bajando el orgullo, ignorando los prejuicios

Estamos por terminar el siglo XVIII, y en un lugar de la campiña inglesa vive la familia Bennett, compuesta por el señor y la señora Bennett (Donald Sutherland y Brenda Blethyn) y sus cinco hijas: Jane (Rosamund Pike), Elizabeth (Keira Knightley), Mary (Talulah Riley), Liddy (Jena Malone) y Kitty (Carey Mulligan).

Los Bennett son una familia de pequeños burgueses, algo venida a menos, por lo que la urgencia de la sra. Bennett por buscar a sus hijas maridos de buena posición queda en evidencia cuando llega a la comunidad el aristócrata Charles Bingley (Simon Woods), quien es conquistado de inmediato por Jane, y la atracción es recíproca.

Junto a Bingley llega su amigo, el Sr. Darcy (Matthew MacFayden), cuya fuerte personalidad choca de inmediato con la de Elizabeth, aunque diversas circunstancias con el correr de los días, los hará reencontrarse más de lo que hubiesen querido…

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Hay un viejo chiste, o viral, o lugar común, como quieran llamarle, muy misógino, que descalifica descaradamente el llamado subgénero de las “chick flicks”, burlándose del cine femenino de manera bastante ácida, calificándolo de sobrevalorado, superficial, excesivamente azucarado y sólo para “minas gritonas e hiperventiladas”.

Puede ser, hay ciertos filmes que explotan ese tipo de personajes y espectadoras (Sex and the city, una verdadera oda a la superficialidad, y que ciertamente pareciera haber sido creada, tanto la serie como las películas, por alguien que definitivamente odia a las mujeres), pero meter a todas las películas de chicas en el mismo saco es hasta malintencionado.

Víctima habitual de este ninguneo es Orgullo y Prejuicio, la adaptación modelo 2005 de la novela de Jane Austen, y dirigida por Joe Wright. No son pocas las veces en que este título es expuesto como el arquetipo de película que ven las mujeres en la casa, solas, un viernes por la noche, con una cassatta de chocolate de un litro y medio en una mano, y cajas de pañuelos Elite repartidas por el living. Lo que es una crueldad para espectadoras y obra.

No lo voy a negar, Orgullo.. es una historia esencialmente romántica, con protagonistas que desde la primera vez que se ven advertimos la tensión sexual entre ellos y que, ellos mismos, no están dispuestos a reconocer, precisamente por las características que dan título a la obra. Además, la imagen de Mr.Darcy hace rato que superó la idea de Príncipe Azul implantada por los cuentos de hadas, al menos a nivel adulto.

¿Eso es motivo para despreciarla y ponerla al nivel de, por ejemplo, cualquier docurreality de E!? Por supuesto que no. Porque uno de los grandes aciertos de la película, así como de su obra matriz, no es sólo quedarse en el mero romance, sino que dar cuenta de la gran observadora que Austen fue de su cultura, de su época y de su entorno, mirando el contexto de su época, desde la óptica de quien le tocó vivirla, y sin la solemnidad y distancia de los libros de historia.

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Ahora, es cierto que el relato no tiene esa distancia, pero si existe tal entre su protagonista y su entorno, su mundo. Aunque sabe que en algún minuto deberá casarse, porque es lo que reza la tradición, porque prácticamente desde que nació se le inculcó ello y porque de lo contrario, lo más probable es que se muera de hambre, para Elizabeth no es una prioridad, al punto de llegar a rechazar a un pretendiente porque es claramente un tarado.

Es cierto, Orgullo… transcurre en una época en que el concepto de “mujer buscando su realización personal más que ser una fábrica de hijos” no existía, pero Elizabeth, así como otros personajes de Jane Austen, encarna en cierto modo un germen, un embrión, del movimiento que más tarde iniciaría la emancipación de la mujer y su lucha por la igualdad.

Por eso no es difícil que el público objetivo de la literatura –y adaptaciones- de Austen enganche con facilidad, incluso ahora, a dos siglos de diferencia, con sus personajes. Se trata de heroínas con carácter, con personalidad y motivos propios, más allá de las convenciones o costumbres. Pero también con sentimientos. Si, Elizabeth espera al hombre de su vida, pero para compartir ésta, no para ser trofeo.

Ahí puede que esté la clave para entender por qué la obra de Jane Austen se mantiene tan vigente al día de hoy. Y por eso es que se le sigue adaptando al cine y a otros formatos. Esta versión de 2005, gracias al oficio de Joe Wright (fue con esta película que comenzamos a escuchar más seguido de él) y que ayudó a consolidar a Keira Knightley como estrella (créanme, a mi me convenció más con esta película que con la saga de Piratas del Caribe…además que la química con su coprotagonista Matthew McFayden es completa) permitió acercar a las actuales generaciones al universo Austeniano, marcando diferencias claras con otros filmes “para chicas” y conquistando espectadores que jamás habrían imaginado que lo podrían disfrutar.

***1/2

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PRIDE AND PREJUDICE

Director: Joe Wright

Intérpretes: Keira Knightley; Matthew McFayden; Brenda Blethyn; Donald Sutherland; Rosamunde Pike; Jena Malone; Carey Mulligan; Simon Woods; Kelly Reilly; Judi Dench.

Drama/Romance

2005

fretamalt@hotmail.com  @panchocinepata

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