PETER FONDA 1940-2019

Qué manera tiene el destino de hacer las cosas…en la misma semana en que se cumple medio siglo desde el icónico festival de Woodstock, Peter Fonda, actor estadounidense muy vinculado al movimiento hippie y la contracultura norteamericana gracias al legendario filme Easy Rider –Busco Mi Destino- ha fallecido esta mañana, víctima de complicaciones en el tratamiento de cáncer al pulmón, según anunció un portavoz.

Miembro de una dinastía de grandes actores –hijo de Henry, hermano de Jane y padre de Bridget- Fonda tuvo desde 1962 una extensa carrera en teatro, televisión y cine, destacando sus premiadas actuaciones en filmes relativamente recientes como El Oro de Ulises (1997) o La Tempestad (1998), y mantuvo una nutrida agenda incluso como doblajista hasta algunas pocas semanas atrás.

Sin embargo, ninguno de sus roles tuvo la relevancia e influencia de Wyatt, aquel viajero que junto a su compañero Billy (Dennis Hopper) recorrió un país entero en motocicleta, empujado más que por cualquier otro motivo, por saciar un incontenible deseo de libertad. Eso hizo que Busco Mi Destino, en 1969, se convirtiera en la película emblema de la generación de las flores.

QEPD

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram

infierno terrenal

Ayer se cumplieron 40 años desde el estreno original de una obra mayor, Apocalipsis Ahora.

Y como decía hace unos días atrás, vean la reseña de 2001, publicada hace poco, que existe una categoría de películas que me sobrepasan. No porque no me gusten o las encuentre malas, sino que porque son demasiado buenas, a nivel extraordinario. Tanto, que no sé por dónde, por cuál de sus atributos partir el análisis.

Sólo sé que la epopeya dirigida por Francis Ford Coppola, basada libremente en la novela El Corazón De Las Tinieblas, de Joseph Conrad, está con justicia dentro de las mejores películas de la historia.

Corre el año 1969, y la guerra de Vietnam está en pleno apogeo. Mientras se recupera de una herida de guerra, que lo ha dañado más allá de lo meramente físico, el capitán Benjamin Willard (un soberbio Martin Sheen) es convocado por sus superiores para una delicada misión.

Se ha tenido noticias que un ex boina verde estadounidense, el Coronel Kurtz (Marlon Brando) ha perdido la razón, y ha levantado una suerte de secta de adoradores de su persona, compuesta por granjeros y lugareños del interior de Camboya, país neutral respecto de esta guerra. Sin embargo, las heridas físicas y mentales que ya acumula Willard, el entorno en que el conflicto se desarrolla, y todo lo que ya ha visto, y verá a lo largo del viaje, comprometerán gravemente la ya frágil sanidad del militar.

El rodaje de esta película, llevado a cabo principalmente en Filipinas, no tuvo mucho que envidiar al mismo conflicto que retrataba, por las complicaciones que su director debió enfrentar, desde la formación del casting (Martin Sheen, actor poco conocido en esa época, fue el elegido para interpretar a Willard luego de que otros mucho más populares se descartaran a sí mismos, o fueran descartados por Coppola) hasta las complicaciones propias de un rodaje que, en tiempos en que recién surgían los efectos especiales, debía hacerse materialmente, en el lugar de los hechos y en las condiciones físicas propias de dichos lugares, sobrepasando el presupuesto y poniendo a prueba la resistencia de los intérpretes y realizadores (de lo complicado que fue trabajar con Marlon Brando en estas condiciones, hablemos otro día, mejor).

Se cuenta que el consumo de drogas entre actores y técnicos se hizo habitual durante el rodaje, como una forma de resistir las extenuantes jornadas laborales.

Todo esto, a la larga, contribuyó a hacer realidad ese lugar común que reza “qué infierno es la guerra”. Todo lo relatado en esta cinta, fotografiada con soberbia por Vittorio Stortaro –ganador de uno de los dos Oscar que se llevó esta cinta, junto con mejor sonido, aunque corrió mejor suerte en los Golden Globes, Bafta y adjudicándose la Palma de Oro en Cannes, donde fue estrenada- debe constituir, como nada ni nadie más, y con todos los elementos surrealistas que Coppola introduce,  el mejor retrato que el cine ha hecho de la guerra de Vietnam.

Partiendo de la base que Vietnam fue un conflicto en que EEUU intervino, sin que nadie lo pidiera, sólo para tratar de golpear a la U.R.S.S., y que a la larga se convirtió en la gran herida al corazón de la nación del norte, agravada por las muertes inútiles que trajo consigo, no sólo de personas, sino también de las utopías y esperanzas de una sociedad mejor que habían surgido durante la década precedente.

La pesadilla de una nación, expuesta a través de la pesadilla de un individuo en particular. La misión encomendada a Willard es un verdadero viaje por el infierno, que el uniformado debe asumir aún sin estar seguro de la utilidad de la misión, ni de sus propias capacidades. Willard caminará sobre una cuerda floja, la más mínima distracción y su caída a la muerte, a la desesperación, a la locura total, será irreversible. Y la meta a la que ha de llegar (hacerse cargo de un personaje que hace rato ya cayó, y que en su colapso ha arrastrado a una comunidad completa) tampoco es la más estimulante de las opciones, por cuanto no aleja a nuestro antihéroe de lo que el destino depara para él. Más bien lo acerca y acelera.

Película magistral por donde se le mire, fue objeto de una reedición en el año 2001 (Apocalypse Now Redux), que agregó más de tres cuartos de hora de material inédito, que como pocas veces, terminó siendo favorable a la historia, haciéndola más grande aún. Y este año, se estrenó a nivel de festivales y en algunas salas, una versión restaurada del filme, la que debiese estarse lanzando en formato 4K por estos días.

****

APOCALYPSE NOW

Director: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Martin Sheen; Marlon Brando; Dennis Hopper; Robert Duvall; Laurece Fishbourne; Harrison Ford; Frederic Forrest; Albert Hall; Scott Glenn

Drama bélico

1979

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instragram)