descomplejizando las relaciones humanas

Holden (Ben Affleck) y Banky (Jason Lee) son amigos desde que tienen memoria.

Fantáticos de los cómics, son autores de Bluntman And Chronic, cómic independiente que les ha dado cierta popularidad y reconocimiento.

Durante una convención, un amigo común les presenta a Alyssa Jones (Joey Lauren Adams), escritora y dibujante de una revista de humor sarcástico, con quien Holden congenia de inmediato.

Y aunque pronto descubre que una relación más que amistosa con Alyssa es imposible, a consecuencia de la homosexualidad de ésta, Holden no puede sacarse a la chica de la cabeza, poniendo en jaque su estabilidad personal, o incluso su amistad…

En sus dos primeras películas (Clerks, de 1994, y Mallrats, 1995), el realizador oriundo de New Jersey Kevin Smith había empleado la misma fórmula: comedias, humor absurdo, situaciones vergonzosas y muchas referencias a la cultura pop, pero que resultan el envoltorio perfecto para historias bien profundas acerca del paso de la adolescencia a la madurez, asumir la edad adulta, los compromisos y las relaciones personales y como avanzar en este sentido, sin traicionarse a uno mismo.

Su tercer filme, Chasing Amy (La Otra Cara del Amor)¸estrenada en 1997, retoma la misma fórmula, aunque no tarda mucho en dejar de lado su vocación aparentemente humorística, para dar lugar a un drama realmente potente, para el cual uno, en un primer visionado, simplemente no estaba preparado (me pasó. Sabía de esta película desde que descubrí a Smith a mediados de 1997, cuando vi Mallrats por el cable y tomé conocimiento de la existencia de Chasing… hasta que finalmente la pude ver, una noche en el cable, tres años después. Y me costó procesarla a la primera).

Descolocados o no que hayan quedado espectadores o críticos, lo cierto es que la carrera de Kevin Smith como director, ya no fue observada de la misma forma despúes de Chasing Amy. Ya no sería reconocido sólo como un autor de comedias sobre post-adolescentes inmaduros y freakies, sino como un autor hecho y derecho de historias con una fuerte carga emocional, con harto drama humano.

Y el hecho que esta historia tenga mucho de autobiográfico contribuye a que el golpe se sienta mas fuerte.

Smith disipa cualquier duda que mas de algún escéptico pudo haber tenido respecto de sus habilidades como narrador/realizador cuando se vale de referencias a la cultura pop, humor de baño de colegio y de la historia de Holden (en rigor, su alter ego) para meterse en el siempre complejo tema de las relaciones humanas. Si, un tema habitual en mucho cine de autor, tratado por un cineasta nerd, alimentado con comics y cine basura, con todos sus amigos y conocidos de siempre metidos entre medio (Scott Mosier, Brian O’Halloran, Matt Damon, incluso un jovencísimo Casey Affleck) pero con una precisión, con una claridad de conceptos y cercanía con su espectador que ya se quisieran todos los sesudos que han incursionado en el tema.

(Y que se fueron de espaldas cuando los responsables de la exclusiva y excluyente selección llamada The Criterion Collection introdujeron Chasing Amy en su nomina).

Otra virtud de Smith es que plantea el tema, desarrolla sus ideas y conceptos y propone soluciones…NO LAS IMPONE como muchos realizadores prepontentemente insisten. No, Holden/Smith atraviesa por un momento complejo de su vida, cuando por un lado ve como chocan los sentimientos que profesa por las dos personas mas importantes de su vida, y por otro lado, que por una de estas personas sabe que profesa sentimientos que nunca le serán correspondidos como el espera que lo haga. Y no de maldad o indiferencia o de indolencia de parte de ella, es porque asi se han dado las cosas no mas.

Holden consigue zanjar el problema, pero la solución podría no ser la misma para todos, por lo que Smith, consciente de ello, deja la puerta levemente abierta para que cada cual pueda sacar su propia conclusión. Es porque tiene claro algo bastante simple: no todas las relaciones humanas son iguales, porque los seres humanos no lo somos. Lógico es que no todos resolvamos nuestros problemas de igual manera. Aunque nadie discute una cosa: que la sensación que queda al final de Chasing Amy es reconfortante.

Porque en definitiva se trata de sanar. Y aunque no todos sanemos de la misma forma, lo importante es poder hacerlo.

Luego de Chasing Amy, película que le valio reconocimientos a nivel de organizaciones por los derechos de los homosexuales y por la igualdad de genero, Kevin Smith reincidiría en la comedia de tomo y lomo con personajes frikeados y luego daría el paso al cine derechamente B (con la notable Red State y mas recientemente con las comedias Tusk y la reciente Yoga Hosers (protagonizada por su propia hija, Harley Quinn) que es ciertamente el ámbito en que se desenvuelve con mas comodidad. Tal vez sea basura –que no lo es- pero después de despacharse un titulo como Chasing Amy, que a veinte años de su estreno no ha perdido una coma de vigencia, puede hacer lo que se le de la gana.

****

CHASING AMY

Director: Kevin Smith

Interpretes: Ben Affleck; Joey Lauren Adams; Jason Lee; Kevin Smith; Jason Mewes; Dwight Ewell; Guinevere Turner

1997

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

 

 

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