obediencia…¿pero a quien?

Cuando se entera que su padre, un influyente rabino londinense, ha fallecido, la fotógrafa Ronit Krushka (Rachel Weisz), residente en Nueva York, debe regresar al antiguo barrio judío en que vivía, y del que partió hace años, y no en las mejores condiciones, para despedir al único familiar que le quedaba.

Dadas las circunstancias de su partida, la llegada de Ronit encuentra desprevenido a su entorno familiar y social, especialmente en el matrimonio Kuperman, entre el rabino Dovid Kuperman (Alessandro Nivola) y su mujer, la profesora Esti (Rachel McAdams), amigos desde la infancia de Ronit, amistad que tuvo mucha relación con los motivos de que ésta abandonara el país…

El cada vez mayor respeto que el cine chileno está logrando en la gran industria del cine está dando sus frutos. Ya lo estaba demostrando Pablo Larraín, y ahora le tocó a su colega y amigo Sebastián Lelio, quien luego de los triunfos de Gloria y, sobre todo, Una Mujer Fantástica, hizo lo propio con Disobedience, estrenada en  Toronto durante septiembre de 2017, y que este año tuvo su pasada por el circuito comercial. Y vaya que da gusto los espacios que van ganando.

Da gusto, más allá del chovinismo de partido de fútbol, o del oportunismo de turno. Da gusto que los premios obtenidos no se le suban a la cabeza a nuestros realizadores, y sigan viendo las cosas claras para seguir creando.

Disobedience tiene algunos puntos en común con Una Mujer…: un fallecimiento es el punto de partida de la historia; la aparición de un personaje que convulsiona un entorno cerrado, convencional y preestablecido, y la lucha de este personaje por sobreponerse a dicha resistencia y alcanzar su objetivo, que tampoco es tan extraordinario: despedirse de un ser amado.

Las desventuras de Ronit  no difieren mucho con las de Marina (Daniela Vega) si uno las piensa bien. En ambos casos estamos ante personajes que han debido enfrentar entornos hostiles. Con la salvedad quizás que Marina viene llegando a un entorno ya establecido (la familia de su ex pareja, reticente a acoger en su seno a una “degenerada”).

Ronit viene de escapar de un mundo al que se ve obligada a retornar: la tradicional, rígida y ortodoxa comunidad judaica de la que formó parte alguna vez. Comunidad que tuvo que dejar cuando sus costumbres no se ajustaron a lo que el grupo humano esperaba de ella.

Por otro lado, tenemos a Esti, directamente involucrada en la situación (no tardamos en entender por qué), que no huyó.

Este es el momento en que Lelio, sin caer en la tentación de juzgar a una, a la otra, o a la comunidad, plantea el debate, en torno a las actitudes de cada una.

¿Fue una cobarde Ronit al marcharse, o por el contrario, hizo lo correcto para su propio bienestar y respeto por sí misma, o más bien fue lo único que le quedaba? ¿Su regreso es una provocación? ¿Fue Esti más valiente al quedarse y hacer frente a las críticas, o en realidad no hizo más que agachar el moño?¿O la culpa de todo recae en su entorno, demasiado cerrado a otras maneras de abordar la vida y las relaciones personales entre sus integrantes, demasiado estricta para reprimir lo que se sale un milímetro de sus márgenes?

Un poco de cada cosa, quizás. Depende de cada uno asignarle más o menos valor a cada una de estas hipótesis, y uno no puede dejar de agradecer que el cine siga manteniendo esa aptitud para generar debate en torno a temas relevantes. El problema viene en el último cuarto de hora de película, y no sé en qué parte termina la responsabilidad de Lelio y empieza la del texto original, la novela de la inglesa Naomi Alderman, pero la resolución de la historia, en vez de jugársela, de arriesgarse, cosa que ya ha hecho durante casi todo su desarrollo, opta por un final que trata de dejar contentos a todos.

Ello no impide valorar el muy buen trabajo de Lelio como director, ni que nos de gusto los logros que está alcanzando a nivel internacional (¿a qué no causa orgullo la leyenda “from the Academy Award Winning!”). Demostrando que los éxitos derivados de Una Mujer Fantástica no son fruto de la casualidad, sino de un talento en constante desarrollo, que no se ha agotado luego de ganarse un Oscar, sino que aún tiene mucho que ofrecer.

***

DISOBEDIENCE

Director: Sebastian Lelio

Intérpretes: Rachel Weisz; Rachel McAdams; Alessandro Nivola; Anton Lesser; Cara Hogan

Drama

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

 

 

 

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