un galo de 60 (y muchos más) años

«Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor»

Creado por Rene Goscinny en guiones y Albert Uderzo en dibujo, Astérix El Galo cumplió ayer seis décadas desde su debut en la revista francesa Pilote, y en pocos años se convirtió, junto a Tin Tin y Lucky Luke, en uno de los emblemas tanto de la industria francesa del cómic, como de la escuela europea del mismo, estilo que ha sobrevivido lo más bien por décadas al margen de la influencia estadounidense, siguiendo sus propias reglas y pautas.

La popularidad del personaje y su universo escaló rápidamente, y en 1961, ya aparecía el primer compilado de sus aventuras semanales, formato a través del cual Astérix fue traducido y conocido mundialmente. Para 1979, a la muerte de Goscinny, ya se habían publicado 24 álbumes, sumando un total de 38, contando los realizados por el actual equipo de autores a cargo de Astérix, Jean-Yves Ferry en guión y Didier Conrad en dibujos, quienes asumieron la continuación de este universo desde el retiro de Uderzo en 2013.

Ya en 1967, se estrenarían diversas películas animadas basadas en las aventuras de esta aldea gala, siendo la última de ellas estrenada hace pocos meses (Astérix y el Secreto de la Poción Mágica). También llegaría al formato live-action en cuatro ocasiones entre 1999 y 2012, con Christian Clavier, Clovis Cornillac y Edouard Baer en el rol principal, Gerard Depardieu en el de su fiel compañero Obelix, y con intérpretes como Roberto Benigni, Alain Delon, Catherine Denueve y Monica Belluci, entre otros, como personajes de apoyo.

Sobre la base de un argumento rico en aventuras, humor blanco, pero además de un gran rigor histórico, por lo que la historieta ha servido como material de estudio académico por  aporte al estudio de la historia de su país, al acercar este estudio al gran público de manera sencilla y divertida (un poco como lo que hacía Themo Lobos con Mampato..la referencia no es casualidad, pues esta revista alcanzó a publicar al Galo en Chile poco antes de su cancelación), Astérix es prueba de ese legado.

Y si bien la historia transcurre en la antigüedad, todos los equipos realizadores han sido lo bastante ingeniosos para introducir referencias a la situación mundial vigente a la época de publicar las historias correspondientes, ya sea en ciertos chistes y diálogos, referencias visuales, personajes inspirados en celebridades de turno, en fin.

Así es como Astérix llega a su sexagésimo aniversario, con un nuevo libro recién publicado: Astérix y la Hija de Vercingetórix, haciendo eco del empoderamiento femenino y del activismo feminista,  nos presenta a Adrenalina, hija del líder galo antes aludido, vencido por Julio César, una adolescente con personalidad y principios propios (¿Greta?¿Eres tú?), toda una novedad en una historia donde, a lo largo de gran parte de su evolución, la mujer fue un personaje secundario (revisen los álbumes más antiguos de Astérix y cuenten cuántas mujeres aparecen, al menos, como personaje de fondo. De personajes más relevantes, casi ni hablar: Karabella, Cleopatra, Falbala).

Felices 60 años, Asterix, y que sigas, durante muchos años más, poniendo en vergüenza a los romanos, disfrutando un buen jabalí asado junto a Obelix, Panoramix, Dogmatix, Abraracucix, Asuranceturix, Ordenalfabetix, Edadepiedrix, y todos tus amigos galos, y compartiendo tus geniales aventuras con nosotros.

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otra cosa!!

Hace cientos de años, en el sultanato de Agrabah, vive Aladdin (Mena Massoud), un joven huérfano que, sin más compañía que su mono Abu, comete pequeños robos para no morir de hambre, por lo que la mayor parte del día vive huyendo de mercaderes furiosos, guardias y usureros. Y en una de sus correrías, defiende a una joven acusada de robo, de quien se enamora de inmediato.

Aladdin ignora que la joven es la princesa Jasmin (Naomi Scott), hija del Sultán de Agrabah (Navid Negahban), aburrida de su vida de lujos, aislada del mundo, y soñando con ser valorada más allá de su jerarquía. Y mientras el Sultán procura casarla con líderes de otros reinos por razones políticas, éste ignora que su gran visir, Jafar (Marwan Kenzari) conspira para usurpar su trono.

Para lograr su cometido, Jafar busca una legendaria reliquia: la lámpara de un milenario genio, oculta en una caverna, y ante la imposibilidad de penetrar en ella, y tras conocer a Aladdin, lo engaña y convence para entrar y buscar la lámpara. Sin embargo, el muchacho es traicionado y abandonado en la caverna, aunque conserva la reliquia en su poder y, desesperado por salir de ahí, invoca al poderoso genio (Will Smith) alojado en el interior de la pieza…

Okey, Disney, aquí si podemos llegar a algún entendimiento. Si vas a insistir con estos remakes live-action de tus clásicos (que nadie, más que tus accionistas, pidió), al menos haz el esfuerzo de, respetando el material original, aportar algo nuevo a la historia que estás reconstruyendo y volviendo a contar.

Por eso, dentro de todo reconforta que en el mismo año que tuvimos un remake de regular a malo (Dumbo), y otro igual pasable pese a sus fallas (El Rey León), hubo un Aladdin que, si no es el mejor del combo –y uno de los mejores de toda esta rama del estudio del ratón-, es al menos con el que uno más se divirtió.

Porque si bien es cierto, sigue estando muy por debajo de su original animado, en términos cualitativos (Aladdin, de 1993, es junto a La Sirenita, La Bella y la Bestia y El Rey León, parte de la gran etapa que atravesó Disney durante la primera mitad de los ’90) hay que valorar que su director, el correcto Guy Ritchie, evita caer en los extremos de las otras películas de la especialidad este año. No es una copia al pie de la letra de su original (a ti te hablo, Rey León), pero tampoco introduce rellenos que no aportan nada más que minutos de duración para convertirla al formato largometraje (a ti te hablo, Dumbo).

El mérito de Aladdin es que cuenta una historia conocida, introduciendo elementos nuevos que le dan una personalidad propia, tanto al filme, como a varios de sus personajes. Aladdin sigue siendo ese ladronzuelo simpático y de buen corazón, capaz de dejar de comer aunque esté partiéndose de hambre por ayudar a otros, mientras que  Jafar sigue siendo ese villano maquiavélico, dispuesto a todo con tal de acceder en el poder. Y en ese sentido, sus intérpretes cumplen.

Lo mismo podemos decir del Genio, encarnado por Will Smith, que si bien toma mucho de su similar animado (doblado originalmente e inspirado en el desaparecido Robin Williams, que hizo de este ser uno de los personajes más queridos de Disney), aporta mucho de su talento para la comedia, para presentarnos a un Genio capaz de defenderse por sí mismo.

Donde vemos un desarrollo mejor es en el personaje de Jasmin, que crece bastante a partir de una princesa aburrida de vivir en palacio, a una mujer empoderada, consciente de lo que vale por sí misma, de sus virtudes y capacidades, de lo que pasa en el resto del mundo fuera de su castillo, mientras que el Sultán, si bien sigue expuesto a la influencia de su maléfico segundo de abordo, en esta versión resulta un líder político capaz, no sólo un viejito bueno, pero no muy listo, sentado en un trono.

Puede que no sean grandes cambios, pero ayudan a perfilar una historia capaz de defenderse sin depender en exceso del material original. Porque de estos remakes, por mucho que obedezcan sobre todo a la necesidad de vender entradas, no es mucho más allá de eso lo que se espera. Y por eso es que Aladdin, con poco, sube harto los bonos.

***1/3

ALADDIN

Director: Guy Ritchie

Intérpretes: Mena Massoud; Naomi Scott; Will Smith; Marwan Kenzari; Navid Negahban; Nasim Pedrad.

Fantasía

2019

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buscando hacer catarsis

Ha sido una semana dolorosa para un país entero. Y es que es natural que esta olla a presión en que Chile se convirtió durante las últimas tres décadas, en algún minuto tenía que explotar. Y así pasó: la gente hizo sentir su molestia, ante un sistema que sólo ha perjudicado a la gran mayoría de la población –molestia que comprendo y comparto- a una clase política que nunca supo –o no quiso saber- como resolver las tremendas desigualdades sociales, ni cómo reaccionar a las crisis, en más de un momento agravando el incendio en vez de apagarlo.

La solución para estos problemas requerirá tiempo, sabiduría, tolerancia, pero sobre todo respeto y unidad entre los distintos sectores del país, así como referentes e interlocutores que si puedan estimarse como representativos de los distintos estamentos de la comunidad. Sin embargo, las últimas horas, y desde el mismo pueblo, han surgido señales de que las cosas pueden arreglarse.

No hay que bajar los brazos..ni dejar de luchar..pero sí ha llegado el momento de empezar a mirar con la frente en alto, de recuperar la fe en nuestro pueblo.

Eso pensaba mientras repasaba Pequeña Miss Sunshine, aquella gran comedia de 2006 con la que los directores Jonathan Dayton y Valerie Farris dieron el salto del videoclip al largometraje: qué mejor para levantar el ánimo que una cinta sobre gente que tocó fondo, ya no tiene nada que perder y, por lo mismo, sólo le queda empezar a tirar para arriba.

Es lo que sucede con los Hoover, una familia de Albuquerque donde la expresión “disfuncional” queda corta:

-Richard (Greg Kinnear), el padre, intenta vender un ´método de motivación y desarrollo personal;

-Sheryl (Toni Colette), la madre, lucha por mantener a su familia en orden;

-Frank (Steve Carell), el tío, hermano de Sheryl, un autodestructivo profesor de literatura, ha salido recién de una clínica psiquiátrica, en la que estuvo tras intentar suicidarse;

-Dwyane (Paul Dano), el hijo mayor, además de despreciar a su familia, ha hecho un voto de silencio y disciplina extrema hasta ser admitido en la escuela de pilotos;

-Edwin (Alan Arkin, ganador del Oscar como Mejor Actor Secundario por este filme), padre de Richard, además de tener una cortante relación con su hijo, fue expulsado del asilo por traficar heroína;

-Y Olive (Abigail Breslin, nominada al Oscar como Mejor Actriz Secundaria), la hija pequeña, está entusiasmada por competir en un popular concurso de belleza para niñas.

Ese mismo fin de semana, la familia es avisada que Olive ha quedado seleccionada como finalista para el concurso Pequeña Señorita Sunshine, con sede en California. Y aunque son muchos los inconvenientes (poco tiempo, poco dinero, un ambiente altamente tenso, y la necesidad de llevar a Frank para vigilar que no cometa otra barbaridad), la familia completa sube a la destartalada Combi y se embarca rumbo al concurso.

Y aunque el viaje resulta ser más accidentado de lo que esperaban, este fin de semana se convertirá en la oportunidad perfecta para que la familia se enfrente a sí misma, a sus propios fantasmas, vacíos, y a su destino.

El trabajo de Dayton y Farris, sobre el guión original de Michael Arndt, ganador de un Oscar, es bastante inteligente para plantear una situación bien oscura: familia marcada tanto por diversos desajustes entre sus integrantes, como por una prolongada mala racha.

Ahora bien, ¿la participación de la pequeña Olive en este concurso aparece como la última esperanza de esta familia de empezar a resurgir?

Da para pensarlo, estos concursos de belleza para niñas son populares en EEUU y la gran mayoría de sus concursantes son niñas que deberían estar en el jardín, presionadas por padres buenos para nada buscando ganancias fáciles. El caso de los Hoover no lo veo de esa forma, sino como la posibilidad de que alguien del grupo familiar pueda concretar sus metas, por mínimas que parezcan. Y sentirse un poco menos miserables.

Sin proponérselo, el viaje termina siendo una verdadera terapia de grupo, en que todos y cada uno de los integrantes de la familia enfrentará eso que los mantiene a la deriva. Se pondrán en contra unos con otros, se atacarán, con dureza, pero también buscarán sus puntos de encuentro, y lograrán la catarsis individual y colectiva que vienen necesitando hace rato para hacer las paces consigo mismos, y reenfocar sus existencias.

Quizás eso mismo nos ha pasado estos días como país. Colapsamos, no dimos más, gritamos. Nos sacamos todo lo que llevamos adentro. Y aunque las cosas no se van a resolver de aquí a mañana, al menos empezamos a buscar lo que nos une, construir un nuevo país y empezar una nueva vida.

Y así como la salvación de los Hoover dependía de ellos mismos, la salvación de nuestro país depende de nosotros como ciudadanos. Ojalá que la podamos encontrar también.

***1/2

LITTLE MISS SHUNSHINE

Director: Jonathan Dayton & Valerie Farris

Intérpretes: Abigail Breslin; Alan Arkin; Toni Colette; Greg Kinnear; Paul Dano; Steve Carell

Comedia

2006

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el rey del calco

Hay un nuevo Rey en la selva.

Simba, hijo del león rey Mufasa, ha nacido, y ha sido presentado ante sus súbditos quienes de inmediato rinden honores al heredero del monarca.

Sin embargo, Scar, hermano del soberano, sucesor al trono hasta el nacimiento del cachorro, ve frustradas sus intenciones por hacerse del reino. Por el momento, ya que conforme el pequeño Simba va creciendo y aprendiendo lo necesario para ser un buen gobernante, más crece la ambición e ira de su tío…

Me apliqué finalmente con la versión “live-action” de otro clásico de Disney, El Rey León, el segundo estreno de estas características tras Aladdin, y siendo bien honestos, lo hice con las expectativas en el subsuelo, antecedido por una crítica que, si bien no podría considerar negativa, tampoco fue muy positiva que digamos.

Tendencia que entiendo hasta cierto punto. Teniendo claro que esta línea de remakes de clásicos Disney no obedece sino a la necesidad de generar mayores ingresos, no hay que cabecearse mucho con estas películas, lo que puede dar lugar a sorpresas mayúsculas Así pasó con El Libro de la Selva, por lejos el mejor filme, o al menos el más entretenido, de esta camada. Con el resto, vale más esperar que al menos el traspaso de formato sea medianamente digno.

Y sabiendo que El Rey León, la película original animada de 1994, es por lejos una de las obras cumbres no sólo de su estudio, sino que de todo el cine animado, a nivel global e histórico, había que tener expectativas razonables en torno al filme. La dirección de Jon Favreau, mismo de El Libro…, daba cierta tranquilidad. Aunque, del dicho al hecho…

El hecho es que no estamos ante una mala película, porque no lo es. El problema es que siendo una buena película, correcta y bastante digna, siendo más estrictos, tampoco llega muy alto, en relación a la vara que se ha fijado a sí misma.

No vamos a negar el impresionante marco visual de la cinta, ya que en este punto quizás no alcance la perfección, pero anda bastante cerca: los muchos animales que salen en la cinta nos resultan realistas, convincentes y hasta agradables de ver. De eso, nada que objetar.

Las cosas que funcionan en esta película, funcionan bien. Mejora mucho a algunos personajes (Sarabi, Zazu, los eleva de meros acompañantes de la película original, a roles mucho más influyentes) y la dupla de Timon y Pumba mantuvo su simpatía original, sin alteraciones.

El problema viene por otro lado. Si bien uno espera de un remake que sea lo más leal y respetuoso de su material original, tenga algún mérito que permita a la cinta destacar con luces propias. Es decir, que sea capaz de contar un cuento nuevo, respetando el espíritu del relato primitivo. Y aquí es donde vienen las bajadas de bonos.

Porque en esto, El Rey León modelo 2019 cae en los dos extremos: el más notorio, que cruza casi toda la película, es la sensación de que se copió casi al pie de la letra la película de 1994. Una cosa es ser respetuoso del material original, pero esto es exagerar. El problema es que lo “nuevo” que aporta, lo poco nuevo que aporta, en su mayoría son rellenos hechos o para demostrar el tipo de imágenes que pueden producir gracias al CGI, o para alargar la cinta al estándar de las dos horas.

Es cierto, se trataba de una tarea difícil (hablamos de rehacer una obra fundamental de la animación donde nada sobra, y todo sale bien), sabíamos que no podíamos esperar la misma grandeza. Pero nos hubiera gustado algo más que una copia, y un poco más de originalidad.

**3/4

THE LION KING

Director: Jon Favreau

Voces: Donald Glover; Beyonce; Chiwetel Ejiofor; James Earl Jones; Alfre Woodward; John Oliver; Seth Rogen; Billy Eichner

Animación

2019

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hacerle caso al Jefe

Corre el año 1987, incluso en el pequeño pueblo de Luton, Inglaterra. Y para el estudiante Javed Khan (Viveik Kalra), hijo de una familia de inmigrantes pakistaníes, no puede ser más difícil.

Viviendo al alero de su conservador padre, Malik (Kulvinder Ghir), sufriendo toda clase de acosos derivados de su procedencia –desde bullying hasta amenazas de ser golpeado por una creciente oleada de neonazis-, y enfrentando frecuentes estrecheces económicas, el único consuelo para Javed es la escritura, por lo que entra en un taller literario impartido en su escuela, a fin de mejorar sus habilidades, lo que no mejora para nada su estado de ánimo, ni la pesimista visión de la existencia que debe llevar.

Ello cambia el día que Roops (Aaron Phagura), compañero de colegio de la misma procedencia, advirtiendo el ánimo de Javed, le presta unos cassettes de Bruce Springsteen, a quien aconseja escuchar con atención. El impacto de las canciones del estadounidense es tal, al punto Javed se siente total y absolutamente identificado con ellas, que su actitud frente a la vida cambia radicalmente, a medida que se introduce más y más en la discografía del músico procedente de New Jersey…

Ha seguido una buena tendencia el cine musical el último año. Lo que las buenas recepciones que lograban Nace Una Estrella y Bohemian Rhapsody hace un año atrás, y aunque la taquilla no siempre acompañe, se ratificó este 2019 con películas como Rocketman o Yesterday, películas que cual más, cual menos, tuvieron una muy buena acogida a nivel cualitativo. Y aunque si bien no se estrenó finalmente en salas, pese a que se anunció, Blinded By The Light sigue el mismo camino.

Basada en la novela autobiográfica del periodista Sarfraz Manzoor “Greetings from Bury Park – Race. Religion, Rock ‘N’ Roll”, escrita a partir de sus vivencias como fan de Bruce Springsteen, y dirigida por Gurinder Chadha, responsable de otra gran comedia inglesa acerca de choques culturales y sentirse como pollo en corral ajeno que fue Bend It Like Beckham, es una real lástima que haya pasado tan piola por las pantallas locales (estuvo un par de semanas, y no en muchas salas, a finales de agosto pasado) porque estamos ante una película que no puede no gustar.

Porque, a través del personaje de Javed, el autor de esta novela pretende rendir un sentido homenaje y tributo al rockero procedente de New Jersey, a quien descubrió a mediados de los ’80, cuya discografía caló hondo en él, al sentir que había alguien en el mundo que entendía las circunstancias por las que le tocó vivir. Javed/Manzoor encuentran en Springsteen un alma gemela, un par, un hermano putativo, ese alguien cuyas lecciones –en este caso, canciones- le abrieron una nueva perspectiva en su vida, al darse cuenta que no estaba tan sólo en el mundo, y que podía salir de su pequeña pecera y convertirse en algo más grande de lo que alguna vez soñó.

Cada vez que se habla de Bruce Springsteen, se celebra la honestidad brutal que abunda en sus creaciones. Al Jefe nunca le ha temblado la voz para cantar acerca de su dura infancia y juventud, tanto en el plano familiar como social. Esa ha sido la clave de la devoción que despierta entre sus fans, al sentir como cercanas sus vivencias, identificables con las propias. Y Blinded By The Light no reniega de ello. Por el contrario, lo celebra como el leit-motiv del relato.

A través de la música, y las letras de Springsteen, Javed define el norte de su vida, a donde en verdad quiere llegar, descubriéndose a sí mismo y a sus potencialidades en el proceso, pero también aprendiendo a valorar a quienes siempre han estado, y estarán junto a él.

Con una buena construcción que permite aprender un poco más cómo era la Inglaterra de la era Tatcher (con crisis económica y graves conflictos sociales aunque para el resto del mundo se vendía como un paraíso), y sazonada con una muy buena banda sonora abundante en grandes hits de los ’80 (por un buen rato no dejé de pensar en Sing Street, otra gran comedia británica sobre la música como motor para ir quemando etapas y avanzar en la vida), esta es una película de aquellas que al ánimo hace muy bien ver.

No, no es necesario ser fan de Bruce Springsteen para disfrutarla, pero si después de verla usted va corriendo a la disquería más cercana, o a Spotify o a Apple Music, o incluso a Youtube a buscar la música del Jefe, bueno, entonces ha dado un gran paso en su vida.

***1/2

BLINDED BY THE LIGHT

Director: Gurinder Chadha

Intérpretes:Viveik Kalra; Kulvinder Ghir; Meera Ganatra; Dean-Charles Chapman; Nell Williams; Aaron Phagura; Hayley Atwell

Comedia/Musical

2019

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la nueva gata

Se habló de Aubrey Plaza. Se habló de Ana De Armas. Se habló de Vanessa Kirby. Incluso, iba punteando en las apuestas..hasta que se filtró que se buscaba una actriz afroamericana para encarnar a Catwoman en The Batman, el reinicio de la serie del Hombre Murciélago, dirigida por Matt Reeves y con Robert Pattinson en el rol principal.

Y ayer la duda quedó disipada: Zoe Kravitz fue anunciada para el rol de Selina Kyle, la Mujer Gato, Gatúbela o Catwoman, en este reinicio.

Aunque cualquier periodista de medio local lo primero que destacaría sería que la elegida es hija del músico Lenny Kravitz y de la actriz Lisa Bonet, Zoe es mucho más que eso. Poseedora de una carrera en cine y televisión que arrancó en 2007, la hemos podido ver en filmes como X Men: First Class, Mad Max Fury Road, Animales Fantásticos (los dos filmes que van hasta ahora), en la fallida saga Divergente, y en la comedia Rough Night, junto a Scarlett Johansson.

También ha participado en series como Big Little Lies, así como en la versión televisiva de Alta Fidelidad, pronta a estrenarse (curiosamente, su madre tuvo un pequeño pero importante papel en la película original) y prestado su voz para películas como The Lego Batman Movie (dando voz a Catwoman…¿fue un aviso que no supimos interpretar?) y Spiderman: Into The SpiderVerse.

Kravitz se suma así a la lista de actrices que han encarnado a la ladrona más pro de Gotham City, iniciada con la recordada Julie Newmar, en la serie de 1966, rol que compartió con Lee Meriwether (en la película respectiva) y Ertha Kitt (que la reemplazó en la última etapa de la serie), y que incluye a Michelle Pfeiffer (la inolvidable Catwoman de Batman Returns), Halle Berry (sin ofender, pero tratemos de olvidarla), Anne Hathaway, Adrienne Barbeau (su voz en The Animated Series), Gina Gershon (voz en The Batman) y más recientemente Carmen Bicondova (Gotham).

Se convierte además en la tercera actriz afroamericana en encarnar al personaje, tras Kitt y Berry, y se suma como la segunda confirmación de elenco para esta película, ante los rumores que nombran a Jonah Hill para encarnar al Acertijo –que suena desde hace rato como el villano principal de esta película- y de Jeffrey Wright para el rol de James W. Gordon (y no olvidar que en algún minuto se citó a Pierce Brosnan para el personaje de Alfred Pennyworth).

Por lo mismo, sigamos atentos y mantengámonos informados.

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el pueblo de la muerte

Extrañas cosas han pasado los últimos días en el pequeño pueblo de Centerville: muchos animales han desaparecido; los días registran cada vez menos horas de luz natural, y en algún momento del día, todos los aparatos eléctricos, como relojes, teléfonos celulares, radios o televisores, sufren algún tipo de interferencia.

Esta situación tiene intrigados a los habitantes del lugar, mayoritariamente granjeros y pequeños comerciantes y que casi todos se conocen entre sí, y sobre todo al comisario del pueblo, Cliff Robertson (Bill Murray), junto a su segundo al mando Ronnie Peterson (Adam Driver).

Y aunque estos incidentes dicen relación con un insólito cambio del eje de los polos, éstos se han agravado luego de la llegada de Zelda Winston (Tilda Swinton) la nueva administradora de la funeraria local. Sin embargo, la aparición de los cuerpos de las trabajadoras del café local, violentamente atacados, escapará de cualquier explicación lógica y racional…

Curiosas, por decir lo menos, son aquellas ocasiones en que realizadores totalmente ajenos al mainstream incursionan en géneros o temáticas más pop. Y es que no necesariamente el hecho de ser realizadores destacados dentro de sus respectivos campos, es garantía de que repliquen esos logros a niveles más masivos. A veces funciona, algunas muy bien, pero muchas otras no. Pensemos, por ejemplo, en la incursión de Ang Lee, un muy buen director, en los superhéroes, con su versión de Hulk (2003), que aún nadie consigue entender del todo, y que  quedó borrada del cánon apenas surgió el MCU.

Misma motivación es la que me llevó a ver Los Muertos No Mueren, la última película del estadounidense Jim Jarmusch, un director tremendamente reconocido a niveles alternativos, indies y de culto (siendo considerado uno de los precursores de la escena independiente norteamericana), incursionando en el género del apocalipsis zombie, género que, más allá de los presupuestos y calidades, tiene un gran público objetivo y suele captar muchos espectadores fuera de éste círculo.

Apoyado en un elenco de conocidos habituales en su filmografía (Murray, Swinton, Driver, Chloe Sevigny, Steve Buscemi, Iggy Pop, Tom Waits), en fin, Jarmusch sale bien parado del transplante desde la periferia de la industria cinematográfica hasta un poco más al centro. Aplicando los principios generales del género zombie, más una pequeña dosis de ironía y acidez en relación a la sociedad actual, especialmente la estadounidense, arma una película que, sin llegar a resultados impresionantes, cumple con lo que se le pide: una comedia de zombies bastante decente.

Repito, no es la gran cosa, dudo que alguien se acuerde de esta película a fin de año, pero tampoco creo que es para despedazarla tanto como muchos críticos que encuentran esta película como lo peor, un retroceso para la carrera de Jarmusch. Cierto, reitero, esta película no es precisamente material de recuento de fin de año, pero creo que esas críticas negativas resultan excesivas, al tomar tan en serio una película que, desde los primeros minutos se percibe como una humorada.

Por detalles que no voy a revelar aquí (hay gente que exagera con la fobia al spoiler), queda clara la vocación de broma entre amigos (ya imagino a Jarmusch pensando en la reacción del público en el último festival de Cannes, donde fue estrenada, al ver este último trabajo). Una vez que esto se entiende, y asumiendo que no llega a resultados gigantescos, disfrutar y apreciar este trabajo, en su justa medida.

(Que, en honor a la verdad, está harto más entretenida que otra serie de muertos que caminan que, porfiadamente, aún están estirándola artificialmente).

Llego a pensar que toda esta mala onda por parte de cinéfilos y críticos más engrupidos no obedece sino al darse cuenta que Jarmusch está haciendo esta película buscando a un público distinto de aquel que acude a festivales y muestras, que consideran a ciertos autores y títulos como de ellos y nadie más. Suena infantil, vale, pero no me extrañaría.

***

THE DEAD DON’T DIE

Director: Jim Jarmusch

Intérpretes: Bill Murray; Adam Driver; Tilda Swinton; Chloe Sevigny; Steve Buscemi; Iggy Pop; Tom Waits; Danny Glover; Caleb Landry Jones, Selena Gomez; Carol Kane; Rosie Pérez

Comedia/Zombies

2019

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