padre hay uno solo

Harold Meyerowitz (Dustin Hoffmann), escultor que ha gozado de cierto prestigio dentro del entorno intelectual, nunca ha sido reconocido por su buen carácter, cosa que ha marcado a fuego a sus más cercanos.

Con ocasión de una exposición colectiva que incluye parte de su trabajo, Meyerowitz reúne a sus hijos: Danny (Adam Sandler), Jean (Elizabeth Marvel) y Matthew (Ben Stiller). Distanciados entre sí y respecto de su padre por años, un sorpresivo accidente cerebro vascular de Harold los obligará a mantenerse unidos.

Esta será la ocasión para que los tres hermanos se vean las caras, enfrenten sus propios fantasmas y todo lo que los pudo dividir en el pasado, y resolver todos los entuertos que los han estancado incluso en sus propias vidas…

Netflix y los demás servicios de streamings o cable están haciendo hace rato lo que debería estar haciendo el cine. Sí, aún queda tiempo y espacio en la gran industria hollywoodense para historias que no tengan que ver con secuelas o franquicias, pero es cada vez más acotado, y prácticamente sólo a sandías caladas.

Aquí es donde entran los streamings encabezados por el medio de la N roja, que partiendo de la tranquilidad del autofinanciamiento dan espacio a autores como Noah Baumbach, para que cuenten historias como The Meyerowitz Stories (New And Selected). Aquí es donde se estrenan, hacen algo de ruido y terminan teniendo corridas en festivales y salas del circuito independiente.

Y aunque no soy fan del cine de Baumbach –pero lo suficientemente capaz de reconocer lo buenas que han sido sus películas anteriores- lo cierto es que Meyerowitz me tenía interesado.

Baumbach ha hecho un verdadero apostolado acerca de las familias disfuncionales y los desencuentros entre padres e hijos, o entre hermanos, o entre cónyuges, cosa que hemos podido apreciar en sus trabajos anteriores como The Squid and The Whale, Margot At The Wedding o While We’re Young, y Meyerowitz no es la excepción. Y aquí nos enfrenta a tres hermanos que deberán enfrentar años de divisiones, cuya causa común es la difícil relación con su arisco padre, un individuo que ni aún en el peor momento cambia su actitud de menosprecio con el entorno.

Danny, compositor que nunca pudo consolidarse como tal para dedicarse a su familia, sin éxito si consideramos que está en pleno divorcio. Jean nunca pudo superar un incidente que tuvo de adolescente con un colega de su padre. Matthew ha podido salir adelante relativamente, luego de trasladarse a la ciudad más lejana posible, y si bien ha triunfado en los negocios, no ha sido capaz de constituir una familia con la mínima solidez.

Los tres han evitado verse las caras y resolver sus entuertos, hasta ahora. Una desgracia familiar los ha reunido y la convivencia entre ellos ha terminado llevando al trío de hermanos a decirse todo lo que sienten, lo que piensan entre sí y sacando conclusiones sobre el porqué de sus divisiones.

Esa causa común es su difícil padre, un tipo que nunca ha sido un derroche de afectividad, un individuo que nunca pudo aceptar que su éxito llegó a su peak, un peak alto, por cierto, pero insuficiente para él, víctima de las injusticias de un entorno demasiado ignorante para saber apreciarlo (aunque muchos profesen un gran respeto para con él), que siempre ha sentido que el mundo conspira en su contra. Y su descendencia no ha sido la excepción: el desdén que Harold Meyerowitz se dirige a todo el mundo, especialmente para con sus tres ex esposas y para con unos hijos a los que, desde su punto de vista, les faltó mucho para estar a su altura.

Sólo su cuarta esposa, Maureen (gran interpretación de Emma Thompson) ha logrado que Harold, hecho un octogenario, muestre algún tipo de afecto para con los demás.

El trabajo de Baumbach (que ciertamente nos recuerda al estilo de Wes Anderson –de hecho, a ratos nos hace pensar en The Royal Tennenbauns- y al Woody Allen de fines de los ’70) en la dirección y en el relato es más que correcto y nos mantiene interesados en él durante todo el transcurso del filme, apoyado en las notables actuaciones de, ya dijimos, Emma Thompson, en un Dustin Hoffmann que deja muy en claro que es uno de los grandes actores de las últimas décadas (no porque sus compañeros de generación como Pacino, De Niro o Nicholson lo hayan opacado más de una vez vamos a negar su gran talento), en un muy buen elenco de secundarios (donde la casi debutante Grace Van Patten se roba algunos de los mejores momentos del filme), y especialmente el trabajo de Ben Stiller y Adam Sandler.

Sí, dos actores con los que en este mismo sitio he trapeado el piso gracias a sus lamentables últimas películas –sobre todo Sandler-, aparecen en esta comedia dramática, un terreno que no les es del todo desconocido y se despachan sendas actuaciones en los roles de dos hombres adultos que no se consolidarán en la vida mientras sean incapaces de sacarse unos cuantos pesos de encima. Uno ve a Stiller convertido en exitoso hombre de negocios y a Sandler en un perdedor que tienen más en común de lo que ellos creen, y que necesitan resolver unos cuantos líos entre sí si es que aun esperan una segunda oportunidad en la vida, y se olvida por un buen rato de las desastrosas películas que cada uno ha hecho los últimos años.

Si, tal vez no se trate de ese cine que se puede disfrutar con bebida y popcorn en una multisala, pero al menos podemos disfrutarlo en la sala de nuestras casas. Y si bien la experiencia no sea la misma (no hay LED HD que reemplace una pantalla gigante), hay cosas que en casa se aprecian mucho mejor. Meyerowitz es una de ellas.

***1/4

THE MEYEROWITZ STORIES (NEW AND SELECTED)

Director: Noah Baumbach

Intérpretes: Dustin Hoffman; Emma Thompson; Ben Stiller; Adam Sandler; Elizabeth Marvel: Grace Van Patten; Candice Bergen; Judd Hirsch; Adam Driver

Comedia Dramática

2017

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata