lo negro y lo blanco

Aunque no es uno de mis directores de cabecera, no soy yo quien va a negar la importancia del cine de Spike Lee en el cine estadounidense de las últimas tres décadas, sobre todo cuando es él quien impone sus términos. Cierto que ha tenido caídas como el innecesario remake de Oldboy o Inside Man (cine total y absolutamente por encargo), pero que no empañan su brillante carrera, que se ha sostenido en títulos notables como Haz Lo Correcto, Malcom X, Crooklyn, Clockers, He Got Game y la sublime La Hora 25.

Además, de los directores que tratan temáticas políticas y sociales, es de los pocos que no dejan que el relato se vea supeditado al panfleto y a la proclama. Eso lo diferencia de un Oliver Stone o de un Michael Moore, gracias a todos los santos.

Por eso no es de extrañar que El Infiltrado del Ku Klux Klan, su más reciente película, haya tenido un recibimiento más que cálido en el último festival de Cannes. Coproducida por Lee junto a Jordan Peele (director de Get Out, una de las grandes sorpresas de la temporada pasada) y a Jason Blum (uno de los cabecillas de Blumhouse, una de las productoras independientes que está pisando fuerte en el mercado hollywoodense), esta es una de esas historias donde Lee mejor se desenvuelve: aquellas donde las riendas de la misma las tiene él, garantía mejor que cualquier otra de la buena calidad del trabajo.

La historia transcurre a mediados de los ’70. No han pasado muchos años desde el fin de la segregación racial en Estados Unidos, desde el auge de líderes como Martin Luther King, Angela Davis y Malcom X, y el escenario social ya no es el mismo de antes, aunque no precisamente pacífico.

En este escenario, el afroamericano Ron Stallworth (John David Washington) ha ingresado a la policía de un pequeño pueblo del interior, Colorado Springs, y ha conseguido ser ascendido a detective, operando como agente encubierto. Y tras ganar la confianza de sus superiores en algunas operaciones en células extremistas pro afroamericanas, consigue autorización para investigar las operaciones del Ku Klux Klan, en la ciudad.

Junto a su compañero Flip Zimmermann (Adam Driver) haciéndose pasar por él, consiguen infiltrarse dentro de esta organización supremacista, y enterarse, de primera mano, de los destructivos planes de la entidad, como el inminente atentado a una sede de una agrupación antirracista.

Lee sigue siendo un cineasta militante, eso es indiscutible. Y aunque la historia transcurra en el contexto de hace casi medio siglo, el tema de debate está tan o más vigente hoy que entonces (las imágenes de prensa actual que aparecen al final de la película, alusivas a los EEUU de Trump y el contexto mundial que ha venido después, así lo avalan), por lo que la película resulta oportuna y necesaria para nuestros tiempos.

Pero como dije antes, Lee es un director que no deja que el discurso se coma a la película, a la historia que está narrando. Y obviando el factor político, la película tiene méritos de sobra para brillar por sí misma. Como película policial funciona muy bien, el factor “buddy movie” está muy bien constituido sobre la base de la gran química entre Stallworth y su compañero Zimmermann, llamado a encarnarlo en las operaciones de campo.

Así, la película se mueve entre la acción, el suspenso, el cine de protesta y de denuncia, hasta el humor, partiendo de la insólita base que, aunque cueste creerlo, se basa en hechos reales: policía afroamericano introduciéndose en organización racista. Incluso, queriéndolo o no, Lee construye un respetuoso tributo al “blaxplotation”, ese cine producido por y para afroamericanos, especialmente policial, que hizo época durante los ’70 (Shaft, con Richard Rountree, Cleopatra Jones, con Tamara Dobson, las primeras películas de Pam Grier).

(Y de paso, nos muestra qué clase de subnormales pueden ser parte de una organización supremacista, y lo peligrosos que se vuelven estos palurdos cuando se les da una cota, aunque mínima, de poder).

Lee se pasea por todos estos estilos y géneros, sin que le tiemble la mano, consiguiendo que la película tenga un espíritu y personalidad claramente definidos y coherentemente estructurados, haciendo de ésta una de las grandes películas del año.

***3/4

BLACKKKLANSMAN

Director: Spike Lee

Intérpretes: John David Washington; Adam Driver; Laura Harrier; Topher Grace; Jasper Phaakonnen; Robert John Burke

Policial/Comedia/Drama Político

2018

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