Mi muñeca me poseyó

Es 1958. A doce años de la muerte de su pequeña hija, el matrimonio de granjeros y ex jugueteros Samuel y Esther Mullins (Anthony La Paglia, Miranda Otto), accede a recibir en su casa a un grupo de niñas provenientes de un orfanato cercano, a cargo de la hermana Charlotte (Stehanie Sigman).

Esa misma noche, una de las niñas, Janice (Talitha Eliana Bateman), quien padece una severa poliomelitis, sale de su habitación y entra en la que solía hacer la habitación de la hija de los Mullins, la cual ha estado clausurada desde hace años. En su interior, encuentra toda clase de juguetes artesanales, y es atraída a un armario donde permanece encerrada una muñeca de madera, de tamaño natural y de grotescas facciones.

Desde entonces, extraños y aterradores fenómenos se empiezan a producir en la granja, los cuales tienen a Janice como principal víctima, revelando la oscura historia de la casa de campo y sus lacónicos propietarios…

Partamos afrontando la realidad: la realización de una película como Annabelle: La Creación no obedece a otro motivo que seguir explotando la franquicia iniciada en 2013 con El Conjuro, a estas alturas su propio universo dentro del terror (súmese la secuela de 2016, la primer Annabelle de 2014 y los nuevos spin-offs anunciados The Nun y The Crooked Man, más la obvia tercera parte de las dos historias principales). Sabido es que el cine de terror, especialmente el de posesiones diabólicas, es en muchos casos sandía calada en cada temporada, y una historia con personajes conocidos con mayor razón.

Ahora bien, cuando se explota demasiado una franquicia o temática determinada, esta corre el riesgo de desgastarse, perder toda la gracia que tenía en un principio y caer hasta niveles absurdos. Es lo que le pasa en mayor o menor medida a aquellas producciones que se alargan más allá de lo sensato: desde Pesadilla, Martes 13 o Chucky, hasta cosas más recientes como Saw, Actividad Paranormal o El Aro.

Esta segunda parte de la historia de la muñeca diabólica, que narra los hechos ocurridos doce años antes de lo que se cuenta en su primer filme (si hay una tercera parte, espero que esta no se trate de cuando Annabelle aún era un árbol) es ciertamente la más débil de las cuatro estrenadas hasta ahora. Quiero decir, es la que se demora más en tomar vuelo: los momentos de verdad espeluznantes empiezan a darse recién a los 45 minutos del relato, y si bien van aumentando su intensidad, esta se toma su tiempo, más allá de lo razonable para una película de esta materia.

 

Aun así, no es justo meter a Annabelle 2 en el mismo saco de aquellas secuelas hechas para seguir explotando conceptos. Si bien es cierto la intención de seguir explotando la franquicia es evidente, al menos lo hace con un relato que, con todo, logra mantener el interés hasta el final, sin perder la dignidad ni perder el respeto por el espectador.

Sin gran escándalo, esta película consigue aportar algunos antecedentes a la historia de la muñeca del mal, aunque en honor a la verdad se trata de datos que no eran tan imprescindibles para el desarrollo del universo Warren. De todos modos, el enganche con la saga principal, así como su antecesora/secuela (la de 2014) es correcto, y sirve para saciar el apetito por las historias del mítico matrimonio de expertos paranormales mientras vienen sus nuevos episodios. Díganme, cuando un picoteo ha hecho mal.

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ANNABELLE: CREATION

Director: David F. Samberg

Intérpretes: Anthony La Paglia; Miranda Otto; Stephanie Sigman; Talitha Eliana Bateman; Lulu Wilson; Mark Bramhail

Terror

2017

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