pesadilla de principios de verano

La vida ha sido particularmente dura con la universitaria Dani Ardor (Florence Pugh), luego de que su hermana Terri se suicidara en casa de sus padres, quienes murieron junto a ella. A su vez, la relación con su novio Christian (Jack Reynor) se ha enfriado a tal punto, que Dani sólo se enteró del viaje que éste realizaría a Suecia, a través de compañeros de universidad de éste, donde estudia antropología.

Buscando arreglar las cosas, Christian suma a Dani al viaje, con destino a la comunidad Harga, en un apartado rincón montañés, del que proviene Pelle (Vilhelm Blomgren), otro compañero de estudios, para presenciar la celebración del solsticio de verano, que dicha comunidad efectúa cada noventa años.

Sin embargo, los visitantes se ven impactados por el carácter de la celebración, abundante en consumo de alucinógenos, rituales paganos y actos violentos. Pese a ello, los miembros de esta comunidad insistirán en que sus huéspedes se unan a la celebración, lo quieran o no…

Costó, pero llegó. Aunque fue estrenada en julio en los EEUU, durante agosto y septiembre se especuló acerca de su posible estreno en salas nacionales, temiéndose incluso que éste no sucediera. Se confirmó para octubre, pero justo vino el estallido social en Chile, y en esas condiciones, no siendo el cine un artículo de primera necesidad –para la mayoría, aceptémoslo- nuevamente quedó dando bote.

Hasta que las cosas se calmaron un poco, y finalmente llegó a las pantallas Midsommar, segunda película del director Ari Aster tras la sorprendente Hereditary, y obviamente estaba la ansiedad por saber si podría repetir la hazaña de su filme debut, o si lamentablemente se convertiría en un one hit wonder.

Quédense tranquilos, porque la mano y el talento de Aster (uno de los grandes valores del cine fantástico y de terror surgidos en el último par de años, los otros son Jordan Peele y Robert Eggers, los tres presentando sus segundas obras este año) en este segundo filme, que además escribe, se mantienen intactos.

Una vez más al alero de ese oasis de buen cine independiente que es A24, Aster reitera la fórmula que lo puso en el primer plano con su filme debut: que más allá de recurrir a lo visualmente chocante (Midsommar contiene algunas imágenes que para apreciarlas bien hay que tener tripas) lo que de verdad inquieta no es algo que se vea, sino que algo que anda rondando en el ambiente.

Y si en Hereditary esto sucedía en el lúgubre y cerrado ambiente de un hogar en el que la muerte decidió quedarse a vivir, Midsommar apela a un entorno radicalmente distinto: el luminoso, lúdico y hasta encantador paisaje sueco, en los primeros días del verano.

Pensemos: una joven protagonista que acaba de sufrir una terrible tragedia familiar, y viviendo un duro momento en lo afectivo, en estado de alta vulnerabilidad. Un viaje inesperado como mecanismo para intentar arreglar las cosas. Una comunidad medio hippie viviendo prácticamente de lo que ellos mismos producen y conforme a las normas de convivencia que ellos mismos han establecido, celebrando el cambio de estación..¿qué podría salir mal?

La respuesta es simple: todo. La verdadera pregunta es qué tan mal terminará cada cosa. Cosa que desconcierta, desespera y descorazona.

La impecable fotografía de Pawel Pogorzelski contribuye una enormidad a la hora de generar esa situación de incomodidad y contradicción entre la belleza y tranquilidad que inspira el paisaje, y la macabra verdad que se oculta en dicho lugar. Sumada esta visión al cuento que Aster nos narra, y el retorcido mundo en que nuestros protagonistas fueron a terminar, sumado a que al principio las cosas ya no estaban tan bien entre ellos, nos resulta imposible abstraernos de lo que está pasando en pantalla.

Por incómodos que nos sintamos con lo que estamos viendo (en eso Aster tiene su objetivo muy claro, dejar un gusto amargo en el espectador), por mucho que asumamos que nada de esto puede terminar bien, que por mucho que nos encontremos en un idílico lugar lejos del mundanal ruido aún así tenemos claro que no hay salvación posible, no queremos dejar de mirar lo que está pasando.

Y, sin embargo, la sensación que te queda al final, no es la que uno esperaría de una situación como ésta.

Y por eso es que tampoco queremos dejar de mirar lo que Aster nos seguirá presentando a lo largo de su carrera. Un filme debut que tuvo tiempo de sobra para preparar, un segundo filme que ratifica considerablemente los méritos del estreno, y en el que muere en su ley (Aster no es fan del salto y del grito fácil, así como exige un poco más de atención por el espectador frente a lo que está viendo, lo que en su género siempre es un plus) nos bastan para constatar que méritos tiene de sobra para no ser considerado una promesa, y empezar a ser respetado como una realidad.

***3/4

MIDSOMMAR

Director: Ari Aster

Intérpretes: Florence Pugh; Jack Reynor; Vilhelm Blomgren; Will Poulter; William Jackson Harper

Terror/Suspenso

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