en el momento y lugar precisos

El 21 de agosto de 2015, un terrorista fue sorprendido durante un viaje en tren desde Bruselas a París, momentos antes de desencadenar una matanza que podría haber terminado con decenas de víctimas fatales.

El atentado fue frustrado por la oportuna intervención de tres jóvenes estadounidenses, dos de ellos miembros de ramas menores del Ejército, mientras vacacionaban en Europa.

Su historia, de cómo pasaron de ser los chicos problema de su escuela a convertirse en héroes, es la que durante noventa minutos relatarán ellos mismos…

Decepción es ver en lo que se ha convertido Clint Eastwood a lo largo de esta década: de uno de los directores más geniales e interesantes del último cuarto del siglo XX e inicios de éste, los 2010, claramente, no han sido su decenio.

Ha sido en estos años que ha tenido su bajón más escandaloso (American Sniper, 2014, fue una muy buena cura del insomnio, cuyas motivaciones todavía cuesta entender). Esa es una excepción, por supuesto, pero gran parte de su trabajo de 2010 hasta la fecha, puede considerarse correcto, cumplidor. Lo que es insuficiente para un director que ha puesto su rúbrica en obras maestras como Los Imperdonables, Un Mundo Perfecto, Medianoche en el Jardín del Bien y del Mal, Río Místico o Gran Torino.

Por eso, cuando uno ve The 15:17 to Paris y piensa que Eastwood está filmando como un veinteañero, no debe tomarse como un halago. No es por su energía, ritmo y pasión puesta en el relato, sino que parece más un docurreality realizado por un estudiante de cine para justificar la beca que se ganó.

Siguiendo con la línea que ha abordado en sus últimas películas (la citada American Sniper y la mucho más-aunque ni tan- lograda Sully, con Tom Hanks), Eastwood ha incursionado en relatar vidas de personajes ordinarios enfrentados a circunstancias extraordinarias. En 15:17, enfoca en tres personajes que tuvieron la ocasión de encontrarse en el momento y lugar precisos para convertirse en los héroes que siempre quisieron ser: Spencer Stone, Alex Skarlatos y Anthony Sandler.

Eastwood opta por un relato dividido en dos grandes capítulos: uno biográfico, enfocado en la infancia de sus protagonistas, tres chicos de una escuela cristiana de Oregon, que nunca encajaron mucho en su entorno, que soñaban con formar parte del ejército, servir a su país y convertirse en héroes, aunque el destino se burlara de sus pretensiones más de una vez: si bien dos de ellos consiguieron entrar en el Ejército, ni Stone ni Skarlatos lo hicieron en las unidades o ramas que aspiraron desde niños.

La segunda parte consiste en el relato ficcionado, protagonizado por los propios Stone, Skarlatos y Sandler, reproduciendo sus vacaciones en Europa, hasta el momento en que, mientras viajan a Paris y deben reducir a un antisocial antes de que la masacre en ciernes termine con consecuencias trágicas. Aquí la película deja su vocación de narración y se convierte en una especie de documental acerca de lo que estos jóvenes vivieron antes, durante y después del intento de atentado.

Este es un experimento que hubiéramos celebrado en un realizador debutante, incluso en algún director asalariado, de esos que sólo filman lo que se les encarga, aunque a veces den sin querer, el palo al gato. Eso es lo que lleva a preguntarnos ¿qué pretendía Eastwood con esto?

¿Demostrar que no está tan viejo y que aún puede enfrentarse a nuevas técnicas de realización y narración cinematográfica? En ese caso, mejor le hubiera pasado una cámara a los protagonistas para que se grabaran ellos mismos y revivieran su historia sin un guión de por medio ¿Hacernos ver que la vida siempre nos da sorpresas y que ese que considerábamos un perdedor por su procedencia desde familias mal constituidas y/o un peligro público por alucinar con las armas de fuego puede ser un héroe? No sé si en tiempos donde la eterna víctima del matonaje puede entrar con una metralleta a su colegio y dispararle a sus condiscípulos, sea buena idea estimularlos con este tipo de narraciones.

Nadie pone en duda lo loable del gesto de Stone, Skarlatos y Sandler. Un héroe es aquel personaje ordinario enfrentado a circunstancias extraordinarias, y en tal escenario, estos tres muchachos americanos lo son. Indudablemente. Sólo que la manera de presentarnos sus vidas no fue la más acertada.

Menos cuando Eastwood nos recuerda el republicano de tomo y lomo que es, recalcándonos que los estados juntos son la policía, del mundo, y sus buenos hijos, criados en el cristianismo y el amor por la patria, su niñera. Dudo que este sea el mejor momento, dadas las circunstancias actuales, para sacarle lustre a ese americanismo.

Esta es una historia que podría ser un gran punto donde empezar una carrera. O que podría haber sido mejor contada por otro realizador. Conociendo el gran currículum previo del viejo Clint, si bien 15:17 no es para mandarlo a la hoguera, si constituye un palo de ciego dentro de su más reciente filmografía. Y por Dios que duele decir eso.

**

THE 15:17 TO PARIS

Director: Clint Eastwood

Intérpretes: Spencer Stone; Alex Skarlatos; Anthony Sandler; Judy Greer; Jenna Fischer

Drama

2017

fretamalt@hotmail.com   @panchocinepata (twitter e Instagram)

…por cierto, que gran red social es Instagram, estoy subiendo muchas cosas que, por apuro o porque no es tan largo como para desarrollarlo aquí..o como sala de ensayo de temas que después podría tratar acá con más profundidad. Si me quiere seguir, bien por usted, ahí tiene como buscarme

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