la vida del mejor amigo

“Un perro no necesita de autos de lujo, grandes casas o vestir a la moda. Con un palito basta para estar bien. A un perro no el importa si eres rico o pobre, brillante o torpe, inteligente o tonto. Sólo dale tu corazón, y él te dará el suyo.

¿De cuánta gente puedes decir eso?¿Cuánta gente puede hacerse sentir así de especial?¿Cuánta gente puede hacerte sentir tan extraordinario?”.

El perro es el mejor amigo del hombre, no hay dudas. Cuando estaba estudiando, en la casa de mis papás estuvo el Yupi, un perrito pequeño, gordito, muy juguetón y loquito, que se echaba a mis pies cuando estudiaba, o se echaba al lado mío cuando me tomaba un descanso y me ponía a ver tele. Cuando el año 2007 se enfermó, agonizando durante días antes de dar su último suspiro, a fines de octubre, todos en la casa lo sufrimos mucho. No era sólo un cuidador. Era un amigo.

Hace un par de meses, con Alexa_Wolf adoptamos dos cachorritos yorkshire de la camada que tuvo la pareja de ídem de mis suegros. Macho y hembra. Al macho lo bautizamos Yupi (“heredaste el nombre de un gran perro” le dije, la primera vez que lo tomé) Y si bien han dado mucho trabajo y preocupación, son una compañía invaluable, que nos ha cambiado la vida, para mejor.

Cuando uno pasa por todo eso es cuando siente que una película que podrá calificarse como “una obra menor”, no es tan menor. Un filme que quizás no responda a los parámetros de la crítica más catedrática, pero si lo hace respecto de lo que uno siente. Y eso la vuelve más grande que el filme más premiado.

Es lo que pasa con Marley & Me, esa pequeña gran película de 2008 basada en la novela medianamente autobiográfica del autor John Grogan. Si, a simple vista parece una comedia romántica con un cachorrito involucrado (como esas muchas comedias intrascendentes que se estrenan al año), pero ciertamente es mucho más que eso.

Nuestra historia comienza con una pareja de recién casados, John (Owen Wilson) y Jenny Grogan (Jennifer Aniston), recién llegados además a Florida, reporteros de profesión, que consiguen trabajo en diarios locales. Y aunque ambos tienen el plan de aumentar la familia en el corto plazo, John no se siente del todo preparado y, a sugerencia de un amigo, decide adoptar un pequeño cachorro de labrador llamado Marley.

El cachorro no tarda en crecer y convertirse en un imán para los accidentes, los problemas y el desorden. Sin embargo, con el tiempo, y a medida que la vida transcurre, y la familia de los Grogan crece, Marley se convierte en un integrante fundamental del grupo familiar, que será un muy buen amigo y compañero para sus amos, en las distintas etapas que les corresponda vivir, a lo largo de su existencia.

En una industria donde las películas sobre animales terminan reduciéndose a ejemplares que logran una hazaña determinada (el perro héroe que sacó, él solito, a todos los niños desde el orfanato que se estaba incendiando) o a animalitos que hacen travesuras (como si en vez de una película estuviésemos viendo un largo clip de youtube), esta película es una sana excepción.

Sí, partimos de la base de las locuras en que los Grogan se ven involucrados gracias al deplorable comportamiento de Marley, pero en realidad, estas son la excusa por la que conocemos a la familia protagónica, y atestiguamos su desarrollo, su crecimiento.

A través de Marley vamos conociendo la evolución en la vida de John Grogan y de su familia: el trabajo, su vida como matrimonio, la llegada de los hijos, la realización personal. Los momentos felices, los momentos duros. Las alegrías, penas y rabias de esta familia a lo largo de una década, de las cuales este labrador es testigo, partícipe, paño de lágrimas, hasta confidente.

Al final, uno entiende y siente la historia de los Grogan como propia.  Porque es una historia que de extraordinaria no tiene mucho, y esa es su gran gracia, que podría ser la vida de cualquiera. Incluso, de uno. Aunque nunca hayas tenido un perro…y si lo tienes o tuviste, más te va a llegar todavía.

Porque la película plantea, como ninguna otra, el vínculo que te une con tu perro. La cual puede llegar a ser más profunda de lo que se podría imaginar.

Pequeña película en apariencia, que terminó siendo mucho más grande de lo que nadie esperó que fuera.

***1/2

MARLEY AND ME

Director: David Frankel

Intérpretes: Owen Wilson; Jennifer Aniston; Eric Dane; Alan Arkin

Comedia/Drama

2008

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

 

 

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