Terminator: los capítulos que valen

Que Hollywood es una fábrica de salchichas en que de vez en cuando se hacen obras de arte, eso es una verdad del porte de un buque. Que esas obras de arte a veces dan lugar a secuelas igualmente buenas, o incluso mejores que sus predecesoras, también lo es (¿El Padrino II?¿El Imperio Contraataca?¿The Dark Knight?).

Hubo un tiempo, además, en que las secuelas de películas sólo se hacían cuando realmente había algo interesante, original o valioso que aportar en la historia a contar.

Tristemente, también es cierto que a veces por sacarle el mayor provecho posible, la misma industria termina haciendo añicos las grandes cosas que ha aportado.

Si, me refiero a la saga Terminator (1984) y su gran secuela Terminator 2: Juicio Final (1991), qué películas más maestras, vapuleadas hasta la crueldad por sus infumables continuaciones de 2003, 2009 y 2015.

Nadie te dice que no hagas secuelas de tus películas. Series tan diferentes como Misión: Imposible o Rápido y Furioso han crecido gracias a sus continuaciones: el estreno de la sexta MI está muy cerca y las primeras impresiones son bastante elogiosas, mientras que F&F, que ya tiene en proyecto su capítulo 9, más un spin-off en veremos, partió como una cinta de policías y ladrones en autos de lujo, para convertirse en una gran serie gran acerca de la familia. En ambos casos, se trata de continuaciones que están a la altura de sus predecesoras, que respetan los principios sobre las cuales éstas se han construido y cuyos realizadores han sido capaces de preservar lo que ha hecho grandes a dichas sagas.

Cosa que no parece suceder con las secuelas de Terminator desde Rise Of The Machines: tanto esta tercera parte, como las olvidables Salvation(09) y Genesys (15), no sólo son proyectos fallidos desde el punto de vista cinematográfico, sino además se han encargado de despedazar la historia del universo que James Cameron construyese con tanto esmero entre 1984 y 1991.

Sólo la serie de 2008 The Sarah Connor Chronicles algo aportó en beneficio de la historia, pero cuando empezaba a agarrar vuelo, fue cancelada.

Pareciera que mientras más tratan de reparar los desaguisados que causa la película anterior, más la destruyen, convirtiendo en harapos la tremenda historia que se venía contando, convirtiendo el universo Terminator en una ensalada sin gusto a nada y donde nadie sabe por donde hay que mirar.

Por eso, esta columna está orientada sólo a las dos primeras películas de la franquicia. Si bien las cinco películas de Terminator son en mayor o menor medida parte de su canon, pero, en mi modesta opinión, y siguiendo lo que decía al principio, las que bastan para contar la historia como corresponde.

Es el año 2029. Un par de décadas antes, la inteligencia artificial conocida como Skynet ha encabezado la revolución de las máquinas, quienes han tomado el control del planeta, llevando a la especie humana casi a la extinción total. Apenas un pequeño grupo de sobrevivientes, liderado por un tal John Connor ha resistido los embates de las máquinas, estoicamente.

Buscando como evitar el alzamiento, Skynet ha enviado al año 1985 un cyborg tipo T-800 (Arnold Schwarzenegger), una máquina programa para matar, cueste lo que cueste, a Sarah Connor (Linda Hamilton), una joven camarera de Los Angeles. Aunque ella lo ignora, en el futuro engendrará a un hijo, John, quien encabezará la resistencia.

Para evitarlo, la resistencia envía al mismo año a Kyle Reese (Michael Biehn), un joven sargento, para proteger a Sarah y enfrentar al T-800. Es Reese quien introduce a Sarah en los hechos que ocurrirán en el futuro, y el rol que su hijo tendrá en el conflicto.

La segunda parte, de 1991, nos traslada a 1995. Sarah Connor está internada en un hospital psiquiátrico, tras diversos intentos de sabotaje contra Cyberdine, la empresa creadora de Skynet (de la cual Reese en su momento le advirtió). Su hijo John, de diez años (Edward Furlong) vive con una familia de tutores, con los cuales no tiene muy buena relación, vive dado a la vagancia y va camino a convertirse en un delincuente juvenil.

Ante su fracaso anterior, Skynet envía ahora a un T-1000 (Robert Patrick) una versión más avanzada del cyborg usado anteriormente, con mayores habilidades, que lo vuelven casi indestructible. En respuesta, la resistencia envía un T-800 modificado (Schwarzenegger) para proteger al niño.

Esta es la tremenda historia que las secuelas se encargaron de reventar a patadas.

La primera Terminator, estrenada en Chile con notorio desfase, en una época en que no había internet, la información que circulaba era escasa, así como las salas de cine (15 en todo Santiago, vs las 15 que hay hoy por cada mall) y uno se enteraba de las películas que se estrenaban por los trailers que ponían antes de cada función y los afiches en el hall de cada sala, fue un fenómeno de taquilla y no dejó a la crítica indiferente. Después de años de ciencia ficción luminosa, fantástica y épica (heredada de Spielberg, Lucas y sus secuaces), James Cameron se animaba a ser pesimista, a plantear una historia partiendo de una base oscura, de la autodestrucción humana. La batalla que sirve de trasfondo a Terminator está lejos de la lucha entre el bien y el mal que plantea Star Wars, por ejemplo, es mucho más dura: me matas o te mato.

La segunda, en 1991, ya nos encontraba mejor preparados. Su estreno se anunció con meses de anticipación, dentro de lo que se podía en esa época en todo caso. La primera emisión por televisión de You Could Be Mine, de Guns N’Roses, tema central de la película, fue un hito imborrable para mi generación. Y nuevamente de la mano de James Cameron, T2, por supuesto que se convirtió en un éxito de taquilla, siendo celebrado además unánimemente por su capacidad de hacer una continuación de un filme que, no sólo es capaz de mantener el nivel de su predecesor, respetando la historia matriz, sino hacerlo aún más grande, agregando elementos nuevos al relato, que contribuyen a agrandar y hacer aún más poderoso su universo.

Hablamos de una época en que Hollywood no bombardeaba con secuelas y universos expandidos que, más allá de los más o menos méritos cinematográficos de muchas de éstas. Una época en que si había una secuela de una película, ésta no tenía que salir casi de inmediato (pasaron siete años entre T1 y T2), y sólo si había algo relevante que contar. Una época en que las películas de este tipo eran eventos excepcionales, que por lo mismo, por Dios que se disfrutaban.

Años en que los que veíamos películas lo hacíamos por eso: porque nos gustaba (y pese a todo nos sigue gustando) el cine. No para ir a ver quién encontraba más fallas en la película y quien está más cerca de tener la razón.

¿Esto hace de Terminator una saga anacrónica que, por eso mismo, ha terminado yéndose en banda? Para nada. La idea del futuro catastrófico ha seguido presente en el cine (casi una década después, The Matrix, partió de una premisa similar y es uno de los hitos fílmicos de las últimas décadas). Lo que ha atentado contra Terminator es la ansiedad de Hollywood por estirar lo más posible las franquicias. No digo que no se hagan secuelas de Terminator, pero si se van a hacer, al menos dense el tiempo de hacer las tareas, entender y procesar lo que hizo que T1/T2 se convirtieren en las gloriosas cintas que son.

Esta no es una saga que se puede llegar y estirar para tener un capítulo nuevo que haga que la gente vaya al cine. De nada sirve que metas gente a las salas, si a la salida la vas a tener echando garabatos en vez de pensar en volver a entrar. Lo peor es que las últimas Terminator tampoco han logrado lo primero: que la gente al menos entre.

Terminator es mucho más que eso.

Espero que no sea tarde como para repararlo, y el próximo filme de la franquicia, proyectado por 2019, ponga las cosas en orden.

THE TERMINATOR

***1/2

Director: James Cameron

Intérpretes: Arnold Schwarzenegger; Linda Hamilton; Michael Biehn; Paul Winfield; Lance Henriksen

Ciencia Ficción.

1984

TERMINATOR 2: JUDGEMENT DAY

****

Director: James Cameron

Intérpretes: Arnold Schwarzenegger; Linda Hamilton; Edward Furlong; Robert Patrick; Joe Morton

Ciencia Ficcion

1991

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)