Cuando Los Vampiros Fueron A La Playa

Una película puede ser muy buena o muy mala, pero muchas veces hay factores ajenos a la película misma que contribuyen en la apreciación que le damos a lo que vemos.

Cuando se estrenó Generación Perdida en Chile (1988, varios meses después de su debut original, hace treinta años) yo debo haber tenido doce o trece de edad. Al menos en esa época, lo que yo entendía por un verano perfecto o ideal era ir con mis amigos a la playa y revolverla unos días, y ojala pasar una aventura extraordinaria. Digo ideal, porque no tenía muchos amigos, ni casa en la playa, y las aventuras eran más bien standart. Pero bueh…soñar es gratis.

Para ese verano, la etapa de tener aventuras como las de la pandilla de E.T. ya había pasado, así que perseguir (o arrancar, sirve igual) de una pandilla de vampiros no era mala idea.

Dirigida por Joel Schumacher y producida por Richard Donner, Generación Perdida rescata del baúl el género de los vampiros, encarnando estos en una pandilla de adolescentes problemáticos (¿Viste, Stephanie Meyer? Alguien tuvo la idea de los vampiros adolescentes antes que tú, y en honor a la verdad, mucho mejor) en un pequeño balneario de California, en plena época de vacaciones.

La historia comienza cuando Lucy Emerson (Dianne Weist) llega a Santa Clara, un pequeño balneario californiano, a vivir junto a su padre (Bernard Hughes), un excéntrico anciano dedicado a la taxidermia, en compañía de sus hijos Michael (Jason Patrick) y Sam (Corey Haim).

Es pleno verano, y aunque el lugar ha sufrido una ola de desapariciones de personas, los chicos salen a conocer el lugar.

Sam no tarda en hacerse amigo de Edgar y Allan Frogg (Corey Feldman y Jameson Newlander), dos freaks dueños de una tienda de comics y apasionados por el terror y los temas paranormales, mientras que Michael se fija de inmediato en una lugareña llamada Star (Jami Gertz). Para llegar a ella primero debe ser aprobado por David (Kiefer Sutherland), líder de la problemática pandilla de motoqueros del pueblo. Increíblemente, y aunque Michael sospecha de él, a David parece agradarle, y lo invita a unirse a su grupo.

Por el hecho de presentarse como una historia de vampiros, que recoge mucho de la mitología del tema (incluyendo las ideas más absurdas, como la debilidad del vampiro frente al ajo), es fácil asociar a Generación Perdida con el terror. Tiene mucho de eso, si, pero no tanto como para ponerla en el mismo saco que el resto del terror adolescente entonces en boga (ya saben, Pesadilla, Martes 13 y en general todo el slasher), y tiene harto más de comedia adolescente y, especialmente, del cine de aventuras.

Yo emparento Generación Perdida más con Cuenta Conmigo que con Freddy Krugger, por ejemplo, y sus personajes me parecen una actualización (a 1987, obvio) con los del antes citado filme de Rob Reiner (y que repita a dos de sus actores refuerza aún más mi hipótesis). Por ahí relaciono también Generación… con Los Goonies, otro hito de aquellos años, que también tiene a Corey Feldman en su casting (¿Qué onda?¿Acaso Feldman era el niño símbolo de mi generación?).

Por diferentes que sean estas tres películas comparten el mismo espíritu: son el tipo de aventuras que cualquier adolescente quiso vivir a los doce (bueno, al menos cuando yo tuve doce..los hiperconectados adolescentes de hoy, incapaces de separarse de sus pantallas, ¿Qué aventuras querrán tener?). el tipo de aventuras por el que uno esperaba las vacaciones de verano, que hubieran hecho de aquellos días inolvidables, aventuras de las que nunca nos recuperaríamos y que siempre contaríamos con orgullo. Hechos que quizás no se repetirían, pero que por lo mismo atesoraríamos con más pasión.

Que esta historia fuere protagonizada por personajes que podrían haber sido vecinos o amigos de uno, o uno mismo incluso (y no por superhéroes ni caballeros galácticos ni guerreros fantásticos) hacia que la historia fuera aún más cercana. Te hacía creer que estábamos en presencia de una epopeya que podría haberle pasado a uno. Y ya que en la vida real este tipo de cosas no pasan, al menos teníamos la ficción, teníamos personajes que tampoco estaban muy lejos de uno, y escuchando además lo que la radio tocaba en ese minuto (como Inxs, quienes la estaban rompiendo precisamente por esos días con el fundamental disco Kick, lanzado también el ’87).

Por muchos reparos que se le puedan hacer a Generación Perdida (que tampoco son para tanto, encuentro, más que nada mañas de los puristas que nunca faltan) estamos ante una gran cinta de aventuras que se disfruta de principio a fin, recordándonos lo eficaz que solía ser su director como narrador de cine de entretenimiento puro y duro. Lástima que se hubiera metido con una vaca sagrada (Batman) y su carrera se haya ido al carajo. Pero bueno, no es Michael Bay y los filmes de Schumacher podrán tener todas las debilidades que quieran, pero por Dios que le sabia dar contenido y emoción.

Y es que por seguir sacando en cara defectos, a veces nos olvidamos de celebrar los aciertos. Como Generación Perdida, parada obligatoria cada vez que la reponían en verano en televisión…y como la gozábamos cada vez que la volvíamos a encontrar. Esperemos que haya en algún minuto una edición a la altura.

***1/2

THE LOST BOYS

Director: Joel Schumacher

Interpretes: Jason Patrick; Corey Haim; Kiefer Sutherland; Jami Gertz; Corey Feldman; Dianne Weist; Barnard Hugues; Edward Hermann; Jameson Newlander

Terror/Aventuras

1987

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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