más de una estrella

Luego de una presentación más dentro de un tour que le está resultando más agotador que incluso en sus mejores tiempos, el cantante country Jackson “Jack” Maine (Bradley Cooper) va a parar en busca de un trago un bar de transformistas, donde tiene ocasión de escuchar a Ally (Lady Gaga), una joven cantante que se presenta en el local.

Impresionado con la joven, Jack se queda con ella el resto de la noche, y luego de dejarla en su casa, la invita a su próximo concierto. Ella declina la invitación, pero después de ver sus opciones –seguir trabajando de mesera en un restaurant, y cantando por propinas- accede y, aún a costa de sus propias inseguridades, acompaña a Jack en el escenario. La presentación es subida por el público a las redes, y se vuelve rápidamente un fenómeno viral.

Ally pronto comienza a ganar popularidad y las compañías se pelean por contarla dentro de sus repertorios. Sin embargo, al mismo tiempo, la estabilidad personal de Jack, tras años de abusar del alcohol y medicamentos varios, se vuelve cada vez más frágil…

Debo ser sincero. Nunca he sido fan de Lady Gaga. Lo más probable es que nunca lo sea. Nunca he escuchado sus canciones más allá de ser acompañamiento musical durante eventos o en fiestas. Nunca me compraría o bajaría un disco suyo, y las pocas veces que me he acercado a su obra, han sido oportunidades de las que me he arrepentido (el burdo “tributo” que hizo a David Bowie poco después de la muerte de éste, y su aparición en Los Simpson, en el que es catalogado el peor episodio de la serie, de todos los tiempos).

Siempre había tenido la sensación de que Gaga tiene un gran talento, no del todo bien encaminado.

Por eso, hasta hace un par de semanas, el estreno de Nace Una Estrella me daba total y absolutamente lo mismo.

Sin embargo, cuando empezaron a aparecer las reseñas, no sólo favorables, sino que enormemente elogiosas, especialmente de gente de fiar, y de esas reseñas que te dan la impresión de ser realmente sinceras, me hicieron repensar las cosas.

“Aquí debe haber algo” pensé. Y lo hay. Vaya que lo hay.

Porque al salir de la función me di cuenta de varias cosas. La primera, ¿qué me iba a imaginar que un proyecto que involucra a una estrella que no me mueve un pelo, me descolocaría de esta forma? Salí pensando que estuve ante una de las grandes películas de este año.

Remake de un remake de un remake (fue estrenada originalmente en 1937, y re hecha en 1954, con Judy Garland, y luego en 1976 con Barbara Streisand y Kris Kristofferson), estamos ante una cinta que no se queda en la mera transcripción bajo los códigos vigentes de una historia clásica. El trabajo, sorprendente debut de Bradley Cooper como director, tiene una carga emocional, una sensibilidad tan propias, que permiten que la película destaque por sobre las demás.

Harta responsabilidad en los logros de esta película recaen en su protagonista. Dándole vida a un personaje radicalmente distinto de lo que vemos en sus shows (Ally es la antípoda del personaje de vestuario extravagante, a cargo de docenas de bailarines y en escenarios apoteósicos que la cantante interpreta en sus espectáculos), Lady Gaga ejecuta una de las grandes actuaciones del año, alcanzando niveles conmovedores a ratos, al darle vida a esta joven cuya mayor realización es cantar algunos minutos para un par de docenas de personas, enfrentada a la oportunidad, que no se da dos veces en la vida, de conquistar el mundo.

Su compenetración con un personaje radicalmente distinto a lo que nos ha presentado a lo largo de su carrera llega a ser sobrecogedora, y si uno no llega a las lágrimas en los momentos más intensos de la cinta, es porque está hecho de plomo.

Aquí hay olor a Oscar.

Gaga logra además una increíble conexión con su coprotagonista, Bradley Cooper (uno de esos actores que cuando quiere hacer las cosas bien, las hace con ganas), en cuanto son dos personajes que los une la misma pasión, la música y todo lo que ella representa, pero también se unen en sus inseguridades. Ella, resignada al circuito de los bares a falta de mejores oportunidades. El, víctima de un pasado atormentado, de una carrera que le ha pasado la cuenta, y del abuso de ciertas sustancias con que pretende llenar sus enormes vacíos personales.

Esperanzador resulta que en dentro de la industria hollywoodense, aún quede espacio para historias hechas con alma y corazón, cuyo motivo principal son sus personajes, sus vidas y sus mundos. Cooper realmente se la juega en este filme por lograr un trabajo honesto y que emocione en forma genuina, no forzada y lejos de los clichés en los que, buscando una salida fácil, pudo haber caído.

¿Nació una estrella? Diría que nacieron dos. Una, mostrando el verdadero potencial que se esconde bajo los disfraces estridentes. Otra, presentándonos al gran realizador oculto bajo el actor.

Una de las películas imprescindibles del año.

***3/4

A STAR IS BORN

Director: Bradley Cooper

Intérpretes: Bradley Cooper; Lady Gaga; Andrew Dice Clay; Sam Eliott.

Drama/Musical

2018

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

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