lo bueno de repetir

Siento que hay tanto en común entre ustedes dos.

¿Las esperé con ansias? Sí. ¿Me gustaron? Sí, aunque no a la primera. No como esperaba al menos. ¿Me decepcionaron? No necesariamente.
¿Tuve que verlas más de una vez para procesarlas y disfrutarlas más? Si, y tras un lapso prolongado además. El tiempo y la perspectiva me ayudaron a apreciar mejor sus virtudes y bancarme mejor sus errores. Y hasta ahora, la paso bien las veces que me las he repetido.

Y sí, soy consciente de que lo ideal de las películas es que las disfrutemos de una sola vez, en forma inmediata, y no tengamos que darles muchas vueltas. Pero bueh, así no más fue la cosa.

En todo caso, nunca es malo repetirse las películas. Más allá de la razón obvia para repetírselas (lo que nos pasa cuando revemos nuestras películas favoritas), volver a ver un filme determinado, siempre hace bien.

Después del favoritismo, la principal razón para repetirse las películas se puede sintetizar en dos conceptos generales: ratificar ideas o disipar dudas.

Confirmar que lo que te gustó, te sigue gustando, y lo que odiaste, lo sigues odiando. Pero no son los únicos escenarios posibles.

Nos repetimos las películas para saber si nos sigue gustando tanto o más que la primera vez que las vimos, para saber si las seguimos interpretando como lo hicimos originalmente, para descubrir cosas que no habíamos notado antes, o detalles que nos hacen mirarla de otra manera que no vimos la vez anterior.

Nos sirve para saber cómo han envejecido las películas, cómo hemos envejecido o madurado nosotros, y cómo se ha mantenido o si ha cambiado nuestra manera de ver el mundo a través de las películas.

Esto de repetirse las películas puede provocarnos toda clase de sensaciones. Decepción, por ejemplo, frente a esa película que en un momento nos gustó mucho, y que después nos fuimos dando cuenta que no era todo lo buena que parecía (es lo que me pasa con Avatar, por ejemplo, que en su momento me tuvo por las nubes, y ahora me cansa verla) o que nos estaban vendiendo la pescada. O también nos puede llevar a dudar de nosotros mismos (¿en qué estaba pensando cuando vi esto?¿Realmente me llegó a gustar esta hue…?).

Pero también te puede provocar una grata sorpresa. Esa película que viste alguna vez y no te gustó tanto, pero ahora sí. O que te dejó confundido, que no entendiste muy bien, y que ahora sí supiste apreciar. Sea porque tu situación personal, tu madurez, te han ayudado a cambiar la perspectiva, sea porque con los años descubriste como hacer a un lado los prejuicios, en fin. Te reencontraste con tal o cual título, y resultó que te gustó más de lo que jamás pensaste. O ni siquiera tanto, sólo hiciste las paces con éste, y te sentiste bien.

Pasa con las películas, los discos, las novelas, en fin.

Es lo que me ha pasado. Como buen cinéfilo, acostumbro repetirme películas, no sólo las que me gustan más. Porque soy consciente que el tiempo o sana las heridas o te hace ver las cosas con otra perspectiva. Y así es como me he dado cuenta que Guerra de los Mundos (Steven Spielberg, 2005), película a la que gran parte de la crítica y del público destrozaron –para muchos era un trabajo asalariado de Spielberg para hacer quedar como héroe a un Tom Cruise recién separado de Nicole Kidman y recién casado con Katie Holmes que necesitaba recuperar a la opinión pública..no, no importaba que menos de un año antes hubiera protagonizado una de las grandes películas de su momento como fue Colateral-pero que tras repasarla me he dado cuenta que no es tan así, sino que es un gran trabajo del tío Steven en el campo de la aventura y el entretenimiento, acerca de un tipo cuyo mayor pretensión en términos de heroísmo es volver a casa con su familia intacta tras una crisis. Quizás no esté a la altura de mucho de la carrera del buen Steven, pero ciertamente le dieron más duro de lo aconsejable.

O también me he podido reencontrar con Magnolia (Paul Thomas Anderson, 1999..si, otra vez Tom Cruise), película que no vi en su momento, sólo vine a atinar con verla en dvd, pero algo me complicó. Y en cierta forma me sigue complicando (no es una película fácil en términos de entrar en ella), pero que ahora, con muchas más horas de cine en la retina, con más edad, conocimientos, lo que quieran, y he llegado a entender por qué para muchos es una de las grandes películas de la vida.

(Las tengo anotadas para futuras reseñas, descuiden).

Que no se tome esta sugerencia como un llamado a no pescar la cartelera actual. Sí, mucho cinéfilo llega a repetirse películas de años anteriores decepcionado por los contenidos que ofrece la industria del cine actualmente, pero esa no es una actitud sana. Sí, mucho de la cartelera actual nos hace perder la fe en el cine, lo concedo, y también, nos repetimos películas para recuperarla, pero si dejamos de darle oportunidad a lo nuevo, a lo actual (que a veces nos mueve el piso con cuática), ¿qué sacamos con volver a creer?

Que nos repitamos lo viejo no quiere decir que menospreciemos lo nuevo por el mero hecho de serlo. Lo nuevo, dice Anton Ego, necesita amigos, y lo viejo nos permite desarrollar una mejor perspectiva para construir esa amistad.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

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