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Nazco en 1976, pero mas o menos desde 1983 que rayo la papa con el cine...si a ud le ha gustado este blog, mi humilde aporte a la evolución y a la industria cinematográfica, no dude en dejar su comentario. Sino, bueno...es lo que hay.

amarga despedida

En el año 1975, el experto en genética y mutaciones Charles Xavier (James McAvoy) recluta para su escuela para jóvenes dotados a una adolescente llamada Jean Grey, una niña de increíbles poderes psíquicos.

Años después, en 1992, los discípulos de Xavier, conocidos como X-Men, gozan de gran popularidad, respeto y una posición privilegiada en una sociedad que solía ser hostil para con la clase mutante. Así, cuando un transbordador espacial queda expuesto en forma irreversible a una tormenta solar, el gobierno requiere a los X-Men para su rescate.

La misión es un éxito, pero Jean Grey (Sophie Turner) queda expuesta a la más potente de las llamaradas. Y si bien salva con vida, sus poderes se incrementan explosivamente, despertando un lado de su personalidad que había permanecido reprimido durante años…

La saga del Fénix Oscuro es, con distancia, una de las historias más importantes dentro de la bibliografía de los X-Men, por lo que no debe extrañarnos que haya sido llevada al cine..o más bien, inspirado dos adaptaciones cinematográficas en el marco de la saga X en formato fílmico. Paradojalmente, se trata de dos de las historias más débiles de la marca.

Pero donde X-Men: The Last Stand (2006) al menos se esforzaba por contar una historia que diere un cierre digno a la primera fase de la saga al alero de 20Th Century Fox, X-Men Dark Phoenix, la despedida de la saga antes de pasar –no sabemos cuándo aún- al MCU, termina siendo una experiencia donde la falta de ganas, la desidia ante realizar este capítulo final, son evidentes.

Estamos ante una película que nació muerta. Precedida por otro fallido episodio de la serie (Apocalipsis, 2016), cuyo pobre desempeño mandó a buena parte el interés por una historia producida por el equipo núcleo de la marca X de Marvel (mientras personajes, digamos, colaterales como Wolverine o Deadpool lograban buena taquilla y crítica), cabe preguntarse qué motivó a hacer esta película.

Como sabemos que finalmente es la boletería la que toma las decisiones en Hollywood, la buena taquilla de Apocalipsis, pese a las críticas, convenció a la Fox de llevar a cabo esta secuela, cuyo rodaje no estuvo exento de problemas, partiendo por convencer a varios de los protagonistas de la serie (McAvoy, Michael Fassebender, Jennifer Lawrence) a retomar sus papeles, pese a que ellos mismos habían dado por cerrado el tema.

Se puede ver que no fue una producción fácil, o en un clima agradable, no sólo por la renuencia del trío principal de esta fase de la saga X. Una serie de demoras en el rodaje llevaron a aplazar el estreno de la cinta hasta este año, más la noticia de la inminente adquisición de Fox, por parte de Disney –y la incorporación de la marca X al MCU- influyó negativamente en el ánimo de elenco, realizadores y demás intervinientes.

Aclaro que, ante este escenario, esperaba una película mucho peor. La verdad es que tan terrible como esperaba no es, pero ciertamente es una película mala, víctima de fallas de todo tipo, por las que nadie parece tener realmente ganas de arreglarlas.

Como que la sensación era de “y qué tanto, si esto igual lo va a reiniciar Marvel después”.

Más allá de un par de secuencias de combate medianamente aceptables, el desempeño de la película es en general mediocre. A la desidia de su elenco principal, se suma la pobre dirección de Simon Kinberg, en su debut como director tras largo tiempo dedicado a guiones –incluyendo las celebradas Logan y Deadpool 1 y 2- y producción, quien puede que haya tenido un gran guión entre manos, pero es incapaz de materializarlo de manera al menos disfrutable.

Ratos en que no pasa nada, ratos en que pasan demasiadas cosas, situaciones confusas, explicaciones poco convincentes (del tipo “es lo que tenía que pasar”), conflictos y reconciliaciones entre personajes igualmente forzadas,  la aparición de un grupo nuevo de villanos que no logra cuajar.

Factores que hicieron de éste el capítulo más flojo en taquilla de la saga X (recaudando a duras penas 250 millones de dólares vs 200 millones de costo, dejando con graves pérdidas a su ex estudio).

Son tipos de “maldad” distintos: donde Apocalipsis nos dejaba enojados, de Dark Phoenix nos queda un sabor amargo, tristeza y de resignación. Porque no sólo se farrean de nuevo una gran historia mutante, sino también porque el cierre de la saga estuvo lejos de ser grato, ni siquiera digno.

**

X MEN: DARK PHOENIX

Director: Simon Kinberg

Intérpretes: James McAvoy; Michael Fassebender; Jennifer Lawrence; Sophie Turner; Nicholas Hoult; Tye Sheridan; Alexandra Shipp; Kodi Smith-McPhee; Evan Peters; Jessica Chastain

Superhéroes

2019

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RIC OCASEK 1944-2019

Uno de los primeros videoclips que recuerdo, de cuando niño, tenía como protagonistas a una chica y un tipo que se le aparece en todos lados…con los años, descubrí que la canción se llamaba You Might Think, pertenecía al grupo estadounidense The Cars, y que esta banda, vigente hasta 1988, formaba parte del llamado movimiento post-punk, la respuesta americana al new wave inglés, junto a Blondie, Elvis Costello o Talking Heads.

The Cars tuvo varios éxitos a su haber, como Magic, Touch and Go, I’m Not The One, Shake It Up, Hello!Again, y uno de los grandes lentos de la historia reciente: Drive.
Bueno, el tipo que se aparecía en todos lados se llamaba Ric Ocasek, y fue el frontman de esta banda hasta su separación. Luego iniciaría una carrera solista, a la par de su trabajo como productor de otras bandas, teniendo en su currículum el haber descubierto bandas como Bad Brains y Weezer, uno de los símbolos del rock estadounidense posterior al grunge.

Ocasek fue encontrado muerto en su dormitorio, por razones que se investigan, deceso divulgado durante las últimas horas de ayer domingo.

Hasta siempre, Ric.

QEPD

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el quinto beatle

Jack Malick (Himesh Patel), es un joven músico de ascendencia india, residente en un pequeño pueblo costero inglés. De profesión profesor, ha dejado la docencia para abocarse lo más posible a su carrera musical, de la mano de Elle (Lily James), su novia, y suerte de mánager. Sin embargo, como su agenda se reduce a presentaciones en locales de baja estofa y eventos menores, siente que no va para ninguna parte y está dispuesto a rendirse.

Una noche, tiene lugar un insólito fenómeno: un apagón deja sin luz a la totalidad del planeta, y durante él, Jack sufre un accidente al chocar su bicicleta contra un bus que no vio. Y tras algunos días inconsciente, al despertar descubre que nadie, en el mundo recuerda a los Beatles.

Ni el nombre de la banda, ni sus integrantes, ni sus discos, nada que podría demostrar su existencia. Jack es el único que los recuerda, y eso le da una idea para intentar salir de una vez por todas, de la mediocridad por la que su carrera circula..

Vamos por partes: escribe Richard Curtis, uno de los grandes guionistas del cine inglés de las últimas décadas (Notting Hill, Love Actually, About Time); dirige Danny Boyle, uno de los cineastas más prolíficos y versátiles del mismo entorno y período (Trainspotting 1 y 2, Slumdog Millionaire, 127 Horas, La Playa, etc), y con música de los Beatles…¿qué podría salir mal?

Yesterday, película que une por vez primera a dos baluartes de la cinematografía de las islas, parte de una premisa interesante: lo que pasaría cuando un tipo común, bien intencionado, ve la posibilidad de salir de sus constantes fracasos cuando se le presenta una oportunidad única, representada en este caso en ser el único ser sobre la faz de la tierra que recuerda a una banda catalogada como la más importante de la historia musical y de la cultura occidental.

La película es un filme bastante agradable, sazonado por las insólitas situaciones que Jack atraviesa cuando, a través de la música de Lennon, McCartney, Harrison y Starr, personajes anónimos en esta nueva realidad, va logrando el éxito y la satisfacción que con sus propias creaciones nunca pudo concretar. Ese camino lo lleva al lado dulce del éxito, pero también al más amargo, al tener que someterse a las reglas que la industria del espectáculo impone para ser parte de él. Imaginar cómo habrían existido y funcionado los Beatles en el marco del star-system actual, pone los pelos de punta.

Esto lleva a Jack, y lo que podríamos considerar el meollo del asunto, a enfrentar eso que tanto deseas versus lo que de verdad te hace feliz. Jack se convierte en un fenómeno, a abrazar el éxito que le fue tan esquivo, pero ¿a qué costo?¿A dejar de ser lo que es? ¿A renunciar a quien de verdad ama?¿A cargar con la culpa de triunfar apelando a un engaño? Porque aunque nadie sepa quiénes fueron los Beatles, él si lo sabe, así como a quien pertenecen las canciones que está tocando y por las que está alcanzando las estrellas.

Esto hace que la película entre en un devenir un tanto confuso. En un minuto estamos frente a una comedia, a ratos una fantasía, un musical, un drama sobre desamor y despecho, culpa…en estos distintos planos, en mayor o menor medida la cinta funciona, pero las gracias de la película, que son hartas, pierden vigor cuando entra en esta confusión.

Ello, y algunos hoyitos en el argumento (algunos necesarios, creo, no en vano es una película fantástica y ciertas fantasías funcionan mejor sobre la base del misterio, pero hay otros que no funcionan ni cuadran con la historia) hacen que Yesterday pierda intensidad, se diluya y no sea todo lo gran película que por antecedentes debía llegar a ser.

No es una película perfecta, pero a decir verdad tampoco creo que esa sea su intención, ni lo necesita para contar esta historia sobre la discusión entre lo que quieres de la vida y lo que te hace feliz de ella. Y a veces con que algo sea bueno, la sensación es más grata que si fuera extraordinario. Este es uno de esos casos.

***

YESTERDAY

Director: Danny Boyle

Intérpretes: Himesh Patel; Lily James; Ed Sheeran; Kate McKinnon

Comedia/Fantasía/Musical

2019

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riqueza y miseria

Hay muchas razones para revisitar películas. La más obvia, repetirte las cosas que te gustan, pero también, repasar esas películas que en algún momento viste, y sentiste que te sobrepasó o no fuiste capaz de procesar como corresponde.

Es lo que me pasó cuando a principios de 2008 se estrenó Petróleo Sangriento (estreno original: 2007), dirigida por Paul Thomas Anderson. Y si bien había visto hartas películas, mi cultura cinéfila aún era bastante limitada, recién ese año empezaría a ampliar el espectro cinematográfico que veía, y por lo mismo, no supe masticarla en su justa medida.

Los años pasaron y Petróleo Sangriento creció. Mucha gente de fiar la tiene entre las mejores películas de lo que va del siglo 21. Pero yo también maduré como persona, me fui poniendo más culto, y ya que, por igual motivo, no soy el mismo cinéfilo que hace una década, concluí que debía volver a ella. Lo hice, y me ha quedado clara su grandeza.

Esta es la historia de Daniel Plainview (un soberbio Daniel Day-Lewis, Oscar al Mejor Actor por este trabajo) un hombre que, a principios del siglo XX hizo fortuna con la naciente industria petrolera, buscando petróleo, explotando algunos yacimientos, a pequeña escala.

Humilde minero al principio, adopta como propio al hijo de un compañero muerto en las faenas, gracias a su esfuerzo, buen ojo y un gran talento para la especulación, poco a poco va adquiriendo nuevas tierras y haciéndose más rico cada vez.

Sin embargo, mientras más rico y exitoso se hace, más cruel, inescrupuloso y miserable se vuelve, sin importar a quien deba pasar a llevar entre medio, destruyendo las relaciones entre Plainview, su hijo, sus amigos y compañeros, y hasta del pastor Eli Sunday (Paul Dano), líder religioso de una pequeña localidad que surge gracias a los ingresos generados por el petróleo, quien se convertirá en uno de sus más fervientes detractores.

¿Qué? ¿Acaso pensaban que todas las historias de buscadores de fortuna eran cuentos graciosillos de aventureros pasando las mil y una en busca de riquezas? Hasta Chaplin (La Quimera del Oro), Los Tres Chiflados, Rico McPato y Cantinflas han incursionado en el género. Pero si me preguntan, yo creo que la realidad se acercó más a la película de PTA que a las demás.

Esta película es una suma de grandes talentos (Anderson dirigiendo, Day-Lewis protagonizando, el impresionante trabajo de Robert Elswit en fotografía, más una sorprendente banda sonora a cargo de Johnny Greenwood, equipo que de una u otra forma se repetiría en películas posteriores del mismo director), al servicio de un relato que podríamos definir como una paradoja, entre el ascenso patrimonial y la decadencia moral de una persona.

Qué tanto se puede subir, y a la vez, que tan bajo se puede caer.

En un principio, Daniel Plainview nos parece uno de tantos aventureros que por aquella época, esforzado, sencillo y apelando a una fuerza de voluntad gigantesca, aunque menos ingenuo de lo que nos hace creer, y conforme va progresando en su industria y negocios, va revelándose su verdadero ser, manipulador, especulador, déspota, que maldice todo lo que toca, y que le da lo mismo, mientras sea beneficioso.

Daniel Plainview llega a ser un hombre poderoso, influyente, con el mundo a sus pies. Para servirse de él, y para aplastarlo de una pisoteada, si se le da la ocasión.

Cuál Midas que todo lo que tocaba lo convertía en oro, todo lo que Plainview toca se convierte en riqueza material, pero de rebote, lo va envileciendo más. A él, y a quienes lo rodean. Un tipo rico, una persona miserable, construida lejos de la caricatura, y más cerca de un relato desgarrador.

El conflicto con el reverendo Sunday (también una brillante actuación del gran Paul Dano, en un personaje que si bien se proclama hombre de fe, también es un individuo sediento de reconocimiento, lo que se nota en el verdadero espectáculo en que convierte sus prédicas) es sólo el más evidente de los muchos desencuentros y anticuerpos que Plainview provoca. Y que a su respecto, pasan de largo, como gajes del oficio, aun si eso le afecte gravemente en el plano personal, moral o incluso mental.

La traducción literal del título del filme, basado en una novela de Upton Sinclair, es categórica: Correrá La Sangre. La sangre que, por un lado, se derrama en pos de este sueño de riqueza, pero también la sangre de Daniel Plainview, que saldrá de él, cediendo su lugar al viscoso combustible que lo terminará por convertir en su esclavo.

No es un filme fácil de apreciar a la primera, y es porque el análisis que Anderson elabora acerca de la condición humana, esta vez desde la óptica del sueño americano, ese concepto que nos dice que con una buena idea, cualquiera puede convertirse en millonario, en rey. Daniel Plainview es una representación de eso, pero también de lo frágil que puede ser la condición humana, al punto de hacer de este sueño una terrible pesadilla.

****

THERE WILL BE BLOOD

Director: Paul Thomas Anderson

Intérpretes: Daniel Day-Lewis; Paul Dano; Dillon Freasier; Ciaran Hinds; Kevin J. O’Connor; Hans Howes

Drama

2007

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CAMILO SESTO 1946-2019

Hay nombres dentro del mundo de la música que trascienden más allá del gusto personal, y que han estado presentes en nuestro disco duro personal desde siempre. Y el caso del compositor español Camilo Blanes Cortés, o mejor conocido como Camilo Sesto es una de las mejores pruebas de aquello.

Debutando a mediados de los ’60 en diversas bandas que rendían tributo a los Beatles o a los Bee Gees, su carrera explotó en la década siguiente, cuando debuta como solista con el nombre que lo llevó a la fama, la cual conquistó rápidamente, y ya en 1974 su nombre era reconocido a nivel internacional, lo que quedó de manifiesto con su debut en el festival de Viña del Mar de aquel año. Luego, una seguidilla de éxitos propios, así como otros compuestos para otros artistas, lo convertirían en una de las figuras fundamentales de la música popular hispanoamericana.

A fines de los ’80, baja su producción musical para dedicarse a la crianza de su hijo Camilo, retomando su carrera a principios de los ’90, y el nuevo siglo lo encuentra asumiendo su calidad de ícono popular vintage. Sin embargo, al mismo tiempo empieza a sufrir diversos inconvenientes en su salud, que se agravarían durante la presente década, y que reiteradamente lo obligarían a interrumpir giras y presentaciones.

De hecho, complicaciones derivadas de un reciente tratamiento renal terminaron con su vida el pasado domingo, durante la madrugada (hora de Chile).

Decir, como señalaba antes, que Camilo Sesto estuvo presente en la banda sonora de las vidas de muchos no es exagerado. Muchos de los que nacimos desde los ’70 tuvimos noticia de sus canciones, de su imagen, de su popularidad, aunque sea como curiosidad, desde que tuvimos uso de razón. Junto a otros tantos, fueron esa banda sonora que nos acompañaba yendo al colegio, o volviendo a casa mientras hacíamos las tareas o tomábamos la once, o era lo que nuestros papás escuchaban los domingos, o cuando íbamos de vacaciones.

Por eso, la partida de Camilo Sesto, desde el minuto en que supimos de ella, a través de redes sociales, fue una noticia que nos costó creer. Porque ver cómo una parte de nuestras vidas desaparece de ella, siempre es difícil de aceptar.

Hasta siempre, Camilo. Y gracias por tantos buenos momentos.

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miedos de niños, miedos de adultos

En 1989, en el pequeño pueblo granjero de Derry, siete niños enfrentaron a la criatura que conocida como Pennywise (Bill Skaarsgard), un terrorífico ser responsable de la desaparición y muerte de un centenar de personas, especialmente niños y adolescentes, aquel lejano verano.

27 años después, la muerte ha vuelto a azotar a esta pequeña comunidad, y Mike (Isaiah Mustafa) sabe la razón: Pennywise ha vuelto a la vida. Ante esto, y recordando un viejo pacto de sangre, convoca a los demás niños que entonces fueron capaces de enfrentar al monstruo.

Así, Bill (James McAvoy), Beverly (Jessica Chastain), Ritchie (Bill Hader), Ben (Jay Ryan), Eddie (James Ransone) y Stanley (Andy Bean) reciben una llamada que los llevará no sólo a medirse nuevamente con la criatura, sedienta de sangre y de venganza, sino además, a hacer frente a sus propios miedos y sombras de un pasado que, por mucho que intentaron, aún está ahí…

Es inevitable. Es tentador, lo sé. Y es mucho más aconsejable mantener expectativas moderadas, pero el muy buen desempeño de It: Capítulo Uno, hace dos años (figurando en casi la totalidad de ránkings de lo mejor de aquel año, y siendo considerada una de las mejores adaptaciones de novelas de Stephen King), agarrar papa y esperar grandes cosas de su inevitable secuela.

De ahí que la primera recomendación que haría sobre It: Capítulo Dos, nuevamente con Andy Muschietti en la dirección, es lo que acabo de decir: mantener expectativas moderadas.

Pero esperen un poco, no he dicho que sea mala, porque no lo es (este mismo año hemos tenido un montón de películas decepcionantes, otra adaptación de una novela de King entre otras, y esta secuela, ciertamente no lo es). Cierto es también que la primera parte, la de 2017 me gustó mucho más, y es mejor en varios aspectos. Pero no por eso voy a caer en lo mismo que muchos críticos que, tras las primeras presentaciones de la película la consideraron un retroceso.

Es que si vas a hacer que una película dure 170 minutos, asegúrate al menos que todos y cada uno de ellos contemplen  cosas que se entiendan. Es cierto, que puede haber gente que entró a ver la película sin ver la primera, pero por tratar de que este público entienda lo ocurrido en el capítulo uno, el filme, durante un tramo, cae en la sobreinformación, y si uno no ha leído la novela, es fácil perderse.

En esas condiciones, esta duración, que funciona si estuviésemos ante una serie que hay que ver en modo maratón, o frente a un director’s cut, para una película netamente industrial puede ser perjudicial. Sobre todo pensando en lo bien que se contaba y se bastaba a sí misma la primera película en dos horas y cuarto.

Fuera de eso, algunos detalles en el ritmo y uno que otro error de continuidad, no empañan el rendimiento de la película que, como exponente del género del terror, cumple con su cometido: nos asustamos, nos sacudimos en nuestros asientos y nos choqueamos. Y es que Pennywise es consciente que ha pasado el tiempo, sus enemigos ya no son niños, y los miedos de la edad adulta no necesariamente son los mismos de la infancia, por lo que ha tenido que modificar sus métodos.

Respecto del bando de los buenos, el autoproclamado Club de los Perdedores, hay que reconocer que sus versiones preadolescentes logran una química y un carisma muy superior al de sus modelos adultos.

No se entienda esto como que el desempeño del elenco “senior” sea discreto (aunque debo destacar el trabajo de Bill Hader, actor cómico surgido de la llamada “Generación Appatow”, en un rol que se pone cada vez más dramático con el correr de la historia). Sólo que el elenco adolescente se muestra mucho más afiatado, y ciertamente la parte de la historia que les toca contar a ellos, está mucho mejor armada…en todo caso, eso ya pasaba en la novela.

El trabajo combinado de ambos elencos resulta vital para la comprensión de la historia de fondo. Claro, a primera vista es un relato de siete niños haciendo frente a un monstruo, pero además enfrentados a sus propios demonios. Y en el caso de los adultos, un grupo de personajes que, bien en el fondo, y aunque hayan pasado su vida intentando convencerse de lo contrario, aún no han logrado exorcizarlos del todo.

En suma, puede que no estemos ante una película perfecta, pero que funciona como gran cierre de una obra que, por extensión, por estructura y ramificaciones, no era una tarea fácil de llevar a cabo.

***1/2

IT: CHAPTER TWO

Director: Andy Muschetti

Intérpretes: Bill Skarsgard; James McAvoy; Jessica Chastain; Bill Hader; Jay Ryan; James Ransone; Andy Bean.

Terror

2019

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el niño y la estrella

El es Tito Rojas (Luciano González). Tiene doce años, y vive junto a su familia en un popular sector de Recoleta. Y como muchos niños de su edad, le gusta jugar al fútbol, y lo hace tan bien, que su padre, Héctor (Daniel Muñoz), feriante, está empeñado en hacer del niño un futbolista profesional.

Cierto día, junto a su hermana Gloria (Ignacia Uribe) también fanática del fútbol, y de hecho juega al arco muy bien, se introducen en el campo Juan Pinto Durán, complejo donde entrena la selección chilena de fútbol, pero son descubiertos por un guardia. Huyendo de éste, Tito se esconde en un auto que, al instante, abandona el lugar.

Cuando el trayecto termina, Tito sale del auto para descubrir que es el auto de Alexis Sánchez (él mismo), goleador histórico de la selección nacional, quien se toma con humor la aparición del niño, a quien pronto toma un gran cariño, ya que le recuerda sus duros inicios en el fútbol, dos décadas atrás, en la desértica y humilde ciudad de Tocopilla…

Ahora que está en Netflix, aproveché de ponerme al día con Mi Amigo Alexis. Y debo reconocerlo, en algún momento tuve ciertos resquemores para con esta película. Es decir, película hecha en pocos meses, aprovechando la popularidad de uno de los grandes ídolos del deporte nacional, y estrenada en vísperas de la última Copa América, a la que la Selección, pese al bicampeonato logrado en 2015 y 2016, llegaba con los bonos bajos, en lo grupal y en lo individual (considerando el mal momento que Alexis Sánchez pasaba en su club de entonces, el Manchester United).

En consecuencia, un filme respecto del cual tenía muchos flancos por donde desconfiar.

Y así lo estaba haciendo hasta que entre los créditos vi a la productora Fábula (de los hermanos Larrain, responsable de películas como No, Neruda y Una Mujer Fantástica) y en la dirección a Alejandro Fernández Almendras (director de Matar A Un Hombre y Aquí No Ha Pasado Nada). Es decir, a productores y al director de varias de las cosas buenas que ha dado el cine nacional los últimos años. Ese fue el momento en que pensé “Algo debe tener”. Pues lo tiene.

Pues si bien el marketing en esta película es obvio, y un factor preponderante (uno de los financistas de esta película es una de las empresas para las cuales Sánchez es rostro), Mi Amigo… no pierde nunca su vocación cinematográfica, entendiendo tal como un canal para transmitir historias y emociones. No es un comercial alargado (de ese “cine” hemos tenido, tristemente, harto), ni tampoco un collage de imágenes sin estructura ni orden sólo encaminadas a rendir pleitesía al personaje en cuestión.

(Digo, alguna vez ví por el cable una película con Maradona de protagonista…a su director le faltó ponerlo poco menos que separando el Mar Rojo).

Sin ser un filme que cambie la historia del cine chileno (tampoco pretende serlo, honestidad que siempre es bienvenida), es un filme que funciona, en cuanto se trata de un relato entretenido, bien llevado en cuanto a ritmo y estructura, con interpretaciones convincentes y personajes que hacen “clic” con el espectador.

Y es que algo fundamental en una película con niños protagonistas es que sean capaces de generar algún nexo con quien está viendo la película, detalle por el que muchas películas de este tipo se vayan al carajo (la urgencia de que el niño protagonista caiga bien, con fórceps, suele ser contraproducente). No es el caso, y tanto a Luciano González (Tito) como a Marco Baeza (Alexis Sánchez niño), les sale tan natural, que no nos demoramos mucho en agarrarles buena.

Y, quien lo diría, Alexis Sánchez tiene aptitudes histriónicas. No digamos que es una revelación y que se equivocó de profesión, pero tiene su carisma. El básico, el elemental, pero para un proyecto como éste, le basta.

Mi Amigo Alexis es cinta pequeña, bien agradable, con muy buenas intenciones, sin grandes pretensiones y que se las arregla para cumplir su misión, humanizando a una superestrella, entreteniendo y hasta emocionando.

Una sorpresa agradable, y vaya que como país nos hace falta este tipo de sorpresas.

***

MI AMIGO ALEXIS

Director: Alejandro Fernández Almendras

Intérpretes: Luciano González; Daniel Muñoz; Alexis Sánchez; Ignacia Uribe; Manuela Oyarzún; Iván Alvarez de Araya; Aldo Parodi; Alejandro Trejo; Nathalia Aragonese; Otilio Castro…ah, y también Atom y Humber

Comedia/Deportes

2019

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