riqueza material, pobreza moral

En 1973, John Paul Getty III (Charlie Plummer),nieto del industrial Jean Paul Getty (Christopher Plummer), fue secuestrado en Roma, por una célula del crimen organizado local.

A las pocas horas, su madre, Gail (Michelle Williams) recibe una llamada de los secuestradores, exigiendo un rescate de 17 millones de dólares por el muchacho.

Tragándose su orgullo, Gail acude a su ex suegro, cuyas relaciones están lo más lejos de ser gratas, después de que ella se divorciara de John Paul Jr (Andrew Buchan), harta de verlo convertirse en un parásito heroinómano, y temiendo que su hijo fuera por el mismo camino. Sin embargo, y no obstante ser el hombre más rico del mundo en su época, Getty no tiene intención de pagar un centavo a los secuestradores…

Hay casos en que se podría pensar que una película va derecho al fracaso. Como, por ejemplo, cuando tienes que refilmar gran parte de ella a pocas semanas de su estreno porque a uno de tus protagonistas le pillaron un interesante cúmulo de fechorías con menores de edad, no de las más santas precisamente (si, Kevin, estoy hablando de ti, no te hagas).

Es lo que pasó con Todo El Dinero Del Mundo: en plena posproducción, su director Ridley Scott debió rehacer, con urgencia, gran parte de lo que había filmado. Por aquellos días, se había destapado el escándalo de Harvey Weinstein y, entre otros nombres que iban saliendo de celebridades ligadas al acoso y abuso sexual, figuraba el de Kevin Spacey, acusado de abusos a menores de edad.

Como a nadie le gusta tener sus películas asociadas a este tipo de individuos, y en la disyuntiva de no estrenar y tirar a la basura todo lo avanzado, Scott prefirió llamar a Christopher Plummer, quien había sido su segunda opción para encarnar a Jean Paul Getty, uno de los hombres que durante la segunda mitad del siglo XX amasó una gran fortuna gracias al petróleo, y rehacer lo antes filmado.

Lo cierto es que la movida funcionó, y el resultado dio la razón a Scott. El bueno de Ridley podrá ser todo lo irregular que quieran, pero cuando quiera hacer las cosas bien, las hace realmente bien, teniendo en Plummer una de sus principales fortalezas, encarnando a un personaje de la vida real que, si le hacemos caso a la historia, cumple con todos los elementos del arquetipo del multimillonario de caricatura: solitario, insensible, ambicioso, avaro, orgulloso. Un Charles Montgomery Burns de carne y hueso.

Un hombre que no toma ninguna decisión sin calcular la relación costo vs beneficio, o al menos pensando en tener lo que nadie más tiene (eso explica los millones que invierte en obras de arte y piezas arqueológicas).

Ahora, ¿qué pasa cuando una misma persona encarna la ambición más insaciable y a la vez el más exacerbado orgullo? Tenemos a Jean Paul Getty: un tipo capaz de gastar un millón y medio de dólares en una maltratada pintura del tamaño de un cuaderno, pero que no quiere entregarle a su ex nuera, a quien no le perdona haberse divorciado de su hijo cuando éste se convirtió en un bulto relleno de las más diversas drogas, el dinero para rescatar a su nieto, apelando a excusas cada vez más irrisorias, viniendo del hombre más rico del mundo.

Aquí revive la vieja pregunta de de qué te sirve ser tan rico materialmente, si moralmente eres tan pobre.

Aquí es donde entra Christopher Plummer, quien pudiendo hacer una actuación correcta sólo para parchar y salir del paso, construye un personaje irritante, un tipo sin escrúpulos, capaz de dejar morir a su propia familia si ello no le reporta utilidad, o simplemente para satisfacer su ego, que habla con enorme orgullo de su apellido y su ascendencia, pero que no tiene problemas en dejar morir a un descendiente sólo con tal de mantener su alto concepto de sí mismo.

Esta actuación valió para Plummer nominaciones al Oscar, al Golden Globe y al Bafta, que, al inicio de la season award no estaban en los cálculos de nadie.

Y sin desmerecer la impecable actuación de Michelle Williams, sólida en el rol de una madre forzada a mantener la cabeza y la sangre bien frías para no colapsar ante la situación que vive, desesperada desde más de un frente.

Dijimos que Ridley Scott es un realizador que, cuando quiere hacer las cosas bien, las hace realmente bien. Dividiendo este relato en dos partes (el cautiverio de John Paul III, por un lado, y las diligencias que su madre realiza ya sea para encontrarlo, ya sea para lograr que su abuelo ceda un poco en su orgullo y financie el rescate), Scott consigue un armado coherente de su filme, a buen ritmo, fácil de entender por cualquier espectador y capaz de tenerlo a uno a la orilla del asiento, en dos horas y cuarto que se hacen cortas.

Todo el Dinero del Mundo es un filme que crece en intensidad, y en logros, a medida que avanza. Scott consiguió sobreponerse a la mala prensa, a la adversidad y a tenerlo todo en contra para anotarse otro mérito con un filme que torció, dignamente, su destino.

***1/2

ALL THE MONEY IN THE WORLD

Director: Ridley Scott

Intérpretes: Christopher Plummer; Michelle Williams; Mark Whalberg; Timothy Hutton; Charlie Plummer; Andrew Buchan; Romain Duris

Suspenso

2017

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