prefiera el original

Han pasado diez años desde que la pista de Jason Bourne (Matt Damon) volvió a perderse tras exponer a la CIA y su Operación Blackbriar, que involucraba la creación, por manipulación genética, de superagentes como el propio Bourne.

Paralelamente, Nicky Parsons (Julia Stiles), ex operativa de la CIA y alguna vez ligada a Bourne, ahora dedicada a participar en grupos de presión que buscan hackear a los servicios de seguridad, ha descrifado una serie de archivos que involucran el pasado de Bourne antes de ser parte de la operación, y decide ponerse en contacto con él para darle a conocer esta información.

Sin embargo, la infiltración de Nicky en el sistema es detectada por una jefa operativa, Heather Lee (Alicia Vinkader), quien pone en conocimiento de ello al actual director de la agencia, Robert Dewey (Tommy Lee Jones) quien ve en esta acción, la oportunidad de dar, al fin, con el paradero de Bourne…

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Aunque la vida cinematográfica del personaje Jason Bourne (el superespía creado por Robert Ludlum durante los ’80 en el marco del boom de la literatura de espionaje surgido a raíz de la Guerra Fría) se había cerrado en 2007 con la sublime Bourne: Ultimatum (que cerró así la adaptación fílmica de las novelas escritas por Ludlum: Identidad Desconocida, la Supremacía Bourne y la ya citada). Pero resultó que al público le quedó gustando y quiso ver más, no obstante la saga original había quedado más que cerrada.

Pero aún había otras novelas del personaje, no escritas por Ludlum, que igual habían tenido buena aceptación, así que pensaron “si funciona con los libros…¿por qué aquí no?”

Fue así como en 2012 vio la luz The Bourne Legacy, un fallido intento de continuar la serie, ahora con Jeremy Renner, pero que quedó en un buen pero fallido intento. El desempeño del filme, de su protagonista y de su director Tony Gilroy no estaba del todo mal, pero se notaron demasiado las diferencias con el equipo original, pero en mala.

Había que volver al origen y eso es lo que nos presenta Jason Bourne, estrenada este año, nuevamente con Paul Greengrass como director (que ya había hecho la segunda y tercera partes de la serie) y con Matt Damon nuevamente en el rol de este superagente.

Lo cierto es que se nota la diferencia.

Para bien, en cuanto tiene todo lo que le faltó a la cuarta película. Partiendo por la indivisible unión entre Bourne y Damon (y en cierta forma entre personaje y director, Paul Greengrass), que le da todo el punch que se echaba de manos en su predecesora. Con todo el respeto que le tengo a Jeremy Renner y al director Tony Gilroy…pero no, no dieron el ancho con este personaje. Nada contra ellos. Es una cuestión de lisa y llana química. En esta combinación (personaje-intérprete-director) que la saga Bourne tiene sus grandes virtudes.

Ahora, dije que funcionaba, y bien..pero no todo lo bien que debiera. Se sostiene fundamentalmente en la combinación antes señalada y con el apoyo de muy buenas intervenciones de secundarios como Vincent Cassel, Tommy Lee Jones o de la cada vez más cotizada Alicia Vinkader. Tampoco podemos negar que la película no está exenta de emociones fuertes, adrenalina, que expulsa a chorros. El problema viene por el guión. Si algo tenían las Bourne de la trilogía original, basadas en las novelas de Ludlum era el equilibrio entre lo estrictamente narrativo y la acción. Había un balance entre la historia que se estaba contando y los momentos en que la acción, la adrenalina, se tomaba la pantalla, de manera que las cosas fluyeran naturalmente y a su debido tiempo.

Aquí no se ve que exista el mismo balance. Si, Jason Bourne es una película entretenida y que se pasa rápido, pero que obliga al espectador a dar por sentadas muchas cosas. Si las anteriores planteaban en algún momento una situación o una consecuencia determinada, en algún instante dejaban que uno la pensara primero, como para hacerse sus propias ideas y después sorprenderse sea porque uno le atinó o porque lo que pasó no era lo que uno creía. Esta quinta parte comete ese error, hace que las cosas se den demasiado rápido, perdiendo el factor sorpresa y forzando al observador a asumir que lo que está viendo es lo que hay y sería.

Se nota la diferencia entre el trabajo de Ludlum y el del guionista de turno. Eso le baja un poco los bonos a esta última entrega de Bourne. Aunque en su favor hay que decir que si bien no está la altura de la trilogía original, al menos reconstituye el buen nombre de la saga tras el fail de 2012. Así que vale igual.

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***

JASON BOURNE

Director: Paul Greengrass

Intérpretes: Matt Damon; Tommy Lee Jones; Alicia Vinkader; Julia Stiles; Vincent Cassel

Acción/Espionaje

2016

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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