otra cosa!!

Hace cientos de años, en el sultanato de Agrabah, vive Aladdin (Mena Massoud), un joven huérfano que, sin más compañía que su mono Abu, comete pequeños robos para no morir de hambre, por lo que la mayor parte del día vive huyendo de mercaderes furiosos, guardias y usureros. Y en una de sus correrías, defiende a una joven acusada de robo, de quien se enamora de inmediato.

Aladdin ignora que la joven es la princesa Jasmin (Naomi Scott), hija del Sultán de Agrabah (Navid Negahban), aburrida de su vida de lujos, aislada del mundo, y soñando con ser valorada más allá de su jerarquía. Y mientras el Sultán procura casarla con líderes de otros reinos por razones políticas, éste ignora que su gran visir, Jafar (Marwan Kenzari) conspira para usurpar su trono.

Para lograr su cometido, Jafar busca una legendaria reliquia: la lámpara de un milenario genio, oculta en una caverna, y ante la imposibilidad de penetrar en ella, y tras conocer a Aladdin, lo engaña y convence para entrar y buscar la lámpara. Sin embargo, el muchacho es traicionado y abandonado en la caverna, aunque conserva la reliquia en su poder y, desesperado por salir de ahí, invoca al poderoso genio (Will Smith) alojado en el interior de la pieza…

Okey, Disney, aquí si podemos llegar a algún entendimiento. Si vas a insistir con estos remakes live-action de tus clásicos (que nadie, más que tus accionistas, pidió), al menos haz el esfuerzo de, respetando el material original, aportar algo nuevo a la historia que estás reconstruyendo y volviendo a contar.

Por eso, dentro de todo reconforta que en el mismo año que tuvimos un remake de regular a malo (Dumbo), y otro igual pasable pese a sus fallas (El Rey León), hubo un Aladdin que, si no es el mejor del combo –y uno de los mejores de toda esta rama del estudio del ratón-, es al menos con el que uno más se divirtió.

Porque si bien es cierto, sigue estando muy por debajo de su original animado, en términos cualitativos (Aladdin, de 1993, es junto a La Sirenita, La Bella y la Bestia y El Rey León, parte de la gran etapa que atravesó Disney durante la primera mitad de los ’90) hay que valorar que su director, el correcto Guy Ritchie, evita caer en los extremos de las otras películas de la especialidad este año. No es una copia al pie de la letra de su original (a ti te hablo, Rey León), pero tampoco introduce rellenos que no aportan nada más que minutos de duración para convertirla al formato largometraje (a ti te hablo, Dumbo).

El mérito de Aladdin es que cuenta una historia conocida, introduciendo elementos nuevos que le dan una personalidad propia, tanto al filme, como a varios de sus personajes. Aladdin sigue siendo ese ladronzuelo simpático y de buen corazón, capaz de dejar de comer aunque esté partiéndose de hambre por ayudar a otros, mientras que  Jafar sigue siendo ese villano maquiavélico, dispuesto a todo con tal de acceder en el poder. Y en ese sentido, sus intérpretes cumplen.

Lo mismo podemos decir del Genio, encarnado por Will Smith, que si bien toma mucho de su similar animado (doblado originalmente e inspirado en el desaparecido Robin Williams, que hizo de este ser uno de los personajes más queridos de Disney), aporta mucho de su talento para la comedia, para presentarnos a un Genio capaz de defenderse por sí mismo.

Donde vemos un desarrollo mejor es en el personaje de Jasmin, que crece bastante a partir de una princesa aburrida de vivir en palacio, a una mujer empoderada, consciente de lo que vale por sí misma, de sus virtudes y capacidades, de lo que pasa en el resto del mundo fuera de su castillo, mientras que el Sultán, si bien sigue expuesto a la influencia de su maléfico segundo de abordo, en esta versión resulta un líder político capaz, no sólo un viejito bueno, pero no muy listo, sentado en un trono.

Puede que no sean grandes cambios, pero ayudan a perfilar una historia capaz de defenderse sin depender en exceso del material original. Porque de estos remakes, por mucho que obedezcan sobre todo a la necesidad de vender entradas, no es mucho más allá de eso lo que se espera. Y por eso es que Aladdin, con poco, sube harto los bonos.

***1/3

ALADDIN

Director: Guy Ritchie

Intérpretes: Mena Massoud; Naomi Scott; Will Smith; Marwan Kenzari; Navid Negahban; Nasim Pedrad.

Fantasía

2019

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

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