la rueda del infortunio

Nuestra historia transcurre en la playa de Coney Island, durante el verano de 1950, y tiene como protagonista a Ginny (Kate Winslet).

Actriz frustrada devenida en camarera de un restaurant frente al mar, vive una existencia nada estimulante con su está casada con Humpty (Jim Belushi), controlador de juegos de la feria de la playa, un hombre tosco, bruto, pero no precisamente un mal tipo, con quien vive junto a su hijo Richie (Jack Gore),  pirómano en potencia.

Lo único que la mantiene fuera del colapso es su aventura con Mickey (Justin Timberlake), un joven aspirante a escritor que se desempeña como salvavidas durante el verano. Sin embargo, cuando la hija de Humpty, Carolina (Juno Temple), llega a su casa escapando de su esposo, ligado a la mafia, la frágil existencia de Ginny pronto empezará a crujir…

Lo sé. Dije hace algunas semanas que dejaría de reseñar películas de 2017, pero existen casos calificados, como éste. A estas alturas, ya veo difícil que se estrene en salas Wonder Wheel, el más reciente trabajo de Woody Allen, y si lo hace, lo más probable es que sea en pocos cines y en funciones contadas.

Y es que hay que aprovechar. Con el cúmulo de escándalos de carácter sexual que lleva a cuestas (y con mayor razón después de los casos de Weinstein y Spacey), se ha hecho cada vez más difícil a Allen conseguir financiamiento para sus películas, lo que para un director que tiene la obsesión de estrenar al menos una vez al año, es un problema grave.

Eso puede tener una ventaja. Siendo uno de mis directores favoritos, yo mismo he dicho, cada vez que tengo la oportunidad, que esa manía le hace un flaco favor a su director, asumiendo que con tantos años de carrera en el cuerpo su talento ya no es el mismo y se ha desgastado más de lo que debería. Cierto, Allen sigue dando muestras de genialidad, pero cada vez más esporádicas (Matchpoint, el 2005; en menor medida, Scoop, el 2006; Medianoche en Paris, 2011; Blue Jasmine, 2013…cuatro películas de doce en doce años!! Y mejor no sigamos retrocediendo).

Sigo creyendo que bajar un poco su ritmo de producción, a la larga podría favorecerle, remitiéndose a hacer una gran película cada dos o tres años, en vez de marcar el paso anualmente.

Con el alto auspicio de Amazon, Wonder Wheel, en todo caso, marca una leve alza en relación a lo que venía ofreciendo los últimos años, toda vez que se enfoca en arquetipos con los que a Allen le gusta trabajar: personajes fracturados, emocionalmente inestables, muy peleados consigo mismos y al borde del colapso.

Aunque es Mickey (correcto desempeño de Justin Timberlake, alguna vez parte de una boy band, ahora un showman digno de respeto) quien hace las veces de narrador, la historia se centra en Ginny, una mujer cuya existencia consiste en sobrevivir a la mediocridad y tratar de salir a flote de las no pocas frustraciones que la han marcado.

Haber fracasado como actriz, un primer matrimonio destruido, casada nuevamente con un tipo que por bruto y maleducado que sea no sea portado mal, matrimonio fundado más en la necesidad recíproca de no morir solos que por los sentimientos, con un hijo que da precoces muestras de convertirse en un antisocial, viviendo con lo justo, víctima de frecuentes jaquecas, cuya mayor felicidad es mantener un affaire que sabe que no llegará a ninguna parte..¿sigo?

Basta un pequeño empujoncito para terminar de romper el muy precario equilibrio de Ginny y mandar su mundo al carajo.

Ginny, en la sobresaliente interpretación de Kate Winslet, de esas que suele darnos, tiene más de un parentesco con Jasmine (papel que dio un Oscar a Cate Blanchett hace cinco años): ambas cargan con grandes fracasos a cuestas, que intentan sobrellevar aferrándose a fantasías. Si en el caso de Jasmine, ésta intentaba mantener el status social que solía tener, y ser el centro de atención que en su época fue, aunque no tenga donde caerse muerta, Ginny lo hace apelando a un romance sin futuro con un tipo demasiado joven como para construir una relación seria con una mujer con la vida (bien o mal) hecha.

Allen recurre a los conceptos más tradicionales de la tragedia griega (donde todos saben qué pasará, dicen no querer que pase, pero hacen lo necesario para que pase de todos modos) para presentarnos uno de aquellos relatos que mejor cuenta: aquellos donde la línea entre lo cómico, lo dramático y lo trágico es tan tenue, que nos hace dudar de nuestras propias reacciones.

Apoyado en un pequeño pero eficiente elenco, encabezado por la siempre sólida Kate, estamos ante un avance en lo que venía mostrando, no una gran zancada, pero le sirve para nivelar para arriba.

***1/3

WONDER WHEEL

Director: Woody Allen

Intérpretes: Kate Winslet; Jim Belushi; Justin Timberlake; Juno Temple

Comedia dramática.

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

 

adolescente común, nada de corriente

Simon Spier (Nick Robinson) es un adolescente como cualquier otro.

Vive en Atlanta. Tiene una familia que le adora, buenos amigos con quien contar, y es un aplicado estudiante de secundaria. Sin embargo, tiene un secreto que aún no sabe como revelar: es gay.

Cierto día, en el blog de su colegio, un estudiante que firma como “Blue” hace pública su homosexualidad. Buscando orientación, Simon pronto traba amistas vía correo electrónico con este estudiante. Sin embargo, por error su cuenta de correo queda abierta en un computador de la biblioteca del colegio, y la cadena de mensajes es vista por Martin (Logan Miller), compañero de clase que no duda en usar el contenido para chantajear a Simon…

Obviando las muchas oportunidades en que la homosexualidad ha sido el tema central dentro del cine independiente, el tratamiento que el cine mainstream ha dado al tema a lo largo de los años, ha sido principalmente en tono de broma de mal gusto, o erotizando excesivamente la situación. Por eso, no deja de ser menor que se estrenen cosas como Yo Soy Simon, principalmente por la sobriedad y respeto con la que alude al tema.

Su director Greg Berlanti (que años atrás había presentado un muy respetable tratado acerca de las distintas formas de hacer familia en Bajo El Mismo Techo, 2010), adapta la novela Simon vs the Homo Sapiens Agenda, de Becky Albertalli, es bastante acertado a la hora de llevar a la pantalla dicho texto. No es un desafío fácil: si bien su protagonista (en la correcta interpretación del joven Nick Robinson) tiene clara su orientación sexual, se enfrenta al dilema de como revelarlo al mundo.

Pues teme. A la reacción de sus padres. Teme que sus amigos lo desprecien. Y sobre todo teme a su entorno: el adolescente no discierne muy buen lo correcto de lo incorrecto en cuanto a los límites para las bromas, tampoco la madurez para afrontar ciertos temas es la misma entre una persona y otra y el bullying, no lo vamos a descubrir ahora, ha alcanzado niveles desesperantes, gracias a las redes sociales.

Por eso es que se agradece el tratamiento que da Berlanti a la situación de su protagonista: un tratamiento amable con éste. Berlanti evita caer en melodramas innecesarios, ni tampoco en el sermón. Por el contrario, el relato se plantea amigablemente con sus protagonistas, con su público objetivo.

Los personajes, así como su entorno, las cosas que les toca vivir, han sido desarrollados y se desenvuelven de manera que el espectador al que está dirigido el relato (en papel o en celuloide) la sienta cercana. Que la vea como cosas que le pueden pasar a uno, o a alguien que esté cerca de uno.

Un relato con las dosis justas de comedia, de sufrimiento, de consuelo. De decepción, reencuentro y sanación. Sin antagonistas que lo único que lograrían sería quitarle a la película la verosimilitud y credibilidad de que goza. Con un poco de cada cosa (como la vida es, no más), lo cual indudablemente favorece la llegada de la obra en sus observadores, incluso que no forman parte de su target objetivo.

Sostenida en un casting que se ajusta con la precisión de un reloj, y con una química que daría gusto ver más seguido, Yo Soy Simon es de esas películas que funciona mejor de lo que uno espera. Sin hacer mucho escándalo, apostando modestamente, saltándose los lugares comunes pero también redundancias en lo políticamente correcto ni en la palabrería del libro de autoayuda, estamos ante una narración que recurre a sus propias virtudes para salir mucho más que mejor parada del reto.

Una obra con tantos matices, como la vida misma, esta historia de autoconocimiento y aceptación se alza como una de las pequeñas grandes sorpresas que nos da la industria de vez en cuando.

***1/4

LOVE, SIMON

Director: Greg Berlanti

Intérpretes: Nick Robinson; Logan Miller; Katherine Langford; Alexandra Shipp; Jorge Lendenborg Jr; Jennifer Garner; Josh Duhamel; Keinyan Lonsdale

Comedia dramática

2018

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Zamunda Forever

Muchas veces nos hemos topado con actores, directores, guionistas, cantantes, realizadores de todo tipo que en algún momento abrazaron la gloria, hasta que llegó el día en que nos preguntamos ¡¿qué carajos le pasó a sus carreras!?. Algunos se recuperan, otros simplemente dan un paso al costado, otros tratan de apelar a sus pasados (vean a aquellos que se dedican a firmar autógrafos en las convenciones de fans)…y está el caso de Eddie Murphy.

Alguna vez un nombre respetable dentro de la comedia cinematográfica estadounidense, durante los últimos años en la carrera de Murphy, obviando su participación en la saga Shrek, hemos sido testigos de todos y cada uno de sus desastres: películas como Pluto Nash, Norbit, Operación Dave, en fin, han recibido críticas terribles, han tenido un paso lamentable por las salas, y suelen llegar rapidito al formato casero y al streaming, a fin de implementar algún control de daños, aunque en realidad, no son sino un clavo más en el ataúd, una palada más de tierra en la sepultura a la que está mandando su carrera.

Uno se pregunta, legítimamente, ¿qué diablos le pasó a Eddie Murphy? Cuando piensa en estas porquerías que lo tienen como rostro, y las compara con sus grandes éxitos ochenteros y noventeros, como la inolvidable Un Príncipe en Nueva York, que por estos días cumplió 30 años desde su estreno.

La historia es conocida: Akeem (Murphy) es el príncipe de Zamunda, un pequeño, pero próspero país de África, y despierta el día que cumple 21 años de edad, a pocas horas de conocer a su futura esposa, con quien contraerá matrimonio próximamente, conforme al protocolo real.

Harto de no poder tomar decisiones por sí mismo, de las comodidades y de no poder ni siquiera amarrarse los zapatos –o bañarse- si no es a través de asistentes, Akeem convence a su padre, el Rey Joffe Jaffe (James Earl Jones) de viajar a Estados Unidos para tomarse unas vacaciones antes de casarse. Aunque en realidad, lo que Akeem busca es conocer por sí mismo una mujer de quien enamorarse.

Así, junto a su amigo y entrenador Semmi (Arsenio Hall) y para estupor de éste, se alojan en un popular barrio de Queens, Nueva York. Tras varios intentos fallidos, Akeem conoce a Lisa McDowell (Shari Headley), administradora del local de comida rápida de su padre, y tratando de llegar a ella consigue trabajo en el restorán.

Dirigida por John Landis (dicen las malas lenguas que entre Murphy y Landis no se aguantaban, llegando incluso a irse a las manos), Un Príncipe… cuenta una historia no pocas veces contada (hombre rico harto de la comodidad, saliendo de su zona de confort) pero lo hace de una manera ingeniosa, capaz de sostenerse por sí misma, planteando situaciones muy divertidas en la vida de Akeem, ya sea como príncipe (ni siquiera puede lavarse sus partes íntimas por sí sólo), o como miembro de la clase obrera, enfrentado a la vida real en la que tiene que subsistir por sí mismo, aunque no sepa hacer casi nada.

Ni siquiera relacionarse bien. La cinta es pródiga en secuencias en ese sentido (la secuencia de Akeem y Semmi en el bar para conocer chicas, por ejemplo), dejando en clara la incapacidad del príncipe de comunicarse, cuando las únicas personas que ha conocido son sus sirvientes.

La película tiene  encuentra un tremendo apoyo en el genial desempeño del Murphy de aquellos años (que ya daba cuenta de su versatilidad al interpretar no sólo al protagonista, sino a unos cuantos  personajes de apoyo), y fortalecida con el gran equipo que arma junto a su compañero Arsenio Hall (que también encarna más de un personaje, obteniendo resultados hilarantes..acuérdense de los viejos de la peluquería).

Y al muy buen puñado de secundarios, encabezado por un genial James Earl Jones, en el rol de un rey que, sin ser mala gente, está tan apegado a la tradición, al protocolo y a las jerarquías que no es capaz de entender a su propio hijo.

En serio, Eddie, ¿qué te pasó?¿Cómo pasaste de genialidades como ésta a las bazofias que llevas protagonizando los últimos, digamos, 20 años?¿Has pensado en cambiar de manager por otro que no te perjudique tanto?

Nosotros al menos tenemos tus películas de antes como para quitarnos el mal sabor de boca. Lamentablemente tú no tienes una máquina del tiempo o algún artilugio semejante para que vuelvas atrás, por último para evitar que tomes las pésimas decisiones que has adoptado.

***

COMING TO AMERICA

Director: John Landis

Intérpretes: Eddie Murphy; Arsenio Hall; James Earl Jones; Shari Headley; John Amos; Louie Anderson; Eriq La Salle; Madge Sinclair; Samuel L. Jackson

1988

Comedia

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