el origen del caos

No es fácil la vida en la Gotham City de 1981. En una ciudad sobrepasada por la corrupción política, las enormes desigualdades sociales y una creciente inseguridad ciudadana, el costo de vivir en esta ciudad es irracionalmente alto.

Pensemos, por ejemplo, en Arthur Fleck (Joaquim Phoenix): víctima de una enfermedad neurológica que le provoca súbitos ataques de risa, sobrevive junto a su madre, Penny (Frances Conroy), a duras penas, con lo que gana como payaso, labor que le produce más malos ratos y humillaciones, que satisfacciones.

Y aunque mantiene la esperanza de convertirse en comediante, al estilo de su ídolo, el presentador de televisión Murray Franklin (Robert De Niro), la vida de Arthur está a un metro del colapso, y bastará un pequeño mal rato para que las cosas, de una vez, se le vayan de las manos…

Simple: si Guasón (Joker) no es la mejor película del año, al menos es una de las tres mejores.

La cinta de Todd Philips, que aborda libremente la génesis de uno de los villanos más reconocidos dentro de la cultura popular, ganadora del último festival de Venecia como Mejor Película, tiene demasiadas cosas a su favor y que explican la aseveración anterior, que intentaré desmenuzar en los siguientes puntos:

La sorpresa parte cuando estamos frente a una película presentada como blockbuster, pero que no pasa mucho rato antes de que nos demos cuenta de que todas las reglas, fórmulas y modelos que inspiran este tipo de cine, Joker se las pasa por buena parte.

Lejos de la zona de confort que es el modelo para armar adaptaciones de cómics, Joker resulta ser un filme incómodo, duro y que descoloca. Ese tipo de filmes que, si te gusta ir al cine a relajarte, mejor da media vuelta y busca otra película. Cierto, eso lleva al riesgo de que la película no sea del gusto de todos, pero ¿cuántas veces vemos una producción de estas características, que quiera tomar esta clase de riesgos?

Factor fundamental en el buen desempeño del filme es el trabajo de Joaquim Phoenix, también galardonado en Venecia como Mejor Actor, cuyo nombre ya se ve entre los grandes protagonistas de la próxima temporada de premios. ¡Que manera la de Phoenix de echarse al hombro una película!

Su trabajo como Arthur Fleck, este perdedor que ya no tiene más que perder, es estremecedora, dolorosa, te golpea duro, te sigue golpeando en el suelo y no te da un momento para recuperar el aire.

Nicholson, Hammill, Ledger, pueden estar en paz: su legado ha continuado en buenas manos.

Injusto sería dejar de mencionar el mérito de Todd Philips en la dirección. Perpetrador de comedias menores como Road Trip, Due Date, Old School, Starsky y Hutch y la infumable trilogía The Hangover (cada película era peor que la anterior), que en Joker encuentra cierta redención. ¿Y cómo lo hizo? Acudiendo a esa gran escuela que es el cine estadounidense de la primera mitad de los 70: De Palma, Pakula, Cimino, Don Siegel, pero por sobre todo, Martin Scorsese: obras como Calles Peligrosas, Taxi Driver y El Rey de la Comedia, ejercen clara influencia en Joker. Mejor escuela, imposible, y Philips resulta ser un aprendiz sorprendentemente aventajado.

Apoyado en la muy buena partitura de Hildur Gudnadottir, que termina por volverse un componente fundamental para la buena narración de la historia, Joker es un triunfo cinematográfico, por donde se le mire, muy superior a las opiniones que cierto sector de la crítica y de la opinión pública estadounidense han dicho para acusar a este filme de avalar conductas violentas.

Sí, en el país donde se compran armas y balas como quien compra leche o pan, una película puede despertar estas conductas. El chiste se cuenta solo.

Considerar Joker como una apología al delito o hacer de este personaje, una suerte de antihéroe para los tiempos que corren, es reducir peligrosamente el nivel del debate, cayendo en un discurso barato y populista. Joker no va por ahí, sino que puede considerarse como una advertencia, acerca de cómo alguien, que podríamos tener al lado del asiento en la micro, puede volverse, como consecuencia de ser parte de una sociedad enferma, en un agente del caos.

Y es que el Joker hace rato es más que un mero villano dedicado al mal por un tema de ansia de poder, de ego o ambición. El payaso de Gotham City, y esta película se hace cargo de ello, es una fuerza del mal que sólo se satisface destruyendo todo lo que encuentra a su paso.

Por lejos la mejor película de la alianza DC/Warner después de la saga de Christopher Nolan para Batman y, lo que son las cosas, una historia totalmente ajena al cánon del universo cinematográfico que aún no consigue armar del todo. ¿Será éste el camino que esta alianza deberá adoptar para sus futuras producciones? No sé, pero si no toman nota, al menos como referencia, de las muchas cosas buenas de esta película, un hito que no se da todos los días, ahí si que se pasan.

****1/2

JOKER

Director: Todd Philips

Intérpretes: Joaquim Phoenix; Robert De Niro; Frances Conroy; Zazie Beetz; Bret Cullen

Drama/Suspenso

2019

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)