lamento decirle que es un desalmado. Partamos.

ROCKY

(John G. Avildsen, 1976)

Rocky Balboa es un joven de Filadelfia, sin mucho futuro que cobrar deudas para un usurero local, y que tiene una carrera dentro del box amateur que no va para ninguna parte, cosa que lo ha distanciado de su amigo Mickey Goldmill (Burgess Meredith), ex boxeador y entrenador, luego de que éste le enrostrara su falta de disciplina y voluntad de surgir. Mientras, ha comenzado a verse con Adrienne (Talia Shire), tímida dependienta de una tienda de mascotas, y hermana de su amigo Paulie (Burt Young).

Paralelamente, el campeón mundial de todos los pesos, Apollo Creed (Carl Weathers) se entera que su siguiente retador se ha lesionado la mano, y no podrá pelear en el combate pactado para Año Nuevo, a menos de dos meses de la fecha. Buscando desesperadamente otro retador (ningún profesional está disponible con tan poco tiempo), revisa la escena amateur, enterándose de los logros de Rocky en el medio. Ello le da la idea de enfrentar al ítaloamericano, conocido en el medio como el Semental Italiano, para su lucha estelar.

Nadie, ni el más optimista, esperaba ver la tremenda lucha que el amateur brindaría ante el campeón mundial.

Metáfora de la vida, acerca de como enfrentar los golpes que ésta nos brinda, y que las claves para salir del fondo están en uno mismo, Rocky es una de las sorpresas que nos da de vez en cuando el cine. Oscar a la Mejor Película de 1976, así como Mejor Director y Montaje, y un sinfín de reconocimientos y otros premios, la convirtieron rápidamente en una de las grandes obras del cine contemporáneo.

ROCKY II

(Sylvester Stallone, 1979)

Aunque perdió la pelea contra Apollo por decisión de los jueces, y con la advertencia de que podría perder un ojo a consecuencia del combate, Rocky siente que ya tuvo todo lo que el box le podía dar en su vida. Se casa con Adrienne, pero las cosas no van muy bien: la bonanza económica resultante del combate con Apollo no dura mucho, y Rocky debe pasar por trabajos menores para sostener a su familia, ya que Adrienne está embarazada.

Apollo tampoco la pasa muy bien. La prensa deportiva cuestiona su victoria ante Balboa, por puntos luego del tremendo combate ofrecido por el novato, y busca que Rocky acepte ir por la revancha. Aunque al principio se niega, la necesidad, el orgullo y la certeza de que el único lugar en que se siente pleno es el ring, Rocky finalmente accede. Y esta vez, el combate no acaba hasta que sólo uno de los dos quede en pie.

Otra que mata el mito que las segundas partes no son buenas. Esta secuela, la primera de Stallone como director, mantiene el ritmo, el tono y el espíritu de la primera, y si bien tuvo una excelente taquilla, no tuvo la misma presencia a nivel de premios que la anterior.

ROCKY III

(Sylvester Stallone, 1982)

Tras vencer a Apollo Creed por el título mundial, la carrera de Rocky va en alza, gracias a una interesante seguidilla de victorias, éxito financiero y popularidad. Cegado por el éxito, no advierte la ascendente carrera de Clubber Lang (Mr.T) un púgil que ha ido arrasando con cada rival que ha enfrentado, principalmente por su agresividad en el ring. Más temprano que tarde, Lang desafía a Rocky quien, provocado por los insultos del aspirante, accede.

Mickey intenta que Rocky se retracte, ya que, a diferencia de los rivales que ha enfrentado los últimos años, Lang es un boxeador de otro nivel, que sí tiene hambre de éxito, y sí está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias. Así, Lang apalea a un Rocky sin capacidad de reacción, quien además está distraído por un infarto que sufre su viejo entrenador, minutos antes del combate, y falleciendo en minutos.

Frustrado con el boxeo y consigo mismo, sobre todo por no haber hecho caso a Mickey, Rocky está deprimido. Sin embargo, alguien que ha sido parte importante de la vida reciente del semental italiano vuelve, para ayudarlo a recuperar el orgullo y el hambre de triunfo, a cambio de un pequeño favor: Apollo Creed.

ROCKY IV

(Sylvester Stallone, 1985)

Recuperado el campeonato y su fe en el box, y bajo la guía de Apollo, Rocky comienza una nueva etapa en su carrera, ya vislumbrando pelear un par de años más y retirarse en la cresta de la ola. Por eso, cuando el boxeador ruso Ivan Drago (Dolph Lundgren), arriba a Estados Unidos como parte de su exitosa gira mundial, y consciente de las enormes diferencias entre ambos (edad, físico, preparación), Rocky declina la oferta de enfrentarlo. Sin embargo, Apollo, deseoso de probar que aún tiene mucho que mostrar en el ring si acepta el desafío.

Desafío que le cuesta la vida: antes del primer round, la paliza que Drago propina a Creed es tal, que fallece en el ring.

Poco tiempo después, y sintiéndose culpable de la muerte de su amigo, Rocky accede a viajar a Rusia y cobra la revancha correspondiente ante Drago, aunque sabe que necesita algo más que mera fuerza de voluntad para salir airoso del desafío.

A título personal, éste me resulta el capítulo más flojo de la saga. Cierto, pasan cosas importantes, pero en general, este capítulo parece más hecho como propaganda, en los últimos estertores de la guerra fría, que como película propiamente tal.

ROCKY V

(John G. Avildsen, 1990)

Aunque salió victorioso de su combate con Drago, las lesiones sufridas durante el combate llevan a Rocky a adelantar su retiro, pese a la oferta que un promotor, George Washington Duke (Richard Gant) le ofrece darle una oportunidad titular a su nuevo pupilo Union Cane, lo que Rocky rechaza, dejando el campeonato vacante.

Las cosas no van tan bien como parece: el administrador a cargo de las finanzas de Rocky, recomendado por Paulie, le ha quitado hasta el último centavo, dejándolo en bancarrota. Obligado a vender lo que tenía, Rocky, Adrienne, Paulie y Robert, su hijo(Sage Stallone) deben volver a Filadelfia. Adrienne vuelve a la tienda de mascotas de su juventud, y Rocky, a falta de otras opciones, reabre el gimnasio de Mickey, donde recibe a un joven aspirante llamado Tommy Gunn (Tommy Morrison).

Rocky ve en Tommy una suerte de sucesor en quien reflejarse, y prácticamente destina todo su tiempo a entrenarlo, postergando a su familia en el proceso. Gunn comienza a cosechar sus primeros éxitos, pero es ambicioso y quiere llegar al campeonato rápidamente. Por eso, ignora los consejos de Rocky y lo abandona, para ser representado por George Washington Duke.

La más floja de la saga, en términos de taquilla, y una de las más criticadas. Sin embargo, creo que le dan demasiado duro. Es cierto, da la impresión que fue hecha para no dejar al personaje en el aire, y que el final que le dieron a la historia, en cuanto cierre de saga, parece hecho a la rápida, pero tiene sus momentos. A mi, al menos, me gusta más que la 4.

ROCKY BALBOA

(John G. Alvidsen,2006)

Han pasado más de quince años desde su última aparición pública, y la vida de Rocky ahora consiste en administrar su restaurant, en el corazón de su viejo barrio de Filadelfia, visitar la tumba de Adrienne, victima de cáncer, tratar de reconstruir la distante relación con su hijo Robert, ahora un promisorio ejecutivo (Milo Ventimiglia), y compartir un trago de vez en cuando con un anciano Paulie. Hasta ha comenzado a relacionarse con Marie (Geraldine Hugues) a quien conoció de adolescente en el barrio, y le advirtió que no debía juntarse con malas compañías, cuando la contrata como recepcionista en su restaurant. El boxeo, para Rocky, es pasado.

Dentro del cuadrilátero, el campeonato de todos los pesos es actualmente ostentado por Mason Dixon (Antonio Tarver), cuyo estilo de combates rápidos, ha sido criticado por el público, por aburrido, y se convence de que necesita rivales que le den más pelea, para ofrecer un espectáculo mejor, en especial luego de que en una simulación computacional, exhibida en televisión, en un hipotético combate, Rocky Balboa ganaría por mucho a Dixon, lo que da una idea a sus representantes.

Aunque Rocky se muestra reticente a volver a subirse a un ring, la insistencia de Dixon por un combate de exhibición, así como la sensación de que nunca tuvo una despedida como corresponde, lo llevan a cambiar de idea, y solicitar la licencia médica para un último match.

Todos los sinsabores que había dejado Rocky V, quedan enterrados con la muy buena acogida que este retorno tuvo, celebrando que, en su despedida, personaje y saga reencontraban su verdadero espíritu, en cuanto historia de superación y redención. Muy buen fin de saga…o eso nos hicieron creer.

CREED

(Ryan Coogler, 2015)

Pocos años después de la muerte de Apollo Creed, su viuda, Mary Anne (Phylicia Rashad) ha dado con el paradero de un hijo extramarital del difunto, Adonis, y accede a tomarlo bajo su tutela.

Casi dos décadas después, y aunque ha recibido muy buena educación y goza de muy buenas ofertas de trabajo, Adonis (Michael B.Jordan) se ha ido interiorizando en la carrera deportiva de su padre y, en secreto, pelea en ligas amateur de boxeo y hasta en ligas clandestinas, donde siente que el pugilismo es su verdadera pasión, que oculta sabiendo los malos recuerdos que para su tutora trae este deporte.

Sin embargo, Mary Anne accede a darle una oportunidad para probar suerte en el box, y así darse el gusto. Tras fracasar en entrar a una escuela local, Adonis viaja a Filadelfia, y busca al único que podría entender su pasión, y enfocarla debidamente: Rocky Balboa.

El italoamericano, que tras la muerte de su mujer y de su amigo Paulie, y la partida de su hijo fuera del país, vive sólo para su restaurante y rechaza la petición de Adonis por entrenarlo, pero cambia de idea cuando va conociendo mejor al muchacho, advierte su pasión, y que no hay nada que pueda impedir que ese talento que lleva en la sangre salga a flote.

Y se nos vino encima Creed II, nuevamente con Jordan y Stallone a la cabeza, enfrentando un nuevo desafío, proveniente de Rusia y que, para Rocky, traerá más de un doloroso recuerdo..bueno, habrá que ir viendo.

Ojalá que dure en cartelera, ya que viene con varias semanas de atraso.

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flor de hotel

Corre el año 1969. Justo en la frontera entre los estados de California y Nevada, se encuentra el hotel El Royale. Alguna vez un sitio importante y de moda, hoy apenas es un refugio donde los viajeros se detienen a pasar la noche, cuando el trecho es muy largo.

Como las personas que aquella tarde llegaron al hotel: Seymour Sullivan (Jon Hamm), un arrogante vendedor de electrodomésticos; Darlene (Cynthia Erivo) una nerviosa cantante desempleada; Daniel Flynn (Jeff Bridges) un amable religioso, y Emily (Dakota Johnson), una joven viajera sin mucho sentido del humor.

Lo cierto es que ninguno de ellos está por mera casualidad. Todos ellos, más Miles (Lewis Pullman), el asustadizo recepcionista, y en rigor único dependiente presente en el hotel, tienen una razón para haber llegado ahí, y durante una tensa y larga jornada, van a ir revelando sus reales motivos para quedarse en este hotel…

Oh, enero, como siempre, el mes de los rezagados de 2018, ese puñado de filmes que por una u otra razón (generalmente porque no se estrenaron en salas) no vi cuando correspondía.

Ya me había puesto al día con Animales Fantásticos 2(y ya dejé escapar por RRSS todos los sabores amargos que me pudo dejar), y ahora es el turno de una de la que incluso vi el póster en un par de multisalas, pero que siendo realistas, hay que asumir que ya no llegó. Hablo de Bad Times At The El Royale, segunda película del director Drew Goddard, tras una carrera no menor como guionista y productor.

De hecho, el guión de esta película es también de su exclusiva autoría, tal como ya lo había hecho con el filme de terror The Cabin In The Woods, de 2012, ampliamente celebrada a nivel de crítica.

Echémosle la culpa a la mala recaudación que tuvo en EEUU, que haya asustado a los distribuidores a este lado del planeta.

Lo que es una pérdida. El segundo trabajo de Goddard como director había tenido una muy buena entrada en festivales como el Fantastic Fest y San Sebastián, nos demuestra lo clarito que está respecto del tipo de historia que quiere narrar y cómo quiere hacerlo, haciéndonos especular acerca de sus inspiraciones.

El tipo de historia, y por la forma de narrarla, presentándonos a nuestros personajes, intercalando episodios acerca de sus historias personales y los motivos que los han conducido hasta la conclusión y las consecuencias que, para estos desconocidos, terminará por acarrear su presencia en este local, bebe mucho de tres fuentes claramente reconocibles para un conocedor: Hitchcock, los hermanos Cohen y Tarantino.

O sea, Drew Goddard ha aprendido de los manuales correctos. Y ha sido un buen alumno, capaz para aplicar lo aprendido, en la forma correcta.

Goddard sabe armar un cóctel de personajes, sus pasados y motivos, y hacerlos confluir en un argumento y una conclusión comunes, cuidando de que todas las historias individuales sean interesantes y atractivas. Nno todas en la misma magnitud, vale, pero ninguna da lo mismo, todas tienen al menos una pizca de interés, y todas se cuentan de manera coherente, de modo de hacer sentido la historia global y el aporte individual a la misma, creando la sensación de encontrarnos en un lugar maldito, cuya maldición toca a todo el que llega ahí.

Todo en el marco de unos EEUU que, con Nixon a la cabeza, en pleno Vietnam, hace rato que había dejado de ser el país soñado que se había autoconvencido que era.

Apoyado en un muy buen elenco, enfrentado a la tarea de encarnar a personajes a los que debemos, necesariamente, dar más de una lectura (encabezado por un inspirado Jeff Bridges, cuando vemos estas actuaciones entendemos el Golden Globe a la trayectoria logrado hace un par de días), con una cuidada ambientación, la siempre impecable partitura de Michael Giaccino, más una selección de grandes canciones de los ’60 hace una película que, tal vez no sea extraordinario, pero como experiencia cinematográfica tiene un gran valor.

Porque Bad Times… permite darte cuenta que aún están saliendo realizadores con un cuento que contar, con cariño y afecto por su relato, dispuestos a jugársela por contar esa historia, cueste lo que cueste. Y ganan. Incluso cuando pareciera que no. Y cuando estos relatores ganan, ganamos todos.

***1/2

BAD TIMES AT THE EL ROYALE

Director: Drew Goddard

Intérpretes: Jeff Bridges; Cynthia Erivo; Jon Hamm; Dakota Johnson; Lewis Pullman; Chris Hemsworth; Cailee Spaeny; Nick Offerman

Policial/Suspenso

2018

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BowieCosas

Hoy, David Bowie cumpliría 72 años de edad. Y para recordarlo, esta vez en vez de hacer la típica lista de discos, colaboraciones, trabajos en cine actuando o componiendo que hemos hecho otros años, les comparto una pequeña selección de datos random que he estado recopilando los últimos años. Si me siguen en Instagram seguro ya vieron varios de éstos, así que aquí les dejo algunos cuantos de una.

1.-“Heroes” (1977) es para muchos –me cuento entre ellos-, la mejor canción de Bowie en toda su carrera. Y si no lo es, al menos debe ser la más versionada. Es cosa de poner David Bowie Heroes Cover en Youtube, Spotify u otra fuente y las versiones empiezan a desfilar, y en los más diversos estilos.

¿Las perlas? Las que hicieron Peter Gabriel, King Crimson (en ambos casos, contemporáneos de Bowie y símbolos también del rock como expresión de arte), Motorhead, Depeche Mode y Blondie.

Pero también hay que destacar las versiones de Oasis, Coldplay, Bon Jovi, U2, Tv On The Radio, Wallflowers, Prince, Gangs Of Youth, los argentinos Fricción (los hermanos chicos de Soda Stereo, de corta pero interesante duración)…aquí ya llevamos unas trece, y deben haber muchas más. No me extrañaría encontrarme con una versión bossanova (curioso, el brasileño Seu Jorge hizo un disco entero de covers de Bowie en esta especialidad y no la incluyó), en versión para big band o hasta en algún sonido tropical.

2.-Por la misma época en que lanzaba el combo Low y “Heroes” (1977), Bowie, residente en Berlín por aquel entonces, a donde se refugió buscando alejarse del mainstream y de los excesos, se reencantó con la música, luego de conocer de primera fuente el llamado KrautRock (Tangerine Dream, Kraftwerk, Can), lo que se plasmó en los antedichos discos. La respectiva gira de este combo fue registrada en el disco doble en vivo Stage, de 1978, su tercer disco en vivo parte de su discografía oficial (tras David Live y Ziggy Stardust: The Motion Picture, ambos de 1974).

Pero aquí la RCA, su compañía de entonces, metió mano, echando más leña a la conflictiva relación que ya mantenían. Entusiasmado con su nueva música, Bowie presentaba sus shows en un primer acto que incluía el sonido más experimental de los aludidos trabajos, y en un segundo acto, sus canciones anteriores y más populares. La disquera temió que eso pudiera afectar las ventas del disco, e invirtió el orden, poniendo en el disco 1 el segundo acto, y viceversa.

3.-La tensa relación entre Bowie y RCA terminó cuando en 1981, firma un lucrativo contrato con EMI para lanzar sus nuevos trabajos, relanzar en cassette gran parte de su catálogo anterior y, eventualmente, lanzar el mismo en el naciente formato cd (esto lo haría finalmente con la independiente Rykodisc, muchos años después). Para finiquitar pronto a Bowie y completar así la cantidad de títulos que éste debía lanzar al alero de RCA, se lanzó una serie de compilados, en tirajes no muy grandes, como para cumplir y nadie quedara debiendo nada a nadie. Una versión extractada del David Live, Best of Bowie (1979) Changes-Two-Bowie (1981, secuela del Changes-One lanzado en 1975), RareBowie (1981), Golden Years (1983) y Fame And Fashion (1984). Como fueron ediciones pequeñas, las precisas y necesarias como para cumplir con lo pactado, que no se renovarían una vez agotado su stock, quien tenga alguno de estos vinilos en su poder…bueno, tiene un tesoro (ejem!)

4.-Relacionado con lo anterior, pese a ser un artista muy vendedor (después de Elvis Presley, Bowie era el solista más vendido de RCA), Bowie nunca fue de meter muchas canciones en las partes altas de los rankings como lo haría una Madonna, un Michael Jackson o unos Beatles. Por eso, llama la atención la cantidad de compilados que se lanzan periódicamente con su trabajo.

Sin contar los señalados en el número anterior, hay que sumar el box set Sound and Vision, más su versión extractada Changesbowie (1990), The Singles Collection (1993), The Best of 1969-1974 (1997), The Best of 1974-1979 (1998), Best of Bowie (2002, cuyo contenido variaba de una región del mundo a otra, ya que se armó a base de lo que eran las canciones más populares de Bowie por región), The Best of 1980-1987 (2008), Nothing Has Changed (2014) y Bowie Legacy (2017)…sólo contando las ediciones que podrían calificarse como canónicas.

¿La razón de fondo de tanto compilado? Que siempre quedas con la sensación que dejaron canciones afuera.

5.-Esta es personal: el primer CD de la colección (y de la familia) fue Stage (ver número 2),  en su reedición de 1991,  que llegó a mis manos en 1992…tres meses antes de Navidad, cuando recién llegó el primer reproductor a la casa!!

Corría septiembre de ese año, después del colegio (iba en tercero medio) fui a la extinta Feria del.Disco a comprar un casette, no me acuerdo cuál, pero vitrineando me encontré con este disco..a $ 4950..¡¡menos de la mitad de lo que costaba un trabajo de estas características!!!
Era ahora o nunca.

Esto fue un jueves, tenía parte de la plata y llegando a la casa, a poner cara de cordero degollado para que me financiaran la diferencia. Y resultó.

Volví al otro día, cruzando los dedos que no lo hubieran vendido..y ahí estaba.
Claro, tuve que esperar hasta Navidad para poder escucharlo, cruzando los dedos para que no hubiera salido fallado (garantía quería? Ja!) Pero la suerte estivo de mi lado. Y la experiencia fue fascinante.

Como toda experiencia Bowie no más.

Feliz #BowieDay para todos!!

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Glass: Quién es Quién

Arrancó este 2019 y su primer gran estreno gran está a la vuelta de la esquina. Glass, el cierre de la trilogía a través de la cual M. Night Shyalaman deconstruye el concepto del superhéroe, iniciada con la notable Unbreakable (2000) y retomada en Split (2016), la película que lo trajo de vuelta en gloria y majestad, llega a la pantalla el próximo 17 de enero, con el hype, por las nubes.

Como igual ha pasado el rato, sobre todo desde la primera película, nunca está de más repasar quién es quién en esta historia.

DAVID DUNN (UNBREAKABLE)

Alguna vez promesa del fútbol universitario, debió dejar esta vocación cuando, siendo joven aún, un accidente automotriz lo inhabilitó para siempre de practicar este deporte, por lo cual dedica el resto de su vida a servir como guardia de seguridad.

Luego de ser el único sobreviviente de un accidente ferroviario, sin más que algunos moretones, comienza a cuestionar su propia existencia, al advertir que, más allá del accidente que sufrió de joven, nunca se ha lesionado o enfermado. En paralelo, ha desarrollado la habilidad de leer los recuerdos de las personas, con sólo tocarlas.

Y tras conocer al curador Elijah Price, se convence de que esa condición obedece a una razón, por lo cual empieza a usar sus habilidades para hacer el bien, perseguir delincuentes o ayudar a otros. Sin embargo, deja de hacerlo cuando descubre la verdadera personalidad de Price.

Intérprete: Bruce Willis.

ELIJAH PRICE/ MR.GLASS

Ilustrador y curador de arte. Nacido con una enfermedad a los huesos que impide que éstos se desarrollen debidamente, sufriendo fracturas de diversa gravedad al menor toque. Desde niño, y por eso mismo, lo han llamado Sr. Vidrio (Mr.Glass).

Su único consuelo estaba en los cómics de superhéroes que su madre le compraba, y que posteriormente empezó a coleccionar y analizar, convirtiéndose en un destacado ilustrador y erudito en el tema.

Esta obsesión con los superhéroes lo ha llevado a concluir que así como existe una persona absolutamente frágil como él, debe haber alguien extremadamente invulnerable, y dedica gran parte de su vida y recursos a encontrarlo. Y lo encuentra en David Dunn.

Sin embargo, Price buscaba concretar esta obsesión no importando los medios y, directa o indirectamente, provoca una serie de destructivos atentados y accidentes, deteniéndose sólo cuando David Dunn salva ileso de un accidente ferroviario. Dunn lo descubre, entregando a Price ante las autoridades, siendo enviado a una institución penal para criminales con problemas psiquiátricos.

Intérprete: Samuel L. Jackson

KEVIN WENDELL CRUMB (SPLIT/FRAGMENTADO)

Paciente psiquiátrico, diagnosticado con trastorno de identidad disociativo, que le ha llevado a desarrollar una peligrosa multiplicidad de personalidades: desde la de un niño de nueve años asustadizo (“Hedwig”), pasando por la de una mujer obsesiva-compulsiva (“Patricia”), un depredador sexual (“Dennis”), un individuo que controla a las demás (“Barry”), hasta llegar a “La Bestia”, un destructivo e irracional ser. En total, en su interior se albergan al menos 23 personalidades diferentes.

Víctima de una madre violenta y abusiva, Kevin, en su personalidad de Dennis, secuestra en un estacionamiento a tres adolescentes, a quienes mantiene bajo la amenaza de que cualquier cosa que ellas hagan podría despertar a “La Bestia”.

Una de ellas, Casey, enfrenta a La Bestia mientras intenta huir, salvando apenas con vida, y denunciando a Kevin ante las autoridades. Aunque el escondite de Kevin es intervenido por la policía, éste consigue huir.

Mientras bebe café en un restaurant, David Dunn escucha la noticia del escape de Kevin, y lo compara con el hombre a quien enfrentó en el pasado, a quien llamaban “Vidrio”.

Intérprete: James McAvoy

CASEY

Adolescente de Filadelfia. Criada por su padre, quien le enseñó desde pequeña a cazar, cuando niña fue constante víctima de abusos por parte de su tío, a quien intentó asesinar, aunque finalmente no se atrevió. Actualmente, este tío es su tutor legal, tras quedar huérfana.

Casey es secuestrada por Kevin, y retenida junto a dos amigas en su escondite. Apelando a su entrenamiento de caza, y enfocando sus propios miedos en Kevin, consigue enfrentarlo y salvar con vida, apenas. Su vida posterior no será fácil, ya que deberá volver con su tío, y sabiendo que Kevin está vivo, y al acecho.

Intérprete: Aria Taylor-Joy

JOSEPH DUNN

Cuando niño, conoció junto a David, su padre, a Elijah Price, llegando a convencerse de tal forma de lo afirmado por el artista que estuvo a un instante de dispararle a su padre para probarlo.

Hace las paces con su padre, luego de que éste salva la vida de dos adolescentes de un criminal escondido en la casa de ellas. Sin embargo, poco se sabe de la relación entre ellos luego de que David denuncia a Price ante la justicia.

Intérprete: Spencer Treat Clark

DRA. ELLIE STAPLE

Psiquiatra, especializada en delirios de grandeza y en pacientes convencidos de tener habilidades sobrehumanas. Así es como se involucra con David, Price y Kevin, encuentro que podría derivar en catastróficas consecuencias.

Intérprete: Sarah Paulson

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