creo que en este chiste, el espectador hara plop!

Desde que vi el primer teaser poster de la película animada de Condorito, cinta producida por un estudio peruano y con el auspicio de la 20Th Century Fox y trata, aparentemente, sobre como Condorito y su sobrino Cone son reclutados, al parecer por error, para una arriesgada misión secreta, que tengo la misma sensación, y ahora que vi el primer tráiler, solo la reafirmo.

Con todo el dolor de mi alma, le tengo re poca fe a esta película.

Digo dolor porque, como he dicho en otra oportunidad, yo a Condorito le tengo cariño. No en vano, aprendí a leer empujado por la necesidad de saber que decían las páginas de sus historias. Junto con Barrabases, fue mi primer acercamiento directo al comic (antes de Batman y de cualquier otro superhéroe) y es uno de mis personajes favoritos de la vida, al que he bancado desde que tengo uso de razón, incluso en sus épocas más malas (excepto quizás la actual, me choca un poco ver a uno de nuestros mayores iconos pop disfrazado de Romeo Santos, como lo muestran de vez en cuando, o colgándose de la moda de turno) y, ciertamente, soy de aquellos que creen que el Pajarraco merece una oportunidad en lo audiovisual que este a la altura.

Sí, es verdad. Hubo a principios de los ’80 una serie de cortos animados que emitió Canal 13, y aunque no todos eran graciosos, cumplían. También estuvo ese intento de serie que juntaba a personajes animados –Condorito, Cone y Washington-con actores de carne y hueso pero que quedo ahí (los pilotos eran tan malos que nadie quiso terminar de financiarla). Por eso creo que, en sus casi setenta años de historia, aún no ha habido un traspaso digno al curriculum del personaje.

¿Por qué creo que esta película tampoco será la adaptación que Condorito merece?

Muchos se han molestado por el hecho de tratarse de una película extranjera (estudio peruano, capitales gringos, doblaje mexicano), pero eso es una excusa chovinista y barata (para eso, vaya a reclamar a un blog de futbol). Mi sospecha va más por el lado del contenido.

Me explico: en sus setenta años Condorito nunca ha abandonado el formato que le conocemos: chistes de una viñeta (las clásicas Condoricosas u otras de mayores dimensiones como la recordada “Panamericana”), de tres, de una página completa, o dos o a lo más tres. Pero que se entienden y hacen reír con simpleza. Se leyó, se entendió, se rio, pasamos al siguiente. Una fórmula que, con altibajos, es cierto, ha funcionado.

Ahora bien, en 65 años de historia… ¿Cuántas veces hemos visto al Pajarraco protagonizar alguna historia que exceda las 15 páginas? Hartas, quizás..pero esas historias no siempre funcionan bien. Como recuento de chistes aislados hilados por un esqueleto común, es posible, pero como historia unitaria, constituida como un todo, no siempre ha andado bien.

Así, si el personaje no siempre ha sorteado el desafío de una historia que requiera más de uno o dos minutos para procesarse ¿Cómo esperan que lo haga en 90 minutos?

Por la naturaleza del personaje, es decir, un personaje adaptable a toda clase de escenarios (hemos visto a Condorito pasar de ser un ciudadano de a pie, a un temido pistolero del far west, un noble samurái, a un hábil gladiador romano, astronauta, caballero andante, pelado mexicano, futbolista, boxeador, reo,policía, rockero, en fin), y por el tipo de chistes a que está habituado, creo que la mejor adaptación del personaje creado por Pepo en 1949 se encuentra en el formato cartoon. Como Tom y Jerry, como Looney Tunes, ese formato con que realizadores como Tex Avery y Chuck Jones hicieron escuela: cortos de cinco a diez minutos, en escenarios que permitan toda clase de malentendidos, confusiones y situaciones inverosímiles.

En ese sentido, pese a que no eran del todo divertidos, los cortos ochenteros de Condorito obedecían a ese formato, y es donde el personaje se desenvuelve mejor.

¿Resistirá estirar tanto el chicle, de diez minutos a una hora y media? Las experiencias de Tom y Jerry o los Looney Tunes en el formato largometraje no han sido del todo satisfactorias, y han debido recurrir a elementos externos a su entorno para sostenerse. Space Jam, por ejemplo, donde los Looney Tunes debían interactuar con Michael Jordan para lograr un buen desempeño (además, la historia igual salvaba).

Temo –y muy probable así suceda- que este largometraje se vaya al carajo. Puede que se desempeñe bien diez minutos, veinte minutos, hasta por media hora le doy el beneficio de la duda. Intuyo que más allá de ese tope la cosa va a empezar a flaquear, la historia no sea lo suficientemente potente para sostenerse el resto del metraje y va a tener que recurrir a otra clase de recursos. Humor de baño de colegio de hombres, por ejemplo (ese humor de mal gusto al que el Pajarraco, a lo largo de su historia, ha recurrido en contadas ocasiones precisamente porque desvirtúa su espíritu de hacer reír sanamente).

Espero equivocarme con mis aprehensiones, pero existe un amplio porcentaje de posibilidades que no sea así. La curiosidad de ver trasplantado al personaje de la bidimensionalidad del papel a la animación va a ser el principal factor de la buena taquilla que indudablemente va a lograr el filme. pero nada me quita la sensación de que en este chiste, será el espectador el que hará ¡plop!

Un gran y masivo plop.

fretamalt@hotmail.com @panchocinepata

 

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