el ser que llegó para quedarse

“En el espacio..nadie escuchará tus gritos”

El pasado sábado 25 debió ser declarado feriado: se celebraron 40 años desde el estreno de una de las películas fundamentales del cine fantástico del último medio siglo: los 40 años de Alien.

Dirigida por Ridley Scott, a partir de un guión de Dan O’Bannon (en colaboración con Ronald Shusset), la cinta que en Latinoamérica llevó por subtítulo “El Octavo Pasajero” fue una de las primeras películas en sacar provecho del vuelo recuperado por la ciencia ficción luego del éxito de Star Wars: la 20Th Century Fox quería otro fenómeno, que fue a encontrar en esta cinta, la cual, en algo que la emparenta con el filme de George Lucas, bebe mucho de fuentes como el cine fantástico y de terror de los ’50.

Pero es una de las pocas cosas en que se conectan. El filme de Scott corre por un carril muy diferente.

Nuestra historia transcurre en el año 2122.

La nave espacial de carga Nostromo regresa a la Tierra tras una travesía de tantas, con su tripulación en estado de sueño criogénico. Todo es rutina hasta que la computadora central de la nave desvía su curso, atendiendo a un llamado de auxilio.

Tras arribar a un apartado planeta, el capitán de la nave, Dallas (Tom Skerrit), junto a sus oficiales Kane (John Hurt) y Lambert (Veronica Carwright) examinan dicha superficie, dejando a la teniente Eileen Ripley (Sigourney Weaver) a cargo de la nave.

Ripley, junto al científico Ash (Ian Holm), decodifica el mensaje, reinterpretándolo no como una llamada de auxilio, sino una advertencia de no acercarse a dicho planeta. Pero ya es tarde, y una extraña criatura se ha adherido al organismo de Kane, quien es llevado por sus compañeros de vuelta al Nostromo.

Hemos dicho por aquí, más de una vez, lo prolífica que fue la década del ’70 en lo que a surgimiento de nuevos realizadores se refiere. En este contexto, y con el que apenas era su segundo filme, Ridley Scott claramente aprovechó su momento: entendiendo claramente para donde quiere llevar O’Bannon su historia: una situación extrema de un grupo de personas en situación catastrófica…¿qué más situación límite que estar atrapado en el espacio, en medio de la nada, junto a una criatura que no tiene más objetivo que arrasar con todo a su paso?

Así sucede, desde el minuto en que la Nostromo atiende esta llamada de “auxilio” hasta que comienzan a correr los créditos. Hablar de la sensación de que algo malo está por pasar es bajarle el perfil al asunto. Aquí lo que está pasando ya es terrible, y puede ponerse peor aún.

Gran parte de los logros de Alien, si bien nadie niega las virtudes de Scott y O’Bannon en cuanto narradores, debe atribuirse su enorme impacto en la cultura popular, más allá del nicho sci-fi, al gran trabajo de artistas como Jean Giroud, el célebre dibujante de cómics conocido como Moebius, encargado de diseñar escenarios, naves y lugares en que transcurre la acción y, sobre todo, al suizo H.R. Giger, responsable de la creación del xenomorfo, a quién de cariño le decimos Alien, y de todo lo relacionado con éste, principalmente la evolución de la criatura a lo largo de las distintas etapas de su vida.

La creación de Giger –quien ya llevaba una respetable carrera dentro de las artes plásticas, colaborando en el ámbito musical con arte para discos de bandas como Emerson, Lake & Palmer o Magma, y en el cine, de la mano de Alejandro Jodorowsky-, personificada por el actor Bodaji Badejo, no tardó en convertirse en una de las imágenes más icónicas dentro del género fantástico. Una de las monstruosidades más fáciles de reconocer a nivel mundial, incluso para quien nunca ha visto las películas: ves a esta criatura frente a ti, y ya sabes que…bueno, fue un gusto.

Tampoco podemos obviar la notable partitura de Jerry Goldsmith: ya un veterano para 1979, con una carrera ligada al cine fantástico y de aventuras (El Planeta de los Simios, Patton, La Profecía), Goldsmith dio en el clavo con un trabajo que calza a la perfección con la idea del filme: la situación extrema e inevitable de la tripulación de la Nostromo.

Alien se adjudicó el sexto lugar de la taquilla en su año de estreno, y no tardó en volverse un filme de culto –en Chile, de hecho, fue repuesta varias veces en salas durante los ’80)- y aunque en su momento la crítica fue bastante dividida, lo cierto es que el tiempo le ha jugado a su favor, consagrándola como una de las cintas imprescindibles de las últimas décadas.

Todas las virtudes de Alien se notan cuando, cuarenta años después de estrenarse, sigue captando seguidores que la ven y aprecian. Sigue siendo imitada (bien o mal), influyendo, haciendo escuela, en definitiva. Dio pie a un puñado de secuelas de dispar calidad (partiendo por la sublime Aliens, de 1987, de la mano de James Cameron, la interesante Alien 3, de un debutante David Fincher…de todo lo que vino después no me hago cargo) y no ha perdido un ápice de su poder.

Eso último sólo puede decirse de las grandes obras. Y Alien es una de ellas, sin dudas.

****

ALIEN

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Sigourney Weaver; Tom Skerrit; John Hurt; Veronica Cartwright; Ian Holm; Yaphett Kotto; Harry Dean Stanton; Bolaji Badejo

Ciencia Ficción/Terror

1979

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

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