algo así como la crónica de una manía

Grata sorpresa es aquella que, cuando estás reordenando tus películas, volver a encontrarte con alguna que ni tú te acordabas que tenías en algún formato. Vista originalmente en algún verano de mediados de los ’80, cuando la televisión destinaba la tarde a programar películas, Fiebre de Juventud (originalmente titulada I Wanna Hold Your Hand, aunque también conocida como Locos Por Ellos) fue de esas películas que, mucho antes de hacerme cinéfilo, me repetía cada vez que la pasaban por la tele, y que, por la razón que sea, ha permanecido mucho tiempo casi en el olvido.

Estrenada en 1978, esta es la historia de cuatro amigas de New Jersey que, en febrero de 1964, deciden viajar a Nueva York cuando una de ellas afirma tener una estrategia para entrar al show de Ed Sullivan, donde la banda del momento, los Beatles, tocará por primera vez en Estados Unidos.

Todas tienen diferentes motivos para ir: Rosie (Wendy Jo Sperber) vive en función de lo que pase con la banda; Janis (Susan Kendall Newman), por el contrario, no es fan del conjunto, pero va en un acto de protesta por la invasiva presencia de los de Liverpool en los medios; Pam (Nancy Allen), está a punto de casarse y este viaje es, en cierto modo, su despedida de soltera; y Grace (Theresa Saldana), quien tuvo la idea del viaje, quiere entrevistar a la banda para el periódico escolar y, de esta forma, impresionar al profesor y lograr una buena recomendación pensando en la universidad.

Junto a ellas viajan Larry (Marc McClure), un simpático joven enamorado de Grace, que roba una carroza fúnebre de la funeraria de su padre para viajar a Nueva York- pensando en lo parecidas que son estas carrozas a las limusinas- y Tony (Bobby DiCicco), un muchacho que, aunque su disgusto por los Beatles llega al odio, se coló en el viaje sólo porque le pareció gracioso.

Puede parecer, a simple vista, una comedia simplona y superficial acerca de un puñado de jovencitas buscando conocer a sus ídolos, como aquellas muchas que suelen rodarse para aumentar los ingresos del ídolo de turno. Pero no lo es, y no precisamente porque esta película se haya rodado casi una década después de la disolución de la banda homenajeada.

Es que la película no se queda sólo en la comedia de enredos, en lo que funciona muy bien. Sin querer, partiendo de una idea disparatada (partir con lo puesto a conocer en persona a los mayores ídolos de la época), termina siendo un viaje de aprendizaje para las cuatro amigas. Rosie aprende sobre la perseverancia; Janis, sobre abrir la mente (sobre la marcha termina aprendiendo lo que los Beatles significan para tantas personas, más allá del negocio); Pam descubre que hay mucho más en la vida, que ser el trofeo de un tipo, y Grace a no dejar que las obsesiones le impidan ver las cosas que de verdad importan.

Y, aun considerando que, por la naturaleza misma de esta historia, es imposible considerarla como un testimonio de la realidad, tampoco anda muy lejos a la hora de retratar cómo se vivían aquellos días, en que uno de los grandes hitos de la cultura occidental, se encontraban en el peak de su popularidad.

Dije que a lo largo de los años me repetí varias veces esta película, en televisión, cable, vhs, descargas, en fin. Así fue como, muchos años después de verla por primera vez, y mucho después vine a darme cuenta que la película era producida por Steven Spielberg, dirigida por Robert Zemeckis y con guión de éste último junto a Bob Gale. Sí, básicamente los mismos responsables de Volver al Futuro, una de las grandes películas de mi vida, mucho antes de hacerse conocidos, en el caso de los últimos dos. Me demoré mucho en terminar de decir “Whaaaaaaaaaaa……??”, pero empezó a cuadrarme por qué me había gustado tanto.

Aún así, me llama la atención que, con este currículum, esta película esté tan postergada, tan olvidada. Doy fe de que salió en vhs en Chile, a fines de los ’80 –así fue como la vi en una ocasión- y sé que se lanzó oportunamente en dvd, y creo que alcanzó a salir una edición el blu-ray, pero hechas básicamente por cumplir con el contrato. Sin embargo, sé que fue rescatada hace algún tiempo por The Criterion Collection, así que tan olvidada no debe estar. Ojalá la pongan cuando esta empresa abra su canal de streaming.

***1/2

I WANNA HOLD YOUR HAND

Director: Robert Zemeckis

Intérpretes: Wendy Jo Sperber; Susan Kendall Newman; Nancy Allen; Theresa Saldana; Marc McClure; Bobby DiCicco; Eddie Deezen; Christian Juttner

Comedia

1978

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vivir al galope

Los que han leído este blog durante la última década, saben que no soy de andar llorando sobre la leche derramada, respecto del eterno debate en torno a cómo los grandes estudios han monopolizado las salas de cine, dejando sin espacio a otro tipo de producciones,y considerando lo ínfimo de nuestro mercado (es cierto, hay muchas más salas que hace dos décadas, pero sigue siendo menos del 1% del mercado anglosajón, o incluso del asiático, el target de la industria fílmica actual), no queda más que resignarse y esperar que ese otro tipo de cine llegue a través de otras fuentes.

Cierto es que el abanico de opciones se ha ido ampliando los últimos años (gracias a Netflix, Amazon y los demás servicios de streaming, así como el on demand y las tiendas especializadas, no sólo de descargas y torrents se vive), pero no deja de ser un panorama opaco, si uno se pone en los zapatos de los cineastas, que hacen películas para verlas, precisamente, en una sala de cine, en una pantalla ad hoc.

Que conste, no soy enemigo del blockbuster, ustedes lo saben, pero también hay que darse la oportunidad de ver otro tipo de cintas.

Son cosas que se me vienen a la mente cuando veo The Rider, una pequeña, modesta película estadounidense de…¡2017!, que de no ser por otras personas muy de fiar que hablaron de ella (entre otras, doña Ana Josefa Silva, pueden visitar su blog, link aquí al lado), jamás me habría enterado de su existencia, lo que habría sido una real lástima.

Dirigida por la neoyorkina de origen chino Chloe Zhao, esta cinta, a medio camino entre la biopic, el docurreality y la semificción, narra la historia de Brady Blackburn (Brady Jandreau), un joven domador de caballos de Dakota del Sur, cuya promisoria carrera en el rodeo se ve tempranamente interrumpida tras una caída a caballo que casi lo mata.

Inhabilitado para volver a montar, Brady se enfrenta a la urgencia de mantener a su padre, alguna vez también domador de caballos, ahora entregado al juego y a la autocompasión, y a su hermana adolescente autista, y a tratar de no perder lo poco que les va quedando, lo que le obliga a despedirse del rodeo, lejos lo mejor que sabe hacer, y aún más lejos, lo que le da razón a su vida.

Si pensamos en el cine como el arte de narrar historias que merecen la oportunidad de contarse al mundo, entonces aquí estamos con un ejercicio que vale la pena destacar. Zhao, proveniente del mundo del documental, conoció en algún minuto a Brady Jandreau, y quiso contar la historia de su forzado retiro del rodeo, añadiendo, a través de un ingenioso guión, la pizca necesaria de ficción para facilitar, desde un punto de vista cinematográfico, la exposición de los hechos y su comprensión por el espectador.

Exposición de los hechos y el drama consecuente para su protagonista, y el dilema que debe enfrentar cuando los sueños y la realidad chocan con dureza, representado este choque, en el caso de Brady, en lo que más ama en la vida, lo que lo define (el rodeo), contra lo urgente (no morirse de hambre ni él, ni su familia, sobrevivir hasta el otro día), y los costos subsiguientes: renunciar a una cosa para dedicarse a lo otro, aun si eso implica destinar su existencia a algo que no lo motiva.

El corazón de esta película está en la capacidad de su protagonista para hacer frente a la frustración, sobreponerse a ella, y ser capaz de buscar el justo medio entre lo que tiene que hacer y lo que anhela.

Decir que es una película modesta, en cuanto a su producción y desarrollo (sin actores profesionales, todos los personajes son familiares, amigos y conocidos de Brady Jandreau, haciéndose a sí mismos, y con un presupuesto modestísimo), no es sino constatar un hecho que una buena historia no necesita tanto para ser contada, simplemente que alguien esté dispuesto a hacerlo. Esa modestia y humildad de su gestación, resultan inversamente proporcionales a las emociones que enciende, y a los golpes de K.O. que propina si alguien anda volando bajo.

Demostrando ser buena alumna de Malick, Herzog o Cassavettes, Chloe Zhao nos presenta un relato muy íntimo y personal, en lo argumental, acompañado con un despliegue visual impresionante, que convierte este pequeño cuento, en un relato de grandes proporciones.

Titular de un interesante periplo por festivales, en los que logró abundantes reconocimientos (Cannes, Independient Spirit, Gotham, entre otros) The Rider es una historia de aquellas que de verdad merecen contarse…y ser conocidas por la mayor cantidad de gente posible.

***1/2

THE RIDER

Director: Chloe Zhao

Intérpretes: Brady Jandreau; Lily Jandreau; Tim Jandreau; Leroy Pourier.

Drama

2017

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RUGTER HAUER 1944-2019

“Al final, todos estos momentos se perderán…como lágrimas en la lluvia”

Este es uno de esos actores que puede que de nombre a usted no le suene para nada, pero si lo mira atentamente, y le digo en qué películas participó, a lo largo de medio siglo de carrera, lo recordará de inmediato.

Siendo su papel más reconocido el del replicante renegado Roy Batty, en la fundacional Blade Runner (1980), Hauer, de nacionalidad holandesa, participó en más de 140 producciones cinematográficas, incluso hasta el año pasado, paseándose por prácticamente todos los géneros cinematográficos.

Entre otros filmes, participó en Halcones de La Noche, junto a Sylvester Stallone, en 1981; Clave Omega, dirigido por Sam Peckimpah, en 1983; el clásico del cine fantástico LadyHawk, de Richard Donner, de 1985; Escape de Sobibor (1987); Confesiones de Una Mente Peligrosa (2002); Batman Begins, Sin City y Poseidon (2005); El Rito (2011) y Valerian y la Ciudad de los Mil Planetas (2017), entre una cantidad de títulos difícil de resumir.

Rugter Hauer falleció el pasado viernes, por problemas de salud, dándose a conocer su deceso recién hoy, a través de un portavoz de la familia.

QEPD

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una a la que han castigado mucho

Estando en el año en que varias películas notables cumplen 20 años, se me estaba yendo una que quizás no sería la gran cosa, ni dejaría un gran legado visto desde lo macro, pero tenía sus detallitos igual.

Primera película protagonizada por Reese Witherspoon en estrenarse en Chile en salas (suerte de musa del cine alternativo, antes sólo la habíamos visto a través del cable, vhs o en el circuito alternativo..ni siquiera Pleasantville, su película más mainstream a la fecha tuvo pasada por la cartelera local) Cruel Intentions (o si prefiere su horrible título en español, Juegos Sexuales), fue una adaptación libre de la novela de época Relaciones Peligrosas de Pierre de Choderlos de Laclos. Si bien ya había sido llevada al cine una década antes por Stephen Frears, con Glenn Close, Michelle Pfeiffer y John Malkovich, entre otros, esta versión traslada la acción a un exclusivo colegio del Nueva York de fines de los ’90.

En este mundo, es donde dos  hermanastros Sebastian Valmont (Ryan Philippe, pareja de Witherspoon entonces, padre de sus dos hijos) y Kathryn Merteuil (Sarah Michelle Gellar, en su momento peak, gracias a Buffy The Vampire Slayer) reinan sin contrapesos, a base de intrigas, maquinaciones, traiciones varias.

Expertos en manipulación y en destruir sin complicarse las vidas del pobre de aquel que ose cruzárseles, estos hermanastros, a poca distancia del incesto, ponen en la mira a la virginal y conservadora Annette Hargrove (Reese), la hija del nuevo rector del colegio, y apuestan sobre si Sebastian, un donjuán manipulador e insensible, será capaz de seducirla y sacarla del buen camino. Si no lo logra, deberá regalar a su lujoso auto Jaguar a su hermanastra, a quien siempre ha deseado, por lo que si lo logra, ella se le entregará incondicionalmente.

Pero no contaban con que la «víctima» no era tan ingenua como pensaban, y que Sebastian empezaba a tener sentimientos genuinos hacia ella. Paralelamente, Kathryn toma como protegida a Cecile (Selma Blair), otra recién llegada, sin que ésta sepa que el ex novio de Kathryn la abandonó por estar con ella ahora, desconociendo por tanto sus deseos de venganza.

Vale, sé que esta clara heredera de series como Dallas y Dinastía, más que de la propia novela de que recoge la historia medular, no es la gran cosa,  pero tiene cosas a favor, y está sobre el promedio de lo que podríamos considerar cine adolescente, siendo una película menos superficial y más lista de lo que se podría creer, no un mero compilado de rostros, conceptos y canciones claramente reconocibles por el público al que está dirigido, siendo una justa actualización de un relato muy identificado con el momento histórico en que fue escrito, en relación al público al que pretende contarle la historia.

Eso, dos décadas después, cuando incluso el meme de turno puede llegar al cine, es algo que hay que agradecer.

Por otra parte, se adelantó a muchas cosas que vendrían después: The O.C., Pretty Little Liars, sobre todo Gossip Girl. Todas estas series recogen la idea de “pueblo chico –o comunidad chica, más bien- infierno grande” con malos muy malos, buenos muy buenos –pero que no se arrugan para actuar bajo las mismas reglas que los malos-, intrigas, traiciones, pasiones de todo tipo e intensidad, ambición y lealtades en juego.

Y debe ser además uno de los grandes soundtracks de su época, armado con bandas y canciones de gran rotación entonces (Blur, The Verve, Placebo, Fatboy Slim, Counting Crows, The Cardigans), por lo que cabe destacar el buen ojo..o más bien, buen oído, de sus responsables.

Lástima que después le hayan agregado unas asesinables e innecesarias secuelas (una de ellas protagonizada por una casi debutante Amy Adams…sí, cuando me di cuenta sólo dije “Whaaaaa…..aat?”, en el rol de Kathryn), que pretendían preparar el camino a la serie de rigor, pero que hicieron más daño que otra cosa, al legado de la película original que, insisto, más allá de los puntos a su favor está lejos de ser una joya, pero ciertamente no merecía ese castigo.

(Es tal el ninguneo, que si usted busca en Amazon, no encontrará casi ninguna versión de esta película en blu-ray, si no es en combo con otras. Tuvo una versión individual, pero más que nada para cumplir con el contrato, a lo más está todavía en dvd, para que se vaya haciendo una idea de la desconocida).

**3/4

CRUEL INTENTIONS

Director: Roger Kumble

Intérpretes: Sarah Michelle Gellar; Reese Witherspoon; Ryan Philippe; Selma Blair; Sean Patrick Thomas; Joshua Jackson; Christine Baranski

Drama

1999

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vida y obra de una pareja de vagos

¿Qé le hace el agua al pescado? Y es que entre tanto reboot, reinicio, continuación que nadie pidió, lo que venía siendo un rumor, después se convirtió en una serie de virales que circularon por ahí, es oficial, y Jay y Silent Bob, esa pareja de dealers buenos para nada que sirven de puente en las películas de la etapa AskewVerse del director y guionista Kevin Smith, vuelven después de una década a la pantalla, en Jay and Silent Bob Reboot, cuyo tráiler fue lanzado ayer en el marco de la SDCC.

Con estreno programado para el segundo semestre de este año, será la oportunidad para reencontrarse con los personajes encarnados por Jason Mewes y el propio Smith, este regreso era lógico. En pleno boom de los superhéroes, y siendo tanto los personajes como su autor nombres muy ligados al tema, causaba extrañeza que se quedaran fuera. Por eso mismo, y faltando algunos meses para reencontrarse con este par de vagos, y de paso saber cómo les ha ido con la adultez, conviene repasar su presencia a lo largo del llamado AskewVerse.

CLERKS (1994)

Todo comienza ese día que Dante Hicks (Brian O’Halloran), aun cuando no es su turno, debe cubrir a un compañero en el minimarket en el que trabaja, el mismo día en que tenía programado jugar hockey con sus amigos, y recibir a su novia. La película no es sino una sucesión de cosas especialmente absurdas que le podrían pasar a cualquiera, recibiendo una tremenda acogida a nivel de festivales.

Jay y Silent Bob aparecen: toda la película, apoyados en la pared exterior del local, vendiendo su mercadería, hablando trivialidades y molestando a la gente.

MALLRATS (1995)

Después de que sus respectivas novias los dejan, Brodie (Jason Lee) y T.S. (Jeremy London), deciden ir al mall de su ciudad a pasar el trago amargo, cosa que no les resulta cuando T.S. descubre que Brandy (Claire Forlani) participará en un horrible concurso de parejas que produce el padre de éste, que odia a T.S. con todo su ser, mientras que Brodie descubre a Renee (Shannen Doherty) de la mano con el irritante gerente de una tienda de ropa (Ben Affleck). Le lleva cameo de Stan Lee, debe ser el primero de ellos (¿vieron Capitana Marvel?).

Jay y Silent Bob aparecen: tratando de destruir el escenario del concurso, sólo porque les molesta su ubicación, y para hacerle pasar un mal rato a La Fours, el duro jefe de seguridad del centro comercial. Cada uno de sus planes termina con consecuencias desastrosas para Silent Bob quien, además, pasa la película tratando de prender un cigarrillo con la mente, después de pegarse una maratón de Star Wars.

(sí, éste cameo)

CHASING AMY (1996)

Holden (Ben Affleck) y Banky (Jason Lee) son dos dibujantes de cómics de relativo éxito con la serie Bluntman & Chronic. Las cosas marchan muy bien entre ambos, hasta que Holden conoce y se enamora (¿obsesiona?) de Alyssa (Joey Lauren Adams), otra dibujante lesbiana. Aún así, ambos inician una relación, lo que fractura severamente la amistad entre los dos socios.

Jay y Silent Bob aparecen: cobrándole derechos de imagen a Holden (Bluntman & Chronic están inspirados en ellos), y Bob saca la voz para dar un sabio consejo al dibujante.

DOGMA (1999)

Bethany (Linda Fiorentino), una joven que, tras su fracaso matrimonial a causa de su infertilidad, trabaja como recepcionista en una clínica de abortos, recibe de un ángel (Alan Rickman) el encargo de detener a dos ángeles rebeldes (Ben Affleck y Matt Damon) que pretenden aprovecharse de un resquicio legal para volver al Cielo. El problema es que su regreso podría desencadenar el Armagedón.

Jay y Silent Bob aparecen: a lo largo de la película, desde que luego de encontrárselos a la salida de la clínica abortiva (asumiendo que a éstas llegan chicas buscando sexo fácil), y salvan a Bethany del ataque de tres demonios enviados por Azrael para evitar que la chica cumpla su mandato divino. Informada por el ángel que dos desconocidos aparecerían para protegerla, Bethany convence a Jay y Silent Bob de acompañarla en su misión, a la cual acceden creyendo que involucra sexo fácil.

JAY & SILENT BOB CONTRAATACAN (2001)

Cuando descubren que Banky ha vendido los derechos de Bluntman & Chronic para una película de Hollywood, sin preguntarle ni ofrecerles sus respectivas regalías, y viendo la creciente cantidad de insultos recibidos a través de internet (en una época sin redes sociales, cáchense), deciden viajar a Hollywood y sabotear la filmación.

Jay y Silent Bob aparecen: toda la película, interactuando con otros personajes de anteriores películas de Smith, un grupo de ladronas haciéndose pasar por ecoterroristas, cameos, easter eggs, referencias pop variadas…supongo que Reboot apelará a la misma fórmula, pensando que en la ficción, y conforme al tráiler, Bluntman & Chronic tendrán su reinicio cinematográfico.

CLERKS II (2006)

Dante Hicks ahora es subjefe de local en un restoran de comida rápida, siempre con Randall Graves de compañero. Es su último día antes de casarse y viajar a Florida en busca de otro trabajo, aunque ninguna de las dos ideas lo convencen mucho, menos cuando se da cuenta cuánto le atrae su jefa, Becky (Rosario Dawson).

Jay y Silent Bob aparecen: en casi toda la película (que Smith rodó pese a que el AskewVerse ya estaba cerrado en Contraatacan, luego de prometer a Jason Mewes hacerla si dejaba las drogas), en lo de siempre: parados en un rincón, vendiendo yerba y molestando a la gente.

Después de esta película, Smith no volvió más al AskewVerse, incursionando en la acción (la olvidable CopOut), el terror (Red State, Tusk, Yoga Hosers) y la comedia más adulta (Zack and Miri makes a porno), además de dedicarse al cómic, colaborar en proyectos y películas de otros y a la difusión de la cultura pop. Pero la sangre tira, y con el auge de la cultura ñoña que hemos vivido los últimos años (aún cuando se trate del ñoñerío tóxico y llora-por-todo actual), este referente de dicho subgénero no podía quedar al margen. A ver que pasa, total hay hasta octubre para ponerse al día.

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(casi) todo sobre uno mismo

Salvador Mallo (Antonio Banderas) nunca volvió a tocar la gloria como hace más de treinta años, cuando su película “Sabor” se convirtió en un éxito de taquilla, y un filme de culto. Luego de aquel hito, su carrera como director siguió adelante, con altibajos y, en años más recientes, con más bajos que altos.

Con la vejez viniéndosele encima rápidamente, lo que ha afectado considerablemente su salud, Salvador recibe la invitación para reestrenar su película, en una retrospectiva organizada por un instituto de cine, lo que le abre la posibilidad a repasar su propia historia, desde su infancia junto a su madre (Penélope Cruz), en precarias condiciones en un pueblito valenciano, y los distintos hitos que fueron definiendo a la persona que llegaría a ser…

Es una constante en el cine de Pedro Almodóvar, la revisión de su propia historia como inspiración para sus películas. Su infancia, su madre, sus hermanas, el entorno social y cultural en el que creció, han sido tema recurrente a lo largo de su filmografía. Sin embargo, ninguna de sus películas anteriores, ha sido tan autorreferente, en un buen sentido de la palabra, como Dolor Y Gloria, su más reciente trabajo.

Aunque no sé si sea “autoreferente” la expresión correcta para este caso, sino más bien deberíamos recurrir al término “autoficción”, que se acuña en la misma película. Eso me hace más sentido, porque Almodóvar, si bien proyecta mucho de sí mismo en el personaje de Salvador Mallo, en caso alguno podríamos considerar esta película como autobiográfica, o una especie de homenaje a sí mismo, aunque el personaje, su autor, y sus respectivos entornos, tienen mucho en común.

Ambos, Almodóvar y Mallo tuvieron un origen humilde, donde los sacrificios personales eran la orden del día, mundo del que sólo se puede escapar a través de la educación, la cultura y, a ratos, en la cultura popular (la teleserie y la novela rosa fueron claves en la formación narrativa del realizador, tanto como el cine de Hollywood de los ’50 y ’60 lo fue para Salvador). Ambos crecieron al alero de una madre capaz de jugarse la vida por su hijo si fuera necesaria. Y ambos iniciaron sus carreras en el marco del destape, la movida madrileña y vivieron con todo esos años de reventón posteriores al fin del franquismo.

Coincidencias, semejanzas, elementos que permiten trazar referencias y cercanías entre autor y personaje, que sin embargo, no nos permiten calificar como autobiográfica esta cinta, detalle que conviene aclarar. Podría serlo, pero en estricto rigor, no lo son. Con todo, se trata de elementos que a ambos, personaje y creador, le permiten ir entendiendo su proceso actual.

Es natural. Rondando los setenta años de edad, más de la mitad de ellos dedicado al arte de narrar, para un autor cuyos relatos más celebrados son los que más conexión tienen con su mundo, es de toda lógica que en algún minuto quisiera recurrir a su propia experiencia, a lo que a él mismo le ha tocado vivir, para compartirlo al mundo.

Y es que más allá de las diferencias obvias (claramente, Almodóvar está muy lejos de ser un director que, pese a una carrera medianamente exitosa, nunca pudo reponerse al impacto de un filme en particular) el manchego encuentra en el personaje encarnado por un inspirado Antonio Banderas –ganador de la Palma de Oro en el último festival de Cannes por este papel- su espejo, el medio a través del cual se abre y comparte su propio pasado, no viéndolo a través de otros, sino que de sus propios ojos. Esa honestidad, en cuanto al proceso individual que lleva a cabo a través de esta cinta y que comparte con su público, es una de las principales fortalezas de esta cinta.

Independiente del punto de vista desde que se desee examinar, la conclusión es la misma: estamos ante una de las grandes películas de esta temporada. De esas que a finales de este año agradeceremos. Y los años que vendrán, también.

***1/2

DOLOR Y GLORIA

Director: Pedro Almodóvar

Intérpretes: Antonio Banderas; Penélope Cruz; Aiser Exteandia; Leonardo Sbaraglia; Nora Navas; Julieta Serrano; Cecilia Roth

Drama

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asumir los cambios de la vida

(La siguiente columna contiene spoilers de Avengers: Endgame. Si aún no la ha visto, salga inmediatamente de aquí)

Han pasado ocho meses desde la batalla final contra Thanos, y el mundo se encuentra en plena readaptación, atendidas las consecuencias de dicho evento.

Peter Parker, Spider-Man (Tom Holland) no es la excepción, y para él no ha sido fácil: desde la batalla contra Thanos, no ha dejado de sentir sobre sí la sombra de Tony Stark y el peso de continuar su legado, a la cabeza de los Avengers. Esta situación tiene a Peter totalmente estresado, por lo que sólo quiere terminar su año de clases y partir junto a sus amigos, de viaje de estudios a Europa.

De paso por Venecia, las aguas de los canales dan vida a una espantosa criatura que amenaza con destruir todo a su paso. Sin embargo, la amenaza es aplacada por un personaje enmascarado, el cual Spider-Man, a través de Nick Fury (Samuel L. Jackson) pronto conocerá, bajo el nombre de Mysterio (Jake Gyllenhaal)…

La última película Marvel para este año, y al parecer por un buen rato más, Spider-Man: Lejos de Casa, corre con varias responsabilidades a cuestas: así como su protagonista debe afrontar su inminente e inevitable nuevo rol de Ancla del MCU, su segunda película en solitario dentro de este marco, viene a cumplir el doble rol de epílogo de la primera gran etapa de este universo, como cierre de los acontecimientos planteados en Endgame, y de punto de partida para la nueva etapa de este concepto.

No sólo eso: debía además mantener en alto los bonos de su inmediata predecesora, así como los de la última película del arácnido, la insuperable Into The Spider-Verse.

Lo primero es de toda lógica. Históricamente, el arácnido ha sido el emblema, el ícono por excelencia de Marvel, cosa que no ha cambiado por mucho que en la última década, los Avengers lo hayan superado en popularidad, principalmente gracias a las películas y como consecuencia de ciertos tecnicismos legales que aplazaron la entrada del héroe del barrio al MCU.

En cuanto a lo segundo, a lo netamente cinematográfico, el balance es positivo. Considerando el nivel de sus predecesoras, aludidas anteriormente, hay que estar tranquilos: los muy buenos bonos se mantienen. A ratos, incluso, se superan.

La película, nuevamente bajo la dirección de Jon Watts,  reitera la idea matriz de la anterior Homecoming (2017), que a la vez es la premisa de la etapa más clásica del arácnido: las dificultades para compatibilizar la vida de Peter Parker, estudiante de clase media, sus quehaceres y necesidades diarias, así como su responsabilidad como héroe, la cual, tomando en cuenta los últimos sucesos, le sobrepasa. Ello ocupa, digamos, casi un tercio de la película, lo que no afecta su desempeño global, sino, por el contrario, resulta vital para entender mejor el ánimo de Peter/Spider, y todo lo que vendrá despúes.

Si bien el factor comedia adolescente predomina en un primer acto, y se cuela por varios pasajes de las secuencias posteriores, Lejos de Casa no pierde su vocación superheroica, y lo que vemos en pantalla resulta una experiencia entretenida y memorable.

Watts nos entrega un relato equilibrado: graciosa cuando debe ser graciosa, dramática si es necesario, vertiginosa y emocionante cuando tiene que serlo. Todo en su medida, teniendo claro el motivo principal de la historia: el rol que debe asumir Spider-Man en el nuevo estado de cosas, y el legado con que debe cargar, ya no como compañero o aprendiz de otro, sino que valiéndoselas por sí mismo (a diferencia de Homecoming y demás incursiones de Spidey en el MCU, en que seguía siendo un sidekick), resultando la incorporación de Mysterio (el siempre sólido Jake Gyllenhaal) como anillo al dedo.

Lejos de Casa, hay que decirlo, no es la mejor película de Spider-Man, sólo porque ya existía la segunda película de Sam Raimi, la del 2004, y Spider-Verse. Pero por ganas y méritos no se queda y se le acerca bastante.

Buena forma de cerrar una etapa, esperanzadora para iniciar la siguiente.

***1/2

SPIDER-MAN: FAR FROM HOME

Director: Jon Watts

Intérpretes: Tom Holland; Jake Gyllenhaal; Samuel L. Jackson; Zendaya; Marisa Tomei; Jon Favreau; Cobie Smulders; Jacob Batalon

Superhéroes

2019

PD: Quedese a los créditos, hay dos escenas durante y post. Pero no se gaste buscando a ya sabe quien…ya no más

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