como no cometer un robo (y como si cambiar la historia del cine)

Parecía un trabajo fácil.

Siete hombres armados. Entrar a una joyería. Llevarse los diamantes. Escapar.

Pero no: la policía los estaba esperando, y la carnicería no tardó en estallar.

Los integrantes de la banda, los que alcanzaron a escapar, se reúnen en el sitio preparado para esta situación. Mr Pink (Steve Buscemi), Mr. Brown (Michael Madsen); Mr. White (Harvey Keitel) y el moribundo Mr. Orange (Tim Roth) encaran a Joe Cabot (Laurence Tirney), su jefe, mientras discuten el motivo de su fracaso, concluyendo y coincidiendo que existe un informante entre ellos…

Hablemos de un momento clave para el cine estadounidense.

El estreno de Perros De La Calle, en 1992, es uno de aquellos momentos que constituyen un hito en la evolución de un arte o industria, como lo es el cine. A través del estreno de su opera prima, el cineasta natural de Knoxville Tennesse, Quentin Tarantino rompió unos cuantos cánones en lo que a cinematografía se refiere.

Sin estudios formales de cine, pero fanático del séptimo arte desde que tuvo uso de razón, Tarantino se desempeñaba como dependiente de Video Archives, un videoclub de Manhattan Beach, el paraíso para cualquier fanático del cine. Ello y algunos libros sobre el tema que leyó, fueron la mejor escuela para este realizador en desarrollo. Sin dejar de lado los cursos de teatro que tomó durante el colegio, donde aprendió a redactar guiones.

Devoto declarado del western, el cine noir, los policiales de los ’70, el blaxplotation, el terror, sobre todo el europeo, del cine asiático en general (de artes marciales y samuráis en particular), el joven Quentin ya acumulaba varios borradores a su haber, que filmaba con sus amigos al no poder venderlos.

Cierto día, a través de sus empleadores, conoció al productor Lawrence Bender, a quien mostró sus guiones. Éste quedó gratamente impresionado e hizo una propuesta irresistible: “Si lo haces ver como una película real, no como un filme para tus amigos, te lo produzco” dijo Bender al destacar uno de los guiones leídos. Tarantino hizo caso.  Arregló el borrador, se lo pasó de vuelta a Bender y éste lo compartió con su amigo Harvey Keitel. El resto, es historia.

Estrenado que fue este guión, no tardó en hacer ruido. Perros… fue presentado en diversos festivales, con Tarantino en los puestos de director y guionista. La crítica la amó. En una época en que no había internet ni redes sociales, el boca a boca hizo lo suyo, y fue tan grande, que llamó la atención de los grandes medios (Rolling Stone, MTV), que alzaron a QT como la gran esperanza del cine estadounidense.

Para escozor de los estudiantes de todas las escuelas de cine del mundo, que veían cómo un tipo sin estudios formales, sin más preparación que haber trabajado en un videoclub y haber visto centenares de películas de los más simplones géneros, conquistaba el mundo.

Es esta devoción por el cine como arte de contar historias la que hizo que Perros de la Calle golpeara tan fuerte, así como su autor. Muchos años antes de que se alzara el conflicto entre forma/efectismo vs contenido, mucho antes del pataleo por un cine con más consistencia y emociones de fondo y menos adornos y efectos digitales, Tarantino hacía escuela con una mezcla de estilos y formas de rodar/montar/narrar donde la forma y el efecto están al servicio del cuento que se está contando.

Okey, es cierto: lo primero que llamó la atención de Perros.. fue lo que se convertiría en un elemento que Tarantino repetiría a lo largo de su filmografía, convirtiéndose en su marca de fábrica: romper con las narraciones lineales. ¿Para qué contar una historia pasando por 1, 2, 3, 4 hasta llegar a 5, si puedes contarla partiendo del 3, siguiendo el 2, luego el 4, 1, y llegar a 5, disfrutarla y entenderla igual?

No es que no se hubiera hecho antes. En el pomposamente llamado cine de autor hubo ejercicios en ese sentido muchas veces antes, sólo que Tarantino lo hizo no como un experimento, sino que pensando en la historia a contar, de manera que ésta se disfrute y se entienda. Tarantino juega con el desarrollo de la historia, de manera que estos juegos contribuyan a engrandecerla. No es un mero experimento audiovisual, sino un estilo de narración que replicó durante gran parte de su filmografía.

Lo cierto es que, más allá de cualquier otra calificación, de cualquier otra marca de fábrica, ante todo lo demás, Tarantino es un creador, un cultor del arte de narrar, y lo hace con un relato atractivo, capaz de sorprender al público y sostenerse por sí mismo. Tanto, que Perros..podría narrarse como cualquier película standart, en orden cronológico y lineal, y aún así la encontraríamos buena. Y no puede ser de otra manera. Esta historia acerca de un asalto fallido, donde nada podía salir mal, y sin embargo sale mal, tal vez se haya contado antes, pero no de la forma en que Tarantino lo cuenta, y con el cariño y entusiasmo que pone en ella. Lo que convierte a Perros… de una obra que podía parecer standart, en una obra de muy mayores proporciones.

Dándose el gusto de reinventar la manera de hacer películas, la manera de contar historias y reencantando al público con una película donde el diálogo recupera la importancia perdida y gana tanta cabida como los balazos, haciendo que todo lo que pasa en pantalla tenga sentido. Haciendo que uno se vaya interesando en la existencia de estos personajes, armando en su cabeza el puzzle cuyas piezas esta tirándonos encima el realizador, y cuando descubres la conclusión, la solución definitiva al entuerto…¡¡¡ PAF!!! Es como si te dieran con una barra de hielo en la cabeza.

Así lo ha hecho Tarantino en cada una de sus películas –con la honrosa excepción de Jackie Brown, en 1997, otra que tendremos que repasar pronto y que, ciertamente, es la única que sale de la formula QT, siendo esa su principal virtud-, con la gracia que no por repetido que esté el modelo, este parezca agotado. Todo lo contrario. Sus películas, desde Pulp Fiction hasta The Hateful Eight aplican en todo o parte la fórmula, y no por repetida aburre, sino que demuestra que Tarantino es un realizador, director, guionista, narrador o como quieran llamarlo eficaz, capaz de contarnos un mismo cuento de distintas maneras y siempre resultarnos atractivo.

Supongo que eso lo convierte en un realizador imprescindible.

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RESERVOIR DOGS

Director: Quentin Tarantino

Interpretes: Harvey Keitel; Tim Roth; Steve Buscemi; Michael Madsen; Chris Penn; Lawrence Tirney; Quentin Tarantino

1992

…y ya son 1200

fretamalt@hotmail.com   @panchocinepata