Halloween: cuarenta años de una piedra angular

Para 1978, el director estadounidense John Carpenter ya llevaba haciendo ruido un rato, especialmente con su segundo filme, Assault on Precint 13 (1976), que destacó por los niveles de violencia impresos en pantalla, que si bien tuvo un paso menos que regular por salas, ganó una muy buena crítica en Europa, y se convirtió en un objeto de culto. Sin embargo, el gran golpe estaba aún por venir.

Estrenada en Kansas City hace 40 años, y a partir de un relato escrito junto a su entonces novia Debra Hill acerca de un grupo de niñeras acosadas por un asesino serial, Halloween se convirtió rápidamente en un éxito de taquilla, uno de los hitos fundamentales del cine de horror de todos los tiempos y, aunque el género ya existía desde hace rato, marcó el inicio de la edad de oro del subgénero slasher, al establecer las pautas esenciales de dicha especialidad.

La historia comienza en la noche de Halloween de 1963. Michael Myers, de seis años, mata a su hermana mayor a cuchilladas, luego de verla tener relaciones sexuales con su novio.

15 años después, durante la víspera de la noche de brujas de 1978, Myers escapa del hospital psiquiátrico en que se encontraba recluido, durante una fuga masiva. Su psiquiatra, el doctor Sam Loomis (Donald Pleasence) encabeza personalmente su persecución. Loomis advierte a las autoridades acerca de la peligrosidad de su paciente, y exige que su búsqueda sea prioridad.

Al día siguiente, en el pequeño pueblo de Haddonfield, tres amigas adolescentes se preparan para celebrar Halloween. Sin embargo, una de ellas, Laurie (Jamie Lee Curtis) desiste de participar de cualquier actividad, ya que ha quedado de servir de niñera para el hijo de unos vecinos y porque, cosa que no les dice a sus amigas, desde temprano aquel día ha tenido la sensación que alguien la observa…

A través de Halloween, Carpenter sentó las bases fundamentales del género, en su época de oro: asesino en serie, víctima o testigo de un hecho que desde la infancia despertó en él la necesidad de matar. Sus víctimas son principalmente adolescentes con las hormonas en ebullición, siendo el sexo una de las causas esenciales de los problemas de los asesinos en serie de estas películas (de hecho, mientras más sexualizado sea el personaje, más cruel y dolorosa será su muerte). Transcurren en entornos donde la presencia adulta es distante o nula (y por lo general son unos incompetentes). Y la solución del conflicto está en manos de una heroína que, por no ser precisamente la más popular del grupo, nadie la toma muy en serio.

Sin querer, Carpenter además estableció el modelo de producción de estas películas: pocos personajes (con diálogos no deben ser más de diez, en el caso de Halloween), pocas locaciones (la mayor parte de la película transcurre en una misma calle) y sin excederse en el uso de efectos visuales, dependiendo principalmente de las actuaciones. No vemos a Michael Myers más que cuando entra en acción, entendemos lo violento de sus acciones no tanto por los litros de sangre o las tripas o miembros que se ven en pantalla (para eso está el gore), sino por la intensidad que pone en cada atentado. Su silencio, más su inexpresividad –acentuada por el uso de una máscara-, todo lo anterior sustituido con una partitura ad hoc (a cargo del propio Carpenter) ya son suficientes para ponernos la carne de gallina.

¡Quién diría que la precariedad de recursos (US$ 300.000.-, poco si pensamos que dos años antes George Lucas estaba filmando Star Wars con diez millones) llevaría a Carpenter a sentar las bases de un subgénero, y de paso a proporcionarnos una de las principales películas de su especialidad!

90 minutos le bastaron para poner los pelos de punta a una generación completa, convertirse en un éxito de taquilla (a nivel mundial recaudó cerca de setenta millones de dólares) y anotarse en la historia como uno de los grandes del cine, no sólo dentro de su género, dando paso a una carrera que, por dos décadas, fue un éxito tras otro, y a una de las sagas más importantes del cine estadounidense, que se extiende hasta el día de hoy (su última entrega tuvo su estreno la semana pasada, y se ha adjudicado casi puras flores).

***1/2

HALLOWEEN

Director: John Carpenter

Intérpretes: Jamie Lee Curtis; Donald Pleasence;  Nancy Kyes; P.J. Soles; Tony Moran

Terror

1978

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

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