espacio exterior, espacio interior

Nos encontramos en un momento, ni tan lejano ni tan cerca, en el futuro.

Una serie de oleadas de energía está afectando al Sistema Solar, desde sus confines, poniendo en riesgo la vida en la Tierra.

Investigaciones del Comando Espacial Estadounidense, SpaceCom, han determinado que estas oleadas se producen desde la base conocida como Proyecto Lima, una operación creada hace más de 20 años para encontrar vida inteligente a lo largo del sistema, misión encabezada por el astronauta Clifford McBride (Tommy Lee Jones), de quien no se ha tenido noticia en más de quince años.

Sospechando que McBride está vivo, y relacionado con dicho fenómeno, SpaceCom convoca a su hijo, el también astronauta Roy McBride (Brad Pitt), quien deberá viajar a la base de la entidad en Marte, a fin de intentar contactar con su padre. Roy, un individuo incapaz de sentir o expresar algún tipo de emoción, se embarca en la misión Cepheus, planificada al efecto, al sentir que ya no tiene nada que perder…

Comienza la recta final del año, época de balances, de armar las listas de rigor, y de sacar cuentas de lo ya visto, lo que está por estrenarse, la forma de no dejar cosas pendientes para el siguiente año y puedan entrar en el ránking de rigor (Knives Out, Ford vs Ferrari, Marriage Story, me refiero a ustedes) y de ponerse al día con lo que se estrenó y por equis razones no vi en su momento.

Dentro de este último grupo está Ad Astra: Hacia Las Estrellas, película que marca la primera incursión del estadounidense James Gray, realizador de corta, pero más que digna trayectoria (por películas como The Yards, We Own The Night o Two Lovers), segunda en el cine derechamente mainstream, tras The Lost City Of Z.

Ahora, no porque esté incursionando en el cine derechamente industrial, quiere decir que Gray haya cedido y sucumbido a las reglas del mismo, demostrando una capacidad enorme para mantener el control creativo y narrativo de su obra. Y que un director, de perfil más bajo que otros, hay que reconocerlo, pueda mantenerse en esa línea, ya desde ese punto, es para aplaudir.

De otro modo, no sé si el resultado hubiere sido el mismo.

Ad Astra pertenece a un subgénero dentro de la ciencia ficción, que más allá de contar historias épicas, repletas de heroísmo y epopeya, se enfoca en contar el viaje de su protagonista, estableciendo un paralelo entre el viaje al espacio exterior, y al interior de sí mismo. En ese sentido, que un comprometido con la historia que está contando como Gray asuma como director (de una historia coescrita junto a Ethan Gross) es una opción lógica.

Digo paralelismo porque tenemos, por un lado, el relato netamente de ciencia ficción, planteándonos un escenario en que los vuelos espaciales son pan de cada día, tanto que son un negocio para las empresas privadas como para nuestra época es la aeronáutica comercial (aunque reduciendo a pilotos, astronautas y operarios a meras piezas de un gran engranaje). Escenario en que tenemos una crisis determinada, y se selecciona a un equipo de expertos que deberá resolverlo, apelando al factor humano. Este lado de la historia funciona, y perfectamente podría resultar como cualquier otra historia de astronautas frente a una situación límite, abundante en efectos especiales y momentos épicos. Todo ello en un marco visual que hay que tratar de ver en la mejor calidad de imagen posible, ya que en el apartado gráfico, esta película está llena de logros.

Pero no tarda en quedarnos claro que éste no es el relato principal. Es más bien la excusa que da pie al relato que sí nos quiere contar: el proceso por el cual el personaje de Roy McBride debe atravesar para enfrentar sus propios demonios internos, que le han llevado a perder a su familia, a ser un individuo sin emociones y a ser incapaz de expresarlas, y a estar siempre a la sombra de un padre que, para el mundo es un héroe, pero para él, simplemente no estuvo.

El viaje interior de McBride, buscando conocer la verdad acerca de la existencia de su padre, aprovechando para conocer la verdad acerca de sí mismo,  entender su origen y destino, hacer catarsis…y las paces con su existencia. Y para lograrlo, nada mejor que ir a la fuente, e importando un pepino el costo o los obstáculos y reglas que deba sobrepasar.

Este es el terreno en que mejor funciona Gray y, por lo tanto, donde mejor funciona la película, y donde alcanza sus principales logros, que encuentra en Brad Pitt (cuya presencia en pantalla cubre más de dos terceras partes del filme, no sólo si lo calculamos cronómetro en mano) uno de sus puntos más altos. La actuación de Pitt es uno de los aspectos que más peso dan al filme, y Gray le saca el mayor provecho posible a su protagonista, engrandeciéndose recíprocamente entre sí, y a la historia.

No dejé de pensar en qué opinarían de esta película Stanley Kubrick y Terence Mallick de Ad Astra. Gray tiene mucho de cada uno de ellos y en esta película se nota bastante. Mi conclusión, es que lo mirarían con orgullo.

Por fin pude sacar a Ad Astra de la lista de pendientes…sólo para ponerla, derechito, en la lista de las imprescindibles del año.

***1/2

AD ASTRA

Director: James Gray

Intérpretes: Brad Pitt; Tommy Lee Jones; Ruth Negga; Donald Sutherlan; Loren Dean; Liv Tyler

Ciencia ficción/Suspenso/Drama

2019

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

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