Misterios Sin Resolver, Obsesiones Sin Apagar

He comentado mas de una vez mis respetos por David Fincher, a quien considero uno de los directores fundamentales del cine actual. Como no, si nos ponemos a sumar la cantidad de películas increíblemente buenas de los últimos años que llevan su firma (Se7en, The FIght Club, The Game, Panic Room, The Social Network, Gone Girl y su responsabilidad como cocreador y productor de House Of Cards), el comentario no es para nada antojadizo.

Sin embargo, cuando se hace un repaso de su carrera, hay una costumbre de saltarse un título de 2007 que ha pasado injustamente inadvertido. Tanto, que su aniversario número diez hace unas cuantas semanas, paso colado.

Su modesta taquilla de poco más de treinta millones de dólares (versus un costo de producción que supera en más del doble esa cifra) fue la más clara consecuencia de que Zodiac no es una película fácil de abordar por el público, ni tampoco para sus realizadores. Fincher paso por varios estudios con este proyecto, hasta que Paramount y Warner Brothers accedieron a coproducir la película, en las condiciones que el realizador quería hacerla.

No es una historia fácil, convengamos. Zodiac relata parte de la historia de uno de los casos policiales más complejos que han tenido lugar en EEUU: el del asesino en serie conocido como el Asesino del Zodiaco, quien ataco la zona de San Francisco entre la segunda mitad de la década del ’60 y principios de la siguiente, que a más de cuatro décadas sigue sin ser resuelto.

Aunque Zodiaco ya había sido adaptado al cine, indirectamente, en la primera Dirty Harry, con Clint Eastwood y dirigido por Don Siegel, esta película se basa en la novela del mismo nombre del dibujante Robert Graysmith, quien desde su posición de caricaturista del diario San Francisco Chronicle fue testigo..y parte..de la historia.

El caso de Zodiaco, como decía, uno de los más relevantes en la historia policial estadounidense (en el supuesto que efectivamente hubiese sido un único criminal) por tratarse de uno de los más hábiles e ingeniosos en su campo que el mundo pudo conocer, capaz de ir varios pasos delante de sus perseguidores, enviar pistas falsas y recurriendo a toda clase de trucos para distraer y desconcertar a quienes seguían sus pasos (asumamos que en esa época las tecnologías de información que existen ahora y pedir una orden de detención por ejemplo, de una ciudad a otra, podía tardarse días, facilitando la fuga de cualquier sospechoso medianamente apto).

La carrera criminal de Zodiaco no solo afectó a sus víctimas propiamente tales, sino también al prestigio de todo un cuerpo de policías, y a la esfera personal de quienes, de uno u otro modo, se vieron involucrados en el caso. En ellos es en quien Fincher enfoca su relato.

En el caso de Paul Avery (Robert Downey Jr.), periodista del San Francisco Chronicle, y de David Toschi (Mark Ruffallo) inspector de policía, para quienes el caso de Zodiaco fue un hito que dividió sus carreras en un antes y un después en sus carreras. Uno, como el reportaje que lo pondrá en carrera a ganador por el Pulitzer. El otro, como la clave para el ascenso que espera. Ninguno lo lograra, sino que, por el contrario, les va a cambiar la vida en mala, y recuperarse les va a tomar años.

Así llegamos al tercer protagonista de esta historia, Robert Graysmith (Jake Gyllenhaal, impresionante!) quien cae en el caso prácticamente de rebote, como parte del personal del periódico que dedico importantes recursos a la investigación. ¿Qué lleva a un dibujante a involucrarse en la persecución de un asesino en serie que tiene descolocada a más de una persona, natural y jurídica?

En un principio, a Graysmith lo empuja la curiosidad por saber y entender que tiene de particular este caso, que ha obsesionado a tantos y a tal nivel, pero se va metiendo tanto en el tema que termina igualmente obsesionado, y terminando por mandar su vida personal, marital y laboral al mismo diablo.

El triste legado de Zodiaco terminó por afectar las vidas personales, carreras, familias de más de uno, quebrantando a otros cuantos, le jodio el prestigio a varios más, y ninguno de ellos la tuvo fácil para reponerse. Si es que pudo.

Zodiac tiene todos esos elementos propios de la filmografía de David Fincher, principalmente la obsesión. Eso que por distintas razones o motivos rige las vidas de sus protagonistas, llevándolos hasta límites nada de sanos en su persecución. Es lo que sucede en, reenumeremos, Se7en, Fight Club, en La Red Social, en Gone Girl. Ninguna de esas cintas tiene lo que podría entenderse como un final feliz, y sus personajes terminan muy mal sus historias.

Zodiac también se mete de lleno en el campo del fracaso. Nadie gana en este filme (si alguien, se podría decir, que gana, no es el que uno esperaría que lo hiciera) ni consigue su objetivo. Todos fallan miserablemente y uno, como simple espectador, termina muy mal.

Quizás por eso tuvo una taquilla tan esquiva. La gente, dicen los distribuidores, quieren ver cosas felices, aunque sean mentiras evidentes (además, salieron dos o tres olvidables películas más con el mismo tema por la misma época, que poco hicieron para que el público notara cual era cual).

Por mucho que Zodiac hable directamente del fracaso, y al margen de su taquilla, lo cierto es que es un logro gigantesco en lo estrictamente cinematográfico. Es un paso gigante en la carrera de Fincher y que ratifica sus capacidades como realizador, como constructor de mundos y relatos..si es que alguien tuviera la osadía de tener dudas acerca de sus aptitudes.

Zodiac fue por lejos la mejor película que vi el 2007, antes de que este blog surgiera a la vida, por lo que nunca la pude evaluar o analizar, y me había quedado con la bala pasada.

Bueno, diez años después, la deuda ha quedado saldada.

****

ZODIAC

Director: David Fincher

Interpretes: Jake Gyllenhaal; Mark Ruffallo; Robert Downey Jr.; Brian Cox; John Carroll Lynch; Chloe Seigny; Anthony Edwards

Suspenso

2007

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

Anuncios

medicina de otro nivel

Lockhart (Dane DeHaan) es un joven y ambicioso ejecutivo de una gran corporación neoyorkina. Cuando la compañía empieza a hacer aguas, Lockhart es enviado para ir a los Alpes Suizos y traer de vuelta al Sr. Pembroke (Harry Groener), el más influyente de los directores de la empresa, el único capaz de revertir la situación, parcialmente retirado en un sanatorio ubicado en las montañas, en un aislamiento casi total, próximo a un manantial a cuyas aguas se atribuyen milagrosas propiedades curativas.

Luego de un fallido intento de retirar a Pembroke del sanatorio, enclavado en donde solía encontrarse un viejo castillo, y sufrir un accidente carretero, Lockhart termina internado en el mismo hospital. En esa condición intenta acceder a Pembroke, aunque mientras más intenta acercarse, más va descubriendo las siniestras historias que se cuentan en torno al lugar donde el hospital se encuentra ubicado, y sobre las verdaderas motivaciones de sus directores…

La carrera de Gore Verbinski como director debe ser una de las más irregulares que conozco. Es cierto, ha tenido grandes aciertos como el remake de la primera El Aro, la primera Piratas del Caribe o Rango, pero también se ha desinflado con las secuelas de la saga de Jack Sparrow o su versión de El Llanero Solitario, o bien desplomado dolorosamente con la infumable The Weather Man, con Nicolas Cage. Por eso, uno nunca sabe que esperar de sus películas. Si son buenas, grata sorpresa siempre bienvenida. Si no lo son..bueno, la decepción no es tan tremenda.

La Cura Siniestra ,su más reciente trabajo, y una de las deudas que tenía muy pendientes. Y lo cierto es que no es una película fácil de procesar.

Verbinski se vale de un recurso que podría parecer repetido: ese lugar que te venden como el paraíso (en este caso, un hospital/casa de retiro para gente de mucha plata) pero que en realidad es el lugar donde te están mandando derechamente a la muerte..o a la locura. Es un argumento trillado, es cierto, pero Verbinski se las arregla para meter algunos elementos que contribuyen enormemente a crear la atmosfera de desesperación que vive nuestro protagonista.

Lockhart, nuestro “héroe” (¿?), en pos de lograr sus ambiciones, se ha convertido en un ser de hierro al que no le entran balas, pero lo que le tocara vivir, lo que ira descubriendo y los personajes que llegará a conocer durante su estancia en el sanatorio, pondrá en jaque sus convicciones y esa coraza que el mismo construyo alrededor para proyectar la imagen de frio y calculador que necesita para el desempeño de su actividad (especialmente de unos cuantos desordenes familiares que él prefiere mantener archivado en un rincón) se ira desarmando lenta y dolorosamente.

Lo cierto es que el trabajo de Gore Verbinski funciona. La desesperación, el laberinto en el que va cayendo Lockhart, la sensación de que haga lo que haga no hace más que hundirse en un pozo sin fondo, la frustración, la impotencia, se apoderan de uno.

Dije que era una historia difícil de procesar, no solo porque visualmente es bastante choqueante, sino también porque Verbinski comete un par de excesos de información que, por necesaria que sea, por útil que parezca para el desempeño de la historia, la introduce sin la mesura necesaria. Podría habernos contado menos cosas, podría haber permitido al espectador elaborar sus propias conclusiones sin necesidad de bombardear con tanto dato, y la historia se habría entendido igual. De todos modos, con todo esto que le podría sobrar, La Cura… es una historia que tal vez no sea del gusto de todo el mundo, pero a los que les ha gustado, ha gustado con ganas.

¿Recuperamos a Verbinski entonces? No sabría decirlo, pero no por el resultado del filme, que lo pone en muy buen pie, y en muy buen camino. La cosa va por otro lado, por hasta donde cabe hacerse la pregunta. Porque no podemos recuperar lo que nunca se fue…ni tampoco lo que nunca ha sido nuestro.

***

A CURE FOR WELLNESS

Director: Gore Verbinski

Interpretes: Dane DeHaan; Lucas Isaac; Mia Goth; Harry Groener; Celia Imrie

Terror/Suspenso

2016

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

monstruo interior, monstruo exterior

Gloria (Anne Hathaway) ha tocado fondo.

Escritora frustrada, entregada a la bebida y al trasnoche, se ve obligada a partir de Nueva York cuando su novio Tim (Dan Stevens) rompe con ella, harto de sus borracheras.

Sin rumbo, vuelve a su hogar paterno en un pequeño pueblo del interior, donde providencialmente es acogida por Oscar (Jason Sudekis), antiguo compañero de colegio, quien le ofrece trabajo en su bar, y la ayuda a establecerse.

Mientras eso pasa, las últimas noches un monstruo gigantesco, de apariencia reptiloide, ha aparecido de la nada sobre las calles de Seúl, Corea del Sur, desatando el pánico entre la población, destruyendo todo a su paso, antes de desaparecer de la nada.

Una madrugada, saliendo del trabajo, y con algunas copas de más, Gloria observa al monstruo en las noticias, y empieza a reconocer algo familiar en sus movimientos. y aunque el principio le parece una estupidez, de a poco empieza a convencerse que ella y el monstruo están más ligados de lo que racionalmente se podría aceptar…

Esta debe ser una de las lecturas más originales que hemos podido ver respecto del cine de monstruos gigantes y megafauna.

Mostrando un enorme respeto por el cine kaiju, del que debe haber visto mucho a lo largo de su vida, el español Nacho Vigalond (uno de los más aventajados discípulos de esa escuela dedicada al cine fantástico que nació a partir de Alex De La Iglesia y Guillermo Del Toro, pero que se había perdido entre algunos proyectos por encargo) nos presenta Colossal un trabajo que reviste las características de homenaje y reinvención de un género a la vez.

Colosal se puede dividir en dos partes distintas entre sí, pero que terminan confluyendo. La primera, la que nos lleva a pensar que estamos ante un filme kaiju –ese de monstruos y robots gigantes que surgió en Japón como consecuencia de la pesadilla post Hiroshima, cuyos principales exponentes fueron Godzilla o Ultraman-, y como tal funciona bastante bien.

La segunda, que es la que toma una porción mayor del metraje, es la de esta antiheroina, encarnada por Anne Hathaway, un personaje cuya vida ciertamente conoció momentos mejores, pero que se ha ido a pique incapaz de lidiar con sus propios monstruos, demasiado ocupada en enfrentar estos como para pensar en criaturas ubicadas en las antípodas del lugar donde esta parada.

El acierto de Vigalondo está en la forma que hace que ambos relatos coincidan en uno y los vincula de una manera bastante original, que no se había visto antes, y los junta de tal manera que ambas historias tengan un desenlace común, que tanto Gloria como Seúl y sus ciudadanos alcancen su salvación en forma paralela.

Cierto es que por momentos la historia se desvía un poco a la hora de intentar crear un antagonista que, a decir verdad, no sé si era imperiosamente necesario, y pareciera perder el rumbo por un rato, pero Vigalondo consigue a tiempo retomar el control de la historia, logrando un final que, de todos los posibles, es el que uno menos esperaría. El director es capaz de mantener el factor sorpresa hasta el final, y dejar una gran sensación al terminar la película, que otras cintas con mayor escándalo no han sido capaces de dejarnos.

Anne Hathaway es echa encima la historia casi en su totalidad y consigue salir muy bien parada del entuerto, a cargo de una antiheroina a quien las circunstancias llaman a pensar por una vez más allá de su metro cuadrado, lo que le exigirá tomar su propia sartén por el mango, ya que no solo su propia redención está en vilo dependiendo de las acciones que tome. Buen complemento y contrapunto encuentra en Jason Sudekis que se sale por un rato de su zona de confort y también logra un desempeño más que digno.

Con varios meses de atraso se estrenó Colosal en Santiago, y en pocas salas y funciones, así que lo más probable es que dure poco en cartelera (si es que no ha sido retirada a la fecha de esta entrada). No es primera vez que pasa y ya estamos curados de espanto con eso, aunque no deja de dar su poco de lata que títulos como este deban ser tan postergados a causa del blockbuster de turno. En fin, bienvenido al club de los directores de culto, estimado Nacho.

***1/2

COLOSSAL

Director: Nacho Vigalondo

Interpretes: Anne Hathaway; Jason Sudekis; Tim Blake Nelson; Dan Stevens

Ciencia Ficcion.

2016

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

 

Sanhattan (un pequeño autohomenaje)

Que hace que la vida valga la pena? Es una buena pregunta…bien…Hay cosas que hacen, creo, que hacen que valga la pena..bueno…al menos para mi…que puedo decir…eh…Star Wars por decir algo…David Bowie, también…la discografía de Pink Floyd…ehm…los Beatles…las películas de Woody Allen, desde luego…La Milla Verde, de Stephen King…Bruce Springsteen, Batman…cualquier escena de Amy Adams…Viña del Mar, pasear por Puerto Varas, Tarantino, Burton, Nolan, Fincher, Eastwood, Scorsese..el soundtrack de Trainspotting, leer por la calle, darse una maratón de How I Met Your Mother…andar por la calle sin apuro…el rostro de Alexa Wolf…

Cumplo 41 años hoy y me quise autohomenajear de alguna forma..tomé uno de los textos finales de Manhattan, una de las grandes películas que he visto en la vida, del gran Woody Allen y me convertí en el. Ciertamente, cosas que hacen grande la vida hay muchas más, pero estas fueron las que se me vinieron a la mente, las más recurrentes.

Y me gustó como quedó, que les puedo decir?

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

y tan mansito que se veia…

Personal de la Estación Espacial Internacional, encabezado por la microbióloga Miranda North (Rebecca Ferguson), el ingeniero Roy Adams (Ryan Reynolds) y el medico David Jordan (Jake Gyllenhaal) ha logrado recuperar una capsula procedente de Marte, enviada para recolectar una muestra del suelo de dicho planeta y determinar la existencia de vida en este. Y gracias a los cuidados del biólogo Hugh Derry (Ariyon Bakare), es posible rescatar un organismo microcelular que desde la Tierra, donde no tardan en celebrar el hallazgo, llaman “Calvin”.

Sin embargo, pocos días después, un accidente de laboratorio deja a “Calvin” en estado comatoso. Derry intenta curarlo mediante descargas eléctricas y logra que la criatura reaccione, sin embargo, despertando su instinto de supervivencia más asesino, al cercenar la mano del biólogo sin mucho esfuerzo.

Pero, para real sorpresa de los miembros de la expedición, “Calvin” desarrolla la suficiente inteligencia para interrumpir las comunicaciones de la estación, poniendo al grupo de astronautas expuestos, sin posibilidad de escape, ante una amenaza de la cual nadie sabe si saldrán con vida…

No he visto aun Alien: Covenant. No le tengo mala al xenomorfo, de hecho me parece una gran saga. No mi saga de cabecera, pero me funciona. Y Prometheus no me parece una película tan terrible como dicen por ahí. Pero no me motiva. No después de las evaluaciones que no pasaban de “regular” en su gran mayoría.

Y menos después de haber visto Life: Vida Inteligente.

Estrenada muy piolamente hace un par de meses, y dirigida por el brasileño Daniel Espinosa, esta cinta menor (si la comparamos con la jerarquía del blockbuster actual) es inevitable de comparar con la saga iniciada por Ridley Scott  partir de las creaciones de Giger. Parten de una premisa similar, en un escenario similar, y son demasiadas las cosas que coinciden entre ellas. Pero, y reconociendo que Life está muy por debajo de la Alien original de 1978 –y especialmente de su secuela de 1986, dirigida por James Cameron- es una historia tan bien armada y contada que por eso no me animo a ver todavía Covenant. Podría no salir bien parado.

Y por muchas referencias que se hagan a la obra de Scott, Life es un filme que termina parándose bastante bien, sin ser perfecto.

Life tiene un muy buen arranque, se desarrolla con un ritmo bastante digno y cierra con grandeza su relato. El problema es que mientras se va contando la historia hay ciertos momentos en que pareciera que el guionista se quedó en blanco y no supo cómo resolver. Es cierto, uno como espectador quiere poner de su propia cosecha y deducir lo que va a pasar, pero el guion a ratos se vuelve tan plano, que yo al menos hubiera preferido más honestidad y escuchar a los personajes decir “para que nos molestamos, si el público igual sabe lo que está pasando, lo que estamos haciendo y lo que va a pasar”.

Son soluciones que más que dudar de la inteligencia del espectador, ponen interrogantes sobre la inteligencia y capacidades de sus protagonistas.

Son detalles, es cierto, pero que se repiten tanto, que impiden que este filme se vuelva el gran título de ciencia ficción que el género da cada año…pero no tan poderosos como para convertir a Life en un título desechable, de los muchos que llegan a salas por temporada.

No solamente porque arranca, se desarrolla y culmina en gran forma, pese a las planicies de algunos momentos. Esas planicies que bajan las revoluciones en algunos momentos, no resultan tan perjudiciales para el desarrollo del filme, pues puestas en la balanza frente a los momentos más adrenalinicos palidecen.

Las secuencias en que “Calvin” hace de las suyas, crece, y se alza como la bestia asesina que es son realmente convincentes, y uno entiende porque la tripulación de la Estación Espacial suda hielo y sangre tratando de escapar de él. El nivel actoral es parejo, respetable sin pretender cambiar la historia de la profesión de actor y ayuda a salvar los momentos en que el guion flaquea.

En definitiva, sin ser un título que vaya a marcar un antes y un después de la historia de su género, lo cierto es que a la hora de los balances, los “sies” que Life tiene son más y más fuertes que sus “noes”. No le dará para convertirse en una obra fundamental, pero pensándolo bien, creo que tampoco es esa su intención. Lo que en caso alguno es para desmerecer una buena opción como esta.

***1/2

LIFE

Director: Daniel Espinosa

Interpretes: Ryan Reynolds; Rebecca Ferguson; Jake Gyllenhall; Olga Dihovichnaya; Ariyon Bakare; Hiroyuki Sanada

Terror/Ciencia Ficcion

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

El Murcielago, La Gata y el Pajaro de Navidad

Lejos el personaje mas favorecido con el revival de los superhéroes de la DC Comics a mediados de los ’80, tras ese hito que fue Crisis On Infinite Earths fue Batman. El trabajo de creadores como Frank Miller, Alan Moore y Grant Morrison entre otros a cargo del personaje, subio el prestigio y popularidad del Hombre Murcielago a las nubes, y el éxito del filme de 1989 dirigido por Tim Burton, alzo al personaje a la categoría de icono pop como nunca antes (o casi, si contamos el fenómeno que fue el Batman de Adam West) había sido.

El paso siguiente era, evidentemente, la secuela del filme, el cual cayo nuevamente en las manos de Tim Burton, a estas alturas ya convertido en uno de los cineastas mas importantes de su tiempo (gracias al anterior Batman y a la primera de sus obras cumbres, Edward Scissorhands) y asi fue que hace 25 años vio la luz Batman Vuelve.

La historia transcurre algunos años después de los acontecimientos de la primera película, y tiene lugar en los días previos a Navidad, en Gotham City, en plena ola de crímenes adjudicado a una pandilla que los medios han llamado El Circo Rojo. El empresario Max Schreck (Christopher Walken) sufre un atentado durante una celebración en la plaza de la ciudad y, aunque Batman (Michael Keaton) consigue salvar la situación, el industrial es secuestrado.

Schreck es llevado ante El Pingüino (Danny De Vitto), el extraño y deforme ser que vive bajo las cloacas de Gotham, líder en la sombra del Circo Rojo, quien ignorante de su pasado –fue arrojado a las cloacas siendo un bebe, debido a su deformidad- pretende usar los contactos de Schreck para presentarse en sociedad y ocupar el lugar que, a su juicio, le fue arrebatado en la sociedad. Maestro de la manipulación que es, Schreck se alia con este personaje, pensando en el provecho que le puede sacar mas adelante.

Desde la aparición publica del Pingüino, auspiciado por Schreck, Bruce Wayne/Batman tiene sospechas de las verdaderas motivaciones del personaje. Pero no será el único problema que el caballero nocturno deberá enfrentar, cuando descubra la existencia de la enigmática Catwoman (Michelle Pfeiffer).

Si bien el primer Batman, de 1989 fue un éxito de critica y ampliamente celebrada, hubo un sector no menor que repudio la estética implementada por Burton a la película. Sin desmerecer esta lectura del personaje, los excesos visuales en que incurrio el entonces joven promesa del cine estadounidense resultaron un poco chocantes incluso para fans del personaje. Asi, Burton cambio el enfoque, ajusto algunas cosas en su historia, deshizo mucho de lo que había hecho en el primer filme y encomendó al diseñador Anton Furst el rediseño del personaje y de su universo.

El enfoque hizo ver a un personaje mas adulto, y en el justo medio entre la imagineria fantástica del primer filme, y el hiperrealismo que imprimiría Christopher Nolan mas de una década después. Gotham City nunca se había visto tan imponente ni tan impresionante (el trabajo de Furst fue tan influyente que la DC Comics lo contrato al poco tiempo para rediseñar la Gotham City de las revistas de Batman) mas el inteligente guion concebido por Sam Hamm contribuyeron enormemente a hacer de Batman Vuelve la mejor película de Batman hasta la fecha (solo The Dark Knight, 16 años después igualaría/superaría esa marca).

Y es que se nota la diferencia entre un Tim Burton que hacia sus primeras armas en el cine de la primera película, con el que hizo esta secuela, ya con la experiencia y la sapiencia que solo el paso del tiempo es capaz de otorgar. Burton se notaba mas maduro, mas diestro en su arte de crear mundos, concebir personajes increíbles y relatar historias asombrosas y el tratamiento dado al universo batmaniano, repleto de personajes marginales, desvalidos y necesitados de afecto era evidente.

Batman (que esta vez si bien debe compartir el protagonismo una vez mas con sus villanos invitados, al menos ahora no queda tan opacado), Catwoman y el Pingüino son personajes propios del universo Burton clásico, que por mucho que se encuentren en lados opuestos de la justicia, se tratan en el fondo de individuos motivados por las carencias que padecen. Burton supo captar eso mucho mejor ahora que en el debut de 1989, entendiendo que el murciélago, el pájaro y la gata sufren las mismas necesidades emocionales que sus personajes mas emblemáticos (Edward, Ed Wood, Jack Skellington) y ahí se explica la abismal diferencia entre dos filmes con apenas unos años de distancia, al hacerlos parte de su mundo personal, y poniéndolos a jugar conforme a sus reglas.

La química notable entre su cuarteto protagonico (Keaton-De Vitto-Walken y especialmente Michelle Pfeiffer, quien se roba la película y se alza como la mejor Catwoman del cine) es resultado de eso.

Bueno, hay que considerar también que en 1989 Burton, por mucho que pusiera de su parte en el filme debut, era un empleado del estudio, y en la secuela de 1992, con el éxito obtenido, el era el patrón. La comodidad con que se desempeña en la secuela es evidente, y solo hizo crecer la película a alturas insospechadas.

Por eso no es de extrañar que un cuarto de siglo después, con todos los cambios que ha sufrido Batman por el camino, los cambios que ha sufrido el mundo, y nosotros mismos como espectadores, Batman Vuelve mantenga su vigencia, su calidad y sus virtudes intactas.

****

BATMAN RETURNS

Director: Tim Burton

Interpretes: Michael Keaton; Danny De Vitto; Michelle Pfeiffer; Christopher Walken; Michael Gough; Michael Murphy; Pat Hingle

1992

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

una historia de un padre y un hijo

Mientras crecía, mi padre y yo discutíamos todo el tiempo…por prácticamente cualquier cosa. Entonces yo llevaba el pelo largo, más debajo de los hombros. Debo haber tenido 17, 18, y él lo odiaba. Como pasábamos peleando, yo pasaba mucho tiempo fuera de la casa. Eso en verano no se veía tan raro, hacía calor, y mis amigos pasaban saliendo, pero en invierno…recuerdo quedarme afuera congelándome y con el viento soplando. Llegue a usar una caseta telefónica para refugiarme, llamando a mi novia por horas, solo para poder quedarme ahí toda la noche. Finalmente, me animaba a irme a casa, y al entrar, lo veía en la cocina, y llamándome a sentarme junto a él. Primero me preguntaba en que estaba, y yo le decía que eran cosas mías.

Una vez tuve un accidente en moto, y tuve que quedarme en cama. Así fue que mi padre vino con un peluquero y me corto el pelo. Recuerdo como lo odie y como nunca pude perdonarlo.

El solía decir “Ojala un día te agarre el ejército..sé que el ejército será el único que pueda hacer un hombre de ti. Te corte ese pelo indecente y haga un hombre de ti!”

Y así fue hasta el ’68, creo, cuando muchos chicos de mi barrio debieron partir a Vietnam. Recuerdo al baterista de mi primera banda viniendo a mi casa con su uniforme de marine, diciendo que iba no sabía a donde ni a qué. Un montón de conocidos partieron, y un montón de ese montón no volvió. Y los que volvían no eran los mismos que habían partido.

Recuerdo el día en que llego mi orden de reclutamiento. Pase tres días antes del examen físico con mis amigos, y nos quedamos despiertos toda la noche, hasta que nos recogió el bus al regimiento, y todos íbamos realmente nerviosos.

Fui. Me presente. Y fallé.

Volví a casa…volví después de haber desaparecido por tres días. Pase por la cocina y ahí estaba mi madre con mi padre sentados esperando.

Mi padre pregunto: ¿Dónde estuviste?

Yo conteste: Al regimiento. Tenía el examen físico.

El dijo: ¿Que pasó?

Yo dije: Me rechazaron.

Él dijo: Que bueno.

En sus shows de fines de los ’70 y principios de los ’80, Bruce Springsteen solía contar esta historia antes de tocar “The River” y, sea cierta o ficticia –después de leer la biografía del Boss me inclino por lo primero- es un gran relato acerca de lo que en el fondo es la relación padre-hijo.

Me emociona cada vez que la escucho, y por ser esta semana la del Día del Padre y porque quizás no todos podamos ser padres, pero todos fuimos hijos de alguien, y todos tenemos un legado que dejar, quizás no biológico, quizás no sanguíneo, pero queda…aquí se las reproduje.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata