el hombre de la sábana

La tranquila vida de una pareja común (Casey Affleck y Rooney Mara) llega a su fin cuando él fallece en un accidente carretero, a poca distancia del hogar.

Sin embargo, el sigue rondando en el lugar. Confinado a circular cubierto por una sábana blanca, él permanece como un testigo mudo, imperceptible e invisible, de las cosas que pasan a su alrededor.

Presenciando el inexorable paso del tiempo, como una pila de años pueden transcurrir en un pestañeo, espera. No sabe qué, sólo que debe esperar…

Si, otra que ya no se estrenó.

Si hacemos caso a lo que se dice popularmente, un fantasma es un alma confinada a permanecer en el mundo de los vivos hasta que esté en situación de pasar al más allá. Sea por algo que dejó a medio hacer, sea porque no era su hora, en fin. Deben permanecer en esta dimensión hasta que sea la hora de partir a la próxima.

Precedida por el premio a la mejor fotografía en el último festival de Sitges, A Ghost Story, escrita y dirigida por David Lowery, juega con esa premisa y cuenta la historia de la vida después de la muerte a través de un alma que, por alguna razón, ha quedado anclada a este mundo.

Y si bien más de alguno puede llegar a esta película pensando en una historia de terror (es cosa de ver la carátula y, para qué decir una cosa por otra, si tu estás en un lugar y de pronto ves una sábana flotando y avanzando hacia ti, huirás despavorido de ahí), no puede estar más lejos de eso…exponiéndose a alejar a ese tipo de espectador (y si usted encontró mala la película por esto mismo, permítame decirle que no entendió nada).

No es una cinta de terror. Lo que no quiere decir que no sea estremecedora.

Como no va a serlo, si estamos ante un personaje que está en un limbo, en una zona incierta. Ha muerto. Por algún motivo sigue en el mundo de los vivos. Y por alguna otra razón sólo es un observador. Y aunque no nos dice nada, muy probablemente se está preguntando qué sigue haciendo aquí, por qué está confinado a ver pasar el tiempo, los cambios, la evolución de su entorno, sin intervenir en ellos más que con algunas manifestaciones puntuales.

¿Qué sentirías si estuvieras en esa situación, de pasar atrapado en un intervalo eterno donde nadie te ve, nadie te siente, sólo presencias cosas, y nadie te explicó o te dijo cual es el motivo de ello, que o a quien estas esperando o si hay algo que tienes que hacer para terminar con eso?

Bien, eso es lo que siente nuestro protagonista.

Lowery arma un cuento narrado con precisión y a buen ritmo (dentro de lo que se puede esperar para un filme centrado en un ente cubierto por una sábana), y la instala en un cuento visualmente atractivo y sobrio. Aunque aquí las flores hay que dejárselas a Casey Affleck, reciente ganador de un Oscar, en cuyas espaldas recae el gran peso de la historia, haciéndose cargo de un personaje silente, imperceptible, y que incluso con esa sábana que usa durante gran parte del metraje,  consigue transmitirnos su inquietud, su angustia y sus diferentes estados de ánimo.

Con menos de 90 minutos de duración, estamos ante uno de los filmes más originales que hayamos visto en mucho tiempo. Un filme que no es lo que parece, pero termina siendo mucho más interesante de lo que uno podría esperar.

***

A GHOST STORY

Director: David Lowery

Intérpretes: Casey Affleck; Rooney Mara

Fantasía

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

Anuncios

entornos hostiles

Transcurre el momento más crudo del invierno en la reserva indígena de Wind River, Wyoming.

Mientras hace su trabajo de agente del Departamento de Vida Salvaje, el cazador  Cory Lambert (Jeremy Renner) encuentra el cadáver congelado de una joven del lugar, a quien reconoce como hija de una familia de nativoamericanos amigos suyos.

Por las características que presenta el cuerpo, resultantes de un nivel de violencia inusual para lo que la comunidad ha visto hasta ahora, la policía local recluta a la agente FBI Jane Banner (Elizabeth Olsen) para la investigación del hecho, labor en la que Lambert, por su conocimiento del terreno y de las condiciones del lugar, se verá obligado a intervenir…

Me puse la meta de ver un total de entre 45 y 50 películas estrenadas en 2017 como para tener un amplio espectro a partir del cual elegir las 10 mejores del año, y para lograrlo tengo que darle curso también a las que no llegaron ni llegarán a las salas, y si lo hacen va a ser por un tiempo ridículo (estamos en una época en que algunas películas no alcanzan a llegar a la semana en cartelera, y las que lo logran, subsisten a duras penas en funciones imposibles o muy temprano en la mañana o muy tarde en la noche), o con mucho atraso.

Es el caso de Viento Salvaje (Wind River), que tiene fecha de estreno en Chile para los próximos días, avalada por un reconocimiento en el reciente festival de Cannes, la distinción Un Certain Regard para su director Taylor Sheridan, quien además escribió el guión de la misma, que además tuvo una muy buena recepción en el pasado festival de Sundance.

Segunda incursión como director de quien fuera además guionista de filmes notables como Sicario o Hell or High Water, el parentesco entre estas obras y Viento Salvaje es evidente, ya sea que transcurran en el corazón del narcotráfico, en medio del oeste, o en el helado norte estadounidense.

Se trata de historias que tienen lugar en regiones donde por una u otra razón, la sobrevivencia no es fácil, y protagonizadas por personajes fracturados, dañados, con algunas cuantas culpas que cargar sobre si mismos, y todos esos golpes los han curtido lo suficiente como para convertirlos en sobrevivientes, con el cuero lo bastante duro para resistir toda clase de fuerzas.

Lambert, encarnado por un inspirado Jeremy Renner, es un claro ejemplo de ello. Su capacidad de resistir no sólo se debe a todos los años que lleva recorriendo de palmo a palmo el duro entorno que lo rodea. La muerte de su hija mayor que nunca terminó de explicarse del todo, la culpa que nunca lo ha dejado en paz y que derivó en su quiebre matrimonial y una relación muy frágil con su hijo menor, lo han convertido en un ser resistente a casi cualquier cosa.

Resistente, pero no insensible. Por eso, desde que descubre el cadáver de la joven hija de una familia amiga, toma su causa como propia. Misma razón que lo mueve para colaborar con Jane (para los que creen que Elizabeth Olsen sólo es una chica guapa, vean esta película y luego mándense cambiar), la agente encomendada por el FBI que sabe al pie de la letra de procedimientos, pero casi nada de acción en terreno, en sus investigaciones.

Puede que Sheridan no tenga mucha experiencia como director, pero sí como guionista, en el sentido que sabe como narrar, como construir una historia, sin olvidarse de sus matices y temas de fondo. Sheridan construye un thriller atractivo, interesante, que deja al espectador lo suficientemente intrigado como para quedarse hasta el final y conocer su resolución. Con escenas de acción logradas, acompañadas del muy buen soundtrack a cargo de Nick Cave y Warren Ellis, y que sirve de fondo para que nuestro protagonista enfrente y exorcice sus propias culpas.

Grato resulta saber que Sheridan mantiene las habilidades que ya tenía escribiendo, ahora dirigiendo. Cierto que no es su filme debut, pero bien podría considerarse como tal, y como un muy buen punto desde el cual empezar.

***1/4

WIND RIVER

Director: Taylor Sheridan

Intérpretes: Jeremy Renner; Elizabeth Olsen; Graham Greene; Jon Bernthal; Kelsey Asbilie

Drama/Suspenso

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

rompiendo el equilibrio

Es plena guerra civil americana, y en 1864, en una casa de campo de Virginia, Martha Farnsworth (Nicole Kidman) administra un internado de señoritas. Y si bien la gran mayoría de sus alumnas ha sido retirada del lugar por sus familias durante el conflicto, junto a su asistente, Edwina Morrow (Kirsten Dunst) aun debe velar por las cinco estudiantes que permanecen en el internado.

Una tarde, una de las niñas descubre en el bosque a un malherido soldado de la Unión, John McBurney (Colin Farrell), baleado en una pierna. La niña lleva a McBurney con la señora Fansworth, quien a regañadientes lo acepta, lo cura y le permite quedarse mientras se recupere de la herida.

El soldado pronto logra las simpatías de las jóvenes residentes, especialmente de la asistente Edwina, situación que llenará de inusitada tensión la normalmente silenciosa residencia de campo…

Nunca he sido muy devoto del cine de Soffia Coppola. Si bien es cierto no he encontrado mala ninguna de sus películas, la realizadora estadounidense suele agregar algunos elementos que me terminan incomodando: anacronismos, estética y ritmo de videoclip, soundtrack cargado a las bandas onderas, en fin.

Pero, como dije, Soffia es dueña de una carrera bastante interesante como directora, que siempre hace que me llamen la atención sus películas. Por eso, y con el antecedente de haber ganado el premio a Mejor Director por The Beguiled (La Seducción o El Seductor, los títulos que se le han dado en habla hispana) en el reciente festival de Cannes, dije “será, pues”.

Lo cierto es que su más reciente filme, adaptado de la novela del estadounidense Thomas P. Cullinan y que ya había sido llevado anteriormente al cine (1971, con Clint Eastwood) no se parece en nada a sus trabajos anteriores, tanto en lo estético como en lo narrativo.

Estamos ante un relato de época, y al mismo tiempo un verdadero drama pasional, que se origina cuando en un ambiente definido, se introduce un elemento que viene en alterar el funcionamiento de ese entorno. En este caso, un grupo de mujeres de distintas edades (y necesidades) a las que las circunstancias abandonaron, digamos, a su suerte, y se han habituado a lo que les ha tocado vivir, hasta que llega este invasor, el soldado malherido, que les altera su rutina habitual, y que ha tocado de una u otra forma a todas y cada una de ellas.

La llegada de McBurney, el oficial enemigo herido (tanto sus profesoras como las alumnas dejan claro que adhieren al bando confederado, y se lo hacen ver a su fortuito huésped) altera este entorno, y de alguna manera se convierte en un agente del caos que rompe el equilibrio –real o artificial- reinante, especialmente en las dos adultas a cargo del hogar y en la mayor de sus estudiantes, para quienes este visitante se convierte además en un objeto de deseo.

Objeto de deseo en que se convierte sin querer, pero que en algún momento le acomoda, intenta sacar provecho, y luego lo lamenta.

La historia que se cuenta no da para extravagancias como las típicas en la filmografía de Coppola. Drama pasional de época, con algunos toques de thriller y un leve toque de terror gótico, no admite anacronismos ni coqueteos con el videoclip. Coppola se sale entonces de su elemento, y sale bien parada del desafío.

La estructura teatral del filme (pocos escenarios y pocos personajes) ayuda a que la historia y su realizadora se desenvuelvan mejor, y cuenta con el apoyo de sus interpretes principales: tanto Kirsten Dunst (con Fargo, y suerte de actriz fetiche de Coppola) como Nicole Kidman (gracias a Big Little Lies) vienen de un proceso de reinvención y reconstrucción de sus carreras tras años de dar bote, y se agradece. Por su parte, Colin Farrell, correcto como normalmente lo hace.

Y si bien The Beguiled tuvo que enfrentar una especie de controversia (se acusó a Soffia Coppola de “blanquear” la historia, al sustituir a parte de los personajes femeninos, de origen afroamericano, por actrices de origen caucásico), lo cierto es que le hizo bien salir de su entorno, de su zona de confort, para dar pruebas fehacientes de su talento como narradora.

***

THE BEGUILED

Director: Soffia Coppola

Intérpretes: Nicole Kidman; Kirsten Dunst; Colin Farrell; Elle Fanning; Oona Laurence; Angourie Rice

Drama

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

lo que siempre había esperado ver

El mundo se ha vuelto cada vez más inseguro luego de la muerte de Superman (Henry Cavill), no sólo porque el crimen ha crecido, sino por la presencia de unas extrañas y destructivas criaturas aladas, como ha podido constatar en carne propia Batman (Ben Affleck), durante sus recientes actividades como vigilante.

Paralelamente, luego de ser informada por su madre, la reina Hyppolita de Temyscira (Connie Nielsen), Wonder Woman (Gal Gadot) contacta a Batman y lo pone en conocimiento de la existencia de Steppenwolf (voz de Ciaran Hinds), un maléfico ser de otra dimensión que, despertado por el clima de miedo e inseguridad reinante tras la caída de Superman, empieza la búsqueda de un grupo de antiguas reliquias que una vez reunidas, causarán la destrucción de la humanidad.

Conscientes de que no son suficientes para enfrentar esta amenaza, y aprovechando la información robada desde las instalaciones de Lexcorp tiempo atrás, Batman y Wonder Woman reclutan a otros personajes cuyas increíbles habilidades serán vitales para enfrentar a Steppenwolf.

Este año era decisivo para las pretensiones de DC/Warner Bros., en su cruzada de crear su propio universo cinematográfico y replicar el éxito que estaba teniendo en televisión y en animación. El 2016 partió con dos pasos en falso. Primero, con Batman vs Superman que resultó difícil de procesar y disfrutar a la primera (mejoró mucho con la edición extendida y se disfruta más cuando se vuelve a ver), y Suicide Squad fue un desastre de proporciones.

Las cosas se arreglaron mucho con Wonder Woman, estrenada hace algunos meses, y dejaba a Liga de la Justicia en posición de desnivelar la tabla de posiciones en un sentido u otro.

Lo cierto es que el filme, dirigido por el siempre irregular Zack Snyder (capaz de hacer cosas muy buenas como Watchmen –debo ser de los pocos que les sigue gustando esta adaptación- o Man of Steel, pero también bodrios del tipo Sucker Punch) y con la incorporación de Joss Wheddon rompe el empate, para bien.

Pareciera que Snyder hubiese tomado nota de todos los detalles que impidieron que BvS fuera una obra disfrutable en una primera vista. Si en aquella oportunidad Snyder abusaba de la buena voluntad del espectador introduciendo elementos un tanto pretenciosos, un tanto rebuscados y que hacían difícil digerir la obra, en esta Liga lo cierto es que opta por un camino más simple. Podría decirse que Snyder se dio cuenta que un argumento inteligente no necesariamente tiene que ser rebuscado e indescifrable, y que un filme simple y entretenido no es sinónimo de imbécil.

Y, más importante, recordó que esta es una historia de superhéroes, una historia donde lo que importa precisamente es la aventura de un grupo de personajes dotados de capacidades extraordinarias enfrentando enemigos y circunstancias que superan con creces las aptitudes de la gente normal.

Las grandes fortalezas de Liga… corren precisamente por ese carril. Snyder construye un filme claramente de matiné, que se deja ver, entender y disfrutar, apoyado en  excelentes fotografía, edición y montaje (la película es generosa en imágenes que bien podrían ser portadas de cómics o aquellas impresionantes escenas de doble página en cualquier historieta del género) sin necesidad de entrar a picar demasiado.

Que la película dure 121 minutos en lugar de las dos horas y media –tres en la extendida- de Batman vs Superman es prueba fehaciente de ello, y ciertamente, funciona mucho mejor.

No es una película perfecta, en todo caso. Las principales falencias corren por el lado del villano, Steppenwolf, un enemigo ciertamente menor dentro de la gigantesca galería que posee la DC Comics…no pido un Luthor o un Joker o un Darkseid, pero por ahí estaba un, por ejemplo, Brainiac, que pudo haber servido, es cosa de verlo en el juego Injustice 2, y su plan se ha visto antes en muchas otras películas de la especialidad, pero funciona como común denominador, como vaso comunicante entre los miembros de la incipiente alianza de superhéroes.

En el apartado de las actuaciones nuevamente es Gal Gadot, en el rol de Wonder Woman, la que se lleva las mayores palmas (la vez al minuto diez del filme y ya encuentras que se robó la película), así como Ben Affleck, confirmando que es el intérprete que más se acerca al Batman perfecto. Las nuevas incorporaciones tampoco pasan inadvertidas. Jason Moama logra convencernos con un Aquaman inicialmente reticente a ser parte del equipo, que luego se une empujado por las circunstancias hasta que finalmente se convierte en un miembro fundamental del staff, y lo reivindica después de largos años de ninguneo, mientras que el Flash de Ezra Miller, consciente de que es el novato del grupo, aporta varios de los momentos más graciosos del filme.

Amber Heard no necesita más de cinco minutos para dejarnos clara la importancia de Mera en el entorno de Aquaman. Por su parte Jeremy Irons (Alfred) y J.K. Simmons (James Gordon) encajan a la perfección en el mundo de Batman. Ya me dejaron con ganas de ver las películas en solitario de este personaje.

Pero por ahora disfrutemos Liga de la Justicia, un filme que se disfruta por donde le mire. Es el tipo de película que estuve esperando desde que vi por primera vez la serie de los Súper Amigos, por allá por 1982. Y por Dios que me dejó de buen ánimo.

Hay escena post créditos, así que quédense hasta el final (ojo, alguien podría hiperventilar..mi señora lo hizo). Y busquen el cameo de….naaah, sólo bromeaba.

***3/4

JUSTICE LEAGUE

Director: Zack Snyder

Intérpretes: Ben Affleck; Henry Cavill; Gal Gadot; Jason Moama; Ezra Miller; Ray Fischer; Jeremy Irons; Amy Adams; Diane Lane; J.K. Simmons; Amber Heard; Ciaran Hinds; Connie Nielsen; Billy Crudup

Superhéroes

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

 

 

 

aplicando los códigos de otros

Es el siglo XXVIII, y la comunidad interplanetaria ha logrado la convivencia pacífica a través de una gran confederación de planetas unidos a lo largo y ancho del cosmos. Para resguardar la convivencia entre las distintas especies, esta alianza cuenta con una poderosa de seguridad bajo la jurisdicción del ministerio de Defensa de la colectividad.

Últimamente, la gigantesca ciudad espacial de Alpha ha sido amenazada por una misteriosa fuerza oculta en las sombras de la urbe, y el ministerio ha encomendado a los agentes Valerian (Dane DeHaan) y Laureline (Cara Delevigne) investigar quien está detrás de estas amenazas..y con qué fin.

Luc Besson es, por lejos, el más hollywoodense de los cineastas europeos, un realizador que ha dedicado su carrera a aplicar los códigos del blockbuster, donde ciertamente se siente más cómodo, en un entorno cinematográfico que se ganó su lugar en los libros de historia precisamente por su distancia con el modelo industrial estadounidense. Y este año insistió en ello, al presentar un proyecto que venía acariciando desde hace mucho.

Valerian et Laureline es un cómic fundamental dentro de la historieta europea. Con más de medio siglo de publicación, el cómic creado por Pierre Christin y Jean Claude Mezieres goza incluso hasta la fecha de un gran séquito de leales seguidores, sus álbumes compilatorios se siguen vendiendo en cantidades impresionantes, y su influencia ha trascendido sus fronteras (muchos han llegado a sostener que en Star Wars, George Lucas copió mucho de Valerian, sin reconocerlo nunca abiertamente). Y Luc Besson llevaba años intentando llevar al cine esta historia, cosa que hizo finalmente con Valerian Y La Ciudad de los Mil Planetas.

Y si bien no soy precisamente fan de Besson, decidí darle una oportunidad. Si bien El Quinto Elemento, aún no consigue convencerme de ser la película esencial de su carrera, como algunos dicen por ahí, su película anterior, Lucy (2014) la verdad me había sorprendido bastante. De su cabeza surgieron las historias de Taken y Los Ríos de Color Púrpura, y fue el director de Leon, The Professional (1993), una de las grandes películas de mercenarios de todos los tiempos. Y con los antecedentes de Valerian, bueno, le di la oportunidad a su adaptación, que tiene sus pros y sus contras.

Hay que decir que no es la gran pérdida de tiempo que algunos críticos dijeron por ahí. El mismo año en que hubo una película sobre Emojis y de Transformers 5, decir eso es castigar demasiado a Besson.

Porque por un lado tenemos un trabajo visual simplemente increíble. Como ya nos había dejado claro en  el Quinto…, Besson es un capo a la hora de construir mundos fantásticos, criaturas de otras dimensiones y escenarios de gran majestuosidad, mezclando efectos digitales, con otros más bien físicos.

Así, en lo visual y en lo estético la película está bien, y tampoco vamos a negar que tiene algunas cuantas escenas notables, especialmente la secuencia inicial, que sin más palabras que las cantadas por David Bowie en el clásico Space Oddity te cuentan la historia de esta federación de planetas en cinco o seis minutos. Debe ser por lejos la mejor secuencia de créditos iniciales del año.

El problema es que por cada uno de esos momentos de cinco minutos de brillantez, hay que pasar por otros intervalos de quince o veinte donde la historia no funciona. El argumento de la película incurre en diversos pecados: desde el hecho de ser muy simplón en algunos momentos (pudo haber funcionado muy bien en un corto de 40 minutos, pero se desinfla severamente en las dos horas y un cuarto que dura la película), a confuso y enredado en otros, y por largos ratos, incapaz de retener la atención del espectador en la pantalla.

Los personajes son realmente planos y cuesta mucho lograr un mínimo de empatía con ellos, y la pareja principal no funciona ni juntos ni separados. Entre Dane DeHaan y Cara Delevigne la química es casi nula, e individualmente considerados tampoco consiguen cuajar. DeHaan está en todas sus escenas con la misma expresión (puede estar peleando con algún villano, rindiendo cuentas ante sus superiores o seduciendo a una chica y en todas las circunstancias mira de la misma forma), mientras que a los que dicen que Cara Delevigne es una actriz terrible, déjenme decirles algo: tienen razón.

Respeto las ganas que tenía Besson de hacer esta película desde hace años, y es legítimo que tenga esas intenciones. Y respeto también que quiera darle un poco de sabor a industria al entorno en que se ha desempeñado a lo largo de su vida. Pero al menos tenga presente la próxima vez que, aunque no se den muy seguido, hay blockbusters con corazón e inteligencia también.

**

VALERIAN AND THE CITY OF THOUSAND PLANETS

Director: Luc Besson

Intérpretes: Dane DeHaan; Cara Delevigne; Clive Owen; Ethan Hawke; Herbie Hancock; Sam Spruell

Ciencia Ficción

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

la película que no te habían contado

Terminó mi periplo anual en la Feria Internacional del Libro de Santiago, FILSA para los amigos, y es tiempo de repasar la cosecha del año.

Por un lado tuvimos secuelas de obras de años anteriores, como la Historia Secreta de Chile 3, de Jorge Baradit, y por otro Max Urdemales y la Recta Provincia, el segundo tomo de la trilogía de aventuras fantásticas y mitológicas iniciado hace dos años por Francisco Ortega. Ambos mantienen la línea y la calidad de sus obras madres, por lo que no voy a ahondar más en ello.

En lo que sí voy a ahondar es en VHS (Unas Memorias), de Alberto Fuguet, colección de memorias y anotaciones recopiladas por uno de los autores fundacionales de la narrativa chilena de las últimas dos décadas, de quien me había alejado un tiempo atrás, luego de que sus más recientes trabajos, No Ficción (2015) y Sudor (2016), sin ser para nada malos trabajos, ciertamente no me causaron el click, no me engancharon como solía hacerlo su obra hasta entonces.

Digamos primero que se  VHS se trata de una autobiografía en clave, algo con lo que Fuguet ya ha jugado anteriormente (sus novelas Tinta Roja, Las Películas de Mi Vida y Missing: Una Investigación, así como trabajos de no ficción previos como Apuntes Autistas, Cinépata o Tránsitos, son pruebas de ello) y recurriendo una vez más a una de sus grandes pasiones: el cine.

Es a través de las películas que ha visto a lo largo de su vida (desde aquellas fundamentales en la vida de cualquier cinéfilo que se precie de tal como La Ley de la Calle, Cuenta Conmigo, hasta algunas que nadie podría tomar en serio), los actores, actrices, guionistas, directores, personajes, y nombres ligados al cine en general, que fueron marcando los grandes momentos de su vida.

Pero no se queda en eso.

Hace unos ocho años, más o menos, cuando en este mismo sitio reseñaba Missing, destaqué que una de las cosas que más celebraba de Fuguet y su obra era, me cito a mi mismo, su valentía para sacar a la vista del público los trapos sucios que normalmente se lavan sólo en casa. En esos años lo hablaba respecto del conflicto familiar que derivó en la desaparición, por más de dos décadas, de su tío Carlos Fuguet.

Tras la lectura de VHS debo insistir en ello. VHS es más que una mera recopilación de títulos, fecha en que fueron vistos y circunstancias por las que se estaba viviendo. No. Es la revelación por la cual Fuguet exorciza sus propios fantasmas, enfrentando y exponiendo ante el ojo público aquellos elementos de la vida personal de uno que muchos preferirían callar.

VHS, junto a sus antecesores, viene a ser el resultado de un proceso de autoconocimiento, aceptación y sanación. Resultado de un proceso difícil, doloroso, sensaciones que Fuguet consigue traspasar al papel y, a su vez, transmitirla y hacerla sentir al lector.

Hace rato que AF no me pegaba tan de K.O. con un trabajo suyo.

Uno entra a VHS por el cine. Y por el camino se va dando cuenta que el cine es la excusa.

La válvula de escape. El escondite. El salvavidas. El refugio. Llámenlo como quieran.

Y te encuentras con un relato de fondo para el que no estabas preparado.

Te introduces, sin filtro alguno, en la historia de vida de su autor. La empiezas a conocer como antes no lo hacías, a entenderla y a respetarla.

Y hasta empiezas a encontrar cosas en común.

VHS te sorprende, te descoloca, te golpea de knock-out…pero cuando reaccionas, todo te queda mucho más claro.

Un texto que no hay que dejar pasar.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

Liga de la Justicia: un poco de historia

Este 15 de noviembre se estrena finalmente Liga de la Justicia, el filme que, inspirado en el grupo de personajes de la DC Comics, y que, aunque nadie lo reconozca abiertamente, definirá mucho del desarrollo de los próximos proyectos fílmicos de la alianza entre la editorial y Warner Brothers, que hasta ahora lleva un filme que generó sentimientos encontrados (Batman Vs Superman), un desastre exitoso en taquilla, pero desastre al fin (Suicide Squad), y un hito que fue en mayor o menor medida celebrado (Wonder Woman).

Más allá de lo estrictamente cinematográfico/comercial, la Liga es el supergrupo por excelencia de la empresa y quizás dentro de todo el universo del cómic. Es cierto, están también la Justice Society o los Teen Titans, en la misma DC, o los Avengers, X Men o Fantastic Four en Marvel, pero la importancia de la Liga radica fundamentalmente en reunir entre sus integrantes a los fundadores del mito de los superhéroes: Superman, Batman y Wonder Woman.

Por eso, es bueno conocer un poco de su historia.

LA LIGA EN EL PAPEL

Durante los ’60, DC Comics había pasado su primera gran época (la llamada Edad de Oro de los superhéroes, coincidiendo con la Segunda Guerra Mundial y los primeros años de la guerra fría) y por entonces tenía que enfrentar la aparición de una competencia fuerte: la Marvel Comics Group, con Stan Lee, Jack Kirby y John Romita Sr., a la cabeza.

La popularidad de Spiderman, Ironman, Hulk, Thor, los X Men, etcétera, forzó a la DC a contraatacar, introduciendo nuevas versiones de personajes clásicos como Superman, Batman, Wonder Woman, Linterna Verde, Flash, en fin, e introduciendo el concepto del Multiverso (que años después le daría más de un dolor de cabeza). Ahora bien, si por un lado los tres primeros gozaban de un gran arrastre, todos los otros personajes no corrían la misma suerte. Así las cosas, en el número 28 de la colección Brave and the Bold (1960), debutaba la Liga de la Justicia, con su primera formación: Superman, Batman (aunque estos dos sólo eran mencionados), Wonder Woman, Flash (Barry Allen), Linterna Verde (Hal Jordan), Aquaman y J’onn J’onnzz, el Detective Marciano.

El grupo pronto ganó popularidad y a las pocas semanas ya tendría su primera revista como tal. En esta publicación se explica su origen, explicándose que la Liga fue fundada por Aquaman, Flash, Linterna Verde, J’onn J’onnzz, Black Canary y Atom, y que sólo mucho tiempo después Superman, Batman y Wonder Woman se harían parte de ella, así como otros personajes como Red Tornado, Hawkman, Green Arrow (Oliver Queen), Zatanna y Elongated Man.

Fue con esta formación base que la Liga funcionaría hasta bien entrados los ’80, en que sufre sus mayores bajas: por sus evidentes diferencias de carácter Batman abandonaría la Liga para fundar su propia banda de héroes, los Outsiders, y Hal Jordan se retiraría como Linterna Verde sobrepasado por la presión de ser el líder de este cuerpo interestelar, pasando el afroamericano Jon Stewart a ocupar su lugar. Entrarían también personajes como Blue Beetle, Mr. Miracle, Guy Gardner (el tercer Linterna Verde terrícola) y Captain Marvel a formar parte del grupo, primero como reservas, luego como titulares.

Luego de la publicación de Crisis On Infinite Earths (la serie con la que DC Comics ordenó su caótico Multiverso de personajes), la Liga entró en un receso prolongado, aunque finalmente volvería en 1987, totalmente reformada.

Rescatando sólo a Batman, Detective Marciano y Black Canary, y con las incorporaciones de Mr. Miracle, Blue Beetle, Doctor Fate, Captain Marvel, Guy Gardner y más adelante otros como Flash (Wally West), Elongated Man, Power Girl, Fire, Ice, Red Rocket, Booster Gold y Captain Atom, una nueva encarnación de la Liga tendría lugar, cuando el industrial Maxwell Lord III consigue el visto bueno de la ONU para rearmarla como una organización internacional, con personalidad jurídica e inmunidad diplomática. Esto motivó a que abandonaran esta reencarnación personajes no precisamente cómodos con esta idea, como Black Canary y Batman.

Esta versión de la Liga es una de las más recordadas sobre todo por los que llegaron al cómic luego de Crisis… A cargo de un equipo encabezado por los autores Keith Giffen y J.M. De Mattheis, esta Liga constituida a medio camino de la historia de superhéroes y del sitcom, funcionó hasta que el formato no dio para más, entre 1987 y 1993.

En 1996, DC quiso recuperar a su grupo más emblemático del limbo en que había quedado tras la salida de Giffen y De Mattheis, y para eso convocó a uno de los autores fundamentales del género. Tras un reinicio escrito por Mark Waid, Grant Morrison tuvo la responsabilidad de recuperar a la Liga y lo hizo apelando a sus miembros clásicos: Superman, Batman, Wonder Woman, Aquaman y J’onn J’onnzz estaban de vuelta, reforzados con los nuevos Flash (Wally West), Linterna Verde (Kyle Rayner) y Green Arrow (Connor Hawke), el retorno de Black Canary y la incorporación de secundarios como Plastic Man o Huntress. Esta Liga de fin de siglo se mantuvo hasta entrados los 2000.

Por 2003, un editor tan querido como odiado llamado Dan Didio asume la jefatura editorial de DC. Fanático de la Silver Age –la época en que se gestó la Liga- Didio coordinó toda una serie de líneas argumentales encaminadas a recuperar el espíritu de esos años, teniendo en la Liga de la Justicia su énfasis. Didio mantendría el equipo armado por Morrison, pero trayendo de vuelta a los Flash, Linterna Verde y Green Arrow clásicos (Allen, Jordan, Queen) y reincorporando a Black Canary, Red Tornado, Elongated Man, Hawkman, Firestorm (quien ya había tenido un breve paso por el grupo durante los ’80) y Zatanna, amen de miembros de reserva como Vixen, Nigthwing, Huntress, Booster Gold, Jon Stewart, Guy Gardner o el nuevo Blue Beetle. Mark Waid sería el principal escritor de los títulos relacionados con la Liga durante esos años.

Ese fue el ir y venir de la Liga hasta el evento New 52, en 2011. De la mano de Geoff Johns y Jim Lee, la Liga reiniciaba su historia, nuevamente recurriendo a la formación clásica: Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Linterna Verde, Aquaman, con la sola sustitución del Cyborg en lugar de J’onn J’onnzz. Y aunque el evento Rebirth en 2016 borró de un plumazo lo ocurrido desde 2011, esta sigue siendo la formación base del grupo.

LA LIGA EN OTROS MEDIOS

No pasó mucho tiempo hasta que la Liga de la Justicia llegara a la pantalla. Llegó al aire por primera vez en formato animado a los pocos años de su debut, en una serie de corta duración que contemplaba dos historias de diez minutos por episodio. Superman, Flash, Hawkman, Linterna Verde, Aquaman y Atom eran los miembros estables de este grupo, que en ocasiones alternaba con los Teen Titans (Aqualad, Kid Flash, Speedy y Wonder Girl).

La versión animada más recordada fue la que conocimos como SuperFriends, entre 1973 y 1985, a cargo de Hannah-Barbera. Desde su base en el Salón de la Justicia, Superman, Batman, Wonder Woman y Aquaman, más refuerzos ocasionales como Robin, Flash, Linterna Verde o Hawkman, y otros creados para la ocasión, como Samurai, Black Volcano, Apache, los Gemelos Fantásticos (que no eran sino el recurso cómico de la serie). La gran mayoría de episodios versaban sobre aventuras de todos ellos, o equipos más pequeños, enfrentando alguna catástrofe o calamidad, sin villanos involucrados.

Bueno, eso hasta la tercera serie inspirada en estos personajes, Challenge of the Superfriends, en la cual la Liga debía enfrentar al grupo de villanos encabezado por Lex Luthor, y que reunía entre otros integrantes a Brainiac, Bizarro, Cheetah, Acertijo, Mantis, Grodd, Sinestro, Espantapájaros o Solomon Grundy (y con todos preguntándonos si son los villanos power de cada personaje ¿dónde diablos está el Joker?). Ese enfrentamiento duraría una temporada, y la idea de héroes vs villanos sólo volvería en la última etapa de los Superfriends, donde el villano recurrente era Darkseid y su séquito.

A fines de los ’70 habría un olvidable live-action de la Liga, tratando de redituar el éxito que el Superman de Christopher Reeve y la Wonder Woman de Lynda Carter lograban por esa misma época. Pero pese a tener a Adam West encarnando a Batman como protagonista, el resultado es tan ridículo y desastroso que está actualmente relegada al cajón de los recuerdos vergonzosos.

Misma situación ocurrió con el fallido piloto estrenado en 1997, basado en la Liga de Giffen y De Mattheis. Aparte de que cambiaba las personalidades de los personajes principales hasta hacerlos irreconocibles, la película exageraba el aspecto cómico de la historia, adornada con unos efectos especiales horrorosos.

Sin embargo, un esfuerzo bastante digno fue la aparición de una proto-Liga durante la serie Smallville, en sus temporadas 8 y 9. Impulse (un joven Barry Allen), Aquaman, Cyborg y Green Arrow se unirían al universitario Clark Kent (Tom Welling) durante algunos episodios. Una idea similar podemos encontrar dentro del universo televisivo de DC/Warner, en la serie Legends of Tommorrow, sobre todo con sus ya frecuentes crossovers con Arrow, Supergirl y Flash.

A principios de los 2000, la mejor versión fuera del papel de la Liga hizo su debut, a cargo de los mismos que venían haciendo maravillas con Batman y Superman desde 1993. Bruce Timm, Paul Dini, Alan Burnett y Kevin Altieri tomaron gran parte de las cosas hechas por Grant Morrison y Mark Waid y presentaron durante 2001, la Liga definitiva para la animación: Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, J’onn J’onzz, Linterna Verde (Jon Stewart) y Hawkgirl siguieron los pasos de sus antecesoras, convirtiéndose en una adaptación imprescindible, que luego de su tercera temporada se vería reforzada por su relanzamiento en 2005, llamado Justice League Unlimited.

Tras el fin de la serie, casi a fines de la década del ’00, la Liga se convirtió en protagonista de varios de los filmes animados que la DC, en alianza con Warner Bros Animation, ha estrenado la última década, donde podemos destacar The Flashpoint Paradox, War y sobre todo, The Final Frontier, de 2008, que pone a la Liga en los primeros años luego de la Segunda Guerra Mundial, en una época no precisamente amigable con los héroes de capa.

Por ahí se vio una especie de Liga de la Justicia dentro de la serie The Batman, muy en el tono correcto de dicha serie animada. La Liga también ha protagonizado algunas películas y cortos en el marco del universo animado de Lego.

Una última versión llamada Justice League Action, estrenada el año pasado, y de diseño y argumento mucho más liviano que los trabajos anteriores ha servido para mantener a la Liga en el inconsciente colectivo.

Así llegamos a esta versión live-action dirigida por Zack Snyder (con la colaboración de Joss Wheddon). Recurriendo nuevamente a Ben Affleck, Gal Gadot, Amy Adams, Diane Lane, Connie Nielsen, Jesse Eisenberg y Jeremy Irons, incorporando a Ezra Miller (Flash), Jason Moama (Aquaman), Amber Heard (Mera), Ray Fischer (Cyborg) J.K. Simmons (James Gordon) y Williem Dafoe. La suerte está echada.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata