en suspenso..

No hay Lollapallooza. No hay Copa Libertadores, ni Supercopa ni Champions League, y las clasificatorias mundialistas suspendidas hasta nuevo aviso. El fútbol local se jugará sin público. La ATP suspendió todos los torneos de tenis por más de un mes, así como la NBA y otras ligas. WWE hará sus shows sin público, en recintos ínfimos, y su gran evento gran, Wrestlemania, está en la cuerda floja. En los países donde ya hizo crisis, se han suspendido clases en colegios y universidades.

Definitivamente, el Coronavirus no es un tongo, ni un chiste ni una sacada de pillo para las autoridades frente a ciertos temas. Es cosa seria. Y por eso, la prioridad a nivel mundial es evitar las aglomeraciones, a fin de evitar apurar su contagio. Ahora bien, ¿cómo afecta esto a la industria del cine?

Ello, a propósito de las suspensiones y aplazamientos en el estreno de películas que en el corto plazo debían ver la luz. No Time To Die, la nueva película de James Bond, que debía estrenarse en abril, fue la pionera, al ser postergado su estreno hasta noviembre. Y en estos días se han sumado A Quiet Place 2, Rápido y Furioso 9 (¡un año!*), New Mutants, el live-action de Mulan, y es posible que muchas otras, que tenían fecha de lanzamiento en marzo, abril o incluso en mayo, se sumen a la lista de aplazados.

Esto obedece a razones que resultan claras: si la idea es evitar las aglomeraciones…en una sala de cine entran entre 100 y 200 personas; a cuatro o cinco funciones diarias, ya vamos entre 500 y 1000; si sumamos que la gran mayoría del público asiste a multisalas ubicadas en centros comerciales que albergan al menos diez salas.

La otra razón es estrictamente mercantil, pero tiene su lógica también: en tiempos en que se llama a evitar las aglomeraciones y, si es posible, no salir de casa ¿para qué van a estrenarse películas hechas para que el público asista en masa, si esa masa no va a salir a ver una película? Especialmente si pensamos que el gran público de la industria hollywoodense hoy por hoy es el asiático, China sobre todo, precisamente donde partió esta pandemia. El fracaso sería estrepitoso.

En ese sentido, interesante será ver qué pasará con esas cintas que sí se van a arriesgar a estrenar en su fecha originalmente programada.

Esto nos deja una pequeña complicación a los que nos dedicamos a evangelizar desde el púlpito de la crítica de cine…si no se estrenan las películas ¿de qué diablos vamos a hablar?

Obligado a apelar a la dvdteca, a referirse a los clásicos, a revisitar títulos de años anteriores, y a seguir con la lista de pendientes del 2019 –o incluso años anteriores- que aún quedan por ver. Por este lado tenemos la ventaja de que no todo se estrena en el momento que corresponde, así que aún nos quedan películas de años anteriores que nos puedan sorprender (como El Permiso, de 2018, a la que le tengo echado el ojo desde hace unos días), así que hay motivos para mantenerse vigente.

Será pues. Habrá que cuidarse no más.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

(*Entiendo la necesidad de aplazar los estrenos, pero…¿un año? tres, cuatro meses, puede ser…pero ¿doce meses? Esto no tiene que ver con el virus…)

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