cuando nada sobra

Sé que lo digo demasiado seguido, pero qué experiencia cinematográfica más estimulante/gloriosa/gratificante que hay que vivir al menos una vez en la vida (o al menos una vez al año, mejor dicho) es Mad Max Fury Road.

Es una película que me repito con frecuencia y siempre, siempre, me deja la misma sensación. No ha envejecido un pelo, sigue siendo un deleite visual de dos horas que ni se sienten, tan verosímil, tan bien armada que sientes el olor a tierra, a sangre, a óxido.

Dos horas armónica y bellamente armadas por un George Miller que se la jugó con todo, que tuvo que soportar por años el ninguneo de los estudios, y finalmente acertó una enormidad al optar por efectos físicos en vez de CGIs o retoques digitales…todo lo que vemos en pantalla, los camiones y vehículos oxidados y a mal traer son reales, los choques e incidentes que terminan con dichos armatostes hechos añicos, las peleas, las armas, las acrobacias, todo eso fue real, el aporte digital fue el justo y necesario…lo que hizo que MMFR consiguiera impactar, no importa cuando estés viendo la película, o cuántas veces lo hayas hecho.

Una película en que nada sobra, todo importa, y todo aporta a construir uno de los títulos fundamentales de la presente década y de lo que va del siglo.

La única que en la última década me ha provocado las mismas cosas que en su momento me hizo sentir The Dark Knight…y entre medio pasaron siete años.

Y sí, antes que lo pregunten sé que la repetiré de nuevo en lo que quede del año. No sé cuando, pero lo haré. No puedo evitarlo.

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

(Sé que echan de menos leer reviews de películas de este año, o las rezagadas de 2017 que lo ameritan, pero lo que he visto, no me ha convencido mucho como para darle una columna entera, más allá de algún comentario aislado en red social..tengan un poco de paciencia).