el Oscar de la gente

Si lo que la Academia quería era hacer ruido, lo está logrando. Pero no creo que sea de la clase de ruido que quería: el anuncio de la implementación, desde el próximo año, de la categoría “Mejor Película Más Popular” ha desatado más comentarios negativos que positivos. Debo decir que yo comparto varias de esas aprehensiones, según he podido repasar en diversos blogs, sitios de noticias y redes sociales, que trataremos de analizar en esta oportunidad.

Primeramente, abre dudas respecto del proceso de calificación para esta categoría. Ciertamente, la taquilla, las cifras que indica el Box Office serán definitorias, pero ¿se aplicará un criterio mínimo de calidad para armar esta nómina? ¿Habrá quina para esta categoría?¿Quien la va armar y sobre qué criterios? ¿La Academia armará la nómina final y votará la gente, on line, por ejemplo?¿O será una categoría abierta donde, literalmente, cualquier película pueda ser nominada?

Por otra parte, desnaturaliza lo que los premios de la Academia son. No es un premio de la crítica (para eso está el Critic’s Choice), ni un premio del público (para eso está el People’s Choice, Teen’s Choice, MTV Movie Awards), sino un premio que la gente de la industria cinematográfica, representada en la Academia de Artes Cinematográficas, entrega a lo mejor que la misma industria ha dado. Ceder la responsabilidad a otros, por mucho que sea en una categoría, implica admitir por parte de la Academia que hay aspectos en los que no se la puede, y en vez de mejorar ese problema, prefiere ceder la responsabilidad a otros.

Por otra parte, el Oscar a la Mejor Película tampoco es un premio de popularidad. Es cierto que la Academia no siempre coincide con la opinión masiva. Lo ha hecho, pero no con la frecuencia ideal. A veces lo hace para ceder a las presiones y contingencias del momento (los premios a Mejor Película que se llevaron en su momento 12 Años de Esclavitud o Moonlight, por ejemplo, obedecen a una necesidad de la Academia de ser políticamente correcta para evitar un linchamiento, antes que un legítimo proceso de cambio y apertura). Pero eso es algo que la Academia debe mejorar por sí misma, no achacándole la responsabilidad a otros.

Esta categoría de Película Popular constituye un arma de doble filo. Por un lado, puede servir de “premio de consuelo” para aquellas películas que, excepcionalmente, gozan tanto de gran aceptación por la crítica, como de un gran rendimiento en taquilla, y que por alguna inexplicable razón, han sido postergadas por la Academia.

Pensemos en The Dark Knight, en Logan, películas que fueron ovacionadas en su momento, que anduvieron muy bien en boletería, pero que la Academia no consideró ni para ser nominadas en las categorías principales, por su temática “poco seria” y su origen netamente industrial. Mad Max Fury Road, otro ejemplo, que llegaba con enorme favoritismo, y sólo se quedó con premios secundarios.

El riesgo es qué pasa si la película más taquillera del año a calificar no alcanza estándares mínimos de calidad…se corre el riesgo de que cualquier comercial de cajitas felices disfrazado de película se adjudique un Oscar por el único mérito de vender más entradas. Y créanme, a mi no me gustaría que una de las innecesarias secuelas de La Era del Hielo o los Minions se anoten un Oscar en su currículum. Sería un gesto por el cual la Academia avalaría el uso del noble oficio del cine como excusa para que las grandes cadenas puedan seguir vendiendo chucherías.

El motivo que empuja la creación de esta categoría, así como dejar las premiaciones de categorías técnicas fuera del aire, en comerciales, es, para colmo, totalmente extracinematográfico: es el rating decreciente de las televisaciones de las ceremonias de premiación. Ésta ya no se ve tanto por televisión (podrían avisarles que muchos la ven on line en streamings legales y no tanto, por lo que las cifras televisivas ya no son tan decisivas..supongo que nadie se lo dijo) y el rating va disminuyendo. La última entrega, a la hora que La Forma del Agua era coronada como mejor película, cerca de las 2 A.M. hora chilena, cayó un 20% respecto de la audiencia que marcaba al principio del show (21 horas en Chile). Si este es un motivo, creo que la Academia no está entendiendo el problema real.

Por ahí se especula que esta categoría es en realidad la reacción al intenso lobby de parte de la gran industria del cine, para asegurar que sus productos más exitosos, además luzcan un Oscar en sus carátulas. Especialmente aquella gran multinacional representada por un ratón, cuyo (mc)Universo ha acaparado la taquilla, la influencia mediática y el merchandising los últimos años. Pero para qué nos vamos a poner malpensados ahora (sic).

La idea tal vez no sea mala, pero está tan mal planteada, prestándose para tantas (y para nada injustificadas) sospechas, que uno no puede evitar dudar del espíritu de esta propuesta, de las intenciones de sus gestores y si realmente puede llegar a ser practicable.

La ceremonia del año 2019 va a ser la marcha blanca para el Oscar a la Popularidad. Habrá que ver, puede que la Academia nos sorprenda, por una vez a las quinientas, con alguna sorpresa que valga la pena.

Lo dudo, pero en una de esas..

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