con la ambición no se juega

Siempre he defendido lo bien que hace rever películas. El paso del tiempo, la madurez, el conocimiento o información adquiridos durante el lapso que transcurre entre un visionado y otro de una misma obra ayudan a cambiar, para bien o para mal, la opinión respecto de ésta. Sea para apreciarla como no supiste hacerlo, que terminó siendo mucho mejor película de lo que pensabas, sea para darte cuenta lo mal que envejeció y/o que en realidad estabas ante una reverenda porquería. O simplemente, no te movió un pelo a la hora de opinar de ella y, como no tenías forma de hacerlo, simplemente la dejaste pasar.

Se habrán dado cuenta que eso he estado haciendo últimamente, al repasar títulos como Magnolia, No Country For Old Men o Casino, el extenso filme de Martin Scorsese estrenado en 1995, su última colaboración oficial con su socio de dos décadas, Robert De Niro.

La historia transcurre a principios de los ’70, en Las Vegas, y gira en torno a Sam “Ace” Rothstein (De Niro), apostador profesional, un gran jugador, que es convocado por la mafia local para administrar el Tangiers, casino que el crimen organizado ha levantado con la colaboración de los sindicatos de camioneros con los que se encuentra vinculada, y con el auspicio de las autoridades legales. Aprovechando las innegables habilidades de Rothstein, y los no pocos vacíos legales que favorecen el desempeño de su actividad, el Tangiers, no obstante  pronto se vuelve enormemente popular y rentable.

Aunque Rothstein ha demostrado ser un administrador más que eficaz, los jefes a cargo del casino han encomendado su supervisión a Nicky Santoro (Joe Pesci), ajustador de cuentas y cabecilla de una facción dentro de estas mafias. Aunque son viejos amigos, Sam no ve con buenos ojos la llegada de Santoro, sobre todo cuando éste comienza sus propias actividades ilegales, en paralelo a sus órdenes.

Las cosas parecen estar tranquilas, hasta que Sam despide a un incompetente trabajador, muy bien conectado con las autoridades locales. Ello, más una serie de decisiones que Rothstein adopta, sin consultar a sus superiores, y la cada vez más conflictiva relación con su esposa Ginger (Sharon Stone), la cual debido a su alto consumo de drogas y alcohol está adoptando una conducta cada vez más impredecible, ponen en entredicho las capacidades de Rothstein para seguir a la cabeza del negocio…

Hablar de lo cómodo que se siente Scorsese en una historia que, expresa o tácitamente, directa o tangencialmente, alude al género de mafias, considerando además que se trata de una adaptación de una novela de un viejo conocido, Nicholas Pilleggi (el mismo autor de la sublime Buenos Muchachos) y con intérpretes que le resultan familiares (De Niro y Pesci, protagonistas de la cinta citada), sería redundar. Desde siempre este es uno de los subgéneros donde el buen tío Marty se desenvuelve mejor.

Cabe recordar también que Casino fue su regreso al género después de dos filmes que nada tenían que ver con eso (Cabo de Miedo, 1991, y La Edad de la Inocencia, 1993).

Y cabe tener en cuenta además que estamos ante una historia de auge y caída. Como en algún minuto las mafias que controlaron sin contrapeso la ciudad, perdieron ese control y debieron dar paso a multinacionales y corporaciones, y ese control ya no pudo ser tan descarado.

En Casino, como ha hecho a lo largo de gran parte de su carrera, Scorsese eleva al nivel de epopeya las existencias de personajes moralmente reprochables. Individuos sin moral ni empacho alguno en retorcer algunas cuantas reglas legales o de conducta con tal de concretar sus intereses.

Partamos por el protagonista, Sam Rothstein, quien reconoce que si no estuviera en Las Vegas, sino en cualquier otra ciudad del mundo, lo más probable es que estaría en la cárcel. Este es un personaje que se aprovecha de la fragilidad del sistema legal para obtener beneficios.

Quizás no tenga las manos tan manchadas con sangre como su amigo Nicky Santoro, lo que no quiere decir que tenga la consciencia limpia. Un tipo carente de virtud, pero al que eso lo tiene sin el menor cuidado, mientras tenga recursos, influencia, poder. Un tipo que si bien no ha llegado a ciertos extremos, la delgada línea que nadie debiera atravesar ya la cruzó hace mucho, sin vuelta atrás.

Extremo es a lo que llega Nicky (impresionante actuación de Joe Pesci). Si Sam perdió toda virtud, Nicky nunca la tuvo. Nicky no trepida en reventarle la cabeza a un tipo que tuvo la osadía de invadir su territorio.

Y en medio, Ginger (Sharon Stone despachándose la mejor actuación de su vida, mandando por el WC la imagen de símbolo sexual que venía cultivando), una mujer marcada por la ambición. Es la ansia de riqueza la que la lleva a casarse con Sam, y la que a la larga sería la causa de su autodestrucción.

Las acciones de uno y otro, y la influencia de ella en las existencias de ambos, en un contexto donde la desconfianza y la traición están a la orden del día, son gravitantes para pavimentar el camino a la decadencia de los antiguos señores de Las Vegas.

Es interesante cómo un director como Scorsese, marcado por la formación católica que recibió desde la infancia, especialmente en lo relativo a la culpa, al remordimiento, se sienta tan a gusto con personajes malditos, en un entorno sin posibilidad de redención alguna. Personajes de un mundo donde la ambición lleva a perder los escrúpulos. Un mundo donde nadie gana. Nadie se salva. Y si alguien se salva, esa salvación está muy lejos de ser la que esperarían.

Cuando se estrenó Casino, por allá por 1995, de puro ignorante la dejé pasar. Era mucho menos cinéfilo de lo que soy ahora. No veía tanto cine, no mucho más allá del cable, o de lo que encontraba en el estante del videoclub, y tampoco era tan disciplinado. Tuvieron que pasar muchos años para que yo aprendiera a conocer mejor la filmografía del tío Martin, entenderla y apreciarla. Por eso reincidí, y el último fin de semana volví a hacerlo. Y espero haberme redimido.

****

CASINO

Director: Martin Scorsese

Intérpretes: Robert De Niro; Joe Pesci; Sharon Stone; Kevin Pollack; Don Rickles; James Woods

Drama/Suspenso/Gangsters

1995

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

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