buen segundo capítulo, de una historia aún mayor

Aunque han pasado algunos meses desde que vencieron a Syndrome, la actividad superheroica aún se encuentra prohibida por la ley. Por lo mismo, la familia Parr, encabezada por Bob Parr/Mr. Increíble, su esposa Helen/Elastigirl, sus hijos Violet, Dash y el bebé Jack Jack, terminan en prisión cuando evitan que el villano conocido como El Subterráneo destruya el Ayuntamiento local.

Relegados una vez más al anonimato, luego de que el gobierno cancelara el programa de reubicación de superhéroes retirados, los Parr enfrentan un momento complicado. Sin embargo, cuando el próspero industrial Winston Deavor les propone un plan para reivindicar la imagen de los superhéroes ante la comunidad, con Elastigirl como rostro, los Parr ven en la oferta la posibilidad de volver a las andanzas, legalmente.

Así, mientras Elastigirl, con el apoyo de Deavor, vuelve a la actividad heroica, poniéndose tras los pasos del ScreenSlaver, un súper criminal que se ha vuelto en una amenaza cada vez mayor, Mr.Increíble debe asumir una misión para la cual no está preparado: ser padre y jefe de hogar.

La más reciente película de Pixar tenía varios desafíos por delante: mantener el buen nivel tanto de su predecesora de 2004, teniendo presente que las demás secuelas producidas por el estudio no han tenido un nivel parejo (desde secuelas gloriosas como Toy Story 2 y 3, hasta otras que no funcionaron del todo como Cars 2 y Finding Dory, pasando por aquellas que sí contribuyeron a fortalecer sus marcas como, curiosamente, Cars 3 y Monsters University), como del penúltimo filme de la productora, una película que se ganó todo lo que podía como Coco.

Bueno, para analizar como corresponde Los Increíbles 2, hay que definir primero un par de cosas. Poner a esta secuela, nuevamente dirigida por Brad Bird, frente a Coco, no es del todo exacto, pues estamos ante películas de motivos claramente distintos. Se trata de películas igualmente grandes (bueno, quizás Coco lo sea aún más), igualmente respetables, pero de argumentos y pretensiones diferentes que resulta injusto medirlas con los mismos parámetros.

Respecto de la primera parte de la franquicia, tampoco cabe hacerse la pregunta en cuanto si ésta es mejor o peor que la anterior, sería un error. Si resulta más acertado señalar que Los Increíbles 2, es un gran sucesor de un gran primer episodio, y entre los dos conforman una muy gran historia, superior a la suma de sus partes.

Que la secuela empiece justo donde termine la primera (descartando un primer guión en que se planteaba un salto temporal entre un episodio y otro) y que en estricto rigor cuente la misma historia, pero con los roles un tanto cambiados, ayudan a formar esa convicción.

A ver si me explico, pensemos en El Señor de los Anillos: sus tres novelas más que historias independientes, son en realidad los tres tercios de una sola gran historia. Así es como se debe entender esta secuela.

Bird mantiene la misma base y sigue la misma línea argumental esbozada en el primer filme. Aunque el final de la primera película nos dejaba claro que los Parr seguían avocados a la tarea de luchar contra el mal, en esta secuela nos dejan en claro y de entrada que la función superheroica sigue siendo ilegal, prohibición basada en los múltiples daños colaterales que dejan los héroes al cumplir con su deber, con la salvedad que en esta oportunidad, la sociedad (no necesariamente la autoridad) está más abierta a la existencia de estos personajes de capa y…bueno, sin capas (no te enojes, Edna) antifaz, como necesarios para el bienestar de la comunidad.

Es en este escenario que los papeles aparecen invertidos. Si en el capítulo anterior, era Mr.Increible quien caía en la tentación de reverdecer su dorada época de héroe, y Elastigirl quien debía velar por la estabilidad familiar, aquí es ella quien asume la salvación de su comunidad y él quien debe hacerse cargo de sus hijos y hogar.

Ambos evolucionan. Si en la primera parte, Elastigirl volvía a ser una superheroína a regañadientes y empujada por las circunstancias, en esta oportunidad se reencuentra con todo lo que le encantaba de ella. Y Mr.Increíble, enfrentado por primera vez a las labores de casa, termina descubriendo habilidades y aptitudes que ni el mismo esperaba tener.

Sin olvidar que estamos dentro de un contexto retrofuturista que ya es habitual en la filmografía de Brad Bird (recuerden The Iron Giant, Tomorrowland y la anterior Increíbles) en el cual nuestros héroes, con sus allegados más próximos, deben enfrentar a un villano que no les pondrá fácil su vuelta a las andadas.

Manteniendo el muy buen nivel a que Pixar nos tiene acostumbrados, Los Increíbles 2 es todo un aporte a la hora de armar el gran relato gran que está contando, y sirve de aire fresco en una época en que estamos hasta el cuello con los superhéroes.

Disfrutable de principio a fin, con el bebé Jack Jack robándose varios de los no pocos grandes momentos de la película, y dejándonos con las ganas de ver más de esta familia, podemos concluir que si bien no sea una obra maestra (no todas las películas de Pixar pueden ser Intensa-Mente o Coco, eso es natural) estamos nuevamente ante un estudio que cuando hace las cosas bien, las hace enormemente bien.

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THE INCREDIBLES 2

Director: Brad Bird

Animación

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata (Twitter/Instagram)

 

 

perro mundo

Hace algunos años, un violento brote de gripe canina en la ciudad japonesa de Megasaki autorizó al alcalde Kobayashi (voz de Ken Watanabe), último exponente de una corrupta dinastía, ha tomado la radical decisión de exiliar a todos los perros de la ciudad (domésticos, callejeros, salvajes, sin distinción) a la cercana e inhabitada isla conocida como Isla de la Basura.

En dicha isla, los perros han debido aprender a sobrevivir con lo que encuentran, principalmente basura enviada desde el continente, y se han reunido en clanes, uno de ellos encabezado por Chief (voz de Bryan Cranston), un hosco perro callejero, desconfiado de todo el mundo, especialmente de los humanos.

Cierto día, Chief y sus perros observan el aterrizaje forzoso de una pequeña aeronave, piloteada por Atari Kobayashi (voz de Koyu Rankin), el adolescente sobrino del alcalde quien, en desacuerdo con su política anticanina, ha viajado a la isla en busca de su perro Spots, el primer exiliado luego de la aplicación de la medida…

La estaba debiendo.

Se ha vuelto una tendencia. Si el año pasado fueron Coco y The Breadwinner las películas con que la animación estadounidense se interesó por conocer culturas más allá de sus fronteras, más allá del estereotipo y del cliché, a través de obras realizadas con gran cariño por la historia que estaban contando, en esta oportunidad es nuestro buen amigo Wes Anderson (le tenemos cariño a su filmografía por aquí) y su Isle Of Dogs (Isla de Perros), quien incursiona en un estilo de narración que bebe mucho del cine y de la literatura fantástica proveniente del país del sol naciente.

Segunda incursión de Anderson en el campo de la animación, especialmente a través del stop-motion (tras The Fantastic Mr.Fox en 2009), y aunque sus creadores (guionistas, animadores, modelistas, compositor, intérpretes de voces) sean fundamentalmente occidentales, hay que valorar el respeto puesto en pantalla a la hora de montar este filme. Se nota que Anderson y sus colaboradores absorbieron mucho de la tradición narrativa nipona (desde la literatura hasta el animé, pasando por el teatro kabuki y aquella narrativa gráfica que suele verse en pinturas y carteles). El propio Anderson declaró que para diseñar a Kobayashi, el antagonista de la historia, se inspiró en el legendario actor japonés Toshiro Mifune.

Estéticamente cuidada (la animación de Isle of Dogs resulta amigable, funcional a la historia y a los sentimientos que pretende transmitir), y con una historia de cuento infantil de fondo (niño busca reencontrarse con su leal mascota perdida), Isle of Dogs es un relato cuyo alcance va más allá de lo mencionado.

Isle of Dogs toca unas cuantas fibras que exceden el mero cuento infantil. Anderson se vale de este contexto para introducir algunas lecturas políticas y sociales, algunas reflexiones bastante válidas respecto del prejuicio, del racismo y del abuso del poder.

Hay que echar a los perros a una isla abandonada y perdida (racismo) porque aquí ya han hecho mucho daño y podrían seguir haciéndolo (prejuicio), y la decisión es tomada por un líder político cuya familia ha ejercido el poder a su manera por décadas, sin contrapesos, saboteando cualquier movimiento que pueda amenazar su posición privilegiada, incluso aquellas que sólo pretendan el bienestar social y no tengan la pretensión de llegar a gobernar (abuso de poder). Todo ello planteado de manera inteligente, sobria, apelando a la ironía antes que al panfleto, lo que se valora.

Pero además constituye una historia de aprendizaje y conocimiento personal. Ello lo vemos en el caso de Chief, el arisco perro líder de la manada protagonista, que ha asumido tal calidad empujado por las circunstancias. Habituado a vivir en solitario, y a desconfiar de todo y de todos, Chief termina por ser el alfa de su pandilla más por creer que sus seguidores son incapaces de tomar una decisión por si mismos, que por lealtad u otra virtud. La aparición de Atari, que al principio resiste, termina por mostrarle al can que hay más opciones en la vida que la sobrevivencia y la soledad.

Además de varios personajes, el propio Atari entre ellos, que aprenden a sacar la voz y hacer valer sus derechos, ideas y principios.

Todo ello con la habitual habilidad de Anderson para contar historias, aplicando elementos que ya son su marca de fábrica, como el uso de flashbacks que rompen el relato lineal, para ayudar a entender la historia en lo global, y acompañado de una excelente banda sonora a cargo del cada vez más requerido Alexander Desplat.

Técnicamente todo un aporte en cuanto a utilizar nuevas herramientas y recursos narrativos que contribuyan a hacer más grande la experiencia cinematográfica, Wes Anderson nos presenta un relato fantástico que se atreve a meterse en temas de trascendencia social, de una manera que resulta totalmente grata para el paladar cinéfilo. Si el 2018 terminara hoy, Isle of Dogs va fija dentro de lo mejor del año.

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ISLE OF DOGS

Director: Wes Anderson

Voces: Bryan Cranston; Edward Norton; Scarlett Johansson; Ken Watanabe; Koyu Rankin; Greta Gerwig; Jeff Goldblum; Bill Murray; Frances McDormand; Harvey Keitel; F. Murray Abraham; Coutney B. Vance; Tilda Swinton; Yoko Ono

Animación

2018

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