llegó donde tenía que llegar

Aunque ha pasado más de media vida en silla de ruedas, el caricaturista John Callahan (Joaquim Phoenix) es homenajeado por su aporte a la cultura popular, a través de las historietas abundantes en humor negro que ha publicado a lo largo de los años.

Aunque criticado por lo excesivamente incorrecto de muchas de sus creaciones, las caricaturas sirvieron a Callahan para canalizar todo el odio, las frustraciones y la rabia acumulada durante años de excesivo consumo de alcohol y, especialmente luego de aquel accidente que lo mandó a una silla de ruedas para siempre…

Lo dije a propósito de Private Life, y lo repito ahora: lo mejor de que le haya ido bien a los servicios de streamings es que pueden apostar por producciones que, dentro del mainstream difícilmente habrían tenido algún auspicio. Y con producciones que tienen una pasada por salas, por breve que sea, ya sea en festivales o en el circuito alternativo. Pero se estrenan, por lo que cuentan dentro del recuento anual.

Ahora, la ominipresencia de Netflix hace que nos olvidemos de Amazon, que aunque con menos escándalo, hace rato que está en la misma parada. Asi es como hemos llegado a Don’t Worry, He Won’t Get Far On Foot (algo así como “tranquilo, no va a llegar muy lejos caminando”), que nos trae de vuelta a las grandes pistas a Gus Van Sant, después de años de trabajar casi en la clandestinidad.

La cinta esta basada en la autobiografía del caricaturista John Callahan (1951-2010), humorista gráfico que desde fines de los ’80 se hizo popular por sus chistes muy políticamente incorrectos e irreverentes. Su historia, que Van Sant cuenta sin seguir un orden lineal, cosa que la hace mucho más atractiva, y como ya han leído más arriba, estuvo marcada por una serie de desgracias personales, desde una infancia difícil, pasando de un hogar adoptivo a otro, cayendo tempranamente en el alcohol, y que lo llevó a tocar fondo cuando un accidente vehicular, en evidente estado de ebriedad, lo dejó paralítico.

Si, ya sé lo que están pensando. “Otra historia de una persona en silla de ruedas luchando por la superación”. Si, de eso se trata, pero no es otra historia más.

Porque aquí no estamos ante ese protagonista virtuoso, luchando incansablemente contra la adversidad, que no permitirá que un destino cruel haga de las suyas con su vida, y que pese a las dificultades siempre sonríe. No. Callahan fue un personaje real, con características de gente real: autodestructivo, tóxico, rabioso, cínico, desconfiado y lleno de rencor.

Es tanto lo que se odia a sí mismo, que uno en verdad tiene ganas de decirle “bueno, ya, mátate si eso te hace feliz”.

Es como si nos contaran en vez de la historia de Forrest Gump, la historia del Teniente Dan después de salir del hospital, y hasta antes de embarcarse en el barco camaronero, y escrita por Harvey Pekar (otro icónico historietista, conocido por su oscura visión del mundo, cuya vida también conocimos en la notable biopic American Splendor).

A lo largo del filme, vamos conociendo los distintos hechos que fueron definiendo la personalidad y mentalidad de Callahan, hasta que en algún punto de su existencia descubre que tanta rabia no lo va a llevar a nada bueno, y enfoca todos estos demonios en su arte. Los logros que va alcanzando gracias a sus caricaturas (así como el repudio que causa en otros su trabajo), van ordenando muchas cosas en su vida, poniéndolo en paz consigo mismo, y con el prójimo.

Todo esto interpretado en un siempre impresionante Joaquim Phoenix (son estas actuaciones las que más me tienen ansioso por ver su Joker, más allá de lo viralizado hasta ahora), quien encarna de manera más que creíble, a Callahan en las diversas etapas de su vida, y en sus diversos estados de ánimo. Irreconocible, y sorprendente, resulta también la actuación de Jonah Hill a cargo de Donnie, el carismático tutor de Alcohólicos Anónimos que, con mucha paciencia, y sobre todo muy buena voluntad, trató a Callahan. Y después de esta película, no amar a Rooney Mara es ser de piedra.

Acompañado con animaciones inspiradas en las caricaturas de John Callahan, Don’t Worry…no necesita ser un filme extraordinario para marcar una suerte de regreso para un Gus Van Sant que se había pasado la última década pasando muy piola (su último filme estrenado a niveles industriales fue Mi Nombre es Harvey Milk, en 2008, y tras esa seguidilla de grandes filmes que estrenó durante los ’00 –Gerry, Elephant, Last Days y Paranoid Park). Regreso saludable, interesante y bienvenido.

***1/4

DON’T WORRY, HE WON’T GET FAR ON FOOT

Director: Gus Van Sant

Intérpretes: Joaquim Phoenix; Jonah Hill; Rooney Mara; Jack Black

Drama

2018

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

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