amigos hasta el fin de los días

Durante el siglo XVII, y antes de ser quemada en la hoguera, Agnes la Chalada guardó su libro de profecías, para ser custodiado por sus herederos a lo largo de los años. Con los siglos, aunque el libro inicialmente fue un fracaso editorial, sus predicciones han sido tan acertadas, al punto que ha señalado la fecha en que el Anticristo llegaría al mundo, y la guerra final entre el cielo y el infierno se desencadenaría, provocando el fin de la creación.

Ello ha puesto en alerta a ambas facciones, quienes han iniciado los preparativos para sus respectivas campañas.

En medio, encontramos a dos personajes: Azirafel (Michael Sheen) y Crawley (David Tennant). Uno, un ángel presente en la tierra desde su creación, mientras que el otro, es un demonio que lleva el mismo tiempo en el mundo terrenal (fue quien tentó a Adán y Eva, provocando su expulsión del Paraíso). A lo largo de la historia, ambos han coincidido tantas veces que han llegado a ser amigos y, dadas sus naturalezas, están al tanto de lo que ocurrirá.

Pero como a ninguno de los dos les convence mucho la idea (lo han pasado muy bien en este mundo, haciendo el bien y el mal, respectivamente) que inician, por su propia cuenta, una pequeña cruzada destinada a evitar la inminente destrucción…

Para el año 1990, el inglés Neil Gaiman ya era uno de los más prestigiosos autores de literatura fantástica, mitológica y de terror, y su nombre estaba en boca de todo el mundo gracias a la ya mítica The Sandman. Lo mismo puede decirse de Terry Pratchett, inglés también, que con la saga Mundodisco, también se había hecho un nombre fundamental en la narrativa fantástica.

Amigos personales, y cultores de temáticas afines en su obra, no era de extrañar que en algún minuto trabajaran juntos. Fanáticos ambos de relatos y películas como La Profecía, concibieron su propia versión del relato, abundante en humor negro e ironía, que llamaron Good Omens, y que, tras la gran popularidad alcanzada, su adaptación cinematográfica estuvo latente por años. Por ahí Terry Gilliam fue mencionado como director del proyecto, sin que se concretara. Hasta 2017, cuando Amazon anunció que la historia llegaría a su plataforma Prime Video, en formato miniserie, viendo la luz a fines de mayo de este año, con el propio Gaiman en el guión.

Dirigida por Douglas Mackinnon, y en seis capítulos de 50 a 60 minutos de duración, la adaptación sigue la idea central de la novela: la aparición del Anticristo, la inminente batalla entre el bien y el mal, poniendo énfasis en la relación entre Azirafel y Crowley, su amistad a lo largo de milenios y su postura frente al inevitable destino que se le espera a la creación.

Partiendo de la gran química existente entre Sheen y Tennant, en la relación que sus personajes han construido a través de la historia, y de cómo la interacción con los simples mortales los ha llevado a replantear su misión en la Tierra, que ciertamente influye bastante cuando deciden intentar evitar el enfrentamiento definitivo, Good Omens es fiel al espíritu fundamentalmente irónico de su obra matriz. La serie absorbe a la perfección el espíritu lúdico, cómico y hasta sarcástico de la novela, y es enfocada de esa forma en que mejor funciona.

Cielo e Infierno vistos como una gran corporación uno, y como una suerte de zona de desastre, aunque con su jerarquía claramente definida, el otro, ambos bandos se sostienen por la misión de cumplir el plan divino, sin discutirlo, sin salirse una coma de eso, demostrando una total desconexión con lo que está al medio –nosotros-, lo que lleva a pensar, una vez más, en que no todo es blanco y negro, sino que cabe considerar los matices entre ambos.

Es precisamente la conexión con lo mundano y la capacidad de entender los matices, lo que marca no sólo a nuestra pareja principal y su bromance, sino también a quienes le rodean: Shadwell el anciano último descendiente de una orden de cazadores de brujas, y su aprendiz, el torpe Newton Pulsifer; Anatema Device (la sorprendente Adria Arjona…si, leyó bien, Arjona), una joven ocultista, última heredera de Agnes la Chiflada; y sobre todo, Adam Young, un aparentemente inofensivo muchacho de once años, llamado a convertirse en el Anticristo y desatar el caos.

Hay que reconocer mérito en Gaiman, Pratchett y Mackinnon a la hora de convertir personajes y relatos aterradores..digo ¿quién lo leyó, al pasar, el Apocalipsis y tuvo pesadillas? Ni hablar de las docenas de interpretaciones de este pasaje que hablan de destrucción total.

Bueno, todo esto aparece en Good Omens como un evento trágico, cierto, pero abordado con buen y criterioso humor (muy parecido, se ha dicho, al que cultivaba el legendario grupo inglés Monty Python, que tenía entre sus integrantes precisamente al antes citado Terry Gilliam, más el muy buen manejo de personajes, íconos y conceptos involucrados en el relato, que la convierte en una de las series más divertidas que el mundo haya dado.

Para divertirse de lo lindo, sus seis capítulos de casi una hora se hacen cortos y, salvo algunos guateos narrativos en los primeros episodios, la historia se deja ver y disfrutar. Disponible en Amazon Prime Video.

Director: Douglas Mackinnon

Intérpretes: Michael Sheen; David Tennant; Jon Hamm; Adria Arjona; Jack Whitehall; Michael McKean; Miranda Richardson; Sam Taylor Buck

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram).

*Las cosas hay que decirlas..entre Good Omens, Chernobyl, Afterlife y alguna otra que se me escape, las cosas que más me ha dado gusto ver este año han salido más de la pantalla chica que de la grande. Bueno, sé que no es ninguna novedad, pero hace rato que las buenas ideas se acomodaron más en la tele y similares que en las salas.