a los dos les faltaba lo mismo

Es cierto, la filmografía de Clint Eastwood luego de Gran Torino (2008), se ha vuelto un tanto irregular. Si bien los últimos años ha tenido sus aciertos, ninguna de sus producciones más recientes ha estado a la altura de sus hitos principales. Todavía no ha vuelto a sacar algo tan grande como Los Imperdonables, Río Místico, Million Dollar Baby la ya citada Gran Torino, o un par de filmes que normalmente pasan de largo en los recuentos de sus grandes momentos: Medianoche En El Jardín del Bien y del Mal, y, lo que nos convoca en esta oportunidad: Un Mundo Perfecto.

Estrenada hace 25 años, esta historia transcurre en Texas, en 1963. Luego de escapar de prisión junto a su compañero de celda, Robert “Butch” Haynes (Kevin Costner) irrumpe en la casa de una madre soltera, y sus tres hijos, todos testigos de Jehová muy devotos. Haynes y su compañero roban el auto de la dueña de casa, llevándose a Philip (T.J. Lowther), de ocho años, el único varón de la familia, como rehén.

La fuga de Haynes pronto se convierte en prioridad para el gobernador, en plena campaña electoral, quien destina todos los recursos a la búsqueda de los reos y su prisionero, asignando al sheriff  Red Garnett (Clint Eastwood) a encabezar la operación, asignándole como compañera a la criminóloga Sally Gerber (Laura Dern), lo que Garnett ve como una intromisión puramente política en su labor policial.

A poco andar, Haynes mata a su compañero, harto ya de su actitud descontrolada, para luego fijar rumbo a Alaska, junto a Philip. Y durante el viaje, entre prófugo y rehén nace una estrecha relación que nadie esperaba que surgiera…

A partir de un guión de John Lee Hancock (que repetiría con Eastwood en Medianoche en el Jardín…) Un Mundo Perfecto es una película que funciona muy bien en diversos frentes:

Como Road Movie. Esto no da para mucho análisis, basta con verla.

Como película de persecución, que sirve de excusa a la historia: una historia de gato y ratón donde el ratón resulta ser más escurridizo y ágil que sus perseguidores, quienes pese a sus recursos, a sus esfuerzos, más de una vez terminan siendo burlados por su presa, persecución que llegará hasta las últimas consecuencias.

Y, sobre todo, como película acerca de la condición humana y las relaciones entre las personas, lo que también podemos examinar desde varios frentes.

En la relación entre Red Garnett y Sally Gerber. El, un hombre de acción, curtido por la vida que le ha tocado (y ha escogido) vivir. Ella, una joven bien intencionada, bien calificada, pero a la que le falta calle. Lógico, a Garnett no le causa mucha gracia tener a una burócrata enviada por el poder político con fines claramente de campaña (el gobernador va a la reelección), pero conforme avanza la persecución, la relación entre ambos pierde la tensión, se acortan las distancias entre los dos, y comienzan a entender, recíprocamente, sus acciones y motivos.

Indirectamente hay un vínculo entre Garnett y Haynes. Aunque el prófugo, cuya carrera delictiva empezó a muy temprana edad, no lo recuerda, pero fue un joven Garnett, con poco tiempo sirviendo a la policía, lo arrestó, siendo su primera detención. Garnett, según confiesa a lo largo de la historia, se da cuenta de lo inteligente que es Haynes, del porvenir que le podría esperar si sigue por el mal camino, y recomienda a un juez amigo suyo detenerlo. La fuga de Haynes, que da pie a esta historia, le recuerda a Garnett una culpa que ha sentido a lo largo de su vida, al notar que su decisión provocó totalmente lo contrario de lo que pretendía. El factor emocional involucrado en la persecución por parte del sheriff es enorme, quien por razones que sólo él entiende quiere dar con el prófugo vivo, más allá del mero buen cumplimiento del deber.

Finalmente, pero no menos importante, es más, este es el corazón mismo de la historia, es el nexo que nace entre Haynes (quien piense que Kevin Costner es un desastre como actor por malas decisiones como El Guardaespaldas, Waterworld o The Postman, bueno, sirva este personaje para que se deje de hablar estupideces) y Philip (soberbia actuación del entonces pequeño T.J. Lowther). Y no tiene nada que ver con el Síndrome de Estocolmo. Aquí el nexo va mucho más allá de eso.

Ambos son hijos de padre ausente. Ambos se han criado en un entorno de privaciones y limitaciones. Ambos son mentes realmente despiertas. Los puntos que los unen son demasiados, los dos son lo bastante inteligentes como para darse cuenta. Más allá de la evidente criminalidad de Butch, Philip ve en él una persona de fiar, una persona que le puede dar esa cercanía que su madre, por bien intencionada que sea, no podrá darle. Butch, a su vez, ve en el niño la posibilidad de ser lo que a él le faltó.

Si bien esto no va a reparar sus terribles antecedentes, Butch encuentra en Philip una oportunidad de redimirse, de hacer las paces con la vida y consigo mismo, una tónica en la filmografía de Eastwood (lo hemos advertido cuando hemos reseñado otras obras del  autor).

No deja de ser interesante, que 25 años antes que filmes como Logan o La Guerra del Planeta de los Simios volvieran a poner en la palestra el concepto de “western crepuscular”, (aquel en que sus protagonistas han llegado a un momento de sus vidas en que deben enfrentar su pasado, a los fantasmas que durante toda su existencia le han acosado, y ya no podrá evitarlos más, para poder avanzar a la siguiente fase con las paces hechas), un director como Eastwood, quien prácticamente inventó este concepto en filmes como El Fugitivo Josey Wales, haya recurrido a esta idea para contar esta historia.

Porque ambos protagonistas se encuentran en un momento vital. Cuando entendemos los motivos por los que Butch busca llegar a Alaska, sabemos que es para enfrentar un episodio de su pasado que lo marcó para siempre, encontrando un atisbo de redención, en la relación que entabla con el niño. Garnett, por su parte, busca la oportunidad de arreglar las cosas con Haynes, a quien por querer ayudar, terminó empujando al abismo.

Así, de la nada, le hemos encontrado a Un Mundo Perfecto dos lecturas más: como película crepuscular y de despedida, y en cierto modo, una película acerca de conocerse mejor a sí mismos. Sobre todo Haynes, quien por el camino va descubriendo que pese a los años que ha pasado en el lado oscuro, aún queda humanidad en su interior.

Todo ello en un contexto histórico no menor: es noviembre de 1963 y estamos en Texas, a pocos días de la llegada del Presidente Kennedy. Nadie lo sabe, pero en pocos días más, el país quedará descabezado. O, por qué no, huérfano.

Un cuarto de siglo ha transcurrido de esta película, y todavía no veo una edición en dvd o br alusiva (no la hubo a los 20 años, ni a los 15 o 10), aunque en honor a la verdad, casi ninguna película de Eastwood ha sido lanzada en ediciones extraordinarias o de aniversario o similares.

Habrá que aceptarlo, aunque eso no es justificación válida para aceptar la postergación que con los años ha sufrido esta película, por lejos una de las obras más importantes de su realizador.

****

A PERFECT WORLD

Director: Clint Eastwood

Intérpretes: Kevin Costner; Clint Eastwood; Laura Dern; T.J. Lowther; Keith Szarabajka; Paul Hewitt; Bradley Whitford; Jennifer Griffin

Drama/Suspenso

1993

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

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