cazador urbano

Sabía que debía esperar. Sabía que tenía una buena razón para no repasar You Were Never Really Here (En Realidad, Nunca Estuviste Aquí) aún. Pero ahora, con Joaquim Phoenix en boca de todo el mundo tras confirmar que será el Joker para una próxima película del combo DC/Warner, me parece que llegó el momento.

Aunque no se conocen detalles de la historia que va a protagonizar, ni de qué manera va a estar este filme relacionado con el canon DC post Man of Steel (se especula que será una historia de origen), la elección de Phoenix para el rol del principal criminal de Gotham City. Si repasamos los papeles anteriores del actor, no nos puede extrañar que haya sido escogido para encarnar a un criminal tan sui generis como el payaso: demente, pero genial a la vez, y sin otro objetivo que divertirse, bajo su turbio concepto de diversión.

Si usted aún tiene la duda, You Were Never Really Here es lo que tiene que ver.

Estrenada en el Festival de Cannes de 2017 (si, si sé, estamos en julio de 2018, pero que culpa tengo yo que este tipo de cosas pasen de largo por la negligencia de un cerro de intermediarios) Phoenix encarna a Joe, un ex militar, ex agente del FBI con estrés postraumático. Parco y en permanente estado de ansiedad, sabemos poco de él, salvo que vive con su madre, y que sobrevive rescatando niñas y adolescentes que han caído en manos del tráfico sexual.

Tras una de sus últimas misiones, Joe recibe una llamada de McCleary (John Doman), su contacto, quien lo requiere para una misión delicada: Nina (Ekaterina Samsonov), hija del senador Albert Votto (Alex Manette), que ha sido secuestrada, rescate que deberá llevarse a cabo con la mayor discrecionalidad posible, atendida la posición política de los involucrados.

Y aunque Joe ya ha visto demasiado en esta vida como para espantarse, los alcances de la desaparición de Nina van más allá de lo que esperaba descubrir…

Una idea que cruza la crítica unánimemente elogiosa para la cinta de la directora Lynne Ramsay, señala a You Were… como la Taxi Driver del siglo XXI. Lo cual no deja de ser un punto interesante: la película de Ramsay comparte con el clásico y fundamental largometraje de Martin Scorsese de 1973 más de un parentesco.

Tanto Joe como Travis Bickle tienen un pasado violento (uno, asumimos, combatió en Medio Oriente, el otro en Vietnam, ambos conflictos en que su país sacrificó las vidas y la salud mental de sus combatientes en enfrentamientos que no llevaron más que a la vergüenza) y salieron malheridos, sobre todo mentalmente, convirtiéndose en personajes autodestructivos, que viven más por costumbre que por otra cosa, al que sólo le hace falta una excusa para que todo explote, que perciben que la sociedad se ha convertido en un mar de basura, y que ven en la violencia una manera de canalizar toda la podredumbre que llevan dentro.

Los dos desahogan la toxicidad que los abruma, buscando proteger lo único que, en su criterio, evita que la sociedad se vaya al carajo: la inocencia. La motivación de Travis para salvar a Iris, la preadolescente dedicada a la prostitución, es la misma que lleva a Joe a rescatar jovencitas de manos de mafias del mismo tipo.

Más allá de los parentescos, el trabajo de Ramsey se sostiene por sí mismo. Partiendo de un guión de su propia autoría, la directora es capaz de construir el turbio mundo que Joe concibe y en el que se desenvuelve, sin necesidad de perder la sobriedad, sin caer en excesos y manteniendo el estilo, aportando a través de acertados flashbacks, antecedentes que nos permitan entender la visión del mundo de nuestro antihéroe.

Gran parte del peso del filme, y a este punto quería llegar, cae en la tremenda actuación de Joaquim Phoenix. Mismo que algunos años atrás pasara por complicados momentos personales (encontrando en el cine su mejor aliado para reencaminarse por la vida), resulta de cajón para encarnar, con total credibilidad, el personaje destruido que le toca interpretar. Un personaje fruto de los horrores que le ha tocado vivir.

Ahí se pueden establecer los nexos con otro gran filme de los últimos años, Nightcrawler, con Jake Gyllenhaal, encarnando a un poco escrupuloso reportero policial que ya ha cruzado la delgada línea que separa lo correcto de lo incorrecto. Con sutiles diferencias, okey (Joe recorre los rincones más sórdidos de Nueva York buscando consolar sus propias frustraciones haciendo justicia con mano propia, mientras Lou, el personaje de Gyllenhaal busca en las zonas de Los Angeles que no salen en los planes turísticos, el golpe noticioso), pero las proximidades entre ambos personajes son patentes.

Todo musicalizado por un Jonny Greenwood, integrante de Radiohead que, en paralelo, ha desarrollado una tímida pero cada vez más celebrada carrera como compositor para películas.

Parece que para los distribuidores locales, una cerrada ovación de casi diez minutos no es suficiente para dar al menos una función en una sala a una cinta como ésta. Eso es claramente un insulto para el buen gusto cinematográfico, y subestimar al espectador, pensando que es demasiado tonto para procesar algo que no sean blockbusters. Pero, en fin, esos son males estructurales que yo no puedo arreglar desde aquí. Si puedo aportar diciendo que, ya que vamos a saber mucho de Phoenix con el correr de los meses, sólo le puedo aconsejar que lo vaya conociendo mejor, y este es un muy buen punto donde empezar.

****

YOU WERE NEVER REALLY HERE

Director: Lynne Ramsey

Intérpretes: Joaquim Phoenix; John Doman; Ekaterina Samsonov; Alex Manette; Alessandro Nivola

Drama/Suspenso

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)