los que entraron no serán los mismos al salir (publicación 1500)

Dudo que, cuando a Reginald Rose le solicitaron un guión para una obra de teatro para televisión, en 1954, haya pasado por su mente la idea que la obra que estaba escribiendo iba a trascender de la forma en que lo ha hecho, y que, más de sesenta años después, tenga más vigencia que nunca.

Pero así fue, y 12 Hombres en Pugna, llevada al cine en 1957 de la mano de un interesante debutante en la industria como Sidney Lumet (primer paso de una carrera notable), es considerada no sólo una pieza fundamental de la dramaturgia estadounidense del último siglo, sino además una de las películas más trascendentes de igual período, y que hace referencia a tópicos relevantes para el debate público hasta hoy. Hoy más que nunca, incluso.

Todo comienza en un caluroso día de verano, en una gran ciudad, como cualquier otra en el mundo. Doce hombres, escogidos al azar, son convocados como jurados en el caso de un joven acusado de asesinar a su propio padre. Tras examinar todos los antecedentes del hecho, los jurados se retiran a deliberar acerca de la culpabilidad del acusado, quien se expone por esto a la pena de muerte, siendo advertidos por el juez que, de ser declarado culpable, esta declaración deberá ser unánime y más allá de toda duda razonable.

La cosa parece un mero trámite, ya que once de los doce están convencidos de la culpabilidad del acusado. Sin embargo, uno de ellos (Henry Fonda) discrepa en torno al veredicto. Este jurado, quien ha puesto especial atención a cada detalle del proceso, se resiste a aceptar la declaración de culpa, porque tiene muchas dudas razonables en torno al juicio.

Esto, claro, provoca el caos entre los demás jurados, sin embargo, el jurado disidente comienza a exponer las razones por las cuales tiene sus aprehensiones, aunque eso le signifique ponerse a todo el jurado en contra. Sin embargo, sus explicaciones, sus razonamientos son tan poderosos, que pronto el veredicto ya no será tan categórico.

12 Hombres en Pugna es un filme que se puede analizar desde más de un punto de vista. En lo estrictamente cinematográfico, no lo vamos a descubrir ahora, es un ejercicio notable. Lumet es consciente de la naturaleza del material original (un teleteatro), y lo trata con tanta dedicación, que consigue hacer de este relato una obra de proporciones épicas, contando con la gigantesca colaboración de los intérpretes a su disposición, quienes, teniendo clara la procedencia teatral de esta obra, está puesta en ellos la misión de dar vida a este relato, poniendo mucho de su propia energía para que esta obra crezca hasta las nubes.

Pero no se queda en eso. Dije que 12 Hombres.. alude a una serie de conceptos que, hasta el día de hoy, forman parte del gran debate sobre cómo y a dónde queremos ir como sociedad.

El derecho, la ley, están concebidos para ser aplicados objetivamente. Eso se puede entender a nivel de abogados, de gente que conoce el sistema, pero no podemos pedirle lo mismo a gente común que, por razones obvias, no sabe o no conoce de leyes, como es el caso del jurado en cuestión, por lo que, naturalmente, decidirá a partir de subjetivismos.

Así pasa con los once jurados que, inicialmente, apoyan la condena, y también con aquel que disiente, aun cuando éste se encuentra más cerca del estándar mínimo de objetividad requerido. Esa objetividad nos queda claro cuando, si bien está totalmente convencido de la validez de su postura, de la no culpabilidad del acusado (no su inocencia, no es lo mismo, la no culpabilidad implica que no es posible acreditar la responsabilidad de un sujeto en un hecho determinado), acepta que si no logra transmitir esa convicción al resto, acatará la decisión, sin más nada que discutir.

Este voto disidente lleva a los otros once a enfrentar los hechos con una perspectiva que no tenían al entrar a la sala. Desde aquellos cuya única meta era sacarse el bulto lo más rápido posible. Los que le dieron una mirada algo más acuciosa al tema. Y aquellos a quienes la ocasión servirá para sacar afuera todos sus rencores, sus prejuicios, sus fantasmas.

Ninguno de ellos quedará indiferente ante el voto disidente, ni sus razones. Sus ideas fijas y absolutas ya no serán tales cuando salgan de ahí. Ni ellos tampoco. Todos ellos, incluido el disidente, a través de lo que decidan respecto de este crimen, enfrentarán sus propias convicciones, prejuicios, conceptos, motivaciones.

Esta es una película que debe ser parte de las mallas curriculares de las escuelas de Derecho de todo el mundo. No sólo por los aspectos procesales y técnicos involucrados (Rose hizo sus deberes cuando escribió esta historia), sino también los aspectos valóricos de la profesión, como para no olvidar que la abogacía tiene su fin último el equilibrio entre paz social y justicia.

Pero también merece ser vista por la mayor cantidad de gente. Vivimos en estos tiempos post Trump, donde el prejuicio, el racismo, la discriminación (sazonado con la ignorancia)han agarrado un vuelo peligroso, en el que muchos piensan, por poner un ejemplo, que la pena de muerte, una medida extrema que las leyes contemplan para casos igualmente extremos, es la medida idónea para lograr el bienestar social (nada más equivocado..el concepto que muchos tienen de la pena de muerte es poner a la sociedad a la altura del criminal).

En tiempos como éstos, una historia que demuestra que estas conductas y criterios no llevan a nada bueno, sólo a hacernos peores personas –y con eso, una peor sociedad- resulta necesaria y tremendamente sanadora.

Once de doce jurados, empujados por sus prejuicios, y sólo con los antecedentes que tienen encima de la mesa, están dispuestos a tomar una decisión irrevocable de mandar a otro a la silla eléctrica. Pero cuando deciden abrir sus mentes al debate, y a darle una vuelta más acuciosa al asunto, el escenario paulatinamente va cambiando.

A lo largo de su deliberación, estos doce hombres no sólo terminarán salvando la vida de otro, sino que irán aprendiendo mucho de sí mismos y de los demás, comprendiendo el entorno en que les toca vivir, y entendiendo que la decisión que adopten, por mucho que sea respecto de un individuo, inclinará la balanza en el sentido de aportar, aunque sea en lo mínimo, a una sociedad más humana y racional.

Ninguno de los doce será el mismo al salir que al entrar. Todos, de una u otra forma, saldrán siendo mejores personas que las que entraron.

Si usted, terminada la película, tampoco es el mismo que era al empezar la película, entonces entendió clarito de qué se trata.

Y es por todo eso que aparté la revisión de esta película como la entrada número 1500 de este blog. Tenía que ser algo especial.

****1/2

12 ANGRY MEN

Director: Sidney Lumet

Intérpretes: Henry Fonda; Lee J. Cobb; Martin Balsam; Jack Warden; E.G. Marshall; Ed Begley

Drama Judicial

1957

fretamalt@hotmail.com   @panchocinepata (Twitter/Instagram)

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