avalando a los Titanes

Aunque lleva casi un mes desde su estreno en EEUU y en muchos más países, lo cierto es que recién este jueves llega a nuestras salas Teen Titans Go! To The Movies, la extensión cinematográfica de la serie animada estrenada por Cartoon Network hace algunos años, convertida en uno de los caballitos de batalla de dicha cadena y la única producción animada de Warner/DC Comics, con las características de serie (pensando que en animación, DC ha privilegiado las películas para dvd y cortos para streaming antes que producciones de mayor periodicidad y masividad), adaptación que busca capitalizar en cine la gran popularidad del show.

Pese al éxito de la serie estrenada en 2013, que retoma las aventuras de Robin, Starfire, Raven, Cyborg y Beast Boy, quienes ya habían protagonizado una serie animada (realmente buena, como casi todo lo que hizo el equipo de Bruce Timm y Paul Dini, emitida entre 2003 y 2007), lo cierto es que Teen Titans Go!, no ha estado exenta de críticas, pues pensando en el antecedente más próximo –la citada serie- a muchos les cuesta asumir el tono esencialmente infantil y cómico de la versión actual, toda vez que se trata de la vida diaria de estos jóvenes héroes, aun cuando no enfrenten situaciones de emergencia, ni villano alguno (que es precisamente, el puntapié inicial de la película), y que al menos en EEUU han acaparado tanto la parrilla programática de CN que salen hasta en la sopa.

Pues pueden decir lo que quieran. Y es posible que el 90% de esas críticas tengan toda la razón.

Pero quiero verla. No sé si en cine, en dvd, streaming o incluso haciendo zapping si no queda más remedio. Pero quiero verla. Sobre todo cuando la recepción crítica ha sido sorprendentemente favorable, calificándola como una de las películas más entretenidas de la temporada.

Y es que con todo lo que se le pueda criticar, Teen Titans Go!, representa una manera muy original de acercar al menor de diez años a la gran mitología del siglo XX, como es el mundo de los superhéroes ¿Quién sabe si en una de esas uno de estos niños se entusiasma y pasa de Teen Titans Go, a la Teen Titans original, o a Young Justice, y de ahí a la Liga de la Justicia. Y de ahí se entusiasma con el cómic, descubre los New Titans de Wolfman y Pérez de principios de los ’90, y así sucesivamente?

No veo de qué se quejan. Teen Titans Go, así como otros proyectos como DC SuperHero Girls o las películas con Lego, son instancias válidas para ir descubriendo este género. No deberíamos criticarlo, deberíamos valorarlo. Quizás no por su contenido, pero sí por el tremendo universo que le están presentando a su público objetivo.

Además no es tan terrible. Yo conocí a Batman por Adam West y por esas series animadas donde Batman sonreía, dejaba moralejas y tenía como personaje de apoyo al irritante Batiduente.

Así las cosas, y en comparación, Teen Titans Go no es una mala manera de introducirse en el mundo de los superhéroes.

¿¿O acaso el derecho de hacerse los graciosos es exclusivo de Marvel??¿¿Ahh??

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Este es un trabajo para…

Tras detener y apresar en la Zona Fantasma al criminal Zod (Terence Stamp) el líder científico Jor-El (Marlon Brando) ha informado a las autoridades de su planeta, Krypton, acerca de la inminente destrucción del mismo, a causa de su inestabilidad nuclear, sin poder convencerlos de iniciar la evacuación. Sin embargo, Jor-El ha construido una cápsula de escape, en la que introduce a su hijo recién nacido, Kal-El, para salvarlo de la catástrofe, la cual dirige a un pequeño y distante planeta que reúne las mejores condiciones para que un individuo de su especie se desarrolle: la Tierra.

La cápsula aterriza en un área rural de Kansas, cerca de la localidad de Smallville, y es hallada por la pareja de granjeros Kent, Jonathan (Glenn Ford) y Martha (Phyllis Thaxter) quienes no tardan en sorprenderse con las increíbles habilidades que el niño, al que adoptan con el nombre de Clark, manifiesta.

De adulto, Clark (Christopher Reeve) siente que su presencia en este mundo, así como los increíbles poderes que ostenta tienen una razón de ser. Instintivamente, viaja hasta el Polo Norte, en búsqueda de respuestas, y posteriormente a la gran ciudad de Metrópolis, consiguiendo trabajo como reportero en el popular diario El Planeta.

Por entonces decide usar sus poderes en beneficio de la humanidad. Claro, que ese último trabajo no lo hará él exactamente.

Pues ese será un trabajo para…Superman.

Lo que son las matemáticas: en el año en que se conmemoran los 80 años desde que se publicó Action Comics N° 1, ejemplar que contiene la primera aparición de Superman, dicha revista alcanzó el número 1000 correlativo. Mismo año en que se celebran los 40 años desde el estreno de Superman: The Movie, estrenada con ocasión de los 40 años desde el debut del personaje en papel.

Y, tristemente, el mismo año del fallecimiento de Margot Kidder, cuyo personaje de Lois Lane se volvió tan icónico como el Hombre de Acero.

No vamos a profundizar sobre la importancia de Superman en la cultura occidental. El personaje creado por Joel Schuster y Jerry Siegel en 1938 fue el primero, el fundador, la piedra angular de todo un género dentro de la ficción. Sólo hubo un Batman, una Wonder Woman, un Spiderman, incluso un Chapulín Colorado, luego de que el Último Hijo de Krypton volase por primera vez.

El Hombre de Acero fue pionero también en el campo audiovisual. Abrió la puerta a los superhéroes en el formato serial de matiné, en la televisión, en la animación y, gracias a la película de Richard Donner de 1978, el primer superhéroe en llegar al mundo del largometraje, con una historia independiente (en el entendido que la película Batman, de 1966, no era más que una extensión del éxito televisivo, por lo que no cuenta, como tampoco los desastrosos live-action de superhéroes tanto de DC Comics como de Marvel, e incluso héroes sin una editorial detrás de ellos que los auspicie).

Estrenada en una época en que el cine estadounidense retomaba la vocación por la entretención (gracias a Spielberg y Lucas), Superman viene a ser el primer filme de superhéroes propiamente tal, por lo cual establece muchos elementos y conceptos que serían considerados tópicos básicos del género.

El impacto de Superman: The Movie trasciende lo estrictamente cinematográfico. Si bien Superman ya llevaba, entonces, cuatro décadas como uno de los íconos más reconocidos de la cultura occidental, el filme de Richard Donner grabó a fuego al Hombre de Acero en el inconsciente colectivo. Después de 1978, uno dice Superman, Clark Kent, Luisa Lane, Lex Luthor, Krypton, Kryptonita, El Planeta, y a menos que vivas en otro planeta, universo o dimensión, sabrás inmediatamente de qué se trata.

Si antes de la película Superman ya era un personaje popular, luego de ella se volvió un símbolo universal de la lucha por el bien, que tuvo en Christopher Reeve su encarnación más representativa.

Pero más allá de su calidad de ícono cultural, Superman es una gran película.

Se dio en pleno auge del cine de entretención. No pudo ser en mejor momento, cuando en las salas de cine se volvía a respirar un aire positivo con historias que invitaban a soñar con mundos nunca antes imaginados, con héroes que vivían hazañas majestuosas. ¿Quién mejor que Superman, el más importante, el más influyente, el más querido de los héroes, el mayor exponente de la gran mitología del siglo XX, para encabezar este movimiento?

Donner entiende la importancia del personaje cuya encarnación le fue encomendada, y su fascinación por él es evidente, y fundamental para lograr su cometido. Trabajando sobre la base de un guión que contó con Mario Puzo entre sus firmantes, construye los primeros años de vida adulta de Clark Kent, en tanto reportero del Diario El Planeta, así como su misión como Superman, de modo tal que, aun sin ser su biografía canónica a nivel de cómic, construye una historia para el personaje que para gran parte de la población mundial es su biografía oficial.

¿Quién es?¿Cómo llegó a ser Superman?¿Quién es Lois Lane y por qué es tan importante para el Hombre de Acero?¿Qué hizo para que Lex Luthor lo odie como lo odia? ¿Cuáles son las razones que lo motivan a ponerse un traje azul y rojo, y luchar por el bien y la justicia?

Con espíritu de serial de matiné (no necesita ser otra cosa), la película se hace cargo de responder estas interrogantes, de una manera que respeta la esencia del personaje y sus conceptos fundamentales. La cinta es capaz de convencer, tanto a los fanáticos del personaje, como a quienes nunca lo siguieron más allá de la página dominical del diario.

No es que el fan de hace cuarenta años fuera más ingenuo o más conformista con poco, ante la inexistencia de opciones. Nada que ver. El fan de entonces, simplemente, no era como el niño rata actual, más preocupado de sentirse dueño de la verdad que de disfrutar algo, sólo porque la película no la hicieron como él quería. Para el fan que hizo que Superman: The Movie se convirtiera en el hito que llegó a ser, bastaba con disfrutar, apreciar y ensalzar un trabajo bien hecho.

Superman deja una grata sensación en el paladar, conteniendo una inyección de optimismo que siempre se agradece (no en vano, su tagline era “Creerás que un hombre puede volar!!”). Vaya que hacía falta un relato como éste en los EEUU, y en el mundo, de la segunda mitad de los ’70. Sin pretender otra cosa que un filme para disfrutar en familia, Richard Donner terminó entregándonos una película que, tal como sucedió en las revistas, definió las bases sobre las cuales se construiría todo un género a lo largo de las décadas siguientes.

****

SUPERMAN: THE MOVIE

Director: Richard Donner

Intérpretes: Christopher Reeve; Margot Kidder; Gene Hackman; Marlon Brando; Glenn Ford; Phyllis Thaxter; Terence Stamp; Sussanah York; Valerie Perrine; Ned Beatty; Jackie Cooper; Marc McClure

Superhéroes

1978

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Eterno Estudiante

Veía el fin de semana El Alma de la Fiesta, la más reciente comedia de Melissa McCarthy y, a decir verdad, uno puede seguir viviendo sin haberla visto. Tiene sus momentos (McCarthy suele ser una comediante muy divertida), pero el nivel del filme es tan plano que se olvida apenas uno la termina de ver.

Sin embargo, durante gran parte de su trama me hizo acordarme de esa gran comedia de 1986 llamada De Vuelta al Colegio, (estrenada aquí en el verano de 1987 y que hizo popular en Chile a su protagonista, Rodney Dangerfield, pese a que tenía más de veinte años de popularidad como comediante televisivo en EEUU), toda vez que parten de una misma base: adulto hecho y derecho volviendo a estudiar, pues nunca es tarde para hacerlo.

De Vuelta…nos presenta a Thorton Melon (Dangerfield) un próspero empresario textil, dueño de una gran multitienda. De joven, consciente de que por sus pobres notas no iba a llegar muy lejos, abandona la escuela para trabajar junto a su padre en la pequeña sastrería familiar, especializada en tallas grandes. Melon pone tal empeño en su trabajo, que al llegar a la vida adulta, el pequeño taller se ha convertido en la más importante cadena de tiendas de vestuario de la especialidad.

Viudo, Melon acaba de divorciarse de su segunda esposa, una escaladora llamada Vanessa (Adrienne Barbeau) y, junto a su chofer y mejor amigo Lou (Burt Young), viaja a visitar a su hijo Jason (Keith Gordon) a la universidad en la que estudia, luego de que éste cancelara volver para las vacaciones, sospechando que algo no anda bien.

Enfrentando a su hijo, Jason reconoce que no ha rendido ni en los estudios como esperaba, ni en el equipo de natación, al cual aspiraba entrar, donde apenas consigue entrar como utilero, siendo víctima habitual del acoso de Chas Osborne, la estrella del equipo (William Zabka..sí, el verdadero Karate Kid, rescatado recientemente en la notable serie Cobra Kai), y sin más amigos que un freak llamado Derek (Robert Downey Jr…sí, he dicho Robert Downey Jr). Buscando motivar al chico, y ya que él mismo nunca terminó los estudios, Thorton convence al decano de la universidad, mediante una generosa donación, recibirlo como alumno, llegada que no será del agrado de Philip Barbay (Paxton Whitehead), el estricto y conservador director de la escuela de negocios del campus.

De Vuelta…es una comedia que funciona –y sigue funcionando- muy bien, no sólo por lo absurdo de su idea principal (misma que sirve de base a la mencionada El Alma…pero también a uno de los mejores capítulos de Los Simpson a nivel histórico, “Homero Va a la Universidad”: adulto entrando a un universo integrado por gente diez, quince, veinte años menor, y que ciertamente no es como el protagonista pensaba que era, el “pollo en corral ajeno”) sino por el desarrollo que se le da.

Acostumbrado a delegar funciones en otros, a pagar para que otros trabajen por él, a divertirse, y a vivir en un entorno donde daba lo mismo que fuera un troglodita, Melon se ve enfrentado a una realidad totalmente nueva: ni la vida académica debe ajustarse a su horario, ni el dinero puede arreglarlo todo (el cameo del escritor Kurt Vonnegut debe ser una de las cosas más hilarantes que he visto en una película) ni la vida universitaria es un estado de reventón permanente. Todo ello sazonado con su rivalidad con el profesor de economía y negocios, para quien la presencia de Melon es un insulto a la excelencia académica, un incipiente romance con Diane Turner (Sally Kellerman), su profesora de artes y letras, y el conflicto que surge con su hijo Jason, dada su distinta concepción sobre la universidad: lo que para su padre es una humorada, para él es un objetivo en serio, y desea sobresalir por sí mismo.

De Vuelta al Colegio es una comedia mucho más lista de lo que podría uno creer dada su temática, y dado como se trata a la gran mayoría de comedias hollywoodenses los últimos años. Llama la atención además que, para la temática del filme (comedia de colegio/universidad/etapa escolar) no haya tanto humor de baño como uno supondría. Si, hay su poco de doble sentido involucrado, pero son cuestiones mínimas, basadas más en muletillas que se pierden en la traducción, y lejos del abuso del chiste de la cintura para abajo que hoy está en prácticamente todas las comedias estadounidenses, considerando que la película se sostiene en el talento de Dangerfield para encarnar trogloditas de poco seso, poca cultura y malos modales, pero de buen corazón.

No es casualidad que después el mismo Dangerfield prestara su voz a Larry Burns, el hijo imbécil de Charles Montgomery Burns en Los Simpsons, quien engancha de inmediato con Homero, al darse cuenta lo igualmente tarados que son.

Prueba de lo que digo es que aquí se estrenó en cines para todo espectador, y se mantuvo prácticamente hasta bien entrado el año 87 en salas. Quizás en un mercado diferente como el actual (donde ya no hay 20 salas en todo Santiago, sino al menos 10 por cada mall, repartiéndose entre dos o tres películas casi toda la torta) no la cuenta de esta misma forma, capaz que no hubiera durado una semana. Lo que no le quita un pelo de la gracia que tenía.

***1/4

BACK TO SCHOOL

Director: Alan Metter

Intérpretes: Rodney Dangerfield; Burt Young; Sally Kellerman; Keith Gordon; Robert Downey Jr; Terry Farrell; Ned Beatty; Paxton Whitehead; William Zabka; Adrienne Barbeau; M. Emmet Walsh.

Comedia

1986

(y se nos viene la columna 1400…)

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ARETHA FRANKLIN 1942-2018

Qué día. En la misma fecha que hace 60 años llegaba al mundo la Reina del Pop, y que hace 41 años nos dejaba el Rey del Rock’n Roll, se ha confirmado el deceso de otra monarca dentro de la música popular. Tras una larga y dolorosa agonía a consecuencia de un avanzado cáncer de páncreas, ha fallecido la Reina del Soul, Aretha Franklin.

Iniciada en el circuito del góspel y la canción religiosa, pero también gran amante de l jazz de la vieja escuela, Aretha Franklin tuvo su gran época durante los ’60, con el auge de la música afroamericana con que la industria musical estadounidense buscó hacer frente a la invasión británica. Fichada por Atlantic Records, una de las disqueras más emblemáticas de dicho movimiento, Franklin se convirtió en una de sus voces más populares y reconocidas a nivel mundial.

Gracias a esa influencia musical, Aretha Franklin se convirtió luego en una potente líder de movimientos antirracistas y feministas, convirtiendo su gran canción “Respect” en un verdadero himno por las luchas sociales.

Fue ingresada al Rock’N Roll Hall of Fame en 1987, siendo la primera mujer en lograr ese hito.

Aretha se mantuvo activa hasta fines de la década del ’00 y una de sus últimas grandes apariciones fue en 2009, cuando Barack Obama asumió su primer período como Presidente de Estados Unidos. Desde entonces, paulatinamente se fue retirando, principalmente a causa de sus cada vez más graves problemas de salud, que entraron en crisis a principios de esta semana.

Larga vida a la Reina del Soul.

Descanse en paz.

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mejor? si, es posible

Aunque el terrorista Solomon Lane (Sean Harris) lleva dos años en prisión, luego de ser detenido por el agente de la Fuerza de Misión Imposible Ethan Hunt (Tom Cruise), y su organización llamada Syndicate ha sido disuelta, su legado ha quedado en manos de un grupo criminal llamado Los Apóstoles, quienes han encabezado una serie de atentados a lo largo del planeta.

En el proceso, tres unidades de plutonio, suficientes para crear una poderosa arma nuclear, circulan en el mercado negro, y existe una alta posibilidad de que caiga en manos de Los Apóstoles, quienes, se especula, lo venderían a un líder fundamentalista llamado John Lark. Hunt, junto a sus allegados más próximos, Luther Stickell (Ving Rhames) y Benji Dunn (Simon Pegg) viajan a Berlín e intentan hacerse del plutonio, sin embargo la operación es saboteada y el plutonio sustraído.

Hunt y su equipo organizan una nueva operación, esta vez en París, para recuperar el plutonio y detener a Lark y desarticular a los Apóstoles. Sin embargo, y sin que el Secretario a cargo de la agencia, Alan Hauley (Alec Baldwin) no puede evitar que la CIA, desconfiando de la capacidad y lealtades de Hunt, infiltre a August Walker (Henry Cavill), uno de sus agentes, en la operación…

No son muchas las sagas cinematográficas que superan los cinco capítulos manteniendo el nivel. Rápido y Furioso, una. Rocky (más su bonus track Creed), otra. Harry Potter y James Bond han estado cerca (tienen episodios algo más bajos que el resto, pero ninguno se cae a nivel dramático, además que la primera ya venía con el background de las novelas). Vacas sagradas como Star Wars y Star Trek no lo han logrado, y ni hablar de cierto universo cinematográfico que anda por ahí, que sí, tiene momentos notables, pero no deja de hacernos sentir que en el fondo es el mismo cuento contado varias veces.

El caso de Misión: Imposible, la saga iniciada en 1996 a partir de la serie de televisión del mismo nombre, es un caso excepcional. No sólo se trata de una más que digna reinvención de un clásico, capaz de actualizarlo sin pasar a llevar su espíritu, y que se las ha arreglado para mantener el buen nivel, sino que además, que es lo que pasa en su más reciente episodio Misión Imposible: Repercusiones, lo mejora exponencialmente.

Sí, es cine industrial, 100% hecho en Hollywood, con sus reglas, sus recursos y dentro de sus parámetros. El trabajo de Christopher McQuarrie, que repite en la dirección en esta serie, se mueve dentro de tal marco, pero es lo bastante listo para armar una producción capaz de trascender de éste. Que sea un marco no quiere decir que sea un obstáculo para la gestación de producciones que aspiren a algo más que el éxito de taquilla ocasional. Y McQuarrie, empleando los mismos recursos y reglas que casi toda la producción hollywoodense, es lo bastante hábil para entregar un filme que se salga del molde.

Un argumento inteligentemente planteado; vueltas de tuerca por montones y legítimamente sorprendentes; secuencias de acción espectaculares (si, tal vez algunas puedan parecer demasiado inverosímiles para algunos aburridos, pero aún así..esta no es esa inverosimilitud que da más risa que otra cosa. No, esta es una inverosimilitud que dan ganas de felicitar), diálogos que de verdad aportan al desarrollo de la trama y a entender los motivos de los protagonistas; personajes creíbles; chistes que entran en el momento y circunstancias exactos.

Más una fotografía impresionante que saca mucho provecho de las locaciones (la fotografía de Rob Hardy hace que París, Londres, sean tan protagonistas de la historia como los actores involucrados en ella, al mismo tiempo que a uno le den todavía más ganas de conocerlas). Bueno, McQuarrie toma todos esos elementos, y los une, logrando una mezcla muy superior a la suma de sus partes, en un episodio que, por primera vez, es consecuencia directa del capítulo anterior, y no un relato aislado.

El espionaje es un género de larga data dentro de la ficción, y si bien la situación política del mundo no es la misma hoy que cuando este género vio la luz, es por trabajos como éste que la especialidad ha sobrevivido a los vaivenes de la situación mundial, conservando su popularidad y atractivo intactos.

Aunque, para qué andamos con cosas, el gran responsable de la grandeza de esta saga es Tom Cruise. Podemos criticarlo por todo lo que querramos (sea porque ha dedicado gran parte de su filmografía a rendirse culto a sí mismo, sea por la cienciología, sea porque ya no está en edad de hacer ciertas cosas, de lo que quieran, hay trolls para todo) pero no por eso vamos a desconocer cuánto disfruta haciendo estas películas.

Vale, Misión Imposible no es su creación, ha tenido una rotativa de directores (Brian de Palma, John Woo, J.J. Abrahams –quien se mantiene como productor-, Brad Bird y el actual McQuarrie), pero Cruise es el factor que ha mantenido vigente la saga a lo largo de las dos décadas y algo que lleva funcionando, el motor de que ésta historia permanezca en la cresta de la ola, y llevándonos a preguntar por qué no vemos más blockbusters de este tipo más seguido.

Y si bien esta saga tiene en Ethan Hunt su gran protagonista, no es menos cierto que se trata de una historia coral, de equipo. Por personaje principal que sea, Hunt es uno más de una fuerza donde cada uno de sus componentes es igualmente importante, cosa que Ethan Hunt tiene muy presente, y muy en claro. Y eso ciertamente humaniza al personaje, despojándolo del hálito de invulnerabilidad que hay en torno a un James Bond, por ejemplo, dándole una identidad y características propias con las que desenvolverse y que han sido claves para mantener esta saga por más de 20 años.

Cruise sabe lo que uno espera de Misión Imposible. Y lo da.

Película formidable, de principio a fin, donde todo lo que está pasando en pantalla importa, donde no te quieres perder un solo detalle. Si Hollywood, como reza el mantra, es una fábrica de salchichas que de cuando en cuando hace obras de arte, aquí cabe agregar que a veces lo hace con muchas ganas. Quizás lo mejor que he visto este año dentro del mainstream, y no veo en el horizonte nada que pudiera hacerme cambiar de idea. Imperdible.

****1/3

MISSION IMPOSSIBLE: FALLOUT

Director: Christopher McQuarrie

Intérpretes: Tom Cruise; Henry Cavill; Rebecca Ferguson; Simon Pegg; Ving Rhames; Sean Harris; Michelle Monaghan; Wes Bentley; Alec Baldwin; Angela Bassett; Vanessa Kirby

Espionaje/Acción

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el Oscar de la gente

Si lo que la Academia quería era hacer ruido, lo está logrando. Pero no creo que sea de la clase de ruido que quería: el anuncio de la implementación, desde el próximo año, de la categoría “Mejor Película Más Popular” ha desatado más comentarios negativos que positivos. Debo decir que yo comparto varias de esas aprehensiones, según he podido repasar en diversos blogs, sitios de noticias y redes sociales, que trataremos de analizar en esta oportunidad.

Primeramente, abre dudas respecto del proceso de calificación para esta categoría. Ciertamente, la taquilla, las cifras que indica el Box Office serán definitorias, pero ¿se aplicará un criterio mínimo de calidad para armar esta nómina? ¿Habrá quina para esta categoría?¿Quien la va armar y sobre qué criterios? ¿La Academia armará la nómina final y votará la gente, on line, por ejemplo?¿O será una categoría abierta donde, literalmente, cualquier película pueda ser nominada?

Por otra parte, desnaturaliza lo que los premios de la Academia son. No es un premio de la crítica (para eso está el Critic’s Choice), ni un premio del público (para eso está el People’s Choice, Teen’s Choice, MTV Movie Awards), sino un premio que la gente de la industria cinematográfica, representada en la Academia de Artes Cinematográficas, entrega a lo mejor que la misma industria ha dado. Ceder la responsabilidad a otros, por mucho que sea en una categoría, implica admitir por parte de la Academia que hay aspectos en los que no se la puede, y en vez de mejorar ese problema, prefiere ceder la responsabilidad a otros.

Por otra parte, el Oscar a la Mejor Película tampoco es un premio de popularidad. Es cierto que la Academia no siempre coincide con la opinión masiva. Lo ha hecho, pero no con la frecuencia ideal. A veces lo hace para ceder a las presiones y contingencias del momento (los premios a Mejor Película que se llevaron en su momento 12 Años de Esclavitud o Moonlight, por ejemplo, obedecen a una necesidad de la Academia de ser políticamente correcta para evitar un linchamiento, antes que un legítimo proceso de cambio y apertura). Pero eso es algo que la Academia debe mejorar por sí misma, no achacándole la responsabilidad a otros.

Esta categoría de Película Popular constituye un arma de doble filo. Por un lado, puede servir de “premio de consuelo” para aquellas películas que, excepcionalmente, gozan tanto de gran aceptación por la crítica, como de un gran rendimiento en taquilla, y que por alguna inexplicable razón, han sido postergadas por la Academia.

Pensemos en The Dark Knight, en Logan, películas que fueron ovacionadas en su momento, que anduvieron muy bien en boletería, pero que la Academia no consideró ni para ser nominadas en las categorías principales, por su temática “poco seria” y su origen netamente industrial. Mad Max Fury Road, otro ejemplo, que llegaba con enorme favoritismo, y sólo se quedó con premios secundarios.

El riesgo es qué pasa si la película más taquillera del año a calificar no alcanza estándares mínimos de calidad…se corre el riesgo de que cualquier comercial de cajitas felices disfrazado de película se adjudique un Oscar por el único mérito de vender más entradas. Y créanme, a mi no me gustaría que una de las innecesarias secuelas de La Era del Hielo o los Minions se anoten un Oscar en su currículum. Sería un gesto por el cual la Academia avalaría el uso del noble oficio del cine como excusa para que las grandes cadenas puedan seguir vendiendo chucherías.

El motivo que empuja la creación de esta categoría, así como dejar las premiaciones de categorías técnicas fuera del aire, en comerciales, es, para colmo, totalmente extracinematográfico: es el rating decreciente de las televisaciones de las ceremonias de premiación. Ésta ya no se ve tanto por televisión (podrían avisarles que muchos la ven on line en streamings legales y no tanto, por lo que las cifras televisivas ya no son tan decisivas..supongo que nadie se lo dijo) y el rating va disminuyendo. La última entrega, a la hora que La Forma del Agua era coronada como mejor película, cerca de las 2 A.M. hora chilena, cayó un 20% respecto de la audiencia que marcaba al principio del show (21 horas en Chile). Si este es un motivo, creo que la Academia no está entendiendo el problema real.

Por ahí se especula que esta categoría es en realidad la reacción al intenso lobby de parte de la gran industria del cine, para asegurar que sus productos más exitosos, además luzcan un Oscar en sus carátulas. Especialmente aquella gran multinacional representada por un ratón, cuyo (mc)Universo ha acaparado la taquilla, la influencia mediática y el merchandising los últimos años. Pero para qué nos vamos a poner malpensados ahora (sic).

La idea tal vez no sea mala, pero está tan mal planteada, prestándose para tantas (y para nada injustificadas) sospechas, que uno no puede evitar dudar del espíritu de esta propuesta, de las intenciones de sus gestores y si realmente puede llegar a ser practicable.

La ceremonia del año 2019 va a ser la marcha blanca para el Oscar a la Popularidad. Habrá que ver, puede que la Academia nos sorprenda, por una vez a las quinientas, con alguna sorpresa que valga la pena.

Lo dudo, pero en una de esas..

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el sacrificio del héroe

En Noviembre de 1992, se marcó un hito dentro de la cultura popular, de esos que detienen el curso del planeta. Ese mes, DC Comics inició la publicación de una saga que desde su título, revelaba como iba a concluir: La Muerte de Superman.

La noticia causó expectación mundial: todo el orbe sabe quien es Superman, lo que lo caracteriza y define. Por eso, enterarse que el ser más poderoso sobre la faz de la Tierra, podía morir, no dejó indiferente a nadie.

En una época sin internet, ni descargas, ni redes sociales, lo cierto es que en Latinoamérica la expectación se mantuvo por meses. Si bien el ejemplar que narraba precisamente la muerte del Hombre de Acero fue de febrero de 1993, recién en octubre de ese año vinieron a aparecer las primeras versiones en español de la historia.

Yo recién la vine a leer casi dos años después de su publicación original. Si la hubiera leído oportunamente, hubiera quedado en shock, pero como no fue así, la verdad me dejó con un sabor muy a poco. Y con el tiempo, sentí que no envejeció del todo bien, y su carácter de hito mediático no tuvo aval dentro de la cronología del Universo DC: si bien ha soportado los distintos reinicios que ha tenido este universo las últimas dos décadas, sin ser borrado, es repasado apenas como una anécdota.

Por eso no dejé de extrañarme cuando hace pocas semanas se anunció el estreno directo al dvd/br de un nueva adaptación animada de esta historia. Ya lo había sido en 2007, con la cinta Superman:Doomsday, (y citada en Batman vs Superman) aunque esta vez, la adaptación corre a cargo del equipo encabezado por Jay Oliva, y dentro del marco del universo animado que DC/Warner han venido construyendo la última década, con resultados bastante aceptables.

Obviamente, The Death Of Superman viene a ser una reinvención de la historia antes aludida, ajustada al marco en el que se desarrolla este universo cinematográfico, y arranca en un escenario en el que la Liga de la Justicia lleva años funcionando, teniendo en Superman a su principal representante.

Compatibilizando su trabajo como héroe, Clark Kent intenta avanzar en su relación con su compañera de trabajo Lois Lane, aunque tiene sus dudas en orden a revelar su doble identidad como reportero y héroe.

Clark deberá interrumpir sus planes cuando se advierta la existencia de una destructiva criatura, un ser irracional del cual nadie sabe nada (sólo que vino del espacio, arrasando con una estación, con un pelotón de guardias de Atlantis y con todo lo que se le cruce) que avanza a Metropolis dejando un reguero de muerte y devastación. Cuando los esfuerzos de la Liga de la Justicia resultan inútiles, Superman acude al campo de batalla, donde deberá darlo todo para detener a esta bestia.

No es fácil compactar en menos de noventa minutos una historia que se publicó durante cuatro meses, a razón de al menos tres ejemplares por mes (al menos 12 números de 24 páginas), pero el guionista Peter Tomasi se las arregla no sólo para compactarlo, eliminando los no pocos rellenos que se introdujeron en la historia para justificar su extensión en papel. Tomasi consigue que la historia resulte ágil, atractiva, y cale hondo en el que la está viendo, lo cual consigue dejando establecido lo que Superman es, lo que simboliza para la humanidad y hasta qué punto es capaz de llegar por sus principios, sus valores y en la lucha de lo que considera más valioso.

La inclusión de la Liga de la Justicia clásica (Batman, Wonder Woman, Flash, Aquaman, Linterna Verde, J’onn J’onnzz, Cyborg y Hawkman) en vez de la versión noventera de la misma fortalece aún más el relato. Nada contra la Liga tipo sitcom concebida por Giffen y DeMatteis en los ’90, pero nunca me cuadraron mucho en una historia así de dramática. La participación de la formación clásica de la Liga (los héroes más poderosos de todos cayendo inmisericordemente ante la criatura conocida como Doomsday) hace que uno dé más valor al sacrificio del Ultimo Hijo de Krypton.

Vaya que hace falta un Sam Liu en el universo cinematográfico de DC/Warner. Quizás no sea un gran realizador, y no todas las películas animadas que llevan su rúbrica sean todo lo buenas que hubiéramos esperado, pero al menos ha sido capaz de armar un cuento ordenado, a un nivel parejo y con los marcos bien definidos.

***

THE DEATH OF SUPERMAN

Director: Sam Liu; Jake Castorena

Animación

2018

Por cierto, estamos cerquita de la columna 1400…y tiene mucha relación con lo que hemos conversado en esta oportunidad.

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