Dylan, el Nobel

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Por Haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición musical americana, la Academia Sueca acaba de anunciar, hace pocas horas, el Premio Nobel de Literatura 2016 para el cantautor estadounidense Bob Dylan.

Con más de 50 años de carrera, Dylan es para muchos el más influyente compositor de la historia del rock. Los mismísimos Beatles, Stones, Reed, Bowie, Springsteen, Bono, y una lista demasiado larga como para enunciarla aquí, lo citan como uno de los grandes referentes que tuvieron a la hora de lanzarse a componer y su trabajo en lo lírico siempre fue su principal motivación.

No en vano, se transformó de Robert Zimmerman en Bob Dylan precisamente a partir del poeta Dylan Thomas.

Y esa grandeza es la que podemos apreciar cuando leemos lo que nos dicen canciones como Blowing in the Wind, The Times They’re Changin’, Things Have Changed, Hurricane, Like a Rolling Stone, Knockin’ on Heaven’s Door, It’s a Hard Rain’s Gonna Fall, Mr.Tambourine Man, Desolation Row..o discos como Blood on the Tracks, Blonde on Blonde, The Freewhelin’ Bob Dylan, Time Out Of Mind, Oh Mercy, Modern Times, Nashville Skyline o Highway’61 Revisited.

Esto no solo es un merecido reconocimiento a la grandeza de un autor fundamental para entender el desarrollo artístico y cultural de la sociedad occidental del último siglo, sino también una señal de buena salud, entendiendo a un símbolo de lo que se conoce como alta cultura, la Academia Sueca, saliendo de las grandes catedrales del conocimiento y del arte y demostrando que fuera de sus paredes hay vida, hay creación y hay un trabajo tanto o más valioso que dentro del entorno estrictamente académico.

Valorar que no hay que haber logrado doctorados y grandes méritos académicos para convertirse en una referencia obligada cuando hablamos del legado cultural de la humanidad. Lo irónico es que Dylan los tiene, aunque seguro que comenzó su carrera sin soñar siquiera que un día los tendría.

Era el premio que le faltaba a Dylan. Este premio Nobel se suma a un Oscar, varios Grammys, Golden Globes, Doctorados, inducciones a Salones de la Fama, en fin. Y aunque eso signifique chutearle una vez más el Nobel a Parra, a Murakami o a Philip Roth, esta vez no nos podemos quejar. No se lo regalaron al primer escritor que vieron en la librería de la esquina, sino que a un inmortal con todas las de la ley.

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fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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