el imperio que absorbió otro imperio

Lo que son las cosas, cerramos la semana más corta del año y, como si el destino así lo hubiese querido, es para analizar el gran golpe noticioso del año: Disney compra Lucasfilm Ltd.(y todo lo que se le relacione o pertenezca) por cuatro billones de dólares. De esta forma, la casa de Mickey Mouse se convierte, por lejos, en el principal empresa del entretenimiento en el mundo. Pensemos que ya era una empresa gigante, pero ahora, contando además con baluartes como Pixar, Marvel Entertainment, su magnitud alcanza niveles cósmicos.

Las principales consecuencias de esta operación no han sido tan comentadas en los círculos bursátiles, como si han hecho hervir las redes sociales, foros y blogs de fans y críticos especializados. Mucho se ha hablado de los alcances e influencia de la casa Disney en las franquicias Lucasfilm, especialmente en su principal caballito de batalla, Star Wars.

No pocos fans han reaccionado con pavor, especialmente al confirmarse de entrada un nuevo episodio de la serie a estrenarse en 2015. Muchos temen que su objeto de culto sea “violado” por la influencia Disney y se ven amenazados por versiones protagonizadas por Mickey y su pandilla, por eventuales proyectos Star Wars protagonizados por Demi Lovato o Zac Efron, o apariciones de los personajes de la saga en esas bostas adolescentes como Peter Punk o Par de Reyes; espectáculos como Star Wars On Ice o que la saga se convertirá en un producto para niños.

Pavadas.

No pasará nada de eso. Cuando Disney compró Marvel los temores (y los chistes malos) fueron los mismos. ¿Y? Nada. Marvel mantuvo su línea editorial, sigue haciendo cómics, sigue haciendo películas –y buenas- y sigue haciendo animaciones. La única diferencia es que ahora lo hace con más plata, más canales de difusión y más auspicios. Lo mismo cuando los Muppets pasaron a manos de esta empresa, hace tiempo que no se les veía tan bien.

Por otro lado, creo que es la primera noticia buena que nos da Star Wars en años.

Además peor de lo que ya venía cayendo la saga, por culpa del amor de Luca$ por las ídem, imposible. ¿Jar Jar Binks?¿La saga Clone Wars?¿Una versión 3D que no calentó sino a muy pocos?¿Reediciones que se reducen a treinta segundos extra por película?*¿Miles de figuras de acción y personajes nuevos sin sustento en la historia? Lo dije hace años, cuando las parodias salen mucho mejor que la original (Family Guy, Adult Swim, Fanboys) es porque algo no anda bien.

Por eso, creer que Star Wars se va a ir a las pailas con esta fusión es ponerse más histérico de lo que racionalmente corresponde. Por no decir idiota.

El arribo de Lucasfilm a Disney no sólo significa meter más lucas y recursos a la ex empresa de George Lucas. Significa abrir las posibilidades creativas y darle a la saga el segundo aire que hace rato le hacía falta (Partamos de la base que George Lucas quedará relegado al cargo de consultor creativo, nada más. Así que porquerías como Clone Wars no debieran reaparecer). Quizás en manos de Disney la saga retome esas historias postergadas por Lucas y que más merecen ver la luz. Juegos como Knights of the Old Republic, Force Unleashed, Shadows of the Empire, y claro, todo lo que tiene lugar entre los episodios III y IV son harto y mejor paño que cortar que la frustrante serie de Clone Wars emitida por Cartoon Network (ojo, hablo de la digital estrenada en 2009, no la impecable miniserie dirigida entre 2003 y 2005 por Genndy Tartakovsky).

Por otra parte, la firma Disney no necesariamente implica infantilizar un producto. Lost fue coproducida por Buena Vista International. Touchstone Pictures, Buena Vista, Miramax y Dimension son subsidiarias de Disney y todos sabemos a que se dedican. Tim Burton ha trabajado para esta empresa en dos de sus filmes más inspirados, A Nightmare Before Christmas y la reciente Frankenwennie. Díganme cual de esos trabajos es para ser exhibido en una guardería.

Además, estamos hablando de una serie de filmes de aventuras, princesas, caballeros, aventureros, villanos, acompañantes graciosos…realmente, ¿con qué cara hablan de infantilizar la saga? Por otra parte, este es el tipo de filmes en que Disney ha hecho escuela.

Por lo mismo, no puedo sino celebrar esta incorporación y, realmente, mi gran duda es porque tardó tanto en producirse. Y aunque habrá que ir viendo, con esta noticia, el resurgimiento de Star Wars podría ser, al fin, una realidad.

(Fans de Indiana Jones, no se preocupen. Por mucho que la serie del Dr. Jones sea parte del combo Lucasfilm, nadie puede mover un dedo a su respecto sin el visto bueno de Steven Speilberg ni de Harrison Ford. Así que de momento, pueden estar tranquilos).

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

*No olvidemos ese chiste de The Big Bang Theory, cuando Sheldon, Raj y Howard se juntan a ver la saga en blu-ray. Como Sheldon no se acerca nunca al televisor, Howard grita “Vamos, Sheldon! Empecemos antes que Lucas la cambie otra vez!”

volver a las pistas

Han pasado diez años desde la última aparición en público de Batman.

Desde entonces, Gotham City se ha convertido en la ciudad más azotada por el crimen, organizado o no, como nunca antes, con la organización conocida como los Mutantes encabezando las listas de los más peligrosos y buscados, mucho más salvajes que los villanos que la Ciudad antiguamente enfrentaba. De hecho, Harvey Dent está a punto de ser dado de alta y puesto en libertad, mientras el Joker permanece en estado catatónico desde hace años…

Entre tanto, Bruce Wayne se ha vuelto un individuo amargado y solitario, dedicado tanto al alcohol como a las carreras de alta velocidad. Pero vencido por recurrentes pesadillas, sentimientos de culpa y frustraciones varias, se da cuenta que ya ha pasado demasiado tiempo de dejarse estar…

Hay obras que son tan grandes en sí mismas, que lo dejan con sentimientos encontrados. Por un lado, las encuentras tan buenas que alucinas como quedaría una versión en vivo o adaptación de ésta, pero por otra parte temes que una adaptación haga pedazos la obra o no esté a la altura y le falte algo para llegar al mismo nivel. Hay de todo.

Versiones que superan las expectativas (El Señor de los Anillos), que respetan su fuente y cumplen lo que prometen, y hasta a ratos mejoran su matriz (varios episodios de Harry Potter) y otras que de frentón no merecen haber visto la luz del sol (muchas). El caso de Batman: El Regreso del Señor de la Noche, Parte I es uno de estos casos. No en vano, estamos hablando de la miniserie que Frank Miller y Klaus Janson en 1986 es, junto con Watchmen y Crisis en Tierras Infinitas, parte del tridente que le cambió la cara al cómic de superhéroes contemporáneo, y su visión de un Batman renacido de las cenizas en un mundo donde los personajes de capa y máscara ya no tienen cabida sentó un precedente que sigue marcando pauta (pregúntenle a Nolan).

El cuento es que después de la adaptación de Batman Año Uno, que si bien a muchos dejó con gusto a poco nadie pudo decir que era mala, la WB Animation y su alianza con DC Comics (que este año se ha anotado varios puntos buenos con series como Young Justice y Green Lantern) fue por más y se la jugó el todo por el todo con una adaptación que, hay que decirlo, sobrepasa notablemente las pantallas caseras.

Lo que quiero decir es que esta adaptación está tan lograda que uno realmente siente que debieron haberle dado su oportunidad en la gran pantalla, más que en los formatos caseros.

Con un diseño muy respetuoso del trabajo de Miller y Janson, la ambiciosa versión animada de esta obra fundamental (ambiciosa en cuanto para ser bien contada debió dividirse en dos largometrajes, el segundo a estrenarse en 2013) no sólo es respetuosa de su matriz en lo gráfico, sino también en lo narrativo: si pensamos en el contexto en que se desenvuelve la historia (una guerra fría que no parece terminar, Ronald Reagan de presidente prácticamente vitalicio de su país, con Superman como su arma secreta, corrupción policial y alta criminalidad a plena luz del día) dio para pensar que se tomarían licencias editoriales para depurar un poco la historia. Providencialmente, eso no ocurre y cualquier atisbo de censura en esta historia no existe. No más allá de lo estrictamente necesario.

Eso logra que la historia corra con fluidez y agilidad. El director Jay Oliva, en su primer filme como director, maneja con acierto los tiempos y ritmos del cuento, dosificando las emociones cuando corresponde hacerlo. Así, Oliva no se ve intimidado por una obra que pudo haberle puesto la carne de gallina a cualquier otro realizador, y sale más que airoso del desafío. La adaptación consigue de esta forma enganchar no sólo a su público objetivo, que no saldrá para nada defraudado, sino además al público general que no necesariamente conoce esta saga (y que no debería costarle mucho entender que esta es una historia alternativa, no necesariamente parte de la cronología oficial de Batman…al menos hasta el invento de los Nuevos 52).

Uno termina de ver  El Regreso… y concluye que esta obra es tan sólida que no puede sino quedar ansioso de más. De verla en un formato o pantalla más grande. De ver luego la segunda parte (sobre todo con la reaparición del Joker, cuya voz estará a cargo de Michael Emerson –Lost, Person of Interest). De tenerla en bluray. De esperar el combo con las dos películas en blu-ray. De releer la obra original. Si así de prendido te deja una adaptación, es porque las cosas se han hecho muy bien.

****

BATMAN: THE DARK KNIGHT RETURNS PART 1

Director: Jay Oliva

Voces de : Peter Weller; Ariel Winter; David Selby; Wade Williams

Animación

2012

 

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

viejo, pero no extinto

Hay películas que se disfrutan mejor con el tiempo. Cuando en 1993 se estrenó Jurassic Park, debo confesar que no le presté mucha atención. Hey! No me peguen! Estaba en cuarto medio recién, mis gustos cinéfilos estaban recién desarrollándose y, al igual que muchos, miré en menos esta película por tratarse de dinosaurios.

Pero la vida, como he dicho antes, da muchas vueltas y es impredecible. Algunos años después me he vuelto a encontrar con este filme de Steven Speilberg, sea en cable, televisión abierta o dvd, y tengo que admitir no sólo que me equivoqué sino que, con los años, se disfruta mucho mejor que antes.

La historia muchos la conocen ya, seguro: en una isla costarricense, el excéntrico millonario escocés John Hammond (Sir Richard Attenbourgh) levanta un parque de diversiones poblado por dinosaurios reconstruidos genéticamente a partir del ADN extraído de un mosquito conservado durante milenios en una pieza de ámbar. Como los accionistas de InGen, su empresa, desconfían de la seguridad del proyecto, Hammond recluta al paleontólogo Alan Grant (Sam Neill), su pareja, la paleobotánica Ellie Sattler(Laura Dern) y al arrogante matemático Ian Malcom (Jeff Goldblum) para que visiten el parque y le den su visto bueno, desde el punto de vista de los especialistas.

Y pese a las opiniones en contra de Sattler y Malcom, Hammond intenta convencer al grupo durante un tour por las instalaciones. Sin embargo, una tormenta tropical y el apagón del sistema de seguridad por un operario contratado por una empresa rival, desatan el caos en la isla, cuando los dinosaurios, animales gigantes, salvajes e instintivos se salgan de control, poniendo en peligro a todos los habitantes de la isla.

Mezclando stop-motion, marionetas a tamaño natural, animatronics y una incipiente tecnología digital, lo cierto es que Jurassic Park, con Speilberg a la cabeza de un equipo de especialistas en crear figuras fantásticas como Phil Tippet, Dennis Muren y Stan Winston, entre otros, Jurassic Park marca un hito al construir estas criaturas enterradas y olvidadas en el tiempo, y mostrarlas de la manera más realista posible hasta entonces.  Cabe decir que ésta era la primera gran oportunidad en que fue usada la tecnología digital a lo grande en una producción cinematográfica, haciendo realidad, al menos en pantalla, la epopeya de Hammond, cuya fantasía podría causar más de un mal rato en la vida fuera del celuloide.

¿Epopeya dije? Según Hammond, sí. Según el resto, claramente es un delirio de grandeza emanado de un ego totalmente fuera de control, que lo lleva a caer en la tentación de jugar a ser Dios y proclamarse creador de vida. Como sabemos, este tipo de osadías suelen terminar muy mal y el parque creado por el escocés muere antes de abrirse al mundo, pagando un precio muy caro por este atrevimiento.

Speilberg maneja esta historia sobre el ascenso y caída de un ego con maestría, con el tino de contar esta historia desde el punto de vista de quienes rodean a Hammond: sus empleados, los científicos contratados para darle el visto bueno a su locura y su propia familia. No necesitamos estar pegados a Hammond para darnos cuenta como evoluciona de un personaje con su Yo interior amplificado a proporciones tan grandes como saurios que ha revivido, en un individuo acabado y miserable, que se ve obligado a abandonar su obra, a su suerte, para poder salvar su vida y evitar una tragedia mayor.

No deja de ser llamativo que la siguiente película de Speilberg fuese La Lista de Schindler. Porque si bien hay diferencias enormes entre ambas historias (la segunda historia sí se narra desde el punto de vista de su protagonista, Oskar está lejos de ser un multimillonario, sino que esa es su pretensión al comienzo del filme, en fin) comparten un detalle no menor: tanto Hammond como Oskar tienen el ego de un porte de un buque y una ambición del mismo tamaño, y terminan resignando su fortuna para salvarse: uno, de que su familia sea devorada por dinosaurios, el otro, que sus operarios judíos sean metidos en un horno (aunque es Oskar el que termina convertido en una suerte de héroe, no así un humillado Hammond).

Dije hace un rato atrás lo bien que ha envejecido Jurassic Park, filme quizás viejo pero en ningún caso extinto. ¿A qué me refiero? Pongámonos en este escenario: película filmada con animatronics, animaciones digitales y en escenarios naturales, en tiempos donde prácticamente todo se hace en CGI. Y que, pese a la “precariedad” de sus recursos consigue dejar en el espectador la sensación de haber visto un tremendo espectáculo y que, no importa las veces que te lo repitas, seguirá dejando el mismo gusto, cosa que muchos estrenos modelo 2012 hechos con personajes digitales y sobre cortinas verdes no son capaces de igualar. Hace poco vi cosas como John Carter, Inmortales o Soy el Número Cuatro y créanme que con una vez fue suficiente. Una de ellas incluso no la terminé de ver. Jurassic Park ya la he visto tres veces sólo el último par de meses en distintas circunstancias, y las tres veces me he quedado con el mismo sabor agradable.

Y es que de nada te sirve tener un presupuesto billonario, trillonario incluso, para crear un planeta entero si es preciso si tu historia no resiste mayor análisis, tus personajes tienen la profundidad de un pote de yogur y tus directores tienen menos aptitud narrativa que un vendedor puerta a puerta. Y Jurassic Park, al menos su primer filme, no tiene esas carencias.

Cierto, tanto Jurassic como Inmortales pertenecen al bando del cine escapista, por el mero arte de entretener. Y curiosamente, Steven Speilberg fue uno de los nombres que devolvió este bando a las primeras planas en los ’80, pero Speilberg en la mayoría de sus filmes, si bien se sabe capaz de entretener a sus espectadores, sabe que eso no le da derecho a faltarle el respeto, a creer que sus espectadores son estúpidos y que se tragan cualquier porquería (por mucho que la taquilla a veces haga creer lo contrario, error en el que por cierto caen muchos realizadores), y por eso, por escenas como la notable secuencia final con un T-Rex destruyendo el hall del parque mientras cae a su lado el lienzo que reza “Cuando los dinosaurios dominaban la Tierra” es que, en la gran mayoría de sus producciones, terminamos sacándonos el sombrero ante él. Imposible reaccionar de otro modo.

***1/2

JURASSIC PARK

Director: Steven Speilberg

Intérpretes: Sam Neill; Richard Attembourgh; Laura Dern; Jeff Goldblum; Wayne Knight; Samuel L. Jackson; Bob Peck; Martin Ferrero; Ariana Richards; Joseph Mazzello

Aventuras

1993.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

como ganar una elección cuando todo está en contra

Es 1988 y Chile se prepara para un momento crucial. Tras 15 años de gobierno militar, la ciudadanía decidirá, mediante un plebiscito, y en una decisión que no deja de despertar sospechas en la oposición, el gobierno ha cedido 15 minutos diarios para exhibir publicidad televisada en pro de su opción.

En este escenario aparece por el comando del No René Saavedra (Gael García Bernal) publicista respetado en el medio, hijo de exiliados y separado de Verónica (Antonia Zegers), militante del brazo más violento de la oposición. Invitado por el dirigente José Tomás Urrutia (Luis Gnecco), René se une a la campaña por el No, lo que provoca un choque con su jefe, Luis Guzmán (Alfredo Castro), asesor de la campaña del Si.

Convencido que una campaña de denuncia no lleva a ninguna parte, René intenta convencer a sus directivos de aplicar los criterios de la publicidad moderna a la propaganda electoral, apelando a un mensaje positivo ante un eventual cambio, aunque deberá enfrentar la resistencia de sus propios mandantes, y hacer frente a los servicios de seguridad que lo vigilan desde la primera vez que habló con Urrutia…

Debo confesar que nunca he sido fan del cine de Pablo Larraín. Fuga (2006) me pareció un filme enredado y aburrido (no puede ser de otro modo si la película empieza tratando una historia y termina contando otra, apenas relacionada a la anterior); Tony Manero me pareció una lata sobrevalorada hecha a medida de jurados de festivales y amantes del verdadero cine (esos bobos con lentes hipster, boina y bicicleta media pista que negrean de lo lindo cada vez que van a una multisala) y con Post Mortem, simplemente no quise arriesgarme.

Pero en cuanto supe del rodaje de No y me enteré que Pedro Peirano estaba entre sus guionistas, a partir de un relato de Antonio Skármeta, y del fichaje de Gael García Bernal para el rol protagónico, algo me decía que debía darle una oportunidad. Y después que vi el tráiler, más todavía. Y tengo que decirlo, me conquistó totalmente, me hace perdonarle a Larraín gran parte de sus pecados anteriores y uno entiende porque, a diferencia de lo que pasó con otro filme político como Dawson Isla 10, casi nadie discute su nominación como carta nacional al Oscar (bueno, salvo un diputado con la capacidad de entendimiento de un chicharrón y el intelecto de un neardenthal, pero eso no cuenta).

Apelando a la nostalgia (el trabajo de ambientación, arte y recopilación de archivos de imagen, sonido y audiovisual es, salvo algunos anacronismos puntuales, muy logrado), a través de esta película se pretende relatar, en clave de semificción, los hechos que llevaron a la naciente Concertación De Partidos por la Democracia, a ganar un plebiscito en condiciones adversas (sin ley electoral, con un padrón electoral armado en pocos meses, sin tribuna en los medios, sin garantías de transparencia y prácticamente con todos los recursos en contra). No deja de ser oportuno, que en estos tiempos de voto voluntario, se estrene y funcione muy bien en taquilla una cinta sobre un gobierno de facto que sólo fue vencido con una elección.

Se ha dicho de No, en todo caso, que se limita a ser un mero documental o making-of de la campaña sin centrarse en temas de mayor fondo, como la situación sociopolítica del momento o los hechos que rodeaban el plebiscito del 5 de octubre. Eso no es efectivo, pues si se toman en consideración dichas circunstancias, aunque en la medida necesaria para entender el contexto de la historia, lo cual es un acierto del guión. Inclinar la balanza hacia un lado u otro implica necesariamente comprometer el filme a una tendencia determinada. Es cierto, claramente la película muestra a la que entonces era la oposición como los héroes de la película (siendo esa la tendencia de sus autores, así que no es ninguna novedad), pero tampoco es que sean mártires. De hecho, no son pocas las diferencias tremendas que existen entre los miembros de este movimiento, principalmente por cuestiones de ego. Fuera de ello, la película se mantiene lo más imparcial posible, lo que se agradece. Con todo, también se agradece de meterse en patas de caballos que otros ejercicios (cofcofLos80cofcof) insinúan sin atreverse a mojarse más que la punta de los dedos.

(No, que se haya mostrado la campaña del Sí, como un desastre en términos mediáticos, no es porque la película sea tendenciosa exactamente. Es porque ya en ese minuto desde el mismo Gobierno encontraban que era una porquería).

El desempeño actoral es convincente. Da gusto contar con un intérprete como García Bernal, alguna vez proyecto de galán de teleseries infantiles de Televisa, hoy convertido con justicia en uno de los actores fundamentales de la escena lationamericana. Alfredo Castro sigue siendo uno de los actores más versátiles y convincentes del medio nacional, sino el más, y Luis Gnecco, en el que ha sido SU año (aparte de No lo podemos ver luciéndose en pantalla en Paseo de Oficina –la comedia con que Roberto Arigoitía pretende desmarcarse de la comedia picaresca- y Pérez, así como un papel pequeño pero influyente en el megahit Soltera Otra Vez) encarna en un solo personaje a las distintas personalidades del espectro que contribuyeron a hacer  de la campaña del No no sólo un tremendo golpe a la cátedra en materia publicitaria, del que se sigue hablando en distintas universidades del mundo, sino que además un hito en la vida de muchos que recuerdan Chile La Alegría Ya Viene como uno de las grandes cosas que le ocurrieron en la vida. Y claro, un abundante abanico de secundarios y cameos de todas las índoles (entre ellos el hombre ancla de dicha campaña, Patricio Bañados, y quien a la postre sucedería a Pinochet en la Presidencia, Patricio Aylwin).

Y si bien el final de la historia no está exento de emociones (la entrevista ofrecida por el entonces General del Aire Fernando Matthei reconociendo el triunfo del No, cortando toda posibilidad de desconocer el resultado por las autoridades marca un antes y un después en la vida democrática del país) no quita cierto dejo de amargura. Pues la gran conclusión de esta película es que más allá de una hazaña ciudadana, el triunfo del No el 5 de octubre de 1988 fue, en resumidas cuentas, un tremendo triunfo de una gran estrategia de marketing (a la larga, Pinochet fue vencido con los mismos medios del modelo que su administración impuso). Lo triste es que, a la luz de los últimos resultados electorales, donde nuestro actual presidente sale electo empleando los mismos mecanismos, donde los candidatos ganan sin importar realmente su procedencia, sus principios, metas o antecedentes, sino que por cómo se paran ante un podio, cómo miran a la cámara, o que tan corta es la falda, hace entender que así fue.

Bueno, pudo haber sido peor.

****

NO

Director: Pablo Larraín

Intérpretes: Gael García Bernal; Luis Gnecco; Alfredo Castro; Nestor Cantillana; Antonia Zegers; Jaime Vadell; Marcial Tagle; Pablo Brunetti; Diego Muñoz; Elsa Poblete; Amparo Noguera.

Drama

2012

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

donde el diablo metió la cola

En una excavación arqueológica, en pleno desierto de Irak, un religioso dado a la arqueología, el padre Lankaster Merrin (Max Von Sydow) encuentra tanto una pequeña imagen, como en una escultura a tamaño real, el retrato de una demoníaca bestia.

Al mismo tiempo, en Georgetown, Washington D.C., el sacerdote Damien Karras (Jason Miller) pasa por una severa crisis personal, mientras observa como su madre se deteriora físicamente a consecuencia de una irreversible demencia senil.

Y Chris McNeil (Ellen Bursityn), actriz de cine, recientemente divorciada e instalada en la misma ciudad, comienza a ver como su vida se ve alterada por los repentinos cambios de personalidad que está sufriendo su hija Regan (Linda Blair): su conducta se vuelve irritable e incontrolable, su salud comienza a deteriorarse; pronto comenzará a efectuar movimientos insólitos, y en poco tiempo, su cuerpo será poseído por una terrorífica entidad que pondrá a la adolescente al borde de su destrucción…

No vamos a decir otra cosa por otra: hablar de El Exorcista es simplemente hablar de la que debe ser la mejor película de terror de todos los tiempos.

En tiempos donde por cada buena película de terror surgen cincuenta filmes que no sólo no aportan nada al género, más bien lo convierten en un resumidero de malas ideas y personajes que deberían ser baleados en la vía pública por sus crímenes (y no hablo de los personajes de las películas, sino que de sus realizadores e intérpretes…ahí tienen lo que pasa con filmes como Saw, Actividad Paranormal o Rec, que parten muy bien pero que a la primera secuela se van al carajo), o en que las historias de terror se califican por la cantidad de tripas, miembros y litros de sangre chorreando en pantalla, reencontrarse con este clásico de 1973, basado en la novela homónima de William Peter Blatty proporciona una sensación de agrado, aún cuando eso resulte paradojal para con el argumento de que trata.

El Exorcista surge en tiempos en que el cine estadounidense había dejado de lado las historias fantásticas por un tema principalmente de costos, y obviamente las producciones de terror no eran la excepción, y dadas las circunstancias, los estudios no se arriesgaban con cualquier porquería, a menos que la historia realmente lo mereciera. Y la adaptación de esta novela, con un guión del propio Blatty, era por las que había que jugar sí o sí. El resultado, la gran mayoría la conocemos: la película calificada casi unánimemente como la mejor película más aterradora de la historia.

Y no es para menos, porque El Exorcista no sólo es el primer filme de terror estrenado a lo grande en muchos años. Es además el primero en que el enemigo a enfrentar no es un ser terrenal entregado al mal, sino que el mismísimo diablo el que se hacía presente en nuestro entorno, encarnado en Pazuzu, rey de los demonios según la mitología sumeria, acadia y asiria, y que se aprovecha de dos de los personajes del filme: un cura en plena crisis de consciencia (la actuación del hasta entonces desconocido Jason Miller es sobrecogedora), y una adolescente que, tras el divorcio de sus padres, tiene las defensas bajas, aunque no se le note a simple vista. En la secuencia inicial, el padre Merrin, sobriamente interpretado por Max Von Sydow, intuye la presencia de esta entidad y que el enfrentamiento será inevitable. Ello se cuenta en la novela pero se omite en la película, aunque uno ya intuye que ambos personajes ya se han encontrado antes, y su próximo enfrentamiento será el definitivo, aunque ninguno saldrá del todo limpio, aunque gane (Si bien, ya antes se había tratado el tema de la presencia de Satanás en el mundo, en El Bebé de Rosemary, en 1968, es en El Exorcista donde este aparece con nombre, apellido, presencia y hasta cuerpo).

Y si bien los efectos técnicos en aquellos días eran bastante limitados (salvo el maquillaje de Linda Blair, la gran mayoría de trucos eran más bien físicos, como sacudir muebles, lanzar cosas o empujar personas) eso fue lo que a la postre contribuyó a darle al filme su grandeza. Nos asusta lo que vemos, pero lo que más nos estremece de  El Exorcista es lo que no vemos. Nos choca ver a Linda Blair convertida en un monstruo, vomitando verde, girando la cabeza y masturbándose con una cruz, pero lo que de verdad estremece es lo que sabemos que está ahí, causando todos estos desaguisados, que recién está empezando y que no piensa irse así de fácil. Para que decir lo que se siente en el momento mismo del exorcismo, la tensión que genera en el ambiente se puede palpar.

La cantidad de espectadores que salieron de la sala en su momento shockeados, nerviosos, alterados o derechamente inconscientes, y de otros cuantos que tuvieron que hacer muchas tripas corazón para poder animarse a entrar a la sala, pero que se desanimaban apenas sonaban los primeros acordes de Tubular Bells, el tema de Mike Oldfield usado como tema principal de la película, es prueba fehaciente de que El Exorcista cumplió cabalmente su cometido.

¿No es eso lo que busca uno en un filme de terror?¿Quedar shockeado?¿Impactado? y eso es en lo que fallan la mayoría de las películas del género actualmente, que terminan más provocando vergüenza ajena disfrazada de risa que miedo. Bueno, si provocan un miedo: que bostas como estas se sigan haciendo. No sé a estas alturas si el público es menos exigente que se conforma con el cada vez más frustrante cine de terror hollywoodense o los productores se han puesto más predecibles, flojos o tontos. Hay excepciones, claro, pero estas se están volviendo un bien escaso.

Otro punto a su favor: como no suele suceder, el reestreno de la película, con escenas agregadas, a fines de 2000, fue de verdad un aporte. Cierto, estas escenas nuevas contribuyeron a la historia y a hacer más grande el legado de El Exorcista, legado que aún con tanto mito urbano tejido en torno a su rodaje y realizadores, y ciertos hechos que hicieron suponer que el mismísimo demonio andaba rondando por ahí, y tanta película del montón pretendiendo llegarle a los talones, se mantiene inviolable. Lo mismo podemos decir de sus muy buenas adaptaciones al dvd y blu-ray. Sigue y seguirá siendo la película más aterradora de todos los tiempos y ya. Suena majadero, pero no hay más vuelta que darle.

****1/2

WILLIAM PETER BLATTY’S THE EXORCIST

Director: William Friedkin

Intérpretes: Max Von Sydow; Linda Blair; Ellen Bursityn; Jason Miller; Lee J. Cobb

Terror

1973

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

inteligencia interestelar

Un temido criminal intergaláctico, Boris el Animal (Jemaine Clement) ha escapado de la prisión de máxima seguridad interplanetaria con base en la luna, y ha vuelto a la tierra con fines de venganza. Hace cuatro décadas, fue dejado manco y encarcelado por K (Tommy Lee Jones), uno de los mejores agentes de la oficina de Hombres de Negro, y Boris ha vuelto para cobrar venganza y concretar la invasión a la tierra por su raza, los bogloditas.

Al día siguiente de estos hechos, el agente J (Will Smith) descubre que nadie en la oficina recuerda a su compañero K, pero consigue que su nueva jefa, O (Emma Thompson) le informe que este fue asesinado al enfrentar a Boris en 1969, sin alcanzar a evitar la invasión boglodita. Desesperado por salvar a su amigo, J viaja al pasado para eliminar a Boris y evitar la invasión, pero es detenido por…K (Josh Brolin) a quien debe convencer que es a él a quien intenta salvar…

La serie de Hombres de Negro había quedado truncada luego de la floja segunda parte de 2002 y parecía que una vez más una buena idea (la genial primera película de 1997) se iba al carajo. Y como la secuela se aplazaba y aplazaba, uno ya podia ir olvidándose del tema.

Pero sucedió que desde 2010 se empezó a hablar de un nuevo episodio, que se estrenó finalmente en mayo de este año, lanzada tanto para pantalla tradicional como en 3D. Y vaya que le hizo bien a esta saga mantenerse en el refrigerador un tiempo.

Porque, ante cualquier otra virtud, Hombres de Negro 3 (MiB3) vaya sí que es un filme entretenido.

Entretención pura, al viejo estilo, como de matiné. Esa entretención que consiste simplemente en hacer que el tiempo pase volando, quedes enganchado a la pantalla con una narración que, por mucho que se trate de un cuento de ciencia ficción con personajes estrambóticos y situaciones insólitas, se entiende rápidamente y sin complejidades por cualquier espectador con más de un dedo de frente.

Al igual que los dos filmes anteriores, MiB3 es una inédita mezcla de comedia, aventura y ciencia ficción. Con bromas inteligentes que se echaron mucho de menos en la segunda película; con una aventura sin puntos bajos, y con una convincente historia de vida inteligente en otros planetas e invasiones alienígenas más viajes en el tiempo y alteraciones en la continuidad.

Smith y Jones mantienen sus bonos como dúo protagónico, mientras que un sorprendente Josh Brolin cumple un rol más que impresionante como un joven agente K, ya que su transformación en un Tommy Lee Jones sub 40 a ratos descoloca de lo lograda que resulta. Emma Thompson, cumplidora como siempre, aunque su aparición sea breve y Jemaine Clement hace lo propio con un papel que, por caricaturesco, grotesco y derechamente simplón que sea, funciona como villano.

Ha sido un buen año en general para el cine blockbuster, aunque eso a los pseudointelectuales de siempre les queme: claro, se han estrenado las reverendas porquerías de siempre entre medio, claro, pero las cintas que han funcionado, lo han hecho con creces. MiB3, quizás no sea mejor que la primera de la saga, pero le arregla mucho la hoja de vida a una historia que, con justicia, se lo merece.

***1/2

MiB3: MEN IN BLACK 3

Director: Barry Sonnenfeld

Intérpretes: Will Smith; Tommy Lee Jones; Josh Brolin; Emma Thompson; Jemaine Clement: Alice Eve; Bill Hader

Ciencia Ficción

2012

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

un cadáver enamorado

Era cosa de tiempo y algún día tenía que ocurrir…el cuento es que la crítica estadounidense está vuelta loca con el nuevo filme de Tim Burton, Frankenweenie. Autoremake de uno de sus primeros trabajos (un corto que realizó hace más de dos décadas), la historia realizada íntegramente en stop-motion reencanta a un Burton que hace años que mantenía una cinematografía lleba de altibajos, con la historia de un niño que, cual doctor Frankenstein, decide revivir a su recientemente fallecido perro, experimento que rápidamente se le va de las manos cuando el difunto can empiece a hacer de las suyas.

No es rara esta situación. Después de todo la última gran película del buen Tim antes de su época más opaca fue precisamente un filme de este estilo, Corpse Bride: El Cadáver de la Novia, con la que me topé haciendo zapping anoche. Y que a la espera del nuevo trabajo animado de Burton, no está de más revisitarla.}

Ambientada en el Londres victoriano (parece que esta época fue propicia para este tipo de historias…pregúntenle a Poe y a Lovecraft entre otros), dos familias de la ciudad, los Van Dort, pequeños burgueses que han hecho fortuna en la pesca, y los Everglot, una pareja aristocrática caída en desgracia, acuerdan el matrimonio de sus hijos Victor (voz de Johnny Depp) y Victoria (voz de Emily Watson). Y aunque pocos días antes de la boda los jóvenes no se conocen, resulta que se llevan mejor de lo que creían y se enamoran en poco tiempo.

Sin embargo, Victor queda muy nervioso tras un desastroso ensayo de bodas, y una noche, junto a un árbol, ensaya sus votos nupciales. Finalmente, cuando consigue recitarlos a la perfección, es atraído hacia el interior de un árbol, donde Emily (voz de Helena Bonham-Carter) una chica vestida de novia, lo reclama como su marido. Para su incredulidad, Victor descubre que Emily es un cadáver de una mujer que murió poco antes de su boda, y los insólitos personajes que la rodean…están muertos.

Suerte de relato romántico gótico, Corpse… bien podría pasar por cualquier otro cuento infantil o adolescente de amores imposibles y no correspondidos, de no ser por la lúgubre ambientación (se nota a leguas que sólo se le pudo ocurrir a alguien como Tim Burton) y por el hecho de que uno de sus protagonistas sea un cadáver. Pero si obviamos estos elementos tenemos un entretenido relato fantástico, con una historia de amores imposibles, por partida doble, con un mismo hombre deseado por dos mujeres que deberán luchar por él: Victoria, que lo ama pese a que sus padres lo encuentran poca cosa, aún cuando es su única chance de recuperar la gloria perdida, y Emily, que también lo ama aunque los separen dos estamentos extremadamente opuestos: la vida y la muerte. Rodeados de personajes divertidísimos y malos bien malos, nos sirve para concluir una cosa: los muertos también aman. Y lloran.

Y se divierten, porque, uno de los aspectos más llamativos del cuento es que en el inframundo, los muertos se divierten de lo lindo, en un entorno colorido, que marca un tremendo contrapunto con el reino de los vivos, donde todo es oscuridad, tristeza, frustración, ambición y dolor. ¿A qué puede atribuirse esta paradoja? Quizás a que los muertos ya han asumido su condición de tales, que ya no tienen nada que perder, que ya no tienen por qué seguir sufriendo y que en su mundo las ambiciones de nada les sirven, así que…a pasarlo bien no más. Mientras los vivos, están tan preocupados de sus logros personales, del status, de tantas cosas que alegrarse por el mero hecho de estar vivo es una cosa de sólo puede interesar a un loco. O a un imbécil.

Aunque difícilmente sea para toda la familia, lo cierto es que es un filme totalmente disfrutable y entendible por gente de distintas edades, y se nota que éste fue el último en muchos años que Burton estuvo al cien por ciento comprometido, lo que queda claro en el muy alto nivel exhibido en pantalla. Historia encantadora y tan divertida como bizarra, esperemos que Burton haya recuperado su capacidad para contar historias así de sorprendentes.

Si ésta es la obra de un director decadente, pues que esperan otros cuantos con mejor publicidad para decaer? Les haría bien.

***1/2

CORPSE BRIDE

Director: Tim Burton

Voces: Johnny Depp; Emily Watson; Helena Bonham-Carter; Tracey Ullman: Albert Finney;Christopher Lee.

Comedia/Fantasía

2005

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