la muerte fue sólo el comienzo

La madre de Annie Graham (Toni Colette), ha fallecido. Y aunque la relación entre ambas se había fracturado muchos años atrás, Annie, para quien este deceso no significa perdonar ni hacer las paces con su progenitora, encabeza el responso de rigor.

Poco después del deceso, Annie, especialista en maquetas, junto a su esposo Steven (Gabriel Byrne), y sus hijos Peter (Alex Wolff) y Charlie (Milly Shapiro), empiezan a atravesar por una serie de extraños y macabros acontecimientos, relacionados con la fallecida, que de a poco irán involucrando a la familia en reiteradas y aterradoras circunstancias…

Ya viene siendo una costumbre. Por lo menos una vez al año o cada dos años aparece esa gran película de terror que sobresale de las muchas que se estrenan en cada temporada, teniendo su gran virtud en el no abusar de fórmulas archirepetidas que apelan al grito y a la sacudida fácil del espectador, sino que sacan provecho de todo el potencial creativo que el cine suele dar para ofrecer una historia que te duela mucho más que haciendo salir un cadáver decapitado desde un armario, acompañado de un conjunto de violines muy a mal traer tocados con epilepsia.

Es lo que pasó en su momento con Sexto Sentido o con El Proyecto de la Bruja de Blair. O con la primera de El Conjuro. O con The Babadook, It Follows o The Witch. Y a esa lista tenemos que sumar una de este año: Hereditary: El Legado del Diablo.

Y al igual que en los casos anteriores, tenemos que dar las gracias.

Filme debut del director Ari Aster, y producida al alero de esa gran fábrica de grandes ideas convertidas en grandes películas en que se ha convertido A24, Hereditary es una película en que entiende a la perfección que más allá de las imágenes choqueantes que puedan salir en pantalla, lo que más terror nos causa de una película, es lo que no vemos en ella. Porque si bien tenemos imágenes que nos hacen reaccionar (en mala, porque se trata de elementos que de verdad asustan, inquietan o simplemente asquean), el verdadero miedo que te provoca es la tensión que toda la situación que atraviesa Annie junto a su familia. Que va más allá del efecto visual.

No siendo una película que recurra al cliché y a otros elementos que busquen el grito fácil, Hereditary es una cinta que exige un compromiso mayor por parte del espectador, pues al no ser un filme que se vaya por lo más obvio a la hora de provocar la tensión del observador, éste tiene que poner un poco más de su parte para ir captando, asumiendo, procesando lo que le están contando. A medida que lo va haciendo, la sensación de tensión, ansiedad, nervios, que inunda al espectador, va aumentando su intensidad. A medida que el que está viendo esta película avanza, gradualmente el observador se inquieta cada vez más. Y por mucho que no quisiera estar en eso, la historia ya lo atrapó, y quiere saber cómo termina todo, por mucho que lo que esté por venir, y las piezas que le falta por unir al rompecabezas, armen un resultado mucho más enervante de lo que ya venía exponiendo.

Esto le ha costado la incomprensión de gran parte del público que la vio en salas cuando fue exhibida. Esperaban, seguramente, otra Annabelle, otra Insidious, donde un objeto inanimado o una criatura extraña, poseído por vaya uno a saber qué entidad, se te viene encima, te acosa con música macabra, se va encima de ti y desaparece cuando gritas. Esto es un signo inequívoco de lo malcriado que está el público a que le expliquen todo, y aplicando un modelo que de tan repetido ya no causa lo que pensaba causar en un principio. Les ponen una película que se salga un poco del molde, y la encuentran mala. Aunque aquí lo único que ha quedado mal son este tipo de espectadores.

En Hereditary, esos recursos puede que aparezcan, pero no son lo principal. Son meros accesorios, complementos, que contribuyen a armar la historia como un todo más complejo, superior a la suma de sus partes, y a lo que normalmente podemos encontrar en carteleras.

Estamos ante una película donde todo importa, todo suma, por lo que hay que poner atención en los detalles, en especial la sobresaliente actuación de Toni Colette (a la que le creemos todos y cada uno de los estados por los que su personaje atraviesa, interpretación que debe estar entre las mejores del año, y con mucha diferencia) en cuyos hombros descansa gran parte del peso dramático de la historia. El director Ari Aster, que ya venía contaba con el background de un puñado de cortos bastante bien recibidos, es capaz de tomar los distintos elementos, desde los más pequeños y tangenciales, hasta los mayores y más notorios, y los pone al servicio de una historia que descoloca hasta al más preparado.

Descolocado por lo que la película nos está contando, por un lado, pero al mismo tiempo por estar ante una historia que desequilibra el promedio de la producción cinematográfica actual, especialmente dentro de su género, nivelando para arriba. Y bien arriba.

Cómo se agradece Hereditary. Y cómo se agradece que hayan compañías como A24 dispuestas a apostar por películas como ésta.

***3/4

HEREDITARY

Director: Ari Aster

Intérpretes: Toni Colette; Gabriel Byrne; Alex Wolff; Milly Shapiro; Ann Dowd

Terror

2018

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

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