mejor no preguntar sobre ciertas cosas

En el año 2089, un grupo de especialistas ha sido convocado por la Corporación Weyland, una poderosa empresa de desarrollo científico, para viajar hacia los confines del universo, en busca de una respuesta científica sobre la creación del hombre. Este equipo, comandado por Meredith Vickers (Charlize Theron), CEO de Weyland, se encuentra en la nave Prometheus, cuenta entre sus filas a los arqueólogos Charlie Holloway(Logan Marshall-Green) y Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) quienes a lo largo de los años y por todo el orbe han encontrado jeroglificos que dan cuenta de una cultura superior a la humana, que pasó por el planeta en sus primeros años de existencia.

A muchos años luz de distancia, y tras pasar bajo hibernación, el grupo, junto al androide David (Michael Fassbender) llega a la distante luna LV-223, donde sondas enviadas por el Prometheus han detectado señales parecidas a las encontradas por Shaw y Holloway. Ignorantes de lo que en dicha superficie les espera, Holloway, Shaw y David inician su exploración en aquella lejana y desconocida realidad…

Decía un par de columnas atrás sobre lo irregular que me parecía la carrera de Ridley Scott, aunque nivelando hacia arriba. La rúbrica de Scott se nota en filmes pasables como Hannibal, Thelma & Louise y bodrios del nivel de Lluvia Negra, Red de Mentiras, Cruzada, Gangster Americano, G.I.Jane, 1492, Robin Hood…pero al mismo tiempo se despacha tremendos títulos como Alien El Octavo Pasajero, Blade Runner, Gladiador, La Caída del Halcón Negro, y un par de filmes que nadie creería que son suyos como Los Tramposos y Un Buen Año.

Tristemente, sus últimos trabajos no eran de los mejores. Aún me hago el ánimo para retomar Cruzada; Gangster Americano quiso ser una suerte de El Padrino o Caracortada con afroamericanos que no funcionó, lo mismo Red de Mentiras, un fallido filme de espionaje, y que decir de Robin Hood, a la larga un remake de Gladiador, con mallas, arcos y flechas.

Así, el panorama no era exactamente alentador para Prometeo, su más reciente trabajo, el cual, digámoslo derechamente, limpia de un plumazo los pecados de estos tres últimos filmes y nos devuelve al Scott que nos gusta: el realizador que sin mucha rimbombancia se despacha unas cuantas obras cercanas a la maestría. Porque, honestamente, Prometeo es simplemente uno de los grandes filmes del 2012.

En proceso de preproducción desde principios de 2000 y con James Cameron en mente para su dirección, Prometeo fue concebida como una suerte de precuela de Alien. Sin embargo, el proyecto fue sufriendo diversos cambios con el tiempo (partiendo por la salida de Cameron para dirigir Avatar, otra película con la cual tiene semejanzas pero más que nada diferencias abismales), y rodada durante el primer semestre de 2011, dejando en segundo plano su relación con Alien (que existe pero es lo que menos importa finalmente en esta historia), para demostrarnos que a veces es mejor no hablar, ni saber, de ciertas cosas.

A diferencia de otros filmes del género, esta vez no partimos de la base de que la tierra se muestra inhabitable o el hombre convertido en autómata. Si, se lee raro pensando que Scott es el hombre tras pesadillas futuristas como Blade Runner o Alien, donde vale más vivir en una cápsula a millones de kilómetros de aqui, que en Tierra. Es más, el planeta no ha cambiado mucho de aqui a cien años, y la tripulación del Prometeo busca no un nuevo lugar donde vivir, sino que explicarse de donde venimos y con qué objeto nos crearon como especie. Y es esa urgencia por confrontar al creador lo que, tal como le pasó al Prometeo de la mitología, lo que manda al cuerno la expedición.

La película avanza un poco lenta y sin muchos sobresaltos durante su primera media hora, para avanzar y agarrar vuelo durante la hora y media siguiente ¿Es peligroso que parta a tan escasa velocidad para después apurar el trámite? Si, es peligroso, pero por un lado, es necesario para que el espectador comprenda bien de que se trata la historia y, por otro, la mano de Scott para narrar este tipo de historias, sobre todo si pensamos que Prometeo es un filme que forma parte de un género que ayudó a consolidar. Y sin menospreciar el muy buen guión de John Spaiths y Damon Lindelof, experto en someter a grupos humanos a situaciones extremas (fue uno de los guionistas principales de Lost) y las muy buenas actuaciones de Charlize Theron, Noomi Rapace (que bien encontrar una actriz que se acomode a los roles de acción sin perder un pelo de femineidad) y Michael Fassbender en el rol de David, el enigmático androide del que poco a poco iremos entendiendo que monos pinta en este escenario.

Ahora bien, a título enteramente subjetivo (y me voy a ganar un troleo masivo por ésto, lo sé) me costó entender porque tanta gente rayó con Prometeo. Si, es una gran película, pero no me pareció como para hiperventilar tanto. No sé si soy más tonto yo por haberme prendido más con Avengers o The Dark Knight Rises y no con Prometeo o hubo algo de esta última que no capté bien. Puede ser. Pero como digo, son cosas totalmente subjetivas que no alcanzan a cambiar un hecho fundamental.

Que Prometeo está por derecho propio en el top 10 anual.

Si me apuran un poco en el top 5.

Incluso en el top 3, a la espera de lo que suceda con The Hobbit.

Cierto, no me mató, pero eso no invalida lo medular de este asunto: que Ridley Scott sigue siendo un director más que capaz para facturar filmes sobradamente buenos. Que se agradece que de cuando en cuando aparezcan filmes como Prometeo para salvar la imagen tan maltratada de la ciencia ficción, y para demostrar que en Hollywood aún hay gente inteligente detrás de cámaras, más interesada en contar buenas historias que en contar espectadores, a los que, por demás, mira como seres pensantes y no como meras estadísticas. Así da gusto, y se agradece.

****

PROMETHEUS

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Noomi Rapace, Charlize Theron, Logan Marshall-Green, Guy Pearce, Idris Belba

Ciencia ficción

2012

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

la mansión siniestra (o por qué sigo creyendo en Tim Burton)

En 1752, la familia Collins se trasladó desde el puerto de Liverpool, Inglaterra, a Estados Unidos, en busca de mejor fortuna. Rápidamente, luego de llegar al nuevo mundo, fundan una próspera industria de productos del mar, y como consecuencia de ello la ciudad puerto de Collinsport.

Pero esta fortuna duraría poco: cuando el hijo único de la familia, Barnabas (Johnny Depp) rechazó a la hija de su criada, Angelique (Eva Green) obsesionada con él desde la primera vez que se vieron de niños.

Convertida a la brujería, Angelique maldijo a los Collins, provocando la muerte de los padres de Barnabas, el suicidio de Jossette, su prometida y la conversión de Barnabas en vampiro, encerrándolo en un ataúd y enterrándolo lejos de Collinsport.

En 1972, unos obreros accidentalmente desentierran a Barnabas Collins. Convertido en un ser sediento de sangre y venganza, descubre la decadencia de su familia, ahora encabezada por su tataranieta Elizabeth (Michelle Pfeiffer), de su empresa y de como Angelique ahora es la principal empresaria de Collinsport. Para Barrabas, ya ha sido demasiado tiempo sin hacer nada, y es tiempo de volver a las andadas.

Se ha vuelto un deporte popular en los círculos cinéfilos el despedazar a Tim Burton cada vez que se puede.

Vale. Últimamente ha adquirido la discutible costumbre de hacer películas buenas, pasables, cuando uno espera de él esas genialidades que sabemos (y él mismo lo sabe) es capaz de hacer. Por otro lado, no se hace mucho favor a su propia carrera limitarse a reciclar obras de otros. Pero ¿es motivo suficiente y válido para hacer pebre cada nuevo proyecto de Burton incluso antes de siquiera empezarse a filmar? En mi modesta opinión, no lo es. Menos cuando existen realizadores peores mejor auspiciados.

La última incursión de Burton a la fecha obedece a la segunda tendencia, el reciclaje. Sombras Tenebrosas se basa en la serie homónima de terror y vampiros que hizo furor en los ’70s y de la cual Burton era fan.

Serie a la que rinde un homenaje con esta adaptación, homenaje realmente respetuoso. Si bien Burton aborda la historia principalmente como una coemdia, es bastante fiel a lo medular de la historia. Bien pudo haber omitido muchas cosas y trasladar la acción al presente, pero opta por mantener el 1972 original. Y si bien Burton hace de Barnabas Collins un personaje de ribetes heroicos que no tenía el original. su maldad y sed de sangre se mantienen intactas.

Como siempre, el tener a Johnny Depp y a Helena Bonham-Carter dentro del casting dio pie para que los tarados de siempre acusaran tráfico de influencias. Y aún si lo fuere, ellos dos cumplen con lo que Burton pide y espera de ellos, como siempre. Depp se muestra muy cómodo en este personaje que tambalea entre el heroismo y la maldad, mientras que Bonham-Carter hace de su Doctora Hoffman una performance convincente.

El resto del casting genera impresiones generalmente positivas. Michelle Pfeiffer, ya pasados los cincuenta años de edad, sigue demostrando una presencia que ya se quisieran muchas veinteañeras de canal de tv para adolescentes. Y dentro de lo mismo, Chloe Moretz sigue demostrando porque en el universo de los actores sub18 es quien más está dando que hablar, y aunque nunca me convenció Eva Green como chica Bond, como la villana de turno sí que lo logra, pues nos deja claro que Barnabas Collins es malo, pero ella puede ser peor.

Burton quiere y disfruta mucho filmar a sus actrices, por eso da la sensacuión que Bella Heathcote pudo haber tenido un desmpeño menos plano para su personaje de Vicky/Jossette, interés romantico de Collins y uno de los elementos cruciales del filme. La misma sensación queda cuando se ve el desempeño, no bajo pero si insuficiente de Johnny Lee Miller y Jackie Earle Haley. De todo el elenco masculino del filme, aparte del gran Christopher Lee en un pequeño papel, es Gullver McGrath, encarnando al pequeño David Collins quien logra su mejor desempeño, o al menos a la altura de lo que su personaje supone para la historia.

Remake o reciclaje o lo que fuera ¿es Sombras Tenebrosas una buena película? Sí que lo es. ¿Está a la altura de lo mejor de Tim Burton, es decir Ed Wood, Manos de Tijera, Gran Pez o Batman? No. Mantiene la tendencia de hacer simplemente películas buenas. Pero ciertamente es un gran paso adelante y hacia arriba, por sobre las apenas cumplidoras Sweeney Todd o Alicia. Con Sombras Tenebrosas de hecho, enganché y me divertí más con la familia Collins que con los otros filmes. ¿Da para recuperar la fe en el cine de Burton? No, porque no hay nada que recuperar. La fe siempre ha estado ahi, del lado del espectador al menos. Es Burton el que debe de una vez por todas recuperar la fe en si mismo.

(Y por los avances que he visto de Frankenweenie, parece que lo está haciendo).

***1/2

DARK SHADOWS

Director: Tim Burton

Intérpretes: Johnny Depp; Michelle Pfeiffer; Eva Green; Helena Bonham-Carter; Johnny Lee Miller; Jackie Earle Haley; Chloe Grace Moretz; Gullver McGrath; Christopher Lee; Alice Cooper

Vampiros/Comedia

2012

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata.

el general (y el género) que volvieron de la muerte

Mi nombre es Máximo Décimo Meridio

General de las Legiones Romanas…Fiel al emperador Marco Aurelio

Esposo de una Mujer Asesinada

Padre de un Hijo Asesinado

Que cobrará venganza…en esta vida…o en la otra

Para el año 2000, el género del Peplum, ese viejo género que hizo nata en la época de oro de Hollywood y las superproduccione (también conocido como películas de romanos, de egipcios o simplemente películas bíblicas) no era más que un recuerdo de épocas mejores y, a lo más, era un género recurrente en telefilmes de mayor o menor jerarquía.

Por eso, no dejó de ser una sorpresa el estreno de Gladiador, ese mismo año, que de la mano de Ridley Scott, director irregular pero por lo general nivelando hacia arriba.

Inspirada en los hechos que dieron pie a la caída del Imperio Romano, la cinta narra el ficticio enfrentamiento entre Máximo (Russell Crowe) antes un exitoso general, caído en desgracia tras una conspiración y forzado a servir como gladiador, y Cómodo(Joaquim Phoenix, brillante en su primer rol protagónico), el emperador conspirador, cuyo reinado fue, precisamente, el incio del fin del mayor Imperio del mundo antiguo, que ya llevaba sus años haciendo aguas.

Y si bien la incipiente tecnología digital hizo posible que con cien extras se lograra lo que antes se hacía con diez mil, lo cierto es que Gladiador es un filme muy respetuoso de los códigos de su género, partiendo, como se ve, por su argumento: héroe caído en desgracia frente a un villano sediento de poder, y dispuesto a todo por lograrlo.

Muchos creyeron que aplicar las récnicas cinematográficas actuales a un género tan arraigado no sólo a la cultura popular, sino también a procedimientos que marcaron época (en corto, filmar con efectos digitales lo que antes se hacía manualmente en escenarios de carton, papel maché y madera) sería matar de raíz a la especialidad. Nunca lo sabremos, pues el revival del peplum que se vislumbraba con Gladiador nunca se dio, y si bien hubo otros filmes del género posteriormente, por cantidad y calidad no alcanzó para hablar de renacimiento (Troya, 300, Furia de Titanes…poco para más de una década que ha pasado desde que se estrenase Gladiador).

Aun como punta de lanza de un revival que no llegó, es claro que Gladiador es un filme muy digno, respetuoso de su género y con una ambientación convincente (a pesar del balón de gas que se alcanza a ver en una escena clave del filme); su guión ofrece un desarrollo ágil y que permite al espectador creérselo totalmente, involucrarse con el protagonista y empatizar o solidarizar con él.

Acompaña a todo lo anterior un casting armado concienzudamente, con un par de veteranos para subirle el peso (Richard Harris, Derek Jacobi y Oliver Reed ocupando roles importantes como el emperador Marco Aurelio, el senador Graco y el preparador de gladiadores Próximo, respectivamente) y acompañar al dúo principal: de Russell Crowe, digamos que por éste personaje le perdonamos todas las patrañas que haya filmado antes y después (entre ellas Robin Hood, dirigida por el mismo Ridley Scott, contando un cuento prácticamente igual pero con mallas, flechas y arcos y con diez años más en el cuerpo. Hasta la recogida de tierra que el personaje practica como rito antes de cada enfrentamiento se repite en ambos filmes) mientras que Joaquim Phoenix dio un paso gigante para avanzar en su errática carrera con uno de esos malos que desde el primer momento lo odial. Y pese a ello quieres ver su siguiente movimiento, aunque sea sólo para odiarlo todavía más.

Puede que Gladiador no haya tenido la fuerza necesaria para revivir el peplum como fuente de inspiración y taquilla como antaño lo era, pero le alcanzó para coronarse con el Oscar a la Mejor Película en su momento. Y si algo heredó de este género fue la capacidad de resistir con dignidad el paso del tiempo. Doce años después de estrenarse la volví a ver hace unos días por televisión y, la seguí disfrutando tanto como la primera vez.

***1/2

GLADIATOR

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Russell Crowe; Joaquim Phoenix; Connie Nielsen: Richard Harris; Oliver Reed; Derek Jacobi; Djimoun Honsou

Drama Épico

2000

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

pasando con azul

Esta es la vida de Roberto Rodríguez (Ariel Levy), estudiante de tercero medio de un colegio de Santiago: compartir con sus descerebrados amigos Condoro (Nicolás Martínez) y Papitas (“Berta” Muñiz); huir del abusón del colegio, Marcos (Eduardo Bertrán), ser despreciado por chicas como Marcela (Cristina Santelices) y ninguneado por su profesor jefe, Manolo (Fernando Larraín). Su único consuelo es dibujar cómics con los que algún día espera hacerse multimillonario, y compartir con su abuelo (Fernando Farías) acaso el único ser humano que lo comprende.

Su vida parece cambiar cuando llega una compañera nueva al curso, Cristina (Xenia Tostado), una adolescente española que lo deja petrificado con sólo verla. Pero ella parece estar más interesada en el chico guapo del colegio, Fele (Benjamín Vicuña) un rompecorazones que, desde ese momento, se convierte en el enemigo número 1 de Roberto…

Otra deuda que tenía pendiente, y ya que venimos saliendo de Fiestas Patrias…

Si bien en perspectiva no alcanza los niveles de madurez, emoción e hilaridad del combo Que Pena tu Vida/Boda ni el impacto que está dejando Aftershock en sus primeros avances en festivales de cine fantástico estadounidense, lo cierto es que Promedio Rojo (2004), la ópera prima de Nicolás López tras varios años de dedicarse a los cortometrajes, constituye un ejercicio cinematográfico bastante saludable y que se agradece. Un filme debut que, hasta entonces, no se daba muy seguido.

Y es que hasta el minuto en que fue estrenada, un momento en que producción nacional en que se empezaba a estrenar no sólo más y más seguido, sino que además, había más gente interesada en ver cine chileno en salas, pagando una entrada, aunque la calidad no fuera directamente proporcional. Cierto, se estrenaban películas buenas, o más que buenas, meritorias y dignas de consideración (Subterra, Machuca, B.Happy) pero al mismo tiempo, mucho de este cine lograba una calidad deplorable.

Y si bien Promedio Rojo puede no ser mejor que cualquiera de estas cintas, lo cierto es que tiene unos cuantos puntos a su favor.

En primer lugar, se sale de la (mono)temática imperante hasta ese momento en el cine local. No habla de política ni de la dictadura ni alza la bandera de lo políticamente correcto, pero tampoco abusando del sexo ni de la “picardía” del chileno, y, gracias a los dioses del cine, tampoco cae en el lumpen y el bajo fondo que se sobreexplotó durante ese par de años (Mala leche, Azul y blanco, Paraíso B). Y, en una de las cosas que más se agradece, su director no anda por la vida pavonéandose de su profesión de cineasta y dándose aires de grandeza, no obstante ya en su debut demostraba que tenía mucho más claras las cosas en lo que a realización cinematográfica y gestión se refiere que muchos de sus colegas egresados de escuelas de cine, más concentrados en generar cine “de autor” aunque nadie entienda lo que hacen, que en construir una industria fílmica.

En segundo lugar, se trata de la ópera prima de un realizador que tiene más que claro el tema que está contando en sus historias, otra falla habitual, al menos hasta ese momento, entre los realizadores nacionales, que es lo que mandaba a la punta del cerro incluso sus mejores intencionados trabajos. Esto hace más fácil la identificación con el público, lo que ha convertido a los filmes de López en fenómenos de taquilla, por sobre el habitual chaqueteo en contra suya. Y en Promedio Rojo ya se notaba esto.

Mostrando un oficio poco frecuente para un realizador que apenas alcancaba la mayoría de edad, López se desenvuelve con comodidad en el desarrollo de su cuento, apoyado por un buen elenco de actores encabezado por Ariel Levy, en una actuación más que digna, donde sobresale un Benjamín Vicuña como el villano de turno, lo que constituye otra innovación pues hasta entonces Vicuña se encontraba relegado en TV a papeles de jovencito de la película, y es con este personaje de escolar permanente, que saca provecho de una buena situación económica y de sus buenos contactos para pasar a llevar al resto impunemente que uno puede apreciar realmente las virtudes actorales de Vicuña. Y sin desmerecer, claro, a Nicolás Martínez, el gran partner de López en la vida real y su actor fetiche de siempre, y a Fernando Farías, quienes se roban la película con sus divertidísimos personajes (ah, y claro, el breve pero notable personaje a cargo del prócer del cine cutre, Santiago Segura) aunque es una lástima que si bien López filma muy bien a sus actrices, Xenia Tostado ofrezca una actuación tan plana para la trascendencia de su personaje.

Y con todo lo que se le pueda criticar, sobre todo a su argumento, lo cierto es que la suma total deja un saldo favorable para López y su película, sin duda un buen punto donde empezar una carrera que, no obstante el troleo, se ha sabido convertir en una de las más constantes en un medio donde vaya que hace falta la constancia para ser tomado en serio.

***

PROMEDIO ROJO

Director: Nicolás López

Intérpretes: Ariel Levy, Xenia Tostado, Benjamín Vicuña, Nicolás Martínez, Sebastián “Berta” Muñiz, Cristina Santelices, Fernando Larraín, Fernando Farías, Teresita Reyes, Ernesto Belloni, Santiago Segura, Juan Andrés Salfate.

Comedia

2004

*troleos sin argumentos serán eliminados de plano.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

El Extraño Caso de Benjamin Vicuña

Como prácticamente hay que vivir en medio del desierto o perdido en un bosque del sur para no haberse enterado del fallecimiento de Blanca, la hija mayor del matrimonio entre Benjamin Vicuña y “Pampita” Ardorahin. Y junto con lamentarlo profundamente (la muerte de un hijo es algo que no le deseo a nadie) me puse a pensar cuanta gente ese mismo día estaba mandando su apoyo al Benja (si, así tal cual) y cuanta de esa gente normalmente lo ningunea.

El chaqueteo del chileno, no más, pensé. Sin embargo, le seguí dando vueltas al tema.

Y es que algo pasa con Benjamín Vicuña. No le tengo mala, para nada, me cae bastante simpático. Pero me da la sensación que siempre está tratando de convencer al resto, y a sí mismo, que es un actor, y talentoso, por sobre su buena pinta, apellido cuico u origen ABC1.

Y he ahí el problema, creo.

Porque Benjamín Vicuña no necesita demostrarle nada a nadie. Benjamín Vicuña es, por sobre todas las cosas, un buen actor. Quizás no extraordinario, pero si uno de los buenos, un intérprete hecho y derecho, que -en mi modesta opinión- pierde demasiado tiempo en demostrarlo.

Cierto, muchos le enrostrarán sus orígenes como actor de teleseries (lo que no es tan terrible, sabiendo que la mitad de actores nacionales surge de ese medio) o su condición de rostro de multitienda y otras firmas comerciales (como si el tuviera la culpa de la dudosa reputación de estas empresas) o incluso el hecho de llevar uno de los apellidos más asociados, tradicionalmente, a los sectores pudientes del país. Estos reparos pueden ser legítimos, si Vicuña estuviera optando al premio Nobel de la Paz, pero no así en su profesión de actor. Y este tipo de cuestionamientos no le hacen bien a nadie.

No le hace bien a Vicuña, y es por esto, por tratar de agradar y convencer a todo el mundo, ha incurrido en equivocaciones garrafales como protagonizar bodrios como Fuga o Drama, creyendo que por aparecer en películas eufemísticamente consideradas “de arte” se va a legitimar como artista. Ni le hace bien al público, porque por las pretensiones “intelectuales” de un pequeño sector, el resto queda como estúpido.

Como dije, Vicuña es un buen actor, no necesita demostrárselo a nadie y si creérselo él mismo un poco más. Vicuña ha sabido dejar su marca en personajes memorables de películas como Promedio Rojo (filme debut de Nicolás López, otro habitual en el ranking de los más troleados), Héroes: La Gloria Tiene Su Precio (encarnó a Manuel Rodríguez, en dos telefilmes), Se Arrienda (como parte del corto dentro del largo Las Hormigas Asesinas) o Dawson Isla 10 (película que cumple, pero que pagó los platos rotos de una polémica por pago de favores políticos) o en series como Los Simuladores, Huaiquimán y Tolosa, los Archivos del Cardenal y la celebrada producción de HBO Prófugos. HBO no trabaja con cualquier pelagato.

Pienso en Benjamin Vicuña e inmediatamente se me viene a la mente el caso de Tom Cruise o Leonardo Di Caprio. Los tres tienen en común un pasado de chicos guapos, mucho talento y la necesidad de convencer a medio mundo que son talentosos, lo que los lleva a tomar decisiones equivocadas. Vicuña en Fuga, Cruise en Operación Valkirya, Di Caprio en Revolutonary Road. Todos tipos talentosos metidos en bostas para que algunos pseudointelectuales se convenzan del obvio talento que tienen.

Hasta que Vicuña, y los otros, no asuman y se crean el cuento, van a seguir aceptando proyectos de pacotilla para dejar contentos a los que nunca quedarán así, por el puro gusto de trolear. Y no se dan cuenta del tremendo daño que se hacen a sus propias carreras. Ese mismo tiempo que pierden convenciendo a algunos palurdos, podrían emplearlo en tirar aún más para arriba sus profesiones.

Porque la base está: el talento. Y por sobre la facha o el estilo, Vicuña tiene talento de sobra. Ese es un inmejorable punto donde empezar.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

corre por tu vida

Acusado de un crimen que no cometió, asesinar a su mujer, Jensen Ames (Jason Statham) es enviado a prisión.

Con un pasado ligado a las carreras clandestinas, la alcaide de la cárcel de Terminal Island, la más dura e insalvable prisión del país, Hennessey(Joan Allen) propondrá a Jensen participar en la destructiva Carrera Mortal, donde, ante miles de espectadores, los más peligrosos criminales compiten entre sí en una competencia de la que sólo unos pocos sobreviven. Debiendo sustituir a un legendario corredor enmascarado conocido como Frankensein, Jensen accede a participar, pensando en como utilizar esta competencia para una vía desesperada para salir de prisión y reencontrarse con su pequeña hija…

Fue durante los ochenta que hizo su mejor época un cine de acción abundante en testosterona, explosiones, balas, combos, patadas, protagonizados por personajes que no dejan mono con cabeza de tanta bala repartida y de tanto puñetazo bien puesto, pero que bajo esa rudeza suya escondían, bien el fondo, un corazón de oro. Fue la época de oro de los Stallone,los Schwarzenegger, los Willis, los Norris, en fin. Cinematografía muy identificada con la idea de país que mostraban las administraciones de Reagan y Bush, coincidiendo con la era Clinton, este movimiento fue declinando en los ’90 con el auge de Quentin Tarantino y sus semejantes, el revival del cine de acción de los ’70, y el auge del cine francés y oriental como fuente de filmes de acción (Luc Besson, John Woo), además del desgaste propio de sus figuras. Pero desde mediados de la década pasada, tiene una especie de nuevo amanecer con personajes como Jason Statham quien, en una suerte de bendición, ha coprotagonizado las dos películas de la serie The Expendables, junto al mismísimo Stallone, el gran rostro de esta cinematografía abundante en cromosomas XY.

Y lo cierto es que este cine, que tiene de todo para ser tirado a la hoguera, lo cierto es que uno lo termina aceptando y disfrutando. Porque siendo historias marcadas por argumentos básicos y no muy complejos de procesar, lo cierto es que cumplen con una función clara: entretener y punto. Y, en la gran mayoría de casos, cuando está bien hecha, funciona. Y esta Carrera Mortal no es la excepción.

Statham se ha convertido, actualmente, en el gran heredero de ese cine de acción sin mucho seso quizás (que a nadie le importa) pero con abundantes emociones fuertes, desde sus tímidos inicios junto a Guy Ritchie y de secundario en un puñado de filmes hasta sus protagónicos como El Transportador y Crank. Y su rol en Carrera Mortal obedece a dicho estereotipo: el tipo solitario, de pocas palabras, pero eficaz con las armas y los puños, pero que tiene algo más que sólo fuerza bruta en el cuerpo y que lo impulsa a algo más que sólo luchar por sí mismo, aunque al principio el mismo no lo sepa.

Carrera… nos pone en una ucronía que no difiere mucho del mundo actual: un entorno violento sobreexplotado para generar rating, una fuente de diversión y enajenación para las masas y riquezas para unos pocos. Vamos, ¿que no se trata de eso la televisión actual? Reality shows, docurrealitys, farándula, llámenles como quieran, todos se fundan en divertir a la gente, atontándola y enriqueciendo a una pequeña minoría, a costa de unos cuantos pobres diablos dispuestos a matarse en cámara si fuere necesario. Cierto, la película extrema las cosas, pero salvo las diferencias obvias, no estamos tan lejos de eso. Y no es nada lindo lo que vislumbra a partir de ahi.

Las secuencias de acción están bastante logradas y los autos que en compiten en estas carreras realmente impacta por lo destructivos que pueden volverse. Gracias a Dios, si bien Carrera Mortal es fundamentalmente una película de autos de carrera, no es Rápido y Furioso: no hay autos enchulados, ni chicos con pinta de surfistas ni gangstas ni reggeton viendo quien arma la maquina más grotescamente grande y quien llega primero a la meta. No, aqui tenemos una historia inteligentemente contada (siempre he dicho, no porque una película sea de acción debe además ser tonta) sobre un puñado de hombres que compiten por sobrevivir, bajo el lema matar o morir.

El convincente desempeño de sus protagonistas (Statham tiene otro punto a su favor: para el no muy exigente género en que está metido lo cierto es que actúa mejor de lo que podría esperar) bien apoyado por los consagrados Joan Allen (realmente consigue que odiemos a su personaje, la alcaide Hennessey) y de Ian McShane en el rol de Coach, el reo que ya no espera nada para sí, pero mucho para el resto, completa una obra que, de la mano de un director no muy brillante pero que sabe hacer filmes de acción como Paul W.S. Anderson, si bien no cambiará la vida de nadie, cada vez que uno la vuelve a ver (por alguna razón, en Mega la reponen cada tanto) sigue sintiendo lo mismo que la primera vez que la vio. Y eso lo logran las cosas bien hechas no más.

(¿pueden creer que fue Alexa_Wolf quien me sugirió verla? Como ven, las chicas no viven sólo de Sex and The City o de la radio Imagina. Nuevamente, gracias a Dios)

***

DEATH RACE

Dir: Paul W.S. Anderson

Intérpretes: Jason Statham; Joan Allen; Ian Mc Shane; Tyrese Gibbons; Natalie Martinez

Acción

2008.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

RAQUEL CORREA 1934-2012/ SERGIO LIVINGSTONE 1920-2012

Dos grandes figuras del periodismo nacional nos dejan en menos de 24 horas, como para hacer más negro el recuerdo sobre el día 11 de septiembre.

Raquel Correa fue dueña de una de las más importantes carreras periodísticas en el medio chileno, especializada en política y actualidad. A lo largo de sus más de cinco décadas de trabajo, se caracterizó por una pluma punzante y directa, además de una reconocida labor en el campo de la entrevista a personalidades del acontecer nacional, donde destacó por su agudeza, su inexistente temor a causar controversia y a poner en aprietos a sus entrevistados, independiente del bando político al que adhirieran (no tuvo problemas en reclamar la intervención militar al consejo editorial de Revista Vea, tras el golpe de estado, renunciando a la misma luego de que ésta se viera obligada a cambiar su línea editorial, dejando la actualidad y reemplazándola por farándula y espectáculos. Ganó el Premio Nacioonal de Periodismo en 1991, y el Premio Lenka Franulic en 1963, siendo la primera periodista en recibirlo.

Por su parte, Sergio Livingstone, el querido “Sapito”, partió sus días como arquero, llegando a ser figura tanto en su club de origen, Unión Española, como en Universidad Católica, Racing Club de Argentina, donde llegó a ser ídolo en tiempos donde no muchos chilenos lograban siquiera llegar, y en la Selección Chilena. Tras su retiro, a principios de los ’60, comenzó con su carrera de comentarista deportivo, entrando en 1969 a Televisión Nacional de Chile, donde se convirtió, nuevamente, en una figura querida, y desempeñándose hasta hace no mucho, en programas dedicados al deporte, destacando la clásica dupla junto a Pedro Carcuro en el legendario Zoom Deportivo, por más de una década. Ganó el Premio Nacional de Periodismo en 1987.

Dos figuras que hicieron escuela cada una en su campo. Hoy sólo podemos decir que nunca los olvidaremos.

QEPD

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata