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Nazco en 1976, pero mas o menos desde 1983 que rayo la papa con el cine...si a ud le ha gustado este blog, mi humilde aporte a la evolución y a la industria cinematográfica, no dude en dejar su comentario. Sino, bueno...es lo que hay.

espacio exterior, espacio interior

Nos encontramos en un momento, ni tan lejano ni tan cerca, en el futuro.

Una serie de oleadas de energía está afectando al Sistema Solar, desde sus confines, poniendo en riesgo la vida en la Tierra.

Investigaciones del Comando Espacial Estadounidense, SpaceCom, han determinado que estas oleadas se producen desde la base conocida como Proyecto Lima, una operación creada hace más de 20 años para encontrar vida inteligente a lo largo del sistema, misión encabezada por el astronauta Clifford McBride (Tommy Lee Jones), de quien no se ha tenido noticia en más de quince años.

Sospechando que McBride está vivo, y relacionado con dicho fenómeno, SpaceCom convoca a su hijo, el también astronauta Roy McBride (Brad Pitt), quien deberá viajar a la base de la entidad en Marte, a fin de intentar contactar con su padre. Roy, un individuo incapaz de sentir o expresar algún tipo de emoción, se embarca en la misión Cepheus, planificada al efecto, al sentir que ya no tiene nada que perder…

Comienza la recta final del año, época de balances, de armar las listas de rigor, y de sacar cuentas de lo ya visto, lo que está por estrenarse, la forma de no dejar cosas pendientes para el siguiente año y puedan entrar en el ránking de rigor (Knives Out, Ford vs Ferrari, Marriage Story, me refiero a ustedes) y de ponerse al día con lo que se estrenó y por equis razones no vi en su momento.

Dentro de este último grupo está Ad Astra: Hacia Las Estrellas, película que marca la primera incursión del estadounidense James Gray, realizador de corta, pero más que digna trayectoria (por películas como The Yards, We Own The Night o Two Lovers), segunda en el cine derechamente mainstream, tras The Lost City Of Z.

Ahora, no porque esté incursionando en el cine derechamente industrial, quiere decir que Gray haya cedido y sucumbido a las reglas del mismo, demostrando una capacidad enorme para mantener el control creativo y narrativo de su obra. Y que un director, de perfil más bajo que otros, hay que reconocerlo, pueda mantenerse en esa línea, ya desde ese punto, es para aplaudir.

De otro modo, no sé si el resultado hubiere sido el mismo.

Ad Astra pertenece a un subgénero dentro de la ciencia ficción, que más allá de contar historias épicas, repletas de heroísmo y epopeya, se enfoca en contar el viaje de su protagonista, estableciendo un paralelo entre el viaje al espacio exterior, y al interior de sí mismo. En ese sentido, que un comprometido con la historia que está contando como Gray asuma como director (de una historia coescrita junto a Ethan Gross) es una opción lógica.

Digo paralelismo porque tenemos, por un lado, el relato netamente de ciencia ficción, planteándonos un escenario en que los vuelos espaciales son pan de cada día, tanto que son un negocio para las empresas privadas como para nuestra época es la aeronáutica comercial (aunque reduciendo a pilotos, astronautas y operarios a meras piezas de un gran engranaje). Escenario en que tenemos una crisis determinada, y se selecciona a un equipo de expertos que deberá resolverlo, apelando al factor humano. Este lado de la historia funciona, y perfectamente podría resultar como cualquier otra historia de astronautas frente a una situación límite, abundante en efectos especiales y momentos épicos. Todo ello en un marco visual que hay que tratar de ver en la mejor calidad de imagen posible, ya que en el apartado gráfico, esta película está llena de logros.

Pero no tarda en quedarnos claro que éste no es el relato principal. Es más bien la excusa que da pie al relato que sí nos quiere contar: el proceso por el cual el personaje de Roy McBride debe atravesar para enfrentar sus propios demonios internos, que le han llevado a perder a su familia, a ser un individuo sin emociones y a ser incapaz de expresarlas, y a estar siempre a la sombra de un padre que, para el mundo es un héroe, pero para él, simplemente no estuvo.

El viaje interior de McBride, buscando conocer la verdad acerca de la existencia de su padre, aprovechando para conocer la verdad acerca de sí mismo,  entender su origen y destino, hacer catarsis…y las paces con su existencia. Y para lograrlo, nada mejor que ir a la fuente, e importando un pepino el costo o los obstáculos y reglas que deba sobrepasar.

Este es el terreno en que mejor funciona Gray y, por lo tanto, donde mejor funciona la película, y donde alcanza sus principales logros, que encuentra en Brad Pitt (cuya presencia en pantalla cubre más de dos terceras partes del filme, no sólo si lo calculamos cronómetro en mano) uno de sus puntos más altos. La actuación de Pitt es uno de los aspectos que más peso dan al filme, y Gray le saca el mayor provecho posible a su protagonista, engrandeciéndose recíprocamente entre sí, y a la historia.

No dejé de pensar en qué opinarían de esta película Stanley Kubrick y Terence Mallick de Ad Astra. Gray tiene mucho de cada uno de ellos y en esta película se nota bastante. Mi conclusión, es que lo mirarían con orgullo.

Por fin pude sacar a Ad Astra de la lista de pendientes…sólo para ponerla, derechito, en la lista de las imprescindibles del año.

***1/2

AD ASTRA

Director: James Gray

Intérpretes: Brad Pitt; Tommy Lee Jones; Ruth Negga; Donald Sutherlan; Loren Dean; Liv Tyler

Ciencia ficción/Suspenso/Drama

2019

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The Irishman: algunos conceptos adicionales

¿Les pasa igual? Vista ya The Irishman, y sin embargo, cada vez que sale el tráiler en televisión, siento inmediatamente las ganas de volver a verla. No me pasa a mí solamente, sé de gente que ya le ha pegado sus dos o tres visionados (Netflix tiene esa virtud..si bien nunca reemplazará la experiencia de la sala de cine) y,de no ser por mi jornada laboral, yo también lo habría hecho.

Y es que de una experiencia cinematográfica y narrativa tan potente va a costar reponerse. Va a costar dejar de hablar de ella.

Por eso mismo, me tomo el atrevimiento de puntualizar respecto de algunas cosas que andan dando bote por ahí:

-Trate de verla de una sola vez. Sé que dura tres horas y media, las que ni se sienten, pero también soy consciente de que no todas las personas tienen la misma paciencia o resistencia, y por mucho que no se sientan, tres horas y media son tres horas y media. Mi recomendación, en ese sentido, es que si no puede verla de corrido, haga una o dos interrupciones para descansar, ir a comer algo, en fin, pero cuando retome la película, véala con atención, concentrándose en la pantalla.

Ahora, si la va a cortar cada media hora para seguir al otro día, como si fuera una serie…preferiría que no lo hiciera, precisamente por su naturaleza: es una película, no una miniserie que se puede cortar y retomar mañana o pasado o el fin de semana. Si de todos modos piensa hacer eso..bueno, lo dejo a su consciencia.

-Trate de verla en la mejor pantalla posible. No voy a discutir algo que me dijeron por ahí, que hay celulares con una pantalla que, en cuanto a resolución, nitidez y calidad de imagen y sonido, dejan en vergüenza a varias LED, LCD o SmarTV, pero no lo recomendaría, por razones principalmente poco prácticas: no hay batería ni brazo humano que resista, la exposición prolongada a esta pantalla puede producir daños a la vista, y el tamaño de la pantalla del celular no le hace justicia a la obra.

El propio Martin Scorsese le quitó el piso a este formato. Además, tampoco es que sea tan difícil acceder a pantallas de buena calidad. Prácticamente no hay televisor actualmente que no sea HD ni menor a las 40 pulgadas, incluso algunos monitores de computador reúnen condiciones para ver películas dignamente.

-El personaje de Anna Paquin (SPOILERS!!!)

Se ha comentado por ahí que el personaje de Peggy Sheeran, hija del protagonista encarnado por Robert De Niro –ver reseña- y encarnado por la también ganadora del Oscar Anna Paquin, no aporta nada a la película. Esa opinión sólo significa una cosa: no haber entendido nada.

La evolución del personaje de Peggy, así como de su relación con su padre, representa la debacle moral del protagonista, el dramático contrapunto entre su éxito “profesional”, y el descenso personal y moral de Frank Sheeran. Vale, el personaje tiene pocos diálogos pero, entre la actuación de Paquin y el gran trabajo combinado de Scorsese y su guionista Steve Zaillan, nos dan los antecedentes necesarios para comprender todo lo mal que está entre ellos, y todo lo malo que hay en el fuero interno de Sheeran.

Considerar esto como cero aporte, es no tener idea.

Y eso es cuanto puedo agregar en esta oportunidad.  Ah, y además, que vean los documentales y entrevistas que también están disponibles en Netflix acerca de esta película.

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buenos (aunque ya ni tan) muchachos

Sentado en la sala de estar de un asilo, el anciano Frank Sheeran (Robert De Niro) repasa los últimos cincuenta años de su vida.

De ascendencia irlandesa, y tras servir a EEUU en la Segunda Guerra Mundial, a mediados de los ’50 se ganaba la vida como camionero, hasta que cierto día conoce a Russell Buffalino (Joe Pesci), uno de los grandes líderes del crimen organizado de su ciudad, para quien termina trabajando como sicario, recaudador de deudas y realizando alguno que otro trabajo sucio.

Al poco tiempo, Frank comienza a ganar puestos dentro de su entorno, logrando llegar a lo más alto cuando se le encomienda servir de guardaespaldas para Jimmy Hoffa (Al Pacino) el carismático e influyente líder sindical, cuya cercanía con el crimen organizado le ha traído más de un enemigo…

Lo sabía. Algunas semanas atrás, me propuse que El Irlandés, la más reciente película del director Martin Scorsese, coproducida y distribuida a través de Netflix, iba fija en la parte alta de mi ránking anual. Dentro de las tres primeras de la lista, incluso.

Lo que no sabía era que tendría que ponerla en el número 1. A ese nivel de grandiosidad, a ese nivel de buena estamos hablando. Y ya que don Martin es un ferviente católico me tomo la libertad de esbozar la siguiente pregunta…¿a qué santo hay que ir a agradecerle de que Scorsese siga, a estas alturas de su carrera..y a esta edad…filmando con esta maestría?

¿A quién hay que agradecerle que Robert De Niro, el gran protagonista de este filme, Al Pacino (dos actores que las últimas décadas se habían dormido en sus laureles, reconozcámoslo) y Joe Pesci (cuyo retiro del cine hace unos años parecía irreversible e irrevocable) se hayan despachado unas actuaciones gigantescas, como en sus mejores tiempos? Díganme en qué templo está ese santo y le llevo todas las ofrendas posibles.

A partir de una novela de Charles Brandt, y sobre un guión de Steve Zaillan, Scorsese se mueve en un terreno más que conocido, y que le acomoda como anillo al dedo: la mafia. La historia de este irlandés, ex militar, devenido en sicario, actividad en la que logra su mayor realización personal, guarda más de un parentesco con otras obras del director, como las sublimes Buenos Muchachos (1989) y Casino (1995). El parentesco no se queda sólo en la temática y en la manera de contar la historia. Irishman alcanza iguales cotas de grandeza.

Parentesco que, sin embargo, no evita que tenga una sensación diferente en el caso de The Irishman. Porque donde Henry Hill (Ray Liotta en Buenos Muchachos) y Sam Rothenstein (Casino) logran la redención..o más bien, consiguen salirse con la suya, Frank Sheeran es un hombre que ha llegado el momento de enfrentar las consecuencias de las decisiones y acciones realizadas a lo largo de su vida. Y tratar de encontrar un poco de paz y perdón, sobre todo propio, al llegar a la etapa cúlmine de su vida.

Si hay un western crepuscular, ésta es perfectamente, una historia de mafias crepuscular. Ciertamente, la clase de película que un Scorsese filma con gusto, con comodidad y con devoción por el tema, por la historia, y por sus personajes, que se nota en la cuidada dirección de arte, donde la excelente fotografía de Rodrigo Prieto, y el trabajo cercano a la perfección de la ya habitual Thelma Shoonmaker, hagan que el ya soberbio desempeño de Scorsese como director ascienda al firmamento..y más allá incluso.

Tres horas y media que ni se sienten. O sí se sienten, en la medida que pensemos que cada minuto de nuestras vidas que requiere, valieron completamente la pena.

Y si bien hace más de una década, casi dos, que no colaboraban, la química entre De Niro y Scorsese se mantiene intacta, y el buen Bobby tiene clarísimo lo que su director quiere. Y se lo da. Misma cosa podemos decir de Al Pacino, debutante en el mundo de Scorsese, encarnando a un personaje tan influyente y carismático como controversial como fue Hoffa. Para ser su primera vez con este director su desempeño resulta sobresaliente (¡cómo te echábamos de menos, Al!), como también de Joe Pesci…¿seguros que lleva años retirado del cine? Yo lo vi como si nunca hubiese parado de trabajar.

Y me estoy quedando en los personajes principales.

Rondando los ochenta años de edad y el medio siglo de carrera como realizador, y aunque entre medio se haya pegado uno que otro bajón ocasional, lo cierto es que el talento de Scorsese está intacto, y sólo necesitaba la obra precisa para explotar en todo su esplendor y virtuosismo. El Irlandés era la respuesta, siendo no sólo su mejor trabajo en esta década, sino también una de las piezas claves de su filmografía.

Una cátedra de cine. Y la mejor película del año.

****2/3

THE IRISHMAN

Director: Martin Scorsese

Intérpretes: Robert De Niro; Al Pacino; Joe Pesci; Harvey Keitel; Bobby Cannavale; Jesse Plemons; Ray Romano; Anna Paquin; Stephen Graham

Suspenso/Policial/Gangsters

2019

(Lo siento, Marvel..lo siento, Kevin Feige..pero voy por Scorsese. Les acaba de ganar por paliza)

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40 años contra la pared

Han pasado tantas cosas, en tan poco tiempo, que me cuesta creer que desde que Chile entró en ebullición el pasado 18 de octubre aún no hayan pasado dos meses. Pero ha sido tiempo suficiente como para que la vida, individual y colectivamente, nos haya cambiado tanto.

Y a la par de las cosas que han sucedido, están aquellas que hemos dejado pasar, la mayoría de las cuales, y como dije en una columna anterior, son aquellos que nos permiten desconectarnos un poco de las cosas que han estado pasando, o que nos ayudan a hacer catarsis con eso.

Sin embargo, no se nos iba a pasar el aniversario 40 del álbum doble The Wall, de los ingleses Pink Floyd. Una, porque esta banda es tema recurrente en este blog. Dos, por la importancia musical, y extramusical, de la placa. Tres, porque perteneciendo este trabajo a la etapa “política” de PF (iniciada con Animals, en 1977, y concluida con The Final Cut, en 1983), sus canciones e iconografía han estado presentes a lo largo del movimiento social que despertó en el mes pasado.

Para recordarlo, aquí tenemos una serie de hechos relacionados con la publicación y contenido de este trabajo, que ya había sido protagonista de diversos especiales en ese lejano año 2009, cuando se cumplían treinta años desde su lanzamiento:

-The Wall fue publicado el 30 de noviembre de 1979 a través de la entonces CBS Records, aunque desde 2000 el disco pertenece al repertorio de EMI(tras adquirir esta disquera la discografía floydiana producida por la primer<) precedido del single Antoher Brick In The Wall Part II.

-Fue producido por Roger Waters, David Gilmour y Bobn Ezrin. Su grabación tuvo lugar en París, Francia, y Los Angeles California, entre abril y noviembre de 1979, por un equipo encabezado por el ingeniero James Guthrie. Entre los colaboradores estuvo el compositor Michael Kamen en arreglos orquestales.

-Comprende 26 canciones, divididos en dos discos de vinilo, dos cds y, en su momento, dos cassettes –aunque en algunas latitudes, aquí, por ejemplo, se publicó en un cassette más largo-. 22 de éstas pertenecen en exclusivo a Roger Waters, mientras que David Gilmour coescribe tres canciones (Young Lust, Comfortably Numb y Run Like Hell) y The Trial fue coescrita por Bob Ezrin.

-Siguiendo la línea de la creación floydiana, y del rock progresivo en general, The Wall es lo que se dice un disco conceptual, donde letra y composición son el soporte para tratar un tema o narración determinada, de principio a fin.

The Wall plantea la historia de Pink, un rockstar que, harto de todo, se encierra en su cuarto de hotel. Vencido por el alcohol y las drogas, su mente se ve invadida por recuerdos del pasado, como la muerte de su padre en la segunda guerra, la presencia de una madre dominante y sobreprotectora, una educación rígida y castradora, un fracaso matrimonial.

Durante la jornada, Pink sufre una sobredosis, quedando inconsciente. Durante este lapsus, se ve a sí mismo como un despiadado líder fascista, inmisericorde con las minorías, pero que se vuelve un disfraz del verdadero Pink, un individuo débil y quebradizo, oculto tras una pared que lo aísla del mundo.

-La idea se le ocurrió a Roger Waters durante la gira 77-78 de la banda, cuando descubrió en primera fila un fan moviéndose frenéticamente y totalmente enajenado al compás de la música de la banda. Waters lo odió al verlo y quiso golpearlo (sobre todo al comprender que el fulano no tenía la menor idea de lo que la banda intentaba decir en ese momento), pero sintió que había una especie de barrera invisible entre él y el público, que derivó inicialmente en un par de temas y finalmente en el disco doble publicado hace cuatro décadas.

-Pese a su éxito (The Wall es el disco más vendido de la banda después de The Dark Side of The Moon) el alto costo de su montaje en vivo, que incluía animaciones, marionetas gigantes, la réplica de un avión y una gigantesca pared que se derrumba al término del espectáculo, hizo que éste fuese montado sólo en cuatro ocasiones en Londres (lanzado en 2000 en el disco doble Is There Anybody Out There?), Los Angeles y la entonces Alemania Federal, lo que implicó un duro golpe para las finanzas de la banda.

-Fue en este show en Dortmund, Alemania, al que asistió el director Alan Parker. Poco después, se entrevisó con la banda y les propuso realizar un nuevo concierto para filmarlo y exhibirlo posteriormente en cines.En algún instante cambió el curso de los acontecimientos y esta grabación terminó por convertirse en la película del mismo nombre, estrenada en 1982, y que aún nadie sabe a ciencia cierta si es una joya o una reverenda porquería.

-Tanto el disco como el montaje y la película contaron con imágenes del ilustrador y animador Gerald Scarfe, quien corrió con toda la parte gráfica del disco, llevando al papel la demencial gráfica preboceteada por Waters. The Wall es el único disco de Pink Floyd que no es ilustrado por Storm Thorgeson y su estudio Hipgnosis.

-The Wall marca varios momentos cúlmines. En cierto modo, fue el fin de la primera gran época del rock progresivo, en cuanto las bandas insigne del movimiento en los 70 dejaron las composiciones largas, las melodías y arreglos ambiciosos y el virtuosismo para dar paso primero a canciones de cuatro minutos de fácil rotación radial, y segundo para dejar espacio a la nueva generación de bandas que tomaron la escena prog, como Marillion, Pendragon, Dream Theater.

Marca también el fin de la formación clásica de Pink Floyd. El siguiente disco The Final Cut(1983, suerte de segunda parte apócrifa de The Wall) era expresamente un trabajo de Roger Waters interpretado por PF, sin el tecladista Richard Wright. Un par de años después, sería Waters quien daría un paso al costado, iniciando un largo conflicto judicial por las regalías de la banda.

-Lo cierto es que The Wall sigue sirviendo, como puerta de entrada para quienes empiezan a conocer la obra Floydiana. Me pasó a mi, cuando con seis años vi el trailer de la película por televisión, y a los 14 vi la película un domingo de julio por TVN. Ahí empezó todo.

Y si bien The Wall podría no ser el mejor disco de Pink Floyd y sean efectivos los muchos defectos que se le achacan, es el punto a partir del cual se llega a los mejores momentos de una banda fundamental del rock. En mi caso, a mi banda favorita.

Tracklist:

Disco 1

-In The Flesh?

-The Thin Ice

-Another Brick In The Wall Parte I

-The Happiest Days Of Our Lives

-Another Brick In The Wall Parte II

-Mother

*

-Goodbye Blue Sky

-Empty Spaces (en vivo y en la película, sustituida por What Shall We Do Now?)

-Young Lust

-One Of My Turns

-Don´t Leave Me Now

-Another Brick In The Wall Parte III (en vivo, extendida con The Last Few Bricks)

-Goodbye Cruel World

Disco 2

-Hey You

-Is There Anybody Out There?

-Nobody Home

-Vera

-Bring The Boys Back Home

-Comfortably Numb

*

-The Show Must Go On

-In The Flesh

-Run Like Hell

-Waiting For The Worms

-Stop

-The Trial

-Outside The Wall

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apreciar mejor ciertas obras

Los lectores habituales de este blog saben que si bien soy fan de Pixar, saben también que soy lo bastante consciente para reconocer que no todo lo que hacen es oro. Buscando a Dory me pareció una secuela aceptable, pero innecesaria; a Valiente tuve que darle más de una vuelta antes de valorarla completamente; Un Gran Dinosaurio es la única película del estudio que no me ha movido un pelo.

Y entre medio, está Cars, la única de las franquicias y sagas de Pixar con la que más me costó enganchar. La primera, sin ser mala, un bajón en lo que el estudio venía dando durante los ’00 (Nemo, Increíbles, Ratatouille, Wall-E, Up). La segunda es la única película de Pixar por la que he proferido expresiones de odio, aunque con la tercera recuperan con creces el nivel. Mucho.

Pero voy a quedarme esta vez en la primera Cars, estrenada en 2006. He tenido ocasión de repetírmela últimamente, y si bien me sigue pareciendo una obra un tanto menor respecto al grueso de la producción pixariana, el tiempo la ha hecho madurar, y me ha llevado a darle otra valoración.

No es sólo una película de autos simpáticos con ojos fáciles de vender como juguetes. En realidad, y analizada la trilogía globalmente, he terminado por apreciarla como mucho más que eso.

Nuestra historia comienza en la final de la Copa Piston de Automovilismo, y en un resultado inédito, tres corredores han llegado a la meta: El Rey, un querido y legendario ídolo de las pistas, multicampeón y buscando despedirse con una copa más en su exhibidor; Chick Hicks, su clásico rival, un corredor prepotente y ambicioso; y Rayo McQueen, la revelación del último torneo, un joven competidor cuya sed de triunfos es inversamente proporcional a su capacidad de relacionarse con otros. Tanto, que aparte de su mánager y Mack, su leal transportista, nadie más lo soporta.

Anunciada una carrera de desempate entre los tres, McQueen presiona a Mack para llegar a la sede del encuentro lo antes posible, lo que tras un incidente carretero termina por dejar a McQueen varado en Radiator Springs, un olvidado pueblo en medio del camino, cuando termina destruyendo el pavimento de la avenida principal y es condenado a repararlo.

Forzado a pasar varios días en el pequeño poblado, alguna vez una importante parada de descanso, y mientras conoce de cerca a los distintos habitantes del lugar, McQueen empieza a conocer mejor a quienes le rodean, y un poco mejor a sí mismo, aprendiendo que la vida va más allá de las pistas de carrera y de obtener campeonatos.

Aquí es donde uno se da cuenta que Cars es una película de Pixar, ya que alude a algunos de sus temas más recurrentes: evolución, aprendizaje y madurez. Pensemos exclusivamente en nuestro protagonista, Rayo McQueen, al principio de la historia un individuo que no ve más allá de sus intereses personales.

Rayo es muy bueno en lo que hace, uno de los mejores, y nadie lo puede negar. Ese éxito, merecido e indiscutible, sólo que a una edad muy temprana, lo convierte en un individuo inaguantable, cosa que pareciera darle lo mismo mientras persiga su objetivo.

Todo eso parece cambiar cuando termina en Radiator Springs. Aunque a regañadientes acepta su condición de detenido, su visión respecto de la vida cambia radicalmente cuando, por una vez en la vida, tiene la oportunidad de conocer a quienes le rodean, sus emociones, sus afectos, lo que les alegra, lo que les duele. Y va descubriendo esas emociones en sí mismo. Y si bien eso no lo aleja de su objetivo principal, ser el mejor corredor de su generación, va descubriendo una nueva perspectiva desde la cual ver e interpretar las cosas.

Y a descubrir lo que de verdad importa, como se aprecia en la carrera final.

Y viceversa: aunque al principio, McQueen es para los habitantes de Radiator Springs un alborotador que hay que tener alejado lo antes posible. Sin embargo, a la par de la evolución del forastero, los locales van viendo su presencia ya no como una invasión, sino como una nueva oportunidad, sobre todo en el caso de Hudson Hornet, el anciano juez del poblado, con más de un secreto, y un dolor, a cuestas.

Cierto es que no es un filme tan grande como el resto de la producción Pixar de esta década (que comenzó con Monsters Inc., y terminó con la soberbia Up), y es cierto que muchos de sus bonos, a título personal, los baja el personaje de Mate, el recurso cómico de la historia, que funciona en un principio, pero a medida que avanza, termina por resultar irritante.

Quizás sea un filme mediano dentro de la filmografía pixariana, pero aún así es una muy buena película sobre como aprender a ser mejor con el entorno, con las demás personas y, a la postre, con uno mismo.

Pequeña gran película, que necesitaba tiempo para madurar, procesarse y disfrutarse mejor.

***1/2

CARS

Director: John Lassetter

Animación

2006

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pesadilla de principios de verano

La vida ha sido particularmente dura con la universitaria Dani Ardor (Florence Pugh), luego de que su hermana Terri se suicidara en casa de sus padres, quienes murieron junto a ella. A su vez, la relación con su novio Christian (Jack Reynor) se ha enfriado a tal punto, que Dani sólo se enteró del viaje que éste realizaría a Suecia, a través de compañeros de universidad de éste, donde estudia antropología.

Buscando arreglar las cosas, Christian suma a Dani al viaje, con destino a la comunidad Harga, en un apartado rincón montañés, del que proviene Pelle (Vilhelm Blomgren), otro compañero de estudios, para presenciar la celebración del solsticio de verano, que dicha comunidad efectúa cada noventa años.

Sin embargo, los visitantes se ven impactados por el carácter de la celebración, abundante en consumo de alucinógenos, rituales paganos y actos violentos. Pese a ello, los miembros de esta comunidad insistirán en que sus huéspedes se unan a la celebración, lo quieran o no…

Costó, pero llegó. Aunque fue estrenada en julio en los EEUU, durante agosto y septiembre se especuló acerca de su posible estreno en salas nacionales, temiéndose incluso que éste no sucediera. Se confirmó para octubre, pero justo vino el estallido social en Chile, y en esas condiciones, no siendo el cine un artículo de primera necesidad –para la mayoría, aceptémoslo- nuevamente quedó dando bote.

Hasta que las cosas se calmaron un poco, y finalmente llegó a las pantallas Midsommar, segunda película del director Ari Aster tras la sorprendente Hereditary, y obviamente estaba la ansiedad por saber si podría repetir la hazaña de su filme debut, o si lamentablemente se convertiría en un one hit wonder.

Quédense tranquilos, porque la mano y el talento de Aster (uno de los grandes valores del cine fantástico y de terror surgidos en el último par de años, los otros son Jordan Peele y Robert Eggers, los tres presentando sus segundas obras este año) en este segundo filme, que además escribe, se mantienen intactos.

Una vez más al alero de ese oasis de buen cine independiente que es A24, Aster reitera la fórmula que lo puso en el primer plano con su filme debut: que más allá de recurrir a lo visualmente chocante (Midsommar contiene algunas imágenes que para apreciarlas bien hay que tener tripas) lo que de verdad inquieta no es algo que se vea, sino que algo que anda rondando en el ambiente.

Y si en Hereditary esto sucedía en el lúgubre y cerrado ambiente de un hogar en el que la muerte decidió quedarse a vivir, Midsommar apela a un entorno radicalmente distinto: el luminoso, lúdico y hasta encantador paisaje sueco, en los primeros días del verano.

Pensemos: una joven protagonista que acaba de sufrir una terrible tragedia familiar, y viviendo un duro momento en lo afectivo, en estado de alta vulnerabilidad. Un viaje inesperado como mecanismo para intentar arreglar las cosas. Una comunidad medio hippie viviendo prácticamente de lo que ellos mismos producen y conforme a las normas de convivencia que ellos mismos han establecido, celebrando el cambio de estación..¿qué podría salir mal?

La respuesta es simple: todo. La verdadera pregunta es qué tan mal terminará cada cosa. Cosa que desconcierta, desespera y descorazona.

La impecable fotografía de Pawel Pogorzelski contribuye una enormidad a la hora de generar esa situación de incomodidad y contradicción entre la belleza y tranquilidad que inspira el paisaje, y la macabra verdad que se oculta en dicho lugar. Sumada esta visión al cuento que Aster nos narra, y el retorcido mundo en que nuestros protagonistas fueron a terminar, sumado a que al principio las cosas ya no estaban tan bien entre ellos, nos resulta imposible abstraernos de lo que está pasando en pantalla.

Por incómodos que nos sintamos con lo que estamos viendo (en eso Aster tiene su objetivo muy claro, dejar un gusto amargo en el espectador), por mucho que asumamos que nada de esto puede terminar bien, que por mucho que nos encontremos en un idílico lugar lejos del mundanal ruido aún así tenemos claro que no hay salvación posible, no queremos dejar de mirar lo que está pasando.

Y, sin embargo, la sensación que te queda al final, no es la que uno esperaría de una situación como ésta.

Y por eso es que tampoco queremos dejar de mirar lo que Aster nos seguirá presentando a lo largo de su carrera. Un filme debut que tuvo tiempo de sobra para preparar, un segundo filme que ratifica considerablemente los méritos del estreno, y en el que muere en su ley (Aster no es fan del salto y del grito fácil, así como exige un poco más de atención por el espectador frente a lo que está viendo, lo que en su género siempre es un plus) nos bastan para constatar que méritos tiene de sobra para no ser considerado una promesa, y empezar a ser respetado como una realidad.

***3/4

MIDSOMMAR

Director: Ari Aster

Intérpretes: Florence Pugh; Jack Reynor; Vilhelm Blomgren; Will Poulter; William Jackson Harper

Terror/Suspenso

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JokerCosas

Y ya que ahora podemos volver a hablar de Joker sin quedar como alborotadores…porque hay que decirlo, la película protagonizada por Joaquim Phoenix ha hecho cualquier noticia, no sólo por la muy buena recepción lograda, sino también por otro par de detalles que me parece pertinente comentar.


-US$ 1000 millones de recaudación, que la convierte en la película categoría R (18 años mínimo) más exitosa de la historia, en la película más rentable del subgénero de las adaptaciones (lo que costó vs lo que ha ganado), superando incluso a The Dark Knight, la más taquillera de las películas relacionadas con Batman hasta ahora.

Dije en la reseña que escribí en su momento (que pareciera que han pasado 84 años desde entonces) que por estructura, temática, desarrollo veía difícil que tuviera una buena pasada en taquilla. Bueno, a veces da gusto equivocarse, y pareciera ser que la opción por alejarse lo más posible de la fórmula y del estereotipo terminó por darle resultados más que satisfactorios.

Supongo que eso influirá de alguna forma en la manga ancha que le están dando a Matt Reeves para armar el casting de The Batman (Robert Pattinson, Zoe Kravitz, Paul Dano, Jeffrey Wright, Andy Serkis y, se dice, Colin Farrell).

Lo que nos lleva al siguiente punto:

-¿Joker 2?

Bueno, la excelente recepción y el éxito de taquilla les abrió el apetito. Hoy mismo se acaba de confirmar que el director Todd Philips no sólo está trabajando en otra reinterpretación de un personaje de DC Comics, sino además, y cuenta con el visto bueno de Warner Bros para empezar a desarrollar Joker 2.

Esto me deja con sentimientos muy encontrados. La idea de reescribir la historia de un personaje del lado oscuro (las especulaciones miran en forma unánime al mismo nombre: Luthor) no deja de resultar atractiva..la taquilla de Joker ya lo ha demostrado, y tal vez sea este el camino que DC termine por tomar para sus adaptaciones, pensando que hasta ahora no la h tenido nada fácil.

Y aunque ha sido una de las películas que más gusto me ha dado ver este año, siento que se cuenta lo más bien en una sola vez. No necesita una secuela, yo no la necesito, sino que, por el contrario, extender la historia en otra cinta, dañaría enormemente su legado.
Tal vez me equivoque (lo he hecho, y lo he reconocido en esta misma columna), pero prefiero que se mantenga así.

De la gran lista de coincidencias entre los hechos que pasan en la película con lo que nos ha pasado en Chile las últimas semanas, hablamos otro día.

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