estos y aquellos

Sucedió en el verano de 1986, en la playa de Santa Cruz, California. La pequeña Adelaide Thomas nunca fue la misma después de extraviarse en la casa de los laberintos del parque de diversiones local.

Más de treinta años después, Adelaide (Lupita N’Yongo) ha vuelto a dicho balneario junto a su marido Gabe (Winston Duke) y sus hijos Zora (Shahadi Wright Joseph) y Jason (Evan Alex) para pasar sus vacaciones. Sin embargo, ni bien pone un pie en la antigua casa familiar, Adelaide siente que algo no anda bien.

Sus temores no resultan infundados, cuando esa noche, durante un apagón, unos extraños personajes, vistiendo túnicas de color rojo, idénticos a Adelaide y a su familia, se presentan en la puerta de su casa. Y pese a lo extraviado de sus miradas, queda claro que no llegan con buenas intenciones…

El mundo no fue indiferente cuando el director y guionista Jordan Peele dio un gigantesco golpe a la cátedra con su película debut Get Out, provocando un verdadero K.O. en el medio que, incluso, lo tuvo rondando el Oscar. Y este año,con su segundo filme ejerciendo las mismas calidades, Nosotros(Us) demuestra que lo suyo no fue un fenómeno aislado, sino que señal de que hay algo que Peele tiene de sobra: talento.

Y capacidades para concebir relatos, crear atmósferas estremecedoras, inquietantes,  a partir de la realidad, del contexto en que le ha tocado vivir. En su caso,  los EEUU de Trump.

Si en Get Out, el tema medular era el facismo, Peele apela esta vez al lado oculto del sueño americano. Esa doble cara estadounidense, donde una de esas caras es la que el país pretende mantener oculta para no perjudicar la imagen de país de la oportunidad que proyecta –y saca en cara- al resto del mundo. El pánico a que ese sector de la comunidad se exponga, por temor a que la perfección que han vendido al resto, y a sí mismos, se quiebre.

¿Visión exagerada?¿Llevada al extremo? Puede ser, lo que no quiere decir que ese terror no exista. Me atrevo a especular que, desde el punto de vista de Peele, EEUU es un país que se ha sostenido a lo largo de los siglos como una sociedad perfecta, la tierra prometida. Tal idea de perfección se sostiene sobre bases muy frágiles, que en cualquier momento se podrían ir a pique.

Eso podría ayudar a entender el pánico que tiene el estadounidense promedio de la era Trump al extranjero, por ejemplo: que esa imagen de paraíso terrenal no resulte tan paradisíaca, ni sea para todos, matando esa idea autoimpuesta de perfección a buena parte…ok, ni tan buena.

Esas cosas se me vienen a la mente a partir del visionado de películas como Us. Y cuando una película, de uno de los géneros más antiguos, más populares, pero tristemente también más maleables del cine como es el terror, es capaz de dar pie a esta clase de lecturas, es porque estamos ante una obra muy superior.

Y es que cuando los realizadores del cine de terror se ponen las pilas y hacen cosas buenas, en algunos casos llegan a ser obras desproporcionadamente superiores.

No sólo estamos ante un filme superior en cuanto a su temática, sino también en la manera en que ésta se desenvuelve. Con su segunda película (y sin perjuicio de otros proyectos fantásticos en que ha oficiado como productor), Peele marca diferencias considerables con muchos otros creadores de su especialidad.

En un medio donde la gran mayoría del cine de terror se basa en el grito, el shock, el asco incluso, momentáneo, a través de una película como Nosotros, marca diferencias notorias, pues estamos ante un relato que va más allá del grito fácil, y que deja al espectador con una sensación de incomodidad a lo largo de todo el relato, intranquilidad que a uno le cuesta superar incluso mucho rato después de terminada la exhibición.

Y durante ella: estamos ante esas películas donde no podemos mirar para otro lado. Todo lo que estamos viendo en pantalla importa.

Sumado a que parte de bases no exactamente fantásticas, sino perfectamente terrenales, posibles y/o probables de tener lugar, uno queda más intranquilo aún. El parentesco de películas como Nosotros con shows como Black Mirror o The Twilight Zone (no es casualidad que Peele sea uno de los gestores del reinicio de esta franquicia) es evidente, pero saludable que así sea.

Me costó redactar esta reseña, qué quieren que les diga. Y eso porque las diferencias entre la obra de Peele con otros de su género son tan significativas, que por mucho que uno quiera tirarle flores, merecidas por cierto, tiene que tener claro que lo que está escribiendo, le hagan total justicia.

***1/2

US

Director: Jordan Peele

Intérpretes: Lupita N’Yongo; Winston Duke;  Shahadi Wright Joseph; Evan Alex; Eliabeth Moss; Tim Heidecker

Terror

2019

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

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