del desastre a la hazaña

Corre el año 1970.

Un año antes, el hombre ha llegado a la luna, y el equipo integrado por el comandante Jim Lovell (Tom Hanks), el piloto Fred Haise (Bill Paxton), y el asistente Jack Swigiert (Kevin Bacon), incorporado a último minuto luego de que el cuerpo médico negara el pase para viajar al titular Ken Mattingly (Gary Sinise), se preparan para un nuevo lanzamiento rumbo al satélite natural.

Sin embargo, una inesperada explosión del sistema de ventilación, poco antes de llegar a destino, altera totalmente los planes, y pone a la tripulación de la nave, y al personal de la NASA en Tierra, en una desesperada carrera contra el tiempo para regresar a los astronautas a casa, sanos y salvos…

Si, debo confesarlo, nunca había visto Apollo 13 (pese a que se estrenó hace casi 25 años), nunca con la atención que le puse ahora…y sólo tengo una pregunta:
¿Es normal terminar el visionado de esta película del director Ron Howard, con los ojos húmedos, de pie y con ganas de aplaudir?

Basado en hechos reales, ocurridos en abril de 1970, (cuando la séptima misión tripulada la Luna, la tercera con el fin de alunizar, tuvo por una semana en vilo al planeta entero con una falla en la ventilación que bien pudo costar la vida a sus tripulantes) y registrados por el mismo Comandante Jim Lovell en su novela Lost Moon, el filme de Ron Howard registra una de las grandes hazañas de la historia reciente.

Hablamos de un hecho ocurrido en el marco de una carrera espacial, uno de los frentes más importantes de la Guerra Fría, en la que EEUU había sacado gran ventaja con la llegada del Apolo 11 a la Luna unos meses antes, ventaja que quería mantener, por lo que este incidente, resultaba un verdadero balde de agua fría para sus pretensiones.

Pero, como dijo Lisa Simpson, crisis también significa oportunidad, y la NASA, aunque quizás no lo haya pensado así al principio, convirtió este fracaso inminente en uno de los grandes hitos de la historia aeroespacial. Y es en eso que se concentra este relato: en los esfuerzos tanto del trío de astronautas en órbita, como del personal en tierra, para que la tripulación sobreviviera a las precarias condiciones que quedaron tras el incidente, sin ventilación, sin calefacción y reduciendo el uso de la energía del artefacto a lo básico.

Howard hace de esta historia, que pudo haberse quedado en el documental, en la mera reconstrucción de hechos, un relato épico, desde varios puntos de vista: el de Lovell y su equipo; desde el equipo de la NASA a cargo de la travesía y cómo ésta se convirtió en rescate; incluso desde el prisma de Ken Mattigly, que a última hora no fue parte del viaje, pero cuya experiencia fue clave para el rescate. Y, claro, las familias de los viajeros.

El trabajo de Howard nos relata este proceso como lo que fue: más que un accidente, más que lo que pudo haber sido un tropiezo insalvable para una nación, sino que una hazaña. Y no de un solo hombre, sino de la humanidad. De ahí que uno, como mero espectador, se sienta parte de estos hechos, y se emocione tanto con la resolución de esta historia.

Emotivo, pero sobrio a la vez, digamos. Porque la historia se podía haber ido por uno de estos dos canales: uno innecesariamente lacrimógeno, y otro exagerada –e inoficiosa- mente gráfico. Para lágrimas fáciles hay telenovelas, para lo otro, ciertos programillas de farándula. Apollo 13 es un relato que está muy por encima de eso.

La película sigue ese mismo criterio, y todas las líneas argumentales en que se bifurca la película se orientan a dejar en claro que este hito es atribuible a la comunidad en su conjunto. Bueno, con Apollo 13, en cuanto película, pasa lo mismo: el trabajo de guión, de dirección, efectos (reconocido con sendos premios Oscar, Bafta, entre otros por sus aspectos técnicos (para esta película, la NASA compartió sus simuladores antigravedad para una mayor verosimilitud de las secuencias en órbita); la impecable partitura de Howard Shore –usada hasta el cansancio en reportajes, documentales y demás trabajos de temática épica- más uno de los grandes castings de las últimas décadas…si existiera un premio a Mejor Elenco, Apollo 13 estaba fija en esta categoría.

Aunque, por mucho que se trate de un gran desempeño a nivel colectivo, no podemos no destacar trabajos individuales como el de Tom Hanks (que después de ganar el Oscar a Mejor Actor por Filadelfia y Forrest Gump, decían que lograba el récord con esta actuación, de tres premios seguidos, pero ni siquiera fue nominado), y sobre todo Ed Harris, sólido en el rol de Gene Kranz, el jefe de la operación en Tierra, para quien “el fracaso no es opción!” Debe haberle resultado ese mantra: como actor secundario logró abundantes nominaciones y su cotización se fue a las nubes.

Puede que no haya conseguido más nominaciones más allá de lo técnico (notable, por cierto, para una época en que muchos efectos seguían siendo manuales), pero bueno, a estas alturas ya deberíamos estas acostumbrados a las negligencias de ciertas instituciones. Apollo 13 no necesita condecoraciones expresas para que sepamos de entrada lo que es: una gran película.

***3/4

APOLLO 13

Director: Ron Howard

Intérpretes: Tom Hanks; Bill Paxton; Gary Sinise; Kevin Bacon: Ed Harris; Katheleen Quinlan

Drama

1995

(La próxima semana, espero, volvemos con la cartelera de este año)

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