una rubia explosiva

Es 1989, y la caída del Muro de Berlín es inminente.

Un agente del MI6 británico es ejecutado en plena calle por un eficaz agente de la KGB, para robarle un microfilm que incluye información valiosa acerca de numerosos agentes de dicha oficina.

Ante esto, la oficina inglesa envía a la agente Lorraine Broughton (Charlize Theron), una de sus más calificadas oficiales, para repatriar el cuerpo del agente, y recuperar el microfilm antes que este sea subastado. Para ello, contará con un encubierto de la misma agencia en Berlín, David Percival (James McAvoy).

Sin embargo, con tantos interesados en dar con el microfilm, y en un clima de creciente tensión social en el que nadie puede confiar en nadie, Lorraine enfrenta una misión nada de rutinaria…

Ni el cine de acción ni el de espías fueron lo mismo desde que películas como Lock, Stock and Two Smoking Barrels, Leon The Professional, Nikita o The Bourne Identity. Ciertamente, David Leitch, director de Atómica fue un buen alumno de Guy Ritchie, de Luc Besson y de Paul Greengrass y, como ya nos había demostrado en la sorprendente John Wick, de 2014 (en la cual traslada al cine estadounidense la fórmula europea), estos géneros no le quedan grandes.

Este cine de acción “a la europea” si pudiéramos llamarlo así, difiere ciertamente del estadounidense (del que se estrena como blockbuster, al menos) por varios factores, fundamentalmente en cuanto este cine da una importancia gigantesca a los diálogos. Donde Hollywood coloca diálogos como un momento de respiro necesario entre tanta bala loca corriendo, este tipo de películas los pone como un elemento fundamental, necesario no sólo como pausa, sino también como fuente de información valiosa para entender la trama de la película, conocer y entender los motivos de sus protagonistas.

No por eso se descuida el factor acción, pero que aquí va más allá del mero tiroteo donde la pantalla es escenario de un torbellino de balas, patadas y explosiones de las que sabemos que el héroe/heroína de turno saldrá medianamente intacto. En el caso que estamos estudiando, al que Atómica pertenece claramente, las escenas de acción consisten en secuencias cuidadosamente coreografiadas y ejecutadas en forma armónica, en la que el bueno de la película saldrá, no necesariamente intacto, okey, pero si lo bastante fortalecido. Son secuencias que hacen ver bien a nuestro héroe, y entendemos porqué aparece como tal, más allá de darlo por sentado porque así lo decía el guión.

Todo ello con una estructura que recoge mucho del videoclip, del cómic indie (lo que es normal, si pensamos que es una adaptación de la novela gráfica The Coldest City, de Anthony Johnstond) y del cine de acción de los setentas.

Así ha venido siendo en el cine de acción desde hace un par de décadas, y Atómica bebe de esa misma fuente, introduciendo un par de novedades que constituyen aciertos. Primero, la inclusión de una heroína. El género femenino pocas veces ha sido tan bien representado en el campo de la acción. Las protagonistas femeninas por regla general, aparecen como intereses románticos, damas en desgracia que deben ser rescatadas, personajes secundarios sin mucha relevancia en definitiva, o heroínas que, en el último segundo, necesitan de un compañero que las salve o rescate.

Esto hace de Atómica una saludable excepción: Lorraine, encarnada por una una vez más grandiosa Charlize Theron, puede con todo, sin necesidad de nadie que la venga a rescatar (ni aunque quisiera o lo necesitara, está inmersa en un mundo en que no puede confiar en nadie) y que es perfectamente capaz por sí misma, de salirse con la suya, y sin perder un pelo de femineidad.

También es rescatable trasladar la historia a los últimos días de la Alemania dividida, es decir, los últimos estertores de la guerra fría. El tema del espionaje y su tratamiento cinematográfico, literario o medial era muy diferente entonces, y el aplicar esta fórmula concebida su buena cantidad de años después, resulta una apuesta interesante. Y que funciona.

Incluso pese a que durante diez de los últimos veinte minutos la historia se enrede innecesariamente y

Todo ello sazonado con un muy buen grupo de actores secundarios,  y con uno de los grandes soundtracks de la temporada, abundantes en hits new wave y post punk de los ’80.

Quizás no quepa en los rankings de fin de año, dentro de las mejores o más taquilleras, pero no por eso dejemos de valorar a Atómica como lo que es: una de las cintas que debemos agradecer.

***

ATOMIC BLONDE

Director: David Leitch

Intérpretes: Charlize Theron; James McAvoy; Eddie Marsan; Toby Jones; John Goodman; Sophia Boutella; Bill Skarsgard; Til Schweiger

Acción/Espionaje

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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