daba para tanto más…

Han pasado tres años desde la destrucción del parque Mundo Jurásico, en la Isla Nublar, y en el Congreso estadounidense se discute acerca de qué hacer con la supervivencia de los dinosaurios y demás especies revividas científicamente, que aún subsisten en la isla, la cual está a punto de desaparecer a causa de su creciente actividad volcánica.

Encabezando un grupo de presión a favor de la supervivencia de la especie, Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), ex gerenta general del parque, devenida en activista, recibe una oferta interesante: Benjamin Lockwood (James Cromwell), filántropo y multimillonario, alguna vez colaborador del fundador del parque John Hammond, ofrece una enorme finca y sus instalaciones debidamente habilitadas, para rescatar la mayor cantidad de dinosaurios posible y asegurar su subsistencia.

La clave para este rescate está en recuperar a la velociraptor Blue, suerte de individuo alfa dentro de la población de la isla, y para ello debe recontactar a su ex pareja, el entrenador de dinosaurios Owen Grady (Chris Pratt). Creyente de que la vida debe seguir su curso, para bien o para mal, Grady accede a participar en la misión, aunque con muchas aprehensiones…

Sin ser un filme extraordinario, el reinicio de la saga creada a partir de la novela de Michael Crinchton, Jurassic World resultó ser una película entretenida, que cumplía con creces su principal función: volver a poner el concepto Jurassic Park ante la vista del gran público, y devolviendo el interés en este universo. De ahí que la expectación por esta secuela, Jurassic World: El Reino Caído fuera tan alta.

Y la caída tan estrepitosa, ya que el trabajo a cargo del español J.A. Bayona está muy por debajo de las expectativas. Pues si bien tuvo un buen desempeño en taquilla (aunque ciertamente mucho menos de lo recaudado por su predecesora de 2015), la crítica fue mayoritaria y particularmente dura con esta secuela, llegando en algunos casos a calificarla como desastre.

¿Es tan mala como decían? No es la peor película del año, en caso alguno. Y si bien tiene sus momentos, lo cierto es que es una película fallida, floja, demasiado simple, y bastante obvia.

Es cierto, es una película de criaturas gigantescas, actuando irracionalmente y conforme a su instinto natural, y de los pobres incautos que tienen que salvarse como puedan de estas bestias, siendo el principal motivo de estas películas la aparición de dinosaurios, monstruos alterados genéticamente como consecuencia de experimentos fallidos o por efecto de la radiación. En ese sentido, esta secuela cumple con presentar un abanico de criaturas antediluvianas cuya construcción resulta más que convincente.

La trama debería ser lo de menos, pero uno paga su entrada, disco o descarga pensando en que, aún así, le cuenten una historia que le sirva de contexto a la aparición y desarrollo de estas especies. Y aquí es donde Bayona falla.

Porque cae en el error de confundir una “historia simple” con “una historia simplona”.

Hace pocos meses tuvimos Rampage, con Dwayne Johnson, una cinta que con pretensiones mucho más bajas que ésta, pero que se las arreglaba lo más bien para hacer una historia que, por olvidable al otro día que fuera, mientras duraba se disfrutaba, lograba que público y protagonistas compenetraran entre sí, se sorprendiera con lo que le estaban contando, y dejando una sensación de satisfacción innegable. Eso es una historia simple, en la que si bien un espectador puede saber de antemano lo que va a pasar, la forma en que se lo muestran es lo que lo sorprende.

Lo que hace Bayona es demostrar que no entendió nada de eso. La historia más que simple es obvia en todo sentido. Predecible, donde pasa todo lo que esperamos que pase, sin agregar una pista de sorpresa y emoción. No existe ninguna compenetración con los personajes, ningún fiato ni entre héroes ni entre villanos –los que resultan muy esterotipados- ni entre unos y otros (sólo nos preocupa lo que le sucede a los protagonistas porque ya los conocíamos desde la película anterior), dando la impresión que estaban ahí sólo por el cheque, y la película, salvo algunos chispazos, llena de baches y errores narrativos, resulta bastante plana, .

Y el anunciado regreso de Jeff Goldblum a la franquicia resulta innecesario e irrelevante.

Cuando unas criaturas hechas con CGI resultan desempeñarse mejor que tus actores es porque algo no está bien.

Así como dentro de la historia se está sacando a las bestias en cuestión de su hábitat natural, Bayona, a quien yo no considero un mal director, toma toda la buena base que venía desde su antecesora (y con el vuelito de los 25 años de la película original), modificando su naturaleza y lo que la hacía funcionar bastante bien por sus propias virtudes, convirtiéndolo en otro filme más para el cajón.

Repito que este retroceso no pone en absoluto a esta secuela dentro de lo peor del año, pero sí dentro de las grandes decepciones.

**

JURASSIC WORLD: THE FALLEN KINGDOM

Director: J. A. Bayona

Intérpretes: Chris Pratt; Bryce Dallas Howard; Rafe Spall; Toby Jones; James Cromwell; Geraldine Chaplin; Justice Smith; Daniella Pineda; B.D. Wong; Jeff Goldblum

Aventuras

2018

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